“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Popular tal vez, pero Poder ninguno

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Foto: Raquel Pérez Díaz

Tomado de Progreso Semanal

Con sus 83 años cumplidos Miguel Ángel Rivero ha tenido tiempo de sobra para corroborarlo: la mayoría de las veces no vale la pena “cogerse lucha”.

En su memoria está el día exacto en que aprendió esa lección. Fue la tarde en que le informaron, junto a otros muchos, que el central Sierra de Cubitas no volvería a moler. Ciento diez años después de haber echado a andar sus máquinas bajo el nombre Lugareño, de haber sobrevivido a numerosos cambios políticos y tecnológicos, y haber fomentado toda su identidad en torno a la caña de azúcar y el ritmo acompasado de sus mazas, al ingenio le había llegado la hora de desaparecer.

Han pasado trece años desde aquello. Su historia de más de cuatro décadas como puntista (elaborador del grano de azúcar) no se diferenció demasiado de la de otros; solo, quizás, los distinguieron sus edades. Los setenta cumplidos a él le definieron camino sin muchas vacilaciones: el retiro y la orientación de todos sus esfuerzos al cultivo de una parcela vecina, de donde en este tiempo han salido buen parte de las viandas y las frutas que se comen en su casa.

La soledad de los de abajo

Miguel Ángel lo vivió en primera persona. Él fue uno de los que levantó la mano para pedir razones el día que los jefes del MINAZ (por aquella época, el Ministerio del Azúcar) llegaron con la noticia y los anticipos del futuro por venir. Al margen de muchas promesas y llamados al compromiso, no las encontró.

Al final, poco o nada sucedió. En los años siguientes el pueblo se fue sumiendo en una modorra de desidias que lo permeó todo. De las maquinarias y los equipos de riego que habrían de llegar nada se supo durante años, y las tierras se fueron cubriendo de malezas ante la ausencia de los cañaverales y la lenta pero indetenible migración de los antiguos obreros agrícolas.

Lo más doloroso —piensa Miguel Ángel— fue sentirse abandonados.

Odlanier Matos, quien por entonces se desempeñaba como delegado en una de las circunscripciones del Consejo Popular, coincide con él.

“La ‘Tarea’ ayudó a la gente por algún tiempo, pero en un pueblo azucarero el central resolvía otros muchos problemas que no tenían que ver con el salario. ¡Hasta las sillas de las casas se hacían en los talleres del ingenio! Todas esas facilidades desaparecieron de la noche a la mañana.

Lo otro fue ver cómo a algún ‘sesudo’ se le ocurría que esos campos podían mantenerse a base de bueyes, azadón y latas de agua —sin mecanización o energía—. No había que ser adivino para imaginarse lo que iba a suceder sin los aseguramientos priorizados que entregaba el MINAZ. Si los que decidían se hubieran tomado la molestia de venir por aquí, cualquiera pudiera habérselos dicho”.

Tras el cierre del central, en la comunidad florecieron problemas sociales como el alcoholismo y la violencia; también crecieron los indicadores relacionados con el hurto y sacrificio de ganado mayor, y el robo en las viviendas.

“Fue como si al pueblo le quitaran la vida”, lamenta Maritza Herrera, administradora en una de las bodegas. “¿Por qué no se dirigieron a las instancias locales de gobierno, a la provincia o a la Asamblea Nacional?”

Ninguno de los entrevistados sabe cómo responder a la pregunta. Ni siquiera Odlanier, que por aquella época pudiera haber exigido razones en su función de delegado del Poder Popular. “La primera información nos la dieron en una reunión en el municipio, poco antes de que le anunciaran a toda la población lo que sucedería; la idea era que al cerrar el ‘Noel Fernández’ (Senado) y el ‘Sierra de Cubitas’ (Lugareño) se establecieran otras fuentes de empleo. Esas medidas que toma el país normalmente no se discuten; alguien las decide y ya”.

Los delegados

Historias como las de Lugareño se repitieron con sus variantes y particularidades por todo el país. Miguel Ángel, Odlanier y Maritza pudieron haber tenido otros cientos de nombres. Por supuesto, que es otra parte de la historia, ya no esperan respuestas de ningún gobierno local o de la Asamblea Nacional.

En ese sentido, la situación y la representatividad de esas instancias gubernamentales no ha hecho más que empeorar. Incluso cuando no ha llegado a cumplirse ni siquiera la mitad de su mandato, hoy decenas de delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular en Camagüey han tenido que ser relevados de sus cargos.

No los dejan envueltos en escándalos de corrupción o de abuso de poder. Mas bien todo lo contrario. Aunque no existen estadísticas oficiales sobre el tema ni una opinión institucional, resulta un secreto a voces que buena parte de los que se marchan lo hacen movidos por el hastío que llega de la mano de la impotencia.

Se trata de un fenómeno que va haciéndose habitual en todo el país, con independencia del estatus económico o el nivel profesional. Sus efectos son tan marcados, que sin mencionarlo por su nombre, ha sido tema de análisis en varios de los encuentros de la presidencia de la Asamblea Nacional con delegados de diferentes puntos de la Isla.

Una larga distancia media entre la autoridad que teóricamente posee uno de esos representantes populares y su poder real para hacerse escuchar. Tampoco en los gobiernos locales las cosas se perfilan bajo otro cariz. Sumidos en las urgencias de lo cotidiano, los municipios solo tienen tiempo para cumplir con las indicaciones que les llegan desde las instancias superiores y mantener en funcionamiento las instituciones más esenciales de la sociedad.

El delegado fue y sigue siendo la última carta de la baraja. No tiene en sus manos ningún recurso pero sí todas las necesidades de la gente. Y las decisiones, no importa su calado en la vida de las comunidades, siguen llegando por la misma dirección que la del cierre del Central Lugareño y la muerte por decreto anunciada de su pueblo: “desde arriba”.

 
 

16 thoughts on “Popular tal vez, pero Poder ninguno

  1. El legado destructivo de los “Sesudos ancianos en el poder” es imposible de cuantificar y mucho menos valorar la tragedia humana que supuso toda esta locura colectiva llamada “Revolución” “La Devastación” de la industria azucarera cubana orquestada y dirigida por el “Anciano Mayor” ha supuesto una catástrofe de dimensiones colosales para la economía cubana y para decenas de asentamientos humanos centenarios “Los Bateyes” y sus moradores. Es triste ver los despojos de lo que un día fué la principal fuente de riquezas de Cuba. Visitar cualquiera de estas poblaciones fantasmas con sus habitantes convertidos en “Sombies” da mucha pena y una mezcla de rabia e impotencia porque como tantas barbaridades cometidas, esta es la que más dolor causa por su significado y consecuencias,y que a partir de la “Maldita” decisión el precio del azúcar ha subido de año en año.
    ¡A ver como lojustifican los aplaudidores!

  2. Cuando comencé a leer me pareció que estaba leyendo la historia de mi pueblo natal “Punta Alegre”. La única diferencia es tal vez que en mi pueblo al estar a orillas de la costa norte la “solución” ha sido que cada dos o tres fines de semana hay una salida ilegal buscando llegar a los Estados Unidos, y digo buscando porque ya se cuentan por decenas los que no se ha sabido de ellos nunca más.

  3. “El Poder del Pueblo, ese si es Poder”rezaba aquel slogan que trataba de aunar y ratificar el mandato de El Pueblo.Que mentira.El Partido, y de este solo un grupo, decide la vida individual de cada cubano.Eso lo sabemos todos y solo la simulacion es lo que se practica para poder vivir.No hay opcion y no la habra mientras asi sea.Ellos no ceden y no cederan, entonces no hay opcion y seguir simulando es lo que queda, o irse y dejar atras agonia, esa frustracion colectiva que mata las voluntades.

  4. En estas palabras se resumen todos los problemas de quienes tienen el titulo de DELEGADOS.

    “resulta un secreto a voces que buena parte de los que se marchan lo hacen movidos por el hastío que llega de la mano de la impotencia.”

    Se le da vueltas al asunto,pero nunca se dice en la prensa la verdadera causa de que, un DELEGADO renuncie a su puesto o simplemente traiga una excusa para no ser reelecto.

  5. Recuerdo en las clases de historia en la primaria, cuando se estudiaba la época de la república (1902-1959) se hablaba del momento en el año en que no había zafra. Se nos decía que al estar en paro quedaban sin alimento miles de familias, pasaban hambre y necesidades. Fidel Castro, al decidir cerrar toda esa cantidad de centrales azucareros, llevó al paro a las comunidades que su vida dependía de esa actividad. Recuerdo cuando él habló sobre ese tema en la Mesa Redonda, les iban a pagar por estudiar, y luego????

  6. Mantengo el criterio de que los que están ahora en el poder están haciendo lo posible por “mantener la situación”. Eso es lo que necesitan ahora. No piensan en el pueblo que es quien los ha mantenido ahí. Los gobernantes dirán, refiriéndose al pueblo, que se las arreglen después que no estemos aqui ….. MUY TRISTE!

  7. espero un dia reportajes como estos verlos en el estelar de la tv, y que la verdad y la vergüenza caigan sobre tantos responsables que miraron a un lado, y sobre él, que con su ego tan grande nos ha hundido

  8. Una pena lo que ha sucedido con los centrales en todo el país. Recomiendo la lectura de un libro de testimonios muy interesante llamado “La callada molienda” donde se analiza el fenómeno desde la perspectiva de la gente que con el cierre de los ingenios perdió también una parte importante de su vida.

    Les comparto también la historia del central Sierra de Cubitas (Lugareño) el más antiguo de entre los veinte centrales más garndes de Cuba en 1958.

  9. Totalmente de acuerdo. Eso pasó en tantos pueblos que no vale la pena recodar o enumerarlos, pero si se han convertido en pueblos fantasma, vi en el mío que construyeron 3 grandes silos supuestamente para acopiar granos y distribuirlos a la población…todavía algunos esperan que eso sea realidad….no es fácil como se demolieron centrales y con ellos la esperanza, el único modo de vida y el sustento de millones de cubanos.

  10. Miguel Ángel Rivero hay cientos de miles en Cuba merodeando por los bateyes de lo que fueron centrales azucareros, lugares donde se incubo lo que mas valia y brillaba de la clase obrera cubana, combativa, sacrificada, luchadora y revolucionaria. y hoy –como Ud. bien dice- es el reverso de la medalla. Fue una medida que obedecio a causas economicas y politicas, una decision que trajo consecuencias nefastas para el pais, cuyas consecuencias es parte de lo que sucede hoy. Promesas de reciclaje de casi un millon de trabajadores, una de las tantas ficciones e irrealidades. Eso se pudo hacer de otra forma.

  11. Todo lo que se escriba y diga sobre el desmantelamiento y destrucción de la Industria Azucarera Cubana, para denunciar ese crimen de lesa patria es poco. No fue solo un desastre económico para el país (por mucho que se ha intentado justificar y manipular los motivos para esa nefasta decisión). Tan grave como eso fue el costo social y emocional para los cientos de miles de trabajadores azucareros y sus familias, que fueron despojados no solo de sus medios habituales de subsistencia. En la propia prensa oficial han publicado cartas de personas planteando quejas y recuerdo a una señora que denunciaba como después de que desmantelaron el central, dejo de funcionar el cine e inclusive eliminaron el omnibus que entraba al pueblo. Estoy convencido que la historia recogerá y nunca se olvidara este hecho nefasto.

  12. Si hay algo realmente triste es ir a uno de estos pueblos, son pueblos fantasmas, pero como todo en el país se “chasquearon los dedos” y se hizo la voluntad del señor sin importar las graves consecuencias que traería tal decisión.
    Por otra parte el artículo me sonó a ligar peras con manzanas, ligando lo del poder popular con el cierre de los centrales. Se podría haber buscado ejemplos mucho más sencillos para ejemplificar la falta de poder en el Poder Popular como igual se podría haber hablado del cierre de los centrales sin tener que sacar el tema del Poder Popular. Por la relevancia de ambos casos pues creo que lo que más sentido tendría sería abordarlos de forma independiente. Un saludo.

  13. Es una verdadera lastima que este pueblo no reaccione, se necesita de corraje suficiente para combatir toda esa demagogia, el partido manda en todo sin tener ningún poder contitucional, vaya realmente un bochorno para los cubanos que seguimos permitiendo que un grupito de viejos y algunos acomodados sigan dirigiendo la vida de los cubanos, por favor hasta cuandooooo…

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