“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

¿Puede pertenecer la revolución a una sola generación?

che-camilo-mella-muralTomado de OnCuba

Desde finales de los años 60 del siglo pasado en Cuba se acuñó un término por el que los diversos estratos de la burocracia tachaban a una persona por su conducta apagada ante el júbilo revolucionario: “apática”, le dijeron.

Todavía en los 90 aparecía este apelativo en los expedientes de adolescentes de secundaria básica que, como yo, se resistían a ponerse una cinta alrededor de la frente con la consigna “31 y P’alante”. Mi negativa no era por mi descontento con la celebración sino porque no me gustaba disfrazarme de nada. Algunos somos así, no usamos joyas, ni gorras, ni gafas, ni cintas en la cabeza.

Poco tiempo después descubrimos que si no saltábamos podíamos convertirnos en yanquis. Se convirtió en una norma el momento de cada acto político donde saltar era demostración de una opción ideológica. Pero yo no saltaba. Era evidente que no era un yanqui. Mis ideas eran y son socialistas. Sin contar el gran número de yanquis socialistas que existen. No quise saltar y quedé “apático” para siempre.

Años atrás a mi madre le había pasado lo mismo, campesina del batey del central azucarero Senado, en Camagüey, su tristeza o silencio en los camiones de muchachas y muchachos movilizados para el trabajo en el campo la hicieron “apática”, cuando en realidad no pasaba de ser tímida y decente.

Me pregunto cuántos habrán aprendido a saltar con emoción para parecer revolucionarios, sin tener entre sus costillas un solo sentimiento a favor de los humildes, de los explotados, de los que luchan por la libertad en cualquier parte.

Después se marcó el historial de los que preguntábamos demasiado, de los que usábamos argumentos en las discusiones, sobre todo si estas rozaban la política. Si se partía de la historia, si se hacía una comparación de épocas, de naciones, de culturas. Si se demostraba un mínimo de conocimientos y lecturas éramos sentenciados otra vez: “autosuficientes”.

El valor de la Razón, la ciencia y el conocimiento fue elevado a pilar civilizatorio por otra serie de revoluciones, casi todas ellas a fines del siglo XVIII. La Revolución cubana puso energía creadora en el cambio, en el pensamiento, en la fundación. Empezamos por publicar el Don Quijote de la Mancha y llegamos a crear vacunas contra enfermedades mortales en medio mundo.

Dentro de la misma revolución se ha alentado el estudio, se han abierto miles de escuelas, se han graduado personas de carreras insospechadas hace pocas décadas y a la misma vez hemos condenado a un rincón por “autosuficientes” a gente con ideas propias.

El reino del dogmatismo hace proliferar nuevos encumbrados: los mediocres de los que hablaba Ingenieros, los oportunistas de los que hablaba Lenin, el burocratismo del que hablaba el Che.

He visto muchas veces en mi vida que ante un criterio fuerte se use como única arma el borrón que señala como “autosuficiente” a la persona que piensa y alega con pasión.

Aprendí en la vida que de jóvenes “autosuficientes” se ha erguido la patria, como el Martí casi niño que se atrevió a escribir El Presidio Político en Cuba, el Mella que inventaba una cosa cada año (una federación estudiantil, un partido, una nueva manera de entender la universidad…). Los miles de “autosuficientes” que dieron su vida con menos de 30 años de edad, durante la revolución de independencia, en los levantamientos de esclavas y esclavos, en la lucha contra Machado, en la guerra contra la dictadura de Batista. Murieron sin permiso de las buenas costumbres conservadoras, que siempre han mandado a quedarse en casa y hacer lo que dicen los mayores.

Pero hay más epítetos para estas conductas. En la Cuba de la Revolución, hecha por jóvenes mujeres y hombres, mártires sin experiencia, recién casados, recién enamorados, a veces padres o madres poco antes de morir, le llamamos hace ya bastante tiempo “inmaduro” o “inmadura” a alguien que se atreve a ser honesto y justo contra cualquier molino de viento con apariencia de gigante.

Puede sobrevivir y hasta triunfar en el presente de Cuba el que roba y se esconde bien, el que odia a los de diferente color de la piel, a los de diferente orientación sexual, a los de distinto lugar de la Isla. Los racistas no son “analizados”, los que gritan “palestinos” a los jugadores de béisbol de las provincias orientales cuando juegan en el estadio de La Habana, no son mal vistos, los oportunistas “escapan”, los que golpean a sus mujeres en la intimidad del hogar cuentan con el fatal proverbio: entre marido y mujer…, los que no trabajan en la lozanía de la vida no son llamados a explicar su vagancia, los que hacen fraude pueden rectificar, los que enseñan a sus hijos a mentir y a botar la basura en la calle no tienen problemas en sus trabajos.

Pero si osas tener la vocación de la cosa pública, el interés por el gobierno, por cómo se administra lo que es de todo el pueblo; si, además, no te basta y lees y escribes sobre esto, eres un “inmaduro” sin remedio.

Si la opción política, la de pensar y proponer y discutir y avizorar, no sale de la sombra de la duda y el cuestionamiento, no habrá futuro para la discusión democrática entre nosotros.

El diálogo con el poder ha sido en todas las épocas un riesgo. En el socialismo no existe una sola justificación legítima para cerrar las puertas a los que sienten que el país es para pensarlo todos. Los jóvenes también son la generación histórica. Si la Revolución no se ha acabado entonces al frente de ella y en sus costados y en su centro vital deben estar todas las generaciones, no solo una de ellas. Nuestros padres mantuvieron la utopía del socialismo al lado de un titán peligroso como los Estados Unidos; nosotros hemos decidido vivir aquí, con esta belleza y su costo y su tristeza implícita.

Pero no debemos aceptar que por creer en principios muy nuestros, por pensar, por decir algunas humildes ideas, sueños de generación de estos años –históricos también–, por atrevernos a ser honestos cuando se estila lo contrario, por considerar a la política cosa tan común como la danza o la yuca con mojo, y por lo tanto discutible y disfrutable, tengamos que cargar con la letra escarlata de ser “apáticos”, “autosuficientes” e “inmaduros”.

Nunca más.

 
 

20 thoughts on “¿Puede pertenecer la revolución a una sola generación?

  1. Muy buen artículo, cuantos jóvenes cubanos no han sido marginados por decir lo que pensaban honestamente, por denunciar lo incorrecto, por no refugiarse en la máscara de la doble moral, incluso hasta manifestando nuestros criterios y críticas en el momento , por las vías y el lugar adecuado como pedían quienes nos guiaban recibiendo como respuesta la marginación, el calificativo de incorrectos, el despreció solapado,la exclusión de toda oportunidad de y el empujón que obligó al exilio como alternativa.

  2. Julio, yo padeci todas esas enfermedades que mencionas, provocadas por los agentes que mencionas, la diferencia es que aun crees que quiza fueron enfermedades externas y ajenas a los agentes portadores;no es asi es intrinseca, la conlleva el proceso en si, no puedes separar uno de lo otro, mientras te mantengas en el “proceso” no lo dudes “tendras que cargar con esa letra escarlata”

  3. Me gusta el artículo, creo que esta revolución ha sido obra de los jóvenes y es para los jóvenes. Creo que los padres fundadores de este proyecta social han confiado siempre en los jóvenes, la política de la revolución ha sido inclusiva, abierta , emancipadora para los jóvenes. Ahora es verdad que las personas los individuos cometen errores pero esa no es la política de esta grandiosa obra, soy de los que cree que el talento, la inteligencia nunca deben morir en manos de la mediocridad y mucho menos en una sociedad como la que construimos día a día.

  4. Es inutil pedir esa libertad a media para poder ser un tipo distinto de revolucionario.
    La libertad tiene que ser total. Lo mismo para el que brinca para nos ser yanqui y adora a Fidel y para el que es abiertamente contrarevolucionario y detesta el actual gobierno.
    Esos pedidos de un poquito mas de libertad para ser diferentes dentro de la Revolucion son esteriles, porque basan el derecho al pais, la cosa publica y la politica a una sola ideologia y ya entonces hay un ente que marca el cerco de que es ser revolucionario, y dejan fuera y sin derecho a quien no convenga.

    Saludos

  5. 5: La revolución ha sido una obra para los jóvenes, ha confiado siempre en los jovenes?, ha sido inclusiva, y abierta?
    Por eso quienes gobiernan nuestro país son ancianos anclados en el poder, los únicos que solo pueden “lamer las mieles del poder”
    ELLOS nuca cometen errores, los demás somos los que cometemos errores.
    Me maravilla este simple cubano

  6. Lo mejor del epíteto de autosuficiente es que los dirigentes, empezando por Fidel, creen que se la saben todas. Recuerdo a aquellos dirigentes que iban a un debate ¡A aclarar dudas! Jajajaja

  7. Yo soy de una generación anterior a la del autor y me pasó lo mismo.Cuando la virtud de ser honesto se condena y la verdad se esconde por el propio gobierno del país, asistimos al deja vu que cada generación dentro de Cuba experimenta y se desayuna con lo mismo que tropezaron las generaciones anteriores.Muy lamentable porque ya nada se resuelve con el testimonio.

  8. Te faltó decir, Julio, que hoy todo el que diga abiertamente que es comunista o socialista, es mirado con recelo… por las mismas administraciones de empresas y por los mismos políticos. Y mucho más si no es militante del PCC. Al parecer el mesianismo y estalinismo llegaron para no marcharse a la mente de muchos, que cada día giran más a la derecha, consciente o inconscientemente.

  9. Excelente. Creo que el autor fue generoso en su articulo porque hay epitetos y descalificaciones que algunos se creen con el derecho de utilizarlas y que situan al agredido del bando de los traidores.

  10. Es por esta misma razón que cuando los jóvenes maduran en conocimiento y sabiduría abandonan el país para no morir en medio de mediocre y estúpidos, no te das cuentas que los que dirigen son hombres mediocres que pertenecen a la masa engañable y llevadiza. Un ejemplo vivo lo que paso en la UCI, Alarcón no supo responder ante las inquietudes de un joven inteligente.
    leindoiro (1), también tienes razón, ahora en la provincia Granma y supongo que en todo el país las visitas que se están haciendo por los distintos organismos le están dando órdenes a los informáticos de educación y de los joven club a combatir los comentarios que se están haciendo por las redes sociales.
    Para los dos como dice Fernando un abrazo.

  11. Un simple cubano (5), tienes razón cuando dices -soy de los que cree que el talento, la inteligencia nunca deben morir en manos de la mediocridad y mucho menos en una sociedad como la que construimos día a día-.
    Es por esta misma razón que cuando los jóvenes maduran en conocimiento y sabiduría abandonan el país para no morir en medio de mediocre y estúpidos, no te das cuentas que los que dirigen son hombres mediocres que pertenecen a la masa engañable y llevadiza. Un ejemplo vivo lo que paso en la UCI, Alarcón no supo responder ante las inquietudes de un joven inteligente.
    leindoiro (1), también tienes razón, ahora en la provincia Granma y supongo que en todo el país las visitas que se están haciendo por los distintos organismos le están dando órdenes a los informáticos de educación y de los joven club a combatir los comentarios que se están haciendo por las redes sociales.
    Para los dos como dice Fernando un abrazo.

  12. Excelente artículo. Pienso que “la opción política, la de pensar y proponer y discutir y avizorar” debe estar en el comportamiento diario de todos los cubanos, pero fundamentalmente de los jóvenes. Es cierto que no siempre pensar con cabeza propia, ser analítico y crítico es bien recibido; también Silvio ha dicho recientemente que debemos ser honestos hasta que duela. A los jóvenes pertenece el porvenir; si no son ellos, quiénes van a defender la obra por la que hasta aquí hemos llegado. Nuestros héroes hicieron sus mayores proezas siendo muy jóvenes y no les pidieron permiso a los mayores para actuar. Fidel tenía 27 años cuando asaltó el Moncada y Raúl 22. Mella, Camilo, el Che eran muy jóvenes cuando hicieron Historia. Respetemos a los jóvenes; a ellos pertece el futuro y deben labrar su presente. SALUDOS!

  13. No hay verdadera revolución sin jóvenes insatisfechos, criticones, retadores. Cuando se les excluye la revolución muere por inanición. La cúpula gobernante viene excluyendolos desde que se apropió del poder y lo convirtió en razón de su existencia. El miedo a las nuevas generaciones es típico del poder enfermo de absolutismo

  14. Buen articulo, pero a mi gusto casi roza lo romántico…nadie te acusa de inmaduro o autosuficiente por plantear un pensamiento diferente, por el contrario cuando surge en un colectivo alguien así basta con el lenguaje extra-verbal del jefe, que pudiera comprender el calificativo de: sospechoso o no confiable…

  15. por otro lado hace mucho que a una mayoritaria parte de la generacion actual de Cuba no le interesa mezclarse con la politica y es algo que se desprende quizas del ejemplo de los hijos de papá los que publicamente dijeron que han declinado afiliacion alguna por la politica…en cambio mi generacion de forma ingenua participo en marchas, trabajos voluntarios y a cuantas tareas revolucionarias fuimos llamados por los que exigian (y exigen) sacrificio constante…

  16. …lo hicimos pensando que en otra trichera estaba el relevo de esa generacion, quizas sus mismo hijos. Cual no se seria la gran decepcion con el trancurso de los años y ver como hay viajes en yate a Grecia a saber bajo que circuntancias (nunca desmentidas por la prensa nacional)..entre otras barbaridades que solo los principes pueden hacer….

  17. …pero paralelamente el asunto es interesante pues en su momento “Dios” determinó quienes podian embriagarse en las mieles del poder y por tanto para esta fecha no existe un relevo en la dirigencia del pais con empatia, aceptacion y confianza del pueblo.

  18. Me gustó mucho el articulo, estimula, los cubanos seguiremos luchando contra quienes son dogmaticos porque es así que se hace revolución.

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