“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Sobre como la música rompió las fronteras ideológicas

Tomado de Track Record

Hace 50 años, la revolución cubana trajo consigo una serie de consecuencias sociales, económicas y culturales. Una de las más significativas fue que tanto Estados Unidos como Cuba restringieron la entrada de todo tipo de objetos, sujetos y conceptos relacionados con la cultura norteamericana así como europea dentro de la isla. La ideología de Estados Unidos y Europa no era compatible con los preceptos socialistas de Fidel Castro ni de ninguno de los que operaban bajo su régimen; por lo tanto, la música tampoco se salvó.

La generación del rock -que destacaba en ese momento- por si fuera poco, incitaba a un nuevo despertar de la conciencia de los jóvenes. The Beatles, The Rolling Stones, Bob Dylan, The Who, Jimi Hendrix, The Doors y Janis Joplin, entre muchos otros, fueron un dolor de cabeza para los oficiales del gobierno que prohibieron sus canciones a lo largo de este periodo. Además, el gobierno estadounidense también formuló un boicot total hacia la isla con la intención de dejar de suministrarles cualquier recurso.

Hasta hace poco, en la isla el género musical en cuestión y otros géneros sólo podían escucharse a través de CDs de contrabando y señales de radio provenientes de Miami. “En 1979 estaba en una fiesta escuchando a The Beatles y la policía llegó a parar el vinilo y llevárselo”, comenta Dionisio Arce, vocalista de Zeus (banda de metal cubana) en el documental Hard Rock Havana.

Sin embargo, poco a poco la isla permitió el acceso paulatino de todo aquello de lo cual tanto Estados Unidos como el gobierno cubano habían privado a sus habitantes durante todo este tiempo. De hecho, el expresidente invitó a tocar a algunos músicos de origen anglosajón cuando la tensión política comenzó a disminuir a finales de los setenta. Billy Joel, Stephen Stills, Kris Kristofferson tocaron para un concierto privado llamado Havana Jam en 1979.

En el 2000, Fidel Castro se resignó al impacto de estas figuras musicales. En ese año, declaró a John Lennon como un héroe “revolucionario” e incluso develó una estatua de bronce en su honor en el parque principal de la capital. En 2005, Audioslave fue la primera banda norteamericana en pisar Cuba después de la Guerra Fría y la Revolución Cubana. De acuerdo a Billboard, esta visita fue un acuerdo entre el Departamento de Estado de Estados Unidos con los oficiales de Cuba como un “intercambio cultural”.

Previo a su trágica muerte, Chris Cornell declaró este encuentro con los habitantes de la isla como uno de los más memorables de su carrera. La banda también conformada por el guitarrista Tom Morello de Rage Against The Machine, se presentó ante 70,000 personas en la tribuna anti-imperialista José Martí. En el extremo opuesto, pero también como parte de esta apertura, el extecladista de Yes, Rick Wakeman, fue invitado personalmente por Fidel para que tocara en una presentación solo para el gobierno con su banda New English Rock Ensemble en 2005.

Hoy en día, además de haber sido participes del encuentro con artistas legendarios, los cubanos tienen una nueva perspectiva y han recibido con hambre y sed nuevos sonidos. A raíz de esto y según un artículo publicado por Rolling Stone respecto a la transición de los tiempos y la música en Cuba, Major Lazer fue el segundo acto norteamericano en tocar al aire libre en este país. Este concierto se organizó a través del Ministerio de Cultura de Estados Unidos y la Fundación Musicabana, así como los managers del trío.

Recientemente, Diplo – líder de la agrupación- compartió su asombró por haber sido parte de la experiencia de tocar en Cuba en una entrevista para Excélsior: “Mi equipo, mis representantes, los productores del evento, pasaron unas 16 a 18 meses planeando, produciendo el espacio del evento y haciendo que fuera correcto para ambos gobiernos”.

Los estadounidenses no han sido los únicos en protagonizar esta avanzada musical producto de la apertura. Con siete décadas encima y más energía que unos veinteañeros, los cuatro integrantes de The Rolling Stones se presentaron el 25 de marzo de 2016 en Ciudad Deportiva, un recinto dedicado a los deportes ubicado en el corazón de La Habana. El concierto fue histórico. Mick Jagger proclamó lo que alguna vez Bob Dylan profetizaba en 1964 y que en Cuba apenas se cumplía: “Finalmente los tiempos están cambiando”. Un millón de cubanos, desde niños hasta los más cercanos a la edad de los británicos, vivieron un momento único de liberación. Sus ídolos finalmente habían arribado a la tierra del sabor tropical.

Las presentaciones de The Rolling Stones y Major Lazer estarán disponibles en películas que retratan esta evolución de la música en la sociedad cubana. La cinta de los británicos fue estrenada en septiembre del año pasado y muestra no solamente el momento del concierto sino también el desarrollo del evento desde su planeación. Por su parte, Diplo presentó la semana pasada, por medio de Apple Music, el documental Give Me Future donde narra su experiencia en su paso por la isla con Major Lazer y además retrata la escena musical diversa que existe en ese país.

Después de la visita de una de las bandas legendarias de la historia musical y recibir a uno de los grupos más populares de la música actual, Cuba parece estar listo para más. Tal como le dijo Chris Cornell a The Associated Press: “No pensé igual después de que me fui (de Cuba). Entendí que realmente lo que la música es y cómo es un lenguaje que no importa si entiendes o no lo que está diciendo. Te mueve”.

 
 

11 thoughts on “Sobre como la música rompió las fronteras ideológicas

  1. A finales de los 80 lo que quedaba de censura estaba mas enfocado en el hard rock o el heavy metal ,es decir en las expresiones mas radicales , para los 90 bien poco de censura quedaba al respecto.

  2. La censura musical en Cuba es un chiste, hace años. En materia de lucha contra el comunismo soy pro-Trump, pero la censura musical en Cuba no tiene efecto alguno.

  3. Ese es uno d los capitulos mas oscuros de la dictadura, cuando eramos perseguidos x gustarnos “la musica en ingles”, JAJAJAJA, eramos “penetrados culturales” apuesto a q no sale ni uno ahora a defender aquellas teorias, no obstante son los censores d ahora q cuando no les quede alternativa renegaran d lo q hacen ahora

  4. Tu eres un jodedor Bermuda.
    Pero si Silvio, Pablo y masantin el torero han cantado lo que le ha dado su real gana en pleno yuma sin previo libreto o autorizacion.
    Afloje militante!

  5. La consecuencia de esto fue que en la cuba de los sententa y tantos al los 80 solo se escuchaba en las fiestas de los sabados musica en ingles y a las 12 roberto carlos, julio iglesias o feliciano que tambien estaban vetados de tal modo que una fiesta con cualquier otra musica era chea.

  6. “En el 2000, Fidel Castro se resignó al impacto de estas figuras musicales”.
    Interesante. No será que se dio cuenta de que no había tal peligro en algunas de esas manifestaciones ? Alguna gente le echa la culpa de todo a Fidel. Y después dicen que los revolucionarios alimentan el mito. Hacen un culto a la personalidad pero negativo.
    Por cierto, preguntar quiénes fueron los que quemaron cuadros y aplastaron discos en Miami ? el gobierno cubano ? Quién fue la que llamó al Papa Juan Pablo II a apoyar el bloqueo contra Cuba ? No fue la Gloria Estefan ?

  7. Lo q hagan algunos imbeciles en Miami no justifica, ni minimiza lo q hagan los otros imbeciles x la Habana, pero tratar d minimizar la caceria d brujas cultural instaurada x la dictadura en Cuba da pena

  8. Eso policial y de confiscación de un acetato Beatle a la altura del año 79, es impreciso, por no decir “un paquete”. Se que ocurrió, pero hasta no más de principios de los 70s. Cuando entre en secundaria, en 1974, si bien aislada y tímidamente, ya se ponía música anglosajona en emisoras nacionales; si bien todavía había extremismos aislados y más chivateria de algún alumno “buscapuntos” y extremista. A alturas ya del Pre, por lo menos en La Lenin, oíamos con desparpajo las “doblius” pegados a las columnas de los propios albergues. Tampoco es preciso lo de Rick Wakeman “para el gobierno” y sus dos conciertos fueron pagados normal en la taquilla, en el teatro Karl Marx, más otro en el “protestodromo” del malecón donde luego vi también a Audioslave, Air Suply en los 2000s. Valgan estas precisiones, en aras de ser veraces y precisos.

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