“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

¿Reciclamos o no reciclamos?

materia, prima-cuba-reciclajeTomado de Revolución

Sentado en su humilde portal, Fermín Puig Fish echa una mirada de desaliento a la montaña de plástico que descansa frente a su casa desde hace varios meses. No llegó allí por arte de magia, más bien fue producto de su esfuerzo como recolector de materias primas.

Con sus 65 años, lleva más de 30 dedicados a esa faena. En un inicio solo recolectaba botellas de cristal que vendía a la bodega por el precio de 20 centavos. En aquel entonces, trabajaba en la Empresa Forestal, pero en su tiempo libre almacenaba frascos de cristal para obtener un dinerito extra.

Natural de Aguas Dulces, próximo a Caleta Buena, desde hace muchos años se radicó en Playa Girón. Al jubilarse y ver cómo cambiaba para bien el sistema de recogida decidió tomárselo más en serio, sobre todo con la implementación de nuevos precios.

Sin embargo, en los últimos tiempos la meritoria tarea que realiza no resulta recompensada.

“Las cosas no siempre funcionan como aparecen en loa mensajes televisivos, en los cuales se explica que debe recuperarse cartones, plásticos pero en la realidad no siempre es así”, explica Fermín.

“Existen muchas variedades de envases de cristal que la empresa de materias primas no adquiere, ahora mismo en la casa de compra de la Ciénaga de Zapata no reciben cartones ni botellas de cerveza, solo de ron, además de aluminio y chatarra ferrosa.”

Plástico sin salida

La mayor preocupación de Fermín Puig recae en el destino final que le dará a los desechos de plástico acumulados durante meses y que no ha podido vender.

“Los tengo almacenados no los compran, y los trabajadores de salud y de la lucha contra los vectores me han aplicado varias multas.

En su hogar reposa más de una tonelada de dicho material, que no se tradujo en dinero merecido tras el esfuerzo; en cambio, terminará en uno de los tantos vertederos que crecen cada día en el Humedal.

“Aguardaba la esperanza de llevarlo hasta Rodas, en el municipio de Cienfuegos, pero la gestión no fructificó.

“Desistí de traerlo al centro de recolección de Buenaventura porque allí nada funciona como debería: no respetan el horario de apertura, cuando abren el dinero no ha llegado, siempre es una historia diferente.

Fermín asegura que un vecino de Girón también se deshizo de una cantidad considerable de cartón porque tampoco pudo venderlo.

“Si pasas un día por la carretera que comunica con Caleta Buena, verás en un vertedero próximo la montaña de materia prima desaprovechada, lo que representa perdida para nosotros y para el país, y daño al entorno.

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Una montaña de plásticos descansan frente a la casa de Fermín, cuyo destino final será algún vertedero. Foto: Dany Hernández

La batalla constante de Juan y Marisol

Al fondo de la Casa de Abuelos de Playa Girón viven dos ancianos que se olvidaron un tanto de sus achaques y enfermedades para conseguir un sustento extra con la recolección de desechos sólidos.

En el patio de su morada Juan José Rodríguez Toledo y Marisol Álvarez Clemente machacan latas de aluminio. Reconocen que las cosas no funcionan bien en el centro de recolección de Buenaventura.

“Muchas veces llegamos allí antes de las siete de la mañana y el primer trabajador arriba al centro después de las nueve. A esa hora es que salen a buscar el dinero del banco.

Además de los problemas con las violaciones en el horario, el matrimonio señala otros: “ahora solo compran latas y botellas de ron, no están recepcionando plástico, ni cartón, ni botellas de cerveza”.

“Preferimos llevar nuestra carga a Rodas pero el gasto se hace insostenible. Un camión hasta Cienfuegos puede superar los 800 pesos.

“El viejo y yo nos jubilamos. Él tiene 75 años y yo 64, este trabajo lo realizamos para ir viviendo porque la chequera no alcanza. Soy convaleciente de cáncer pero me siento con fuerzas”, comenta Marisol.

Juan José agrega: “en esta zona la recuperación es elevada por la cantidad de hostales, paladares, y demás centros turísticos; en una semana podemos almacenar 100 kg de aluminio y más de 500 botellas; cada kilogramo cuesta 8 pesos y las botellas 2.50; estamos conscientes que con nuestro trabajo ganamos dinero, pero también ayudamos a la economía del país y protegemos el medio ambiente.

El matrimonio no logra explicarse como en variadas ocasiones han realizado viajes fallidos por las insuficiencias del centro de Buenaventura, viéndose obligados a dejar la mercancía en casa de algún conocido.

“Hemos estado hasta tres días para venderla. No se respeta el horario de apertura; cuando abre debemos esperar porque saquen el dinero del banco; en ocasiones se quedan sin capital; creo que el mayor problema es de organización y respeto.

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Marisol y Juan no entienden la poca seriedad del centro de recolección del centro de materia prima. Foto: Dany Hernández

Analizando la materia

Adolfo Ricardo Gómez, director del centro de recolección de Materia Prima, ubicado en el enclave de Playa Larga, explica que el plástico no se compra debido a su mala calidad.

Sobre el horario de apertura, reconoce que si bien está estipulado la apertura a partir de las siete de la mañana, algunos trabajadores viven en Jagüey Grande y en ocasiones se les dificulta la llegada en tiempo por problemas de transporte.

Otras preocupaciones de los recolectores, como la negativa de adquirir botellas de cerveza se explican en parte al observar el almacén del centro con más de 3000 mil cajas de cervezas, las cuales no se recogen desde hace tres meses. Algo que escapa de las manos del directivo, o lo que comúnmente llamamos problemas objetivos, pero los subjetivos afectan también. A este redactor le sobran las palabras, solo quisiera acotar que la mayoría de los recolectores de materias primas son personas de la tercera edad; certera y precisa fue la entrevistada Marisol: organización y respeto sobre todas las cosas.

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El almacén del centro recolector de Buenaventura se encuentra atestado de materias primas, lo que impide volver a comprar otras como las botellas de cerveza y cartones. Foto: Dany Hernández

 
 

2 thoughts on “¿Reciclamos o no reciclamos?

  1. Eso es 100% verdad. Alguien que conozco tenía en la casa antiguos calentadores de agua de metal, enormes, inservibles, que en una época alguien tomó pensando hacer una especie de parrilla u hornillo de carbón portátil.

    Le sugerí los llevara a materias primas, pues pesaban un montón y tenían varios metales, aluminio, acero, bronce, etc. Fuimos a un punto y ese día solo aceptaban bronce y cobre. En otro lado era aluminio y cristal.
    No es que los puntos estén especializados.
    Todos reciben de todo. Simplemente es que deciden según el plan o los intereses si reciben o no esto o aquello tal o cual día

    Una nota curiosa, que no se tome como veneno: Antes del punto, había una persona que lo compraba todo, claro que a un precio más bajo. Luego esa misma persona (un prieto grande con un sombrero de camuflaje) estaba en el punto conversando con los empleados. No puedo asegurar nada.
    Pero de ahí se desprenden conclusiones.

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