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José Martí
 

Panamá y la migración cubana

Carrillo

Tomado de El Nuevo Herald

Parco de palabras y de ceño fruncido, Javier Carrillo Silvestri, director de Migración Panamá, está acostumbrado al orden y a la jerarquía. Es contundente al afirmar que no tiene nada contra los migrantes cubanos, pero que todos los que entren a su país sin los documentos correspondientes serán devueltos a Cuba.

“El cubano que quiera venir es bienvenido, pero les pedimos que sea de una manera ordenada, de una manera regular, para evitar la trata y el tráfico de personas”, dice.

Panamá otorga 500 visas mensuales en su consulado de La Habana. En pocas semanas se estarán estampando mil visados. Un privilegio que no tienen otros países caribeños, como República Dominicana, que recibe muchas menos visas, explica Carrillo.

“Esas personas entran y salen del país sin ningún problema. Panamá no les está cerrando el paso a los cubanos. Panamá le está cerrando el paso a la migración irregular, sea de quien sea. No hay distinción”, añade.

Hasta su oficina, en la Avenida Ricardo J. Alfaro de la Ciudad de Panamá, nos dirigimos para conversar con quien fuera director interino de la Policía Técnica Judicial de Panamá y jefe de la Zona Policial del área del Canal. Desde el 2011 está al frente de Migración y ha tenido que enfrentar desde entonces con la cantidad de personas que cruzan su país para llegar a Estados Unidos.

“La crisis [de los migrantes cubanos] comenzó en noviembre de 2015 cuando Nicaragua cerró su frontera. Desde entonces han pasado más de 40,000 cubanos indocumentados por Panamá”, explica Carrillo, quien ha sido conocido como “el policía malo” entre los migrantes por su postura radical que exige deportaciones hacia la isla.

Después de dos puentes aéreos hacia México en los cuales se evacuó a más de 4,400 cubanos desde Panamá, Carrillo dice que su país “cumplió la cuota” que le tocaba. “Decidimos hacer una contribución humanitaria y eso se hizo con mucho orden, pero vimos que a los pocos días había más cubanos”, dice.

“A partir del segundo puente aéreo se decidió que nosotros no podíamos ser el agente viajero de los migrantes irregulares cubanos, porque ese no es el papel de un Estado. Cerramos la frontera y comenzamos a negociar con el gobierno de Cuba un acuerdo de deportación porque en ese momento no lo teníamos” agrega.

El gobierno panameño mantuvo durante meses a miles de cubanos que quedaron varados en su país tras el cierre de las fronteras en Centroamérica, incluso pagó los pasajes aéreos de casi 300 migrantes que no tenían dinero para abordar los aviones que los llevaron a la frontera entre México y Estados Unidos.

“Aquí tenemos muchas necesidades, tenemos mucha gente humilde que también necesita ayuda humanitaria. Nosotros no podemos estar distribuyendo nuestros recursos solamente en este tema migratorio”, se queja Carrillo.

El acuerdo de deportación se firmó el 1 de marzo en La Habana, durante la IV Ronda de Conversaciones Migratorias entre ambos países. “El gobierno cubano no nos pidió nada”, dice categórico el director general de Migración.

“Ese acuerdo de deportación fue iniciativa absoluta del gobierno panameño para aliviar una crisis que estábamos viviendo por el paso de migrantes irregulares”.

Desde marzo del 2017, 87 cubanos han sido expulsados o deportados del país, mientras que 23 han regresado voluntariamente a la isla, según las estadísticas oficiales panameñas. Los cubanos son el segundo grupo nacional en el número de deportados, solamente superados por los colombianos.

Después del acuerdo de deportación con La Habana, cualquier nacional cubano que La Habana reconozca como nacional y esté sin documentos en Panamá, es deportable. Los cubanos son considerados por sus autoridades como “emigrados” y por lo tanto sin derechos en su país tras pasar 24 meses en el extranjero, por lo que en este caso Panamá tendría que negociar la deportación hacia el país del cual provenía el migrante.

“Las autoridades cubanas nos explicaron que ellos no tenían represalias con los deportados. De hecho, cuando nosotros hemos mandado a los cubanos siempre van con dos custodios y se les pregunta si hubo algún tipo problema, y ellos siempre contestan que no ocurrió nada”, explica Carrillo.

Según el funcionario, tampoco la embajada de Panamá en La Habana ha recibido ninguna denuncia de maltrato o de violación de derechos humanos de los deportados.

“Muchos han retornado voluntariamente y no ha pasado absolutamente nada”, agrega.

Tras el fin de la llamada política “pies secos, pies mojados”, que permitía a los cubanos ser acogidos como refugiados en Estados Unidos, quedaron varados en Panamá más de 300 cubanos. Unos 128 fueron trasladados a un albergue en la provincia de Chiriquí y otras decenas están viviendo y trabajando como indocumentados en el país.

“Los migrantes cubanos irregulares no venían a quedarse en Panamá, sino a ejercer presión al gobierno para que los llevasen a su destino. Panamá no puede estar en eso permanentemente, mucho menos ahora que no existe ‘pies secos, pies mojados’”, señala.

El viceministro de Seguridad de Panamá, Jonathan del Rosario, propuso este viernes a los migrantes cubanos que están en Gualaca, entregarles $1,650, un boleto de ida a La Habana y un visado de entradas múltiples a Panamá para que regresaran a la isla y se convirtieran en cuentapropistas. Casi una decena ya ha salido del albergue, tratando de llegar a Estados Unidos. Los otros tienen hasta el 31 de julio para decidir si regresan a Cuba o siguen su camino como indocumentados.

Para Carrillo, estas personas no tienen otra solución que “regresar a su país”.

“Panamá está cumpliendo y no tiene problema en que vengan cubanos, pero sí de una manera correcta porque no podemos estar fomentando el desorden”.

 
 

3 thoughts on “Panamá y la migración cubana

  1. Ese mismo orden es el que siempre ha pedido los USA para todos los inmigrantes y se les acusa hasta del mal que van a morir.
    Entonces queridos panameños, como quieres que te veamos con distintos ojos?

  2. Mis respetos para las autoridades panameñas. Merecen un reconocimiento por el trato y el respeto que han mostrado para con los cubanos. Yo soy uno de los que pasé por ese país. He vivido en mi propia carne todo lo acontecido. Honor a quien honor merece. Gracias pueblo y autoridades panameñas. De uno de los miles de cubanos que estuvimos allí.

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