“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Quien dice que es malo “tener una vida de perros”

Foto: Claudio Pelaez Sordo

Tomado de OnCuba

Lourdes trae a su perrito por cuarta vez a Dog’s Fashion, en la intersección de las calles 31 y 42, en Playa. Es un pequinés inquieto, veterano de 12 años, que ya necesitaba un corte de pelo para lucir mejor.

“En la casa me lo pelaba una amiga, hasta que descubrí este lugar, con un servicio más completo. Le limpian los oídos y los dientes, y sale fresco. Cada tres meses yo lo traigo para mantenerlo sano”, dice. Espera sentada en la recepción. Dentro, su mascota lleva apenas minutos de tratamiento.

En La Habana cada vez más personas se preocupan no solo por alimentar a sus animales o llevarlas al veterinario. Son ya varios los salones que abren en la ciudad para la estética de mascotas.

Maritza bautizó su negocio con el nombre de su perra: Salón Rubí. Es un sitio acogedor, climatizado. La clientela aún es poca, porque abrieron hace solo unos meses.

Maritza, desde pequeña, veía a su tía cuidar a los perros. Los preparaba para las competencias en la que fue, a su juicio, la primera estética canina de Cuba, “un lugar donde llevaban los perros a peluquear. Era algo más rústico, un local con dos peluqueros donde se llevaba los animales que pertenecían al club de mi tía”, recuerda.

Salón Rubí abrió amparado por la licencia de Peluquero de animales domésticos, una de las figuras que autoriza emprendimientos en Cuba. En tres meses, han recibido 110 perros.

“Ha surgido una cultura de comercio en todos los sentidos. La gente trata de presentar todos los negocios lo mejor posible, con aire acondicionado… En aquel entonces, cuando mi tía, no había ni venta de accesorios para animales”, recuerda.

Foto: Claudio Pelaez Sordo

Las tiendas de accesorios para mascotas, como las clínicas veterinarias, ya existían en la ciudad. Pero los clientes añaden al cuidado de sus animales estas visitas que incluyen otros servicios.

“Lleva todo un instrumental especializado. Son distintos tipos de tijeras y la máquina no es la misma de pelar humanos; es especial para ellos. Los productos también son especiales, como el champú, por ejemplo”, dice Laura, quien trabaja junto a su madre. Ella atiende a los perros directamente. Desde pequeña aprendió con la tía de su madre y después perfeccionó la técnica con videos tutoriales descargados de Internet.

Cuidar mascotas requiere de condiciones especiales, porque aplicarles productos cosméticos inadecuados puede provocar problemas de salud. Las “estéticas”, con sus ofertas, cubren un vacío de servicios.

“En la población no hay conocimiento de eso. ¡Hay quien lava los perros hasta con jabón amarillo! Por el ph que tiene, el champú humano no se le debe aplicar al animal, porque puede provocar problemas de piel. Además, las fragancias para humanos son mucho más fuertes y pueden dañarles el olfato”, explica la dueña de Dog’s Fashion.

Entre los servicios que ofrecen este y otros negocios están el baño, el pelado, el corte de uñas, la limpieza de oídos y baños antipulgas. El tratamiento depende del perro y la raza, cada una con necesidades específicas.

Laura explica que los cortes son muy peculiares. También el dueño puede pedir un corte más corto o largo. “La gente incluso trae fotos como ejemplo”.

En perros pequeños como el chiguagua, el proceso completo puede ser de 15 minutos, porque “tiene el pelo pegado y es solo bañarlo y secarlo, cortarle las uñas y limpiar oídos. Pero hay chiguaguas que son como cocodrilos, porque muerden y hay que agarrarlos entre cuatro personas”, dice.

En ocasiones llegan canes en mal estado, descuidados, con nudos en el pelo. Para un ejemplar así se necesita, incluso, un día entero para alistarlos. La duración y condiciones del procedimiento, condicionará el precio.

Foto: Claudio Pelaez Sordo

“Puede oscilar desde 3 CUC el baño solo, que incluye la limpieza de oído, y hasta 9 pesos convertibles por hacer todo el proceso. Un perro muy grande puede llegar hasta 30”, dice Laura.

Pero en cada negocio las tarifas varían, según Maritza, en función de las dificultades para comprar los productos y los aditamentos necesarios, así como los precios en el mercado internacional.

Una peluquería canina necesita muchas herramientas y accesorios. Mesas de peluquería, máquinas eléctricas, tijeras y cuchillas, expulsador, bañeras y Spa son utilizadas en estos negocios. Por la parte cosmética hay acondicionadores, bálsamo, champú, cremas…

“Hay que invertir bastante. Las tijeras son especiales y cuestan como 90 dólares cada una. Las máquinas, las cuchillas, las mesas, las bañaderas…, todo cuesta mucho afuera, cientos de dólares”, dice la técnica de 31 y 42.

En el mundo hay un mercado amplio para estas peluquerías. En la web de STYLE AND DOG, marca española de cosmética canina se pueden consultar los precios y la variedad.

Una bañera de acero con puerta, de 140 x 65 cm, pudiera costar hasta 1,297 euros. Mientras que otras más pequeña, sin puerta, se encuentra en 879,50 euros.

Las mesas, por ejemplo, pueden ser plegables (entre 134 y 182 euros), eléctricas (449 y 1100 euros) o hidráulicas (185 euros). Las máquinas de pelar oscilan, según el sitio, entre 100 y 250 euros.

“Hay proveedores que se los traen a personas. En el caso mío no lo he encontrado de primera mano, como se dice. Aquí no hay lugar donde se venda”, dice Maritza.

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Foto: Claudio Pelaez Sordo

En Dog’s Fashion, Ana, mientras limpia al perro, explica que con cada sesión hay muchos gastos. “Los perritos hay que cobrarlos caro”. Pero el precio, dice, se justifica con el resultado, porque la atención al perro, además de mejoras estéticas, es una cuestión de salud animal.

“Es muy importante para su salud, porque si no, se enferman de la piel. Por ejemplo, este llegó lleno de garrapatas. Dentro del servicio de estética, el producto de desparasitación externa que se aplica es maravilloso para los perros. No es solo pelarlos para que se vean bonitos. Cuando tú les limpias los oídos, evitas problemas, igual que quitando los nudos del pelo, que provocan dermatitis. Es preventivo”, dice.

El local para la atención a los perros está climatizado y permanece cerrado con cada procedimiento. La higiene y el control sanitario deben ser prioridad. Pero estos centros no ofertan servicios veterinarios.

“La licencia de nosotros es Estética de cachorros, no de servicios veterinarios. Yo traigo veterinarios aquí para una consulta acerca de una vacuna, pero no pueden dar consulta clínica. Ojalá un día pudiera ser así. De todas maneras, las cuchillas, las tijeras, todo se desinfecta, para evitar problemas con otras mascotas. Además, Salud Pública nos atiende y controla”, dice la señora que registra los datos de los dueños y sus perros. En ambas estéticas llevan un record de visitas y los procedimientos de cada animal, como una historia clínica.

Maritza, además de dueña Salón Rubí, tiene perros hace años. El mundo de la estética, opina, debería ir unido al de la veterinaria, aun con dificultades de Cuba. De la unión de ambos depende la salud total de las mascotas. La estética es un primer lugar de diagnóstico de problemas a ser tratados con los médicos después.

Los especialistas de estos lugares llegan a conocer bien a sus “clientes” y advierten cambios en los animales, como la pérdida de peso, o cambios en el humor.

“Somos nosotros los que vemos lo que hay en la piel, debajo del pelo. Nosotros vemos dolencias o enfermedades que a lo mejor ni han notado que el perro tiene. No es solamente que el perro esté bonito, sino que es parte de su salud también”, afirma Laura.

Claro que, dice Ana entre risas, a ningún perro le gusta lo que le hacen; y que los gatos no son comunes en su negocio, porque son difíciles de tratar. Pese al desconocimiento, cada vez llegan más clientes al lugar.

“La gente toma conciencia de la importancia de atender a los perritos”, afirma. Ya casi termina con el pequinés intranquilo que le tocó atender. Fuera, la dueña lleva más de una hora aguardando, pero se llevará un perro limpio.

La anciana tiene además un Rottweiler, igual de cuidado que su compañero, que come solo cierta comida, sin grasa. Esperará quizás algunos meses para traerlo al mismo lugar. El costo de mantener un perro saludable, advierte, depende la planificación, la frecuencia de las visitas y el cuidado en el hogar. “Pero traerlo vale la pena”, dice.

Foto: Claudio Pelaez Sordo

 
 

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