“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

¿Trinidad, hacia una crisis de crecimiento?

trinidadTomado de Progreso Semanal

Si algo ha sobrado en los últimos años en Trinidad, la tercera villa plantada por los conquistadores ibéricos en Cuba, ha sido planeamiento estratégico, del tipo que comienza con especialistas midiendo calles y aplicando encuestas, continúa con la elaboración de un diagnóstico del problema y concluye con recomendaciones para el acertado manejo urbano. Llamémosle el know how de la ciudad.

De semejantes recetarios a corto, mediano y largo plazo está repleta la historia reciente de la comarca desde que, a inicios de los 90, el boom del turismo en la región amenazó con hacer colapsar su infraestructura doméstica y a los expertos les dio por redactar manuales, estrategias y hasta un Plan Maestro para preservar un hábitat que la doctora Alicia García Santana ha calificado como un don del cielo.

A decir verdad, han dado resultado. No todo el que se esperaba, es cierto, porque todavía se levantan de un día para otro edificaciones que irrespetan las regulaciones urbanas elaboradas para la zona patrimonial, pero habría que ver el tremendísimo potrero de Don Pío que sería la ciudad sin pautas como esas, que no pocos trinitarios consideran una camisa de fuerza.

Por normar, en la sureña villa se ha normado cada recodo: los usos del suelo en la península de Ancón, esa lengua de tierra que se adentra en el Mar Caribe y que pareciera no tener demasiado espacio disponible para el crecimiento hotelero; los fértiles terrenos del Valle de los Ingenios, con sus parcelas para hostales, museos, instalaciones de servicio y hasta para los cañaverales escenográficos; y, por supuesto, la ciudad misma, tan abarrotada que ya pide a gritos un proceso coherente y orgánico de crecimiento.

Pero un documento rector así, que conciba a Trinidad y su entorno como un todo, que haga aterrizar las utopías de los expertos, que ponga nombre y apellidos a los responsables y fije las fechas de cumplimiento; un documento rector que defina claramente los bordes de la villa en el 2030 no existía como corpus integrado hasta ahora, que el Consejo de la Administración Provincial de Sancti Spíritus puso el cuño al Plan de ordenamiento urbano de la ciudad de Trinidad. Se supone, por tanto, que sea cumplido al pie de la letra.

Y digo “se supone” porque no sería la primera vez que de los planes salieran planazos, y porque la actual contracción de la economía cubana pudiera ralentizar y hasta detener proyectos específicos, algunos de los cuales demandaría que el país sacara varios millones de pesos de su bolsillo.

La actividad turística, por ejemplo, prevé para el 2030 un crecimiento exponencial que implicaría no solo la ampliación de la planta hotelera y extrahotelera ya existente —en poco menos de 15 años se triplicarían las habitaciones gestionadas por el Estado—, sino también la expansión hacia zonas periféricas que ayuden a descongestionar el escenario citadino.

2.-El-boom-del-turismo-amenaza-con-hacer-colapsar-la-infraestructura-de-la-villa.-Foto-Vicente-Brito-e1470598170122

El boom del turismo amenaza con hacer colapsar la infraestructura de la villa. Foto: Vicente Brito.

El propio Reiner Rendón, delegado del Ministerio del Turismo en Sancti Spíritus, ha declarado más de una vez a la prensa que para lograr tal salto se requiere del aprovechamiento de las capacidades constructivas del sector, aún limitadas, lo cual es fácilmente constatable en los tropiezos y dilaciones que ha sufrido el proceso inversionista en los hoteles Pansea y Palacio Iznaga.

Montada de lleno en el tren del turismo, la Trinidad de hoy asiste al aumento de su población, no tanto por sus tasas de natalidad, que siguen siendo moderadas, como por sus índices de inmigración, un fenómeno que según cálculos de sociólogos y estadistas continuará intensificándose por una razón obvia: a más opciones de empleo, más demanda de fuerza de trabajo y, por ende, más avalancha de población externa.

Y ello no supondría un problema si no fuera por otra razón igualmente obvia: la gente necesita dónde vivir. El salto con garrocha que daría la composición demográfica de la ciudad —de unos 50 000 habitantes en 2016 a más de 71 000 en 2030— requeriría la construcción de 9 100 nuevas casas.

La propuesta concreta del Instituto Nacional de la Vivienda es el completamiento de las zonas previstas para uso residencial y la estimulación de la construcción y reconstrucción por esfuerzo propio a través de subsidios y créditos; por la vía estatal, a tono con la política del país, solo se asumirán los edificios multifamiliares y lo que se apruebe en los planes anuales de construcción de viviendas.

3.-El-programa-de-rehabilitación-hidráulica-en-Trinidad-resulta-prioritario.-Foto-Carlos-Luis-Sotolongo

El programa de rehabilitación hidráulica en Trinidad resulta prioritario. Foto: Carlos Luis Sotolongo.

Explícitamente figura en el documento la intención de otorgar mayor “categoría” a los límites urbanos, lo que pudiéramos llamar los suburbios de Trinidad, en los cuales comenzarían a crecer nuevos espacios públicos en tres grandes parques: el de las Pinas, localizado al sur, que sería el típico parque citadino; el suburbano a la salida rumbo a Cienfuegos, vinculado a actividades ecológicas; y uno aledaño al río Guaurabo, dedicado a la recreación y la promoción de la historia, habida cuenta de su cercanía con la finca Masinicú.

En el mapa imaginado para los próximos 14 años, la tercera villa de Cuba tendría su polo industrial concentrado en un área definida, la más idónea para rebajar los niveles de contaminación ambiental que no son desestimables; la zona de atraque del puerto pesquero de Casilda habría mejorado su infraestructura, y la ciudad quedaría enlazada al Sistema Electroenergético Nacional por 80 kilómetros de líneas hasta la capital provincial que, sacando la cuenta a lápiz, costarían casi 2 millones de pesos. Todo ello, repito, si la austeridad anunciada no echa por tierra los proyectos.

De aplicarse las restricciones financieras como aseguró Marino Murillo Jorge, Ministro de Economía y Planificación, en la más reciente sesión del parlamento cubano, los trinitarios no tendrían de qué preocuparse, pues cada centavo que se erogue en el mejoramiento de la infraestructura de la ciudad no sería un gasto, sino una inversión. Y de las redondas.

Tal vez por ello se ha mantenido prácticamente sin contratiempos el llamado Plan de Rehabilitación Trinidad, iniciado hace seis años para lidiar con el alarmante problema del abasto y distribución de agua en la villa, y que implica unas 15 acciones de diversa envergadura de aquí al 2030.

Según declararon a la prensa local fuentes de la Delegación Provincial de Recursos Hidráulicos de Sancti Spíritus, existen dos formas de financiamiento de este programa: por el presupuesto del Estado y por un crédito internacional de 25 millones de pesos, fruto del Acuerdo de Préstamo entre Cuba y el Fondo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para el Desarrollo Internacional.

Como lo ven tan seguro, al alcance de la mano, expertos de Recursos Hidráulicos en la provincia ya han comenzado a golosear las ultramodernas máquinas que permitirán, por una pequeña abertura en el suelo, trabajar bajo tierra sin levantar las callejuelas empedradas, una tecnología que algunos llaman cirugía urbana por mínimo acceso.

Cuando ese momento llegue, de seguro no pocos trinitarios recordarán al segundo historiador de la ciudad, Manuel de Jesús Béquer Medina, un adelantado que en la década de 1940 ya andaba soñando con restaurantes submarinos en la playa de La Boca y una torre-mirador giratoria en la Loma de La Vigía. Ahora que lo pienso, para lucir como una película de ciencia ficción al Plan de ordenamiento urbano solo le faltaban esos dos ingredientes futuristas.

 
 

2 thoughts on “¿Trinidad, hacia una crisis de crecimiento?

  1. Para mi Trinidad es lo mas bello que tenemos, tiene un encanto que si siquiera La Havana Vieja le llega .Tiene una luz diferente y lo campesino es tan elegante….Trinidad hay me mantenerla siempre en como es.

  2. Soy trinitario,siento un sano orgullo de serlo porque es única por su belleza arquitectónica y paisajistica, además de su gente hospitalaria y educada.
    Qué bueno que se piense en grande la ciudad, sobre todo para prevenir su saturación turística y preservar este patrimonio de la humanidad junto al Valle de los Ingenios.
    No hay duda que todo trinitario lleva a su ciudad en el alma, no importa donde este, y no son pocos los trinitarios ilustres que han entregado mucho por el engrandecimiento de la ciudad a lo largo de sus 502 años de existencia como Villa.
    Sin embargo quisiera mencionar a alguien que en los últimos años hizo mucho por su ciudad, a quien debemos mucho que hoy se piense a Trinidad con mayúsculas. Hago referencia a Roberto López Bastida o Macholo como cariñosamente lo conocimos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *