¿Podríamos tener un ciberespacio decente? | Cartas Desde Cuba por Fernando Ravsberg
“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

¿Podríamos tener un ciberespacio decente?

Tomado de La Jiribilla

Más allá del derecho a la libre expresión, y de la relativa autonomía de los llamados muros en Facebook, resulta pavoroso el irrespeto que existe en las redes sociales. No es discutible la diferencia de opiniones, ni los criterios divergentes que cada quien tiene y expone a su albedrío, pero una especie de código ético (y, por consiguiente, intangible) se viola, y eso sí es repudiable. Disfrazados tras pseudónimos, protegidos con nombres falsos, o incluso mostrando la verdadera identidad, existen comentaristas cuyas notas resultan nauseabundas.

El debate, la polémica, el movimiento que genera una noticia, los comentarios tras un anuncio o un simple obituario, cuando se basan en argumentos sólidos, son no solo interesantes, sino necesarios. La participación en las redes demuestra integración en un mundo que ya se define por vía internauta. La comunicación digital ha demostrado su utilidad: las ventajas de los intercambios intercontinentales son abrumadoras, y no las estoy colocando en tela de juicio. Hablo de la falta de sensibilidad, de la grosera manera en que algunos intentan superar, a base de insultos, de calumnias y de intolerancias, a un supuesto contrincante que quizás no lo sea. Es perfectamente comprensible (y repito, saludable) que no todos estemos de acuerdo en un tema determinado. Es más, ojalá todos los criterios fueran esgrimidos siempre, porque ello demostraría que es falsa la imagen que muchos fuera de Cuba, tienen de nosotros. Quienes nos ven como una masa monolítica, uniforme y complaciente, pueden comprobar de qué forma se moviliza el avispero cuando no coincidimos. Pero… insisto en que debe primar eso tan elemental que se conoce como respeto.

Poco a poco, nos percatamos de la existencia de diferentes tipos de públicos, y vamos escogiendo los sitios digitales de nuestra preferencia, no solo según los nombres de los colaboradores habituales (escritores, periodistas, cronistas, comentaristas de varias ramas de la vida), sino también según los visitadores, esos seres a veces desconocidos en la esfera pública, pero sostenedores de una revista, de un blog, de cualquier tipo de publicación digital. Por muy culto, interesante o famoso que sea el dueño de un blog o el director de una revista, si no genera un público específico, fracasa en el empeño de movilizar opiniones, o de mantener informada a la mayoría. Así, es fácil comprobar que el blog de Silvio, “Segunda Cita” (voy a mencionar solo unos pocos, porque ejerzo mi derecho a la elección) tiene características distintivas: Su público se lee todas las notas publicadas, hasta el final. Esto, que parece una obviedad, contrasta con la superficialidad de otros sitios, o mejor dicho, con el público de otros sitios, que lee el titular del artículo, las tres primeras líneas, y enseguida se manda a correr para opinar. En contra, claro está.

Fuertes polémicas se desatan entre los denominados “segundaciteros”, pero todas se basan en la consideración respetuosa, de manera que da gusto entrar en esas páginas, y alimentarse de lo que sucede ahora mismo, y de las diferentes formas de reacción que se generan.

“Cartas desde Cuba”, del polémico Fernando Ravsberg es otro ejemplo: El público suele ser agresivo, y el propio uruguayo es quien sale, espada en mano, a defender sus planteamientos. Ravsberg, a diferencia de Silvio, no tiene mucha gente que lo “apapache”, pero con gallardía mantiene su postura contra viento y marea, como puede comprobarse en estos días, a raíz de su artículo acerca del libro de Guillermo Rodríguez Rivera recién lanzado, “Decirlo todo”. Hace meses dejé de colaborar con la revista Oncuba, y desde hace semanas, no logro entrar en sus páginas, cuestión que lamento, porque es bien interesante dicha publicación. Su público, en sentido general, y hasta donde pude comprobar, es variopinto: Ni tan concienzudo como el de “Segunda Cita”, ni tan irreverente como el de “Cartas desde Cuba”. Más bien es un punto intermedio. Aprovecho para saludar a quienes seguían mi espacio allí, que nunca alcanzó categoría de Columna, aunque sí mantuvo sistematicidad.

Por otra parte, el fenómeno de Facebook llega al clímax de la mescolanza. Cada quien publica en su muro lo que considere de interés: desde el anuncio de la venta de un refrigerador hasta la imagen de la florcita más reciente que nació en su patio. Hasta ahí, no hay ninguna objeción. Pero… debajo de ciertas noticias, aparecen comentarios francamente repugnantes. Un ejemplo reciente: Alguien publicó en su muro que no le parecía adecuado que un recién premiado declarara ser descendiente de una figura famosa, lo cual apunta a un disparate, no lo niego, pero que más adelante aparezca el comentario “debe estar bajo los efectos de la quimioterapia” (sic), es lo más despiadado que he leído, aunque no lo único.

Increíblemente, frente a anuncios de muertes, vemos muestras de regocijo, fotos de fiestas llevadas a cabo para celebrar dichos fallecimientos, e incluso puras elucubraciones de cómo, por qué y cuándo X persona perdió la vida, en lugar de abstenerse de opinar de aquello que no se sabe, o de mostrar una sacrosanta humildad ante el fallecimiento de un ser humano. Abominable, ciertamente. Muchos “facebookeros” se quejan de que comentaristas inescrupulosos se introducen en sus espacios, para ofender a quien es dueño del dominio del muro. Y les asiste toda la razón a quienes rechazan esa intromisión. Leo, por ejemplo “No tolero insultos en mi muro”, y muchos de nosotros nos hemos visto en la necesidad de borrar supuestos amigos, en aras de protegernos. Y hemos sido eliminados también, como es lógico. Un “toma y daca” muy interesante. Tú me borras: yo te elimino, o tú me aceptas y yo te admito en mi lista de amistades. Lo cierto es que, más allá de ideologías, de posturas, de preferencias culturales y de gustos, no hay derecho al insulto, a la crueldad, a la burla. Hablando en plata, la decencia peligra.

 

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15 thoughts on “¿Podríamos tener un ciberespacio decente?

  1. Es que se le llama decente a la unanimidad, a la uniformidad, a las loas a las equivocaciones y a los malos métodos que nos llevaron a donde estamos hoy. Le llamamos indecente entonces al debate libre de posiciones encontradas cada una con sus razones y verdades, indecentes somos entonces los que criticamos lo mal hecho, a los que señalamos a los ineptos del poder. Yo soy entonces un “Indecente”

  2. Muy de acuerdo con la necesidad de decencia en los blogs; sobre todo para conocer opiniones diversas sobre un tema, y no la capacidad de ofensa que pueda desplegar alguien. Aunque en el caso de Cuba la unilateralidad complaciente de los medios, el secretismo, el triunfalismo vacío, el continuo ensalzamiento acrítico de ciertos personajes, la ausencia de información objetiva sobre asuntos de primera importancia, la falta de una necesaria rendición de cuentas al pueblo por parte de los “servidores públicos” y las arbitrariedades e impunidades que cuelgan y la impotencia ante esto… entre otras cosas, crean cierta indignación y la consecuente tendencia a ofender, como una especie de catarsis.
    Con unos medios adecuados y un gobierno menos autocrático y más autocrítico y respetuoso con la gente esa tendencia se reduciría mucho.

  3. Yo no creo que el público de cartas desde Cuba sea irreverente. Porque el mismo blog se encarga de no publicar los comentarios que incluyan la falta de respeto. Bienvenida a la era digital, si no sabes convivir con la crítica pues te buscas otra profesión. No se puede pretender ser influencer sin recibir elogios y palos. Porque muy distinto es ser irreverente a ser un rebaño que marchan todos por el mismo camino.

  4. tomando prestada una frase de luis silva de hace poco, los comentarios ireverentes, las groserias contra quienes piensa o argumenta diferentemente, es algo que no slo han vacunado hace mucho tiempo, acuerdense de los actos de repudio, en una epoca en la que no podias vivir con alguna comodidad por que te tachaban de burgues, no podias decir que eras religioso, gay o expresar desacuerdo con alguna politica oficial por que eras tachado de gusano y mercenario, a pesar de ser revolucionario, y esas son las ofensas mas educadas y amables, y muchos tenian que participar en esas viles ceremonias so pena de sancion o expulsion del centro de trabajo o de estudio, entonces, con que moral podremos hablar hoy en dia de modales, educacion, de desear un intercambio de ideas donde prime el respeto, la caballerosidad y la tolerancia, cuando es algo que nunca se inculco en el pasado? a ello sumese que en cuba la precariedad de la vida cotidiana, tampoco ayuda.
    sencillamente, se recoge lo que se…

  5. “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto ajeno es la paz”. Don Benito Juarez.
    Ser irreverente y contestatario, mas que un defecto, es una virtud de quienes creemos en el derecho a pensar, actuar y vivir con justicia e igualdad, de quienes no aceptamos dogmas ni adoctrinamientos y elegimos asumir posturas consecuentes con nuestros principios eticos.
    “El que tiene un derecho no obtiene el de violar el ajeno para mantener el suyo”. Jose Marti.
    El exito de Cartas desde Cuba, amen de la calidad y deversidad de sus articulos, esta en la constante observacion de Fernando Ravsberg para que los comentarios se fundamenten en el respeto, la objetividad y veracidad.
    Quien insulta es porque no tiene argumentos ni inteligencia para el debate. Es porque esta dominado por el odio y la ira.

  6. Fernando. Esta muchachita te tiró a matar tanto a tí como a los que comentamos aca, es que pareciera como diría Raúl que decente es lo mismo que complaciente, sumiso y adulador, no se como es eso de “Segunda Cita” Voy a ver como son aquellos decentes. Pero de momento me complace como a Raúl seguir siendo “Indecente”

  7. Juam Perez, en realidad no se trata d euna muchachita sino de una reconocida intelectual cubana. Yo no creo que nos haya tirado por decirnos irreverentes, en realidad lo somos y nos debería honrar ser personas que no hacemos “reverencias”. Yo creo que es justa, reconozcamos que nuestros debates son correctos pero explosivos. Un abrazo

  8. Callejero, cual es tu recomendación? si en el pasado no se funcionó con respeto entonces lo mejor es seguir así? Cuando alguien propone debatir conr espeto hay que apoyarlo y ya. Los rencores no resuelven problemas, los prolongan en el tiempo. Un abrazo

  9. La polarización extrema de la ideología en Cuba ha sido una de ellas “flores” cultivadas con esmero por los órganos de propaganda del PCC y todo su arsenal monopolico de la información durante decenas de años. Son esos “ideólogos” de la intolerancia política los que han acuñado calificativos denigrantes como “gusanos”, apátridas, asalariados del Imperio y otras lindezas a todo el que ha manifestado su disconformidad con un sistema que ha llevado a nuestro país a la ruina actual; ya sin hablar de “actos de repudio” con agresiones físicas; UMAP; “las Universidades para los revolucionarios” y los despidos por motivos de opiniones políticas. Esos polvos han traído estos lodos, pero la señora que escribe el artículo se salta olímpicamente esas causas o no quiere reconocer que mientras se mantengan el problema del inrespeto al derecho de opinion, es de esperar se incremente el problema en lugar de disminuir. Mientras no haya respeto al derecho ajeno no es posible la paz como…

  10. Yo lo veo como una loa, gracias; asi soy “irreverente”, lo q me parece mal lo critico provenga d quien provenga, y Fernando “polemico” no exactamente mas le encanja “inquicitivo” lo q si esta claro para mi es q la “monolitica” opinion cada dia mas se resquebraja, lo cual es indicativo d q nuevos tiempos estan corriendo

  11. Creo que, en general, hay respeto en este blog; también que los comentarios están moderados por el bloguero. Y la irreverencia no ha sido mencionada por Laidi como un defecto; se reverencia a una deidad o a algo muy excelso, y en esta tierra no hay porqué reconocer a ninguna “autoridad” con esas características, incluida “su santidad” papal. Pero ofender no conduce a nada que no sea menoscabar al propio ofensor.
    Otra cosa es que alguien se sienta ofendido por una verdad dicha abiertamente. En ese caso, allá él.
    Aunque estimo que ofenden nuestra inteligencia cuando tratan de forjar una verdad a golpe de repetición. Y ¿de esa no se habla como un irrespeto?

  12. fernando, recomendacion, yo? si yo soy un simple pela gatos que no sabe nada, uno mas de los millones, los que saben son los que dirigen, o eso dicen ellos, para mi, el que comete el error, lo primero que debe hacer es reconocerlo, asumir la responsabilidad, y despues, buscar la forma de enmendarlo. yo al final, solo expuse lo que para mi es la raiz del problema de la intolerancia y la mala educacion en cuba, ahora, con respecto a los debates en los medios digitales, por que la gente se miden un poco en algunos medios y no en otros? eso depende de quien tenga la voz de mando, de autoridad, en facebook el que se ponga a molestar, ofender y/o trollear con comentarios vulgares y de mal gusto, todos saben que a ese le bloquean el perfil de usuario, mientras que en algun otro medio, como suele ser el de muchos periodistas independientes, solo valen los articulos, pues su seccion de comentarios, dan ganas de vomitar, los troles ya sean de la uci o de miami, campan a sus anchas, y lo que meno

  13. y lo que menos se ¨debate¨ es el asunto de la publicacion. todo depende de como se proyecte la autoridad del medio digital en cuestion. por suerte, este sitio lo veo bastante neutro y balanceado, el que viene a trollear como vi en una ocasion, se le da la respuesta que merece y el sencillamente queda en ridiculo, la mejor forma en la que sep uede lidiar con ellos sin duda.

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