“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Periodismo y política en Cuba

politica-cuba-periodismoTomado de Medium.com

Acostumbro a escribir desde la seguridad de la tercera persona, pero sería hipócrita entrar en el debate del periodismo y la política en Cuba sin aclarar desde un inicio que habla una parte implicada.

Desde hace varios años me levanto todos los días con ganas de hacer periodismo, aunque no pocas veces me acueste pensando si no habría sido más saludable estudiar una ingeniería. Kapuscinski desterró a los cínicos de este oficio, pero no dijo nada de los masoquistas.

En un acto de homenaje al diario Revolución en 1961, Fidel hizo un llamado a asumir posiciones ante el inminente enfrentamiento contra el imperialismo.

“Hay que tener siempre presente que antes que el periódico están los intereses de la Revolución. Primero la Revolución y después el periódico”. Luego aclara que no está pidiendo un sacrificio en “la variedad, el estilo y las características de los periódicos”.

Leí estas palabras por primera vez en la biblioteca de Granma, como contraportada de un libro de los ochenta sobre la profesión. Más tarde busqué el lugar y el contexto en que habían sido dichas, a solo unos días de la invasión por Playa Girón.

Creo que defender el proyecto colectivo de soberanía y justicia iniciado en 1959, y al mismo tiempo abordar con honestidad y de la forma más abarcadora posible los problemas de la sociedad, siguen siendo los principales objetivos de una prensa revolucionaria.

El conflicto surge cuando entran en aparente contradicción. La forma en que se ha zanjado el debate durante las últimas décadas, es quizás la causa principal de los tantos problemas con que carga la prensa cubana, criticada por igual en las calles que en el Consejo de Estado.

La visión que podríamos llamar “dogmática” asume la relación entre el espacio de lo político y el periodismo como de subordinación directa, sin margen para la dialéctica ni la negociación inteligente. Así, los intereses políticos (o peor aún, los intereses de los políticos) siempre estarían por encima del ejercicio consecuente del oficio, e incluso de la lógica. De ahí surgen los silencios, las verdades a medias y las preguntas que todo el mundo se hace, pero nunca se ven reflejadas en los medios.

Creo que, con contadas excepciones, esta es la posición dominante en el escenario actual, no solo de la prensa, sino de la comunicación en Cuba.

Algunos justifican que precisamente gracias a muchos de esos silencios y omisiones la Revolución ha llegado hasta aquí, en medio de una historia de adversidad difícil de resumir. Sin embargo, cada día estoy más convencido de lo contrario: la Revolución ha llegado hasta este punto “a pesar” de esos errores, porque tiene otras fortalezas, la primera de ellas el genio de Fidel Castro.

Pero las distorsiones acumuladas generan monstruos en uno y otro lado que pueden terminar por repetir el mito de Saturno, que devoraba a sus propios hijos.

Hay cada vez más periodistas que no saben preguntar y políticos incapaces de responder, las habilidades básicas de cada uno. Las situaciones llegan al punto de la comedia, como el ya mítico cuento del presidente que se bajó del avión y se acercó a un grupo de periodistas cubanos dispuesto a dar una entrevista, pero ninguno tenía una pregunta que hacerle.

Del otro lado, tratando de abolir los vicios de la politiquería, está tomando fuerza la figura de un tecnócrata de las sombras que es incapaz de rendir cuenta de su trabajo y, en verdad, no le importa hacerlo. Solo se preocupa de sus superiores y es incapaz de comunicarse con una persona normal. Cuando lo intenta utiliza la misma jerga que en una reunión de especialistas.

La reciente reducción de los precios de algunos productos terminó en confusión ante la incapacidad de los ministerios implicados para explicar la forma en que las personas se iban a beneficiar.

Si la atrofia es tal que cuesta trabajo dar buenas noticias, quizás se entienda mejor por qué ningún dirigente cubano ha salido a dar la cara por el precio astronómico de la venta liberada de carros.

Y lo peor es cuando se confunden los papeles. Se les pide a los medios que hagan el trabajo que no hacen los políticos mientras los políticos se dedican a hacer el trabajo de los periodistas.

La separación entre la agenda política, lo que dicen los medios, y lo que vive y piensa el ciudadano común, está pasando una cara factura a la prensa cubana, y por consiguiente a la Revolución.

Aunque es un tema recurrente en privado, resulta una y otra vez minimizado en el debate público. Contradictoriamente, somos la plataforma para la discusión de muchos problemas de la sociedad?—?no siempre con éxito y tino?—, pero resulta casi imposible encontrar una reflexión sobre el ejercicio propio.

Las actas de los Congresos de la UPEC recogen nuestro profundo descontento con la forma en que se hace el trabajo, pero cuando el cónclave cierra las puertas, regresamos a las redacciones a hacer el noticiero o el periódico del día siguiente de la misma forma que ayer.

No creo sinceramente que el miedo a las consecuencias del debate sea la explicación, sino la fidelidad de un gremio que siempre ha estado convencido de que la solución llegará “desde arriba”, cuando alguien por fin escuche nuestros sólidos e incuestionables argumentos.

¿Cómo va ir en contra de la Revolución desenmascarar a un político corrupto? ¿Cómo va a ser contraproducente saber cuál fue la sentencia del que ya ha sido juzgado? ¿Por qué no tenemos derecho a conocer nuestra deuda externa y cuánto estamos pagando cada año por los préstamos anteriores? ¿Cómo puede un ciudadano valorar la gestión de un ministro si su presupuesto anual no está disponible de forma clara? ¿Quién puso la regulación que prohíbe tirar fotos dentro de una tienda, que en última instancia podría ayudar a quienes cometen delitos? La lista es dolorosamente larga.

La situación, lejos de mejorar, empeora cada día. Al igual que en “Palabras a los intelectuales”, tras lo dicho por Fidel queda algo flotando en el aire: quién o cómo se deciden los márgenes de lo revolucionario; qué queda dentro y qué queda fuera.

La respuesta no puede ser otra que una fórmula participativa, democrática, pues la Revolución somos todos, incluidos los periodistas.

Es necesario empoderar la visión “antidogmática”, que parte de asumir que entre lo político y el periodismo hay una relación indisoluble pero sujeta en cada caso a negociación y búsqueda de consensos; que entiende la información como un derecho ciudadano y no como un mero instrumento en función de determinados objetivos, por más altruistas que estos sean. La que surge tras interiorizar la revolución ocurrida en los últimos años en las formas de consumir información por parte de los públicos.

El televisor se puede apagar y el periódico terminar en la basura. Hace mucho tiempo está superada la idea de que tener los medios garantiza las audiencias. Además, las personas siempre tienen la opción de no creer. Y no hay nada más peligroso para un sistema que perder su credibilidad.

Tampoco se puede ser ingenuo. El mero acto del periodismo es una actividad política. Nadie habla por hablar. Pero intentar hacer política, por y para la política misma, en los medios de comunicación, termina matando la esencia de nuestra profesión.

El periodismo tiene primero que ser, para luego encauzar su intencionalidad, con mucha sagacidad e inteligencia, siempre bajo la lupa de los principios.

Y esta reflexión es más imperiosa ante la evidente emergencia de medios de comunicación privados que utilizan el periodismo?—?en la mayoría de los casos con calidad?—?a favor de sus intereses políticos.

No pretendo ser ambiguo al respecto. Creo en el derecho que cada cubano tiene de proponer un proyecto de país distinto al actual, siempre que actúen de manera ética y no al servicio de potencias extranjeras.

Lo que me preocupa es el derecho a defender el mío.

 
 

17 thoughts on “Periodismo y política en Cuba

  1. A llorar, q se perdió el tete. Este periodista siempre q escribe hay q leerlo. Lo publicarán en su periódico?

  2. Nunca permitiran un periodismo abierto porque nunca daran explicaciones y nunca van a dar explicaciones porque los intereses personales no se explican, solo se asumen para disfrutarse. El feudalismo es para los señores feudales, no para los siervos. No sigamos soñando.

  3. Una prensa para el pueblo debe ser una prensa pública, ni privada ni subordinada a un partido político o peor aún a políticos influyentes dentro del partido pues siempre estará en función de sus propios intereses.
    Cuando esta prensa pública exista en nuestro país y con profesionalidad y ética sea el espacio de todos los cubanos para expresarse y defender sus intereses entonces el pueblo creerá en la prensa, el reto es conquistar eso en un país que por décadas ha tenido un control total sobre los medios.

  4. El periodismo, para que lo sea de verdad tiene que tener derecho, y ejercerlo, de sacarle los colores al poder, de denunciar sus tejemanejes y hasta de burlarse, de hacerle la sátira cuando lo crea oportuno. La obligación del periodismo es dejar siempre claro qué es opinión y qué información. Y cuando mienta, cuando manipule, tener un público con la suficiente cultura crítica como para poder mandarlo al desempleo. Pero solo el público y las leyes justas pueden hacer eso, nunca los políticos o cualquiera otros poderes que no sean el juez y el lector. A ser posible solo el o la lectora.

  5. Ahora si tengo que aplaudir la claridad y honestidad de este articulo. Lo unico que no comparto es la afirmacion de del periodista de la ” el genio de Fidel Castro”. Honestamente creo sin dobleces que el es el causante de la mayor parte de los males que hoy afectan a la sociedad cubana y a su periodismo por consiguiente. De cualquier manera mi enhorabuena a el articulista por esto en general.

  6. Me recuerda a los estudiosos de la Biblia, tratando de interpretar la palabra del Señor.
    Patria es la palabra que se debía haber usado antes que revolución. Primero Patria.
    La Revolución es un hecho por definición finito en el tiempo. No tiene sentido decir defender la Revolución a 57 años de su suceso. El que la pronuncia ha eternizado un instante, indudablemente bueno para el pueblo, y lo ha mezclado con los infinitos desaciertos posteriores, garantizando la NO crítica.

  7. Paquito, estoy casi de acuerdo contigo solo que en vez de Patria yo usaría el término Nación. Un abrazo.

  8. El excesivo respeto por aquellas imposiciones, las ha eternizado. Ya se ha demostrado que dañan al pueblo y al propio proceso pero todos seguimos petrificados frente a la imposición de aquel “genio”.La ideologia por encima de todo y de todos parece seguir siendo el fantasma que promete mantenernos sin voz y sin voto.

  9. En la Cuba de hoy honestamente, el periodismo me aburre, no cambia y para mi el estatal esta muerto. No es que los periodistas sean malos, en el extranjero han probado que son verdaderamente eficientes. En el mundo de hoy se sabe que se avecina una etapa de aceleracion de todas las tecnologias en los proximos 20 años que dejaran atras a los comportamientos que hasta hoy se manifiestan inclusive en paises desarrollados.Pobre Cuba!, discutiendo hoy de como salir de problemas creados en la decada del /60.

  10. Sergio:Habria que empezar por preguntar, porque tu periodico no publica este articulo?
    Por qué solo tiene que aparecer en un blog y hacerse eco en otros algo que necesita ser leido por millones?
    En lo particular, estoy totalmente de acuerdo con lo que leí, pero desgraciadamente ya hace rato el mal esta hecho, hace muchos años que no creo en nuestra prensa, ni confio en lo que dice y mucho menos en lo poco que hace por cambiar.
    El primer paso sería a mi entender responder a la primera pregunta que hice al enviar este comentario.
    Saludos.

  11. No estoy de acuerdo con el articulista, la clave del sostenimiento en el poder del regimen ha sido el secretismo, la informacion parcializada, el aislamiento de todos los medios alternativos, y si el “genio” de Fidel que a contrapelo de todos comprendio estas claves para ser el hombre en la historia de la humanidad que mas tiempo se ha mantenido al mando de una nacion, no obstante los resultados que ha obtenido.

  12. Es muy difícil juzgar la política interna de información en una nación sitiada por la principal potencia y allá el que considere que lo de sitiada es un cuento, que el bloqueo no existe, que la fiebre porcina no fue introducida, que ningún avión fue explotado, que no existió la operación Peter Pan…por mi parte considero que, al abrirnos ante el mundo y al proclamar que es necesario que todos den opiniones ya esa estrategia en el periodismo debe variar a una mayor diversidad. Sin embargo, no seamos idealistas, no olvidemos que TODOS los principales medios informativos están en manos de los poderosos y que solo se pone lo malo de Cuba, incluso mentiras en primera plana que, como máximo, al cabo de los días se desmienten en un pequeño parrafito en la página 9. Tele Sur ha sido prohibida en Argentina, la potencia del terremoto y el desastre en el Ecuador han sido minimizado para desacreditar al gobierno; por favor, no seamos ingenuos, es puro veneno contra la izquierda lo que ha dicho,…

  13. Periodismo y política en Cuba, pues son sinónimos, van de la mano, no hay la primera sin la segunda.
    Y como si esto fuese poco, pues nos ponen a TeleSur que es una Mesa Redonda constante, el día entero, solo hay que sintonizar unos segundos para ver contra quien la emprenden en el día en cuestión.

  14. El periodismo en Cuba lo ha deformado y destruido o acomodado a los intereses de aquellos que en 1959 triunfaron, y desde entonces permanece secuestrado. No es solo politización, son mentiras, manipulación, tamizado total de todo cuanto se publica, omisiones de artículos como este u otros, en fin es un asunto que se da por sentado de que es así y así seguirá, no lo concibo de otra forma.
    En cuanto al comentario 14 y la mención de la prohibición en Argentina, pues no me e de extrañar, pues mientras estuvo en el poder la viuda del tuerto, todo marchaba bien para ellos, a pesar de la corrupción que la bañaba, sin embargo no más perder democráticamente, le abrieron un fuego increíble.
    La misma suerte debió y debe correr en Venezuela, no más las aguas tomen su cauce y no haya un TJ que respalde cuanta locura se le ocurra al presidente y su sequito.
    Acá tendremos que esperar a que allí sea desmantelada para librarnos de ella. Es peor y más politizada que esta.

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