“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

¿Quedará algo del “legado” de Obama en Cuba?

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Tomado de OnCuba

El anuncio del Departamento de Estado a propósito de los alegados ataques acústicos contra su personal diplomático en La Habana tiene dos componentes fundamentales:

1) la reducción del personal en la embajada estadounidense en Cuba, y por ende una reducción de sus funciones no esenciales según la lógica de Washington, dígase aquellas no relacionadas con la protección de estadounidenses, la colaboración de seguridad y la comunicación diplomática con el gobierno de Cuba y

2) una recomendación a ciudadanos norteamericanos a no viajar a Cuba por la incapacidad del gobierno cubano para garantizar protecciones mínimas, no solo a diplomáticos sino también a viajeros.

El episodio, escapado de los libros de la Guerra Fría, alerta sobre cuán frágil son los avances logrados bajo la administración Obama en el camino de la normalización diplomática entre Cuba y Estados Unidos.

Aquí conviene empezar por descartar lo que no es. Algunos expertos en Cuba de última hora afirman, sin aportar evidencia, la hipótesis de que una facción desequilibrada de los servicios secretos cubanos, sola o con alianzas con Rusia y Corea del Norte, puede estar detrás de los “ataques sónicos”. El objetivo de esa facción –según los analistas cazafantasmas– sería desestabilizar una distensión con Washington iniciada por el presidente Raúl Castro y bendecida, aunque con reservas, por Fidel Castro.

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La desinformación de esa campaña es burda. No hay en los servicios secretos cubanos ni en las Fuerzas Armadas coroneles ni generales que se consideren más “antimperialistas” que Fidel y Raúl. Quienquiera que se dedique desde posiciones militares a socavar la política de Estado que es de diálogo con Estados Unidos, estaría jugando con fuego. El episodio Ochoa demostró que en la Cuba de Fidel y Raúl Castro no hay licencia para el trabajo por cuenta propia en seguridad nacional. Nada es imposible en unas relaciones tan poco transparentes como las de Cuba con Estados Unidos, pero ese de la rueda suelta en la seguridad cubana es un cuento vulgar.

El secretario Tillerson ha indicado que no hay voluntad de cerrar la embajada en La Habana o de expulsar a los diplomáticos cubanos en Washington, como ha pedido el senador Marco Rubio (Republicano por Florida). Esa contrición estadounidense no debe ilusionar sobre una supuesta irreversibilidad en el vínculo diplomático. Ya dos diplomáticos cubanos fueron forzados a abandonar suelo estadounidense y la reducción de personal en la embajada en La Habana así como la alarma a los potenciales viajeros va a reducir los espacios de contacto y de aliento en ambos países a favor de un mayor entendimiento.

El momento de actuar desde las dos sociedades, para impedir una ruptura mayor es ahora. Los grupos de negocios que se han beneficiado de la apertura de Obama, y los que potencialmente empezaron a agitar sus agendas tienen el reto de mantener la puerta por los menos semiabierta.

La comunidad cubanoamericana que viaja a la Isla y tiene una agenda humanitaria, moral o política en torno a viabilizar la reunificación familiar, la ayuda a sus compatriotas o favorecer cambios internos y la reconciliación nacional a través de la persuasión y los intercambios, puede perder todo lo logrado desde la derogación de los límites a los viajes y remesas en abril de 2010. Los aguafiestas a favor de la hostilidad a ambos lados del Estrecho de la Florida son insaciables y están conscientes de que sus intereses, posiciones y privilegios se afianzan en el conflicto y la animadversión. De ahí su preferencia por lo contencioso.

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Dadas las ambigüedades y finezas de los intercambios diplomáticos y anuncios tras la reunión entre los cancilleres Tillerson y Rodríguez Parrilla a pedido de Cuba, no queda clara cuál es la visión estratégica estadounidense sobre el destino al que quiere llevar los contactos entre los dos países, ni cuál es su proyecto para superar esta crisis.

El gobierno de Estados Unidos tiene la responsabilidad de velar por la seguridad de su personal diplomático y ciudadanos en Cuba, pero la relación con la Isla abarca más que eso. Peores y más dramáticos han sido ataques contra la diplomacia y la nación estadounidense en otras latitudes, como el cuerno de África (Tanzania y Kenya) o desde Oriente Medio (USS Cole, Khobar Towers, o el propio ataque del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York). Ante esos eventos, la decisión de anteriores administraciones ha sido aumentar la protección, pero, en cuestión de meses, relanzar la interacción con los gobiernos y sociedades.

Aquí vale mencionar el ejemplo canadiense que en general ha demostrado ser mucho más efectivo que el enfoque norteamericano hacia Cuba. Ottawa no ha retirado a su personal ni ha pedido a sus ciudadanos no viajar a Cuba. El análisis canadiense se ha guiado por las evidencias de que se trata de perjuicios que han golpeado no a viajeros en general, sino a personal diplomático específico. La postura del gobierno del primer ministro Trudeau se ha guiado por una perspectiva estratégica en la cual este incidente representa un conflicto a manejar con tino. Se trata de crear salidas, no atollar la conversación bilateral, donde hasta la evidencia científica sobre ataques acústicos es reducida.

Una embajada es una puerta para interactuar no solo con los gobiernos sino también con las sociedades en general. Las revelaciones de Wikileaks sobre los reportes diplomáticos desde La Habana ilustran cómo incluso en contextos de extrema conflictividad los profesionales acreditados en Cuba transmitían a los hacedores de política en Washington análisis poco sesgados, realistas y despojados de la ideología y el entusiasmo anticomunista injustificado del exilio sobre un pronto colapso del gobierno cubano.

Dentro del retroceso real en las agendas de normalización de relaciones y para acciones favorables a aperturas en La Habana, Miami y Washington, lo que el comunicado del Departamento de Estado significa es solo un consuelo temporal, pero aún importante.

Ni las embajadas serán cerradas, ni se han cancelado las licencias de viaje. Es una demostración de que dentro de la administración, sectores con un mínimo de racionalidad, todavía sirven de contención a las propuestas del Senador Rubio, a quien el presidente Trump identificó en Miami como uno de sus principales consejeros en el tema cubano.

La visita de Obama terminó compartiendo con Raúl Castro un partido de béisbol entre Cuba y EEUU, el deporte nacional de los dos países

Sería ingenuo no mencionar a los principales beneficiarios de esta medida: los sectores hostiles a los veintitrés acuerdos de colaboración y cooperación firmados entre Cuba y Estados Unidos durante la era de Obama. Son los consumidos por la ira al ver el aeropuerto de Miami lleno de viajeros cubanoamericanos y estadounidenses destinados a La Habana, Cienfuegos, Holguín y Santa Clara.

Ya en la era de Bush –han confesado James Cason y Roger Noriega– algunos de esos grupos apostaron a que Cuba reaccionara cerrando la Sección de Intereses, y fracasaron. Su esperanza era “crear el caos y la inestabilidad”, incluso en franco sabotaje a la política establecida al final de la Guerra Fría en la que el debate interno de las agencias del gobierno concluyó en la víspera de la aprobación de la ley Torricelli que lo óptimo para Estados Unidos era una “transición pacífica a la democracia en Cuba”. ¿Alguien cree que la virtual parada del procesamiento de visas no va a tener impacto en el objetivo proclamado por Cuba y Estados Unidos de una emigración “legal, ordenada y segura”?

La postura de cerrar y huir perjudicará a a largo plazo la imagen de Estados Unidos ante la sociedad cubana. Como explicó Condoleeza Rice en relación con Irán, país donde sí se demostró la mayor negligencia del gobierno anfitrión en la protección de la embajada estadounidense en 1979, la ausencia de diplomáticos perjudica la capacidad de acción inteligente norteamericana. A pesar de ese episodio bochornoso de ocupación de la sede diplomática en Teherán, en 2008, la exsecretaria de Estado trabajaba para volver a situar diplomáticos estadounidenses en el país persa.

La decisión de una reducción tan drástica de personal y, sobre todo, la cancelación de las gestiones de visa en la misión estadounidense en La Habana, así como la advertencia a los viajeros estadounidenses, son señales de apresuramiento, decisiones emocionales y falta de visión estratégica. Nada de eso ayudará a determinar quiénes están detrás de los alegados ataques, ni a proteger al personal diplomático en el futuro. La historia demuestra que en el manejo del vínculo bilateral, desde la ruptura de relaciones en enero de 1961 hasta la fecha, la ira nunca ha sido buena consejera, ni para Cuba ni para Estados Unidos.

Tourists pose for a picture next to a sign placed at the entrance of a restaurant with the images of Cuban and US Presidents Raul Castro and Barack Obama in Havana, Cuba on March 19, 2016. Political and economic reforms in Cuba will be a no-go area during talks between Cuban leader Raul Castro and US President Barack Obama, Cuban Foreign Minister Bruno Rodriguez said in Havana Thursday. On Sunday, Obama will become the first sitting US president to visit Cuba since 1928, capping his historic policy of ending a bitter standoff that has endured since Fidel Castro's overthrow of the US-backed government of Fulgencio Batista in 1959. AFP PHOTO/ Yuri CORTEZ / AFP / YURI CORTEZ (Photo credit should read YURI CORTEZ/AFP/Getty Images)

Foto: Yuri Cortez.

About Arturo López Levy

Conferencista y profesor de las universidades de Denver y Colorado, especializado en la política norteamericana hacia Cuba y Latinoamérica. López Levy es un candidato a doctor en filosofía en la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad de Denver. Tiene una maestría en Relaciones Internacionales de la Universidad de Columbia, Nueva York, así como otra en Economía por la Universidad Carleton de Ottawa. También es licenciado del Instituto de Altos Estudios de Relaciones Internacionales de La Habana, Cuba. Cubano de nacimiento, emigró a Israel y luego a Estados Unidos.

 
 

12 thoughts on “¿Quedará algo del “legado” de Obama en Cuba?

  1. PREGUNTO PARA APRENDER
    ¿Dónde están ahora aquellos que en un lapso muy corto de tiempo escribieron tantos artículos demostrándonos, con su” bola oracular”, lo malo que era Obama, el presidente enemigo?
    ¿Cuánto prosperó el gobierno cubano y sobre todo, el cubano de a pié durante el gobierno del “enemigo Presidente Obama??
    ¿Nadie sabe lo que tiene hasta que no lo pierde?

  2. muy bonito el escrito solo que el autor olvida algo , en mi modesta opinion , yo quisiera preguntarle alguna vez el gobierno cubano quizo el acercamiento? el bloqueo estubo a punto de desaparecer , es mas Obama lo dejo como un queso lleno de huecos , lo unico que se le pidio a la Havana fue un gino , algun gesto de Buena voluntad , y que ocurrio NADA , la misma retorica de siempre , el legado de Obama estaba destinado a desaparecer , el atrincheramiento de los senores de la Habana asi lo pedian a grito , acaban de ser complacidos

  3. El legado de Obama esta en nosotros. Debemos profundizarlo, en La Habana…y en Miami. En DC y en NY. F….Trump!

  4. Completamente de acuerdo con Yo mismo, creo que lo que está sucediendo es que el gobierno cubano no cumplió su parte del deal y con el rubio del pelo pintao que tenía que pagarle su deuda a los socios de Miami todo se complicó. Lo de la Inversión extranjera fue humo, lo de Internet también, al trabajo por cuenta propia, que era la gran apuesta de Obama le están metiendo candado y seamos realistas los que necesitan que las relaciones sean buenas somos nosotros, hay que bajarse de la nube esa en que viven algunos cubanos que creen que cuando el presidente Norteamericano se levanta lo primero que pide es el Granma. Cuba no es prioridad en EEUU de nadie más que de los que mueven votantes en Miami y eso si les interesa a los políticos. Si en estos momentos Mariel estuviese lleno de empresas invirtiendo realmente les puedo asegurar que Trump continuaba con el acercamiento, pero el grupo que manda sigue sin querer compartir ni poner en riesgo su poder.

  5. Un muy interesante análisis, sobrio y objetivo, fundamentado en el sentido común y la sensatez. Lamentablemente, no es este el tipo de voz que pulsa las cuerdas más resonantes en lo que concierne al modo de proyectar la política exterior de los Estados Unidos hacia Cuba en la era de Trump. Pocas veces ha sido el elefante republicano tan diestro en destrozar porcelana fina como este que ahora se aloja en el Despacho Oval.

  6. El legado de Obama? Ah si, derogar la ley de ajuste cubano. Ojalá desapareciera ese legado pero me temo que se cerró por siempre ese filo de esperanza de dejar atrás tanta miseria, desidia y falta de libertades. Ahora, la olla agarra presión y, desgraciadamente no será un maleconazo.

  7. Exigir o pedir sin dar nada a cambio es absurdo, y si ademas se dudo se insulto a Obama diciendo que el era lo mismo pero con diferente carte no ayudo en nada, asi que no hay quejas o lo toman o lo dejan.

  8. Segun el Vicepresidente de Cuba tanto la politica y la visita de Obama fue un montaje , asi que deben estar felices que se esta desmontando el montaje. Que falta hacia que el gobierno cubano aunque fuera un montaje se dedicara por unos meses a respetar a los cubanos emigrados y su derecho de viajar a Cuba y no le pidiera visas para entrar a su propio pais. Aunque fuera un montaje

  9. tulio que bueno tu analisis desde estados unidos hacia cuba y del otro lado que?tuvieron la oportunidad y la dejaron ir sin prisa pero sin pausa como dice raul , apostaron a que ganaria hillary y si no seguia abriendo al menos mantendria lo mismo , pero gano el mapache rubio y este lo negocia todo , siempre dijo desde la campana que el acuerdo con cuba era un mal acuerdo dimos todo sin recibir nada a cambio , y asi fue , nada ha hecho el gobierno cubano para tratar de ganar la confianza del gobierno americano , solo atrincherarse y usar el mismo tono , hasta marcharon el primero de enero con consignas contra obama , imagino a los americanos decir con esos amigos para que queremos enemigos

  10. En principio este comentario es excesivo, se puede comentar el tema en cuestiòn de forma breve y circunscrita.Lo paradògico es que, es manifiesto el interès del articulista en restablecer relaciones de equidad con los Estados Unidos, y al pasar hace alusiòn a las consecuencias de objetar la polìtica del Gobierno Cubano y para esto alude temerariamente a lasconsecuencias de objetar, recordando lo que le ocurriò al General Ochoa ,que fue arbitrariamente fusilado, por decir en voz alta, lo que, hoy està haciendo Cuba, con sus cambios en la economìa y la polìtica los cuales son todo un desafio. Hemos de acotar que el Socialismo de la Burocracia ha sido un largo y cruento camino del Capitalismo al Capitalismo.

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