Toda la gloria del mundo…(Deporte de alto rendimiento versus deporte popular)
Hace pocos días, paseando por la Habana Vieja, vi como la policía intentaba impedir que los chicos del barrio jugaran futbol en un parque, donde 5 partidos simultáneos impedían casi completamente el tránsito de personas.
Una señora, de un grupo de Tai Chi, se quejaba de que no les dejan espacio para hacer los ejercicios, mientras los abuelos protestaban por el riesgo de que un pelotazo lastime a sus pequeños nietos que pasean en bici.
Hablo con algunos de los muchachos futbolistas, me cuentan que no tienen donde jugar y que la policía los multa si pisan el césped del parque, por lo que la única posibilidad es utilizar los paseos cementados para hacer deporte.
Todos tienen razón, el problema no está en quienes quieren hacer ejercicio sino en la falta de espacio. Durante décadas el gobierno promovió el deporte pero las campañas educativas fueron más eficientes que sus brigadas de construcción.
Cuando aún no ha amanecido miles de cubanos salen a correr, después los parques se llenan de personas haciendo Tai Chi, durante el día funcionan los gimnasios particulares y por las tardes los jóvenes lo invaden todo con el futbol y el beisbol.
La inversión en canchas o en pistas para la gente común no debería ser considerada un lujo de países ricos porque implica un fuerte ahorro para la Salud Pública. Resulta más barato habilitar espacios deportivos que ampliar salas de fisioterapia en los policlínicos y hospitales.
El deporte es además un canalizador natural de energía para los jóvenes, de suma importancia en aquellas zonas más conflictivas. Todo el dinero que se gaste en instalaciones deportivas en esos barrios repercutirá en un mejor ambiente social.
Es un contrasentido ver a la policía que cuida el Capitolio perseguir a los chicos que juegan futbol o pelota mientras los que venden clandestinamente habanos a los turistas se pasean por el lugar sin que nadie los moleste.
Deporte en Cuba
Hace unos días viajó la delegación cubana que participará en los Juegos Panamericanos y hay gran algarabía porque es motivo de orgullo que esta pequeña isla ocupe el segundo lugar en el medallero histórico de este evento.
Desde 1959 el país no miró en gastos para financiar el deporte de alto rendimiento, se abrieron escuelas en todas las provincias y los jóvenes talentos entraban dentro del sistema desde su más tierna edad hasta después de su retiro.
Los logros no se hicieron esperar y las victorias tocaron el alma de la nación. Sin embargo, en aquellos años el dinero alcanzaba también para mantener al deporte popular, ese que no da más medallas que la calidad de vida de la gente.
Las cosas han cambiado bastante desde la crisis de los 90, muchas escuelas no cuentan con áreas deportivas, hay muy pocas pistas para correr y en algunos barrios los chicos no tienen donde jugar un partido de pelota o de futbol.
Sin embargo, el país sigue gastando sumas enormes en el deporte de alto rendimiento, ese que practica una ínfima minoría y, para empeorar las cosas, parte de ese esfuerzo termina en las Grandes Ligas o en el boxeo profesional.
Los “Lineamientos” aprobados por el Partido y el Parlamento orientan “priorizar el fomento y la promoción de la cultura física y el deporte en todas sus manifestaciones como medios para elevar la calidad de vida, la educación y la formación integral de los ciudadanos”.
Si esa es la verdadera prioridad de la nación entonces la mayor parte de los recursos financieros dedicados al rubro tendrían que gastarse en el deporte popular y el Presupuesto del Estado reflejarlo para conocimiento de la ciudadanía.
Nada debería importar tanto como tener una población saludable, ni siquiera la gloria de ganar algunas medallas más. Al fin y al cabo, hace ya más de un siglo José Martí descubrió que “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”.




3 comentarios
Fernando: Hablarás sobre la demostración fotográfica de la artificialidad del último gran mítin de repudio a las Damas de Blanco, en San Lázaro? O el secuestro injustificado y violento del graffitero el Sexto? O seguirás jugando con la cadena pero no con el mono, para no terminar como Vicent?
Melkay / octubre 14, 2011. 3:54 pm. #
Es cierto. Incluso seria bueno preguntarse cuánto dinero se gasta en un deportista que a penas tiene un chance se queda en cualquier lugar. Deberia dejarse de una vez y por todas ese mito de Cuba como potencia deportiva, y que los campeones surjan en correspondencia con las posibilidades reales del pais, no de forma artificial, como desde hace unos años se esta conduciendo. Desde hace años se esta sacrificando la “esencia” por la “impresion”. Y no deberian.
Margarita / octubre 14, 2011. 11:18 pm. #
Discrepo: Creo que el pueblo Cubano disfruta y se enorgullese de sus resultados deportivos. Hay que seguir apoyando el deporte de alto rendimiento. Lo que no quiere decir que se deje de lado la masividad y el deporte participativo. Creo que con pocos recursos se puede hacer bastante para este deporte de todos. Arreglar una cancha de basque en una secundaria no cuesta nada. Habilitar un terreno para jugar beisbol tampoco es muy caro. hacer un cajó de salto en una escuela primaria, como los había antes tampoco es nada caro.
maikel / octubre 15, 2011. 4:33 pm. #