“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Un balance olímpico

A448C4DC-2E55-458E-AA64-BEC98300AF32_w987_r1_sTomado de Bohemia (síntesis)

Para cualquier nación tercermundista ubicarse en el pelotón de vanguardia en unos Juegos Olímpicos supone un orgullo supremo, lo mismo que llegar a cinco reyes a este nivel y sobrepasar la decena de medallas. Pero para el cubano, a pesar de que se goza cada actuación sobresaliente, siempre quedará el sabor amargo de que se pudo hacer más. Somos así de exigentes.

Pasó en Río 2016, la primera cita en Sudamérica, donde alrededor de 120 atletas de la mayor isla antillana cumplieron una parte de los pronósticos y se ubicaron entre los 20 primeros países, en el lugar 18, mientras que el objetivo de superar Londres 2012 quedó distante a un título, tres platas o cinco preseas de cualquier color. Léase que en la capital británica fueron cinco reinados, tres platas y siete de bronce para un total de 15, en tanto Río deparó un quinteto de reyes, dos subtítulos y cuatro terceros para sumar 11.

De manera general, fueron muchas las muestras de combatividad en defensa de la bandera que dejaron los cubanos en cualquier escenario carioca, pero también faltó en ocasiones ese extra propio de los nacidos en esta parte del mundo, ese “no sé qué” dignificado por los deportistas de la Isla en la historia olímpica.

Sí, nos faltó en deportes clave la efectividad esperada para cumplir los vaticinios. Aunque siempre en este tipo de competiciones se caen algunas torres y otras se levantan, se pudo apreciar que muchos no se acercaron a sus mejores desempeños en la principal competición, un punto preocupante por las condiciones creadas en la mayoría de las especialidades fundamentales.

En definitiva, cuatro deportes aportaron al medallero de Cuba, entre las 18 disciplinas en acción. El boxeo, la lucha, el judo y el atletismo levantaron a la delegación, los dos últimos con solo una presea.

Los campeones fueron Ismael Borrero (Lucha Greco/ 59 kg), Mijaín López (Lucha Greco/130 kg), Julio César la Cruz (Boxeo/81 kg), Robeisy Ramírez (Boxeo/56 kg) y Arlen López (Boxeo/ 75kg). Las platas fueron para Idalis Ortiz (Judo/+78 kg) y Yasmani Lugo (Lucha Greco/ 98 kg), en tanto los bronces correspondieron a Denia Caballero (Atletismo/Disco), Lázaro Álvarez (Boxeo/60 kg), Erislandy Savón (Boxeo/91 kg) y Johanys Argilagos (Boxeo/49 kg).

Una simple revisión depara que los deportes de combate contribuyeron con casi la totalidad de los metales, con excepción de la lanzadora de disco, única luz entre la sombra que significó el paso de más de 40 cubanos del atletismo por el estadio olímpico João Havelange.

Toca entonces analizar a los que quedaron por debajo de las expectativas, incluso de los compromisos realizados antes de partir a la Ciudad Maravillosa. Una vez más se evidencia que no es saludable lanzar campanas al vuelo, aunque la práctica demostró que era posible cumplimentar el vaticinio del lugar a alcanzar, que muchos pensaron era demasiado optimista.

Pero Cuba sigue brillando en el Olimpo, a golpe de puños y tackles, en una posición cercana al puesto 16 de hace cuatro años, pero con un escenario totalmente distinto, en el que solo clasificar a más de un centenar demandó recursos y talentos.

Para tener una idea de lo meritorio del resultado basta con entender que en América Latina fuimos la segunda nación, por detrás de los anfitriones brasileños, y que las otras delegaciones que emulan con Cuba en eventos regionales quedaron por detrás: Canadá (recuerden su actuación en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015), México (su faena en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014), Colombia y Venezuela.

Además los cubanos se ubicaron cuartos del continente, por detrás de los estadounidenses, los anfitriones y las veloces piernas jamaicanas, un hecho que enaltece a nuestros deportistas.

De todas formas, somos conscientes de que son muchos los argumentos que deben ser cambiados en el ciclo que recién comienza y debe concluir en Tokio 2020, en función de multiplicar las sonrisas, cumplir vaticinios optimistas y demostrar que la Isla sigue siendo referente bajo los cinco aros.

 
 

2 thoughts on “Un balance olímpico

  1. Eso demuestra que Cuba es una tierra de luchadores! En el cuerpo a cuerpo nadie nos gana, por eso nos respetan en todo el mundo! Hay que analizar los pronósticos y los resultados, los deportes colectivos están de lágrimas. Dónde están mis morenas del Caribe?

  2. Tengo que reconocer que no me interesa mucho el deporte de élite, prefiero el deporte de base. Me gusta el que se juega en los parques, en las calles, en los polideportivos de los colegios. Y desde luego lo que no me gusta nada es la competición que se hace entre países cuando éstos lo hacen con atletas foráneos,”adquiridos” a golpe de talonario. Me gusta el deporte como diversión y como una manera sana de vivir y nada más.

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