“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Padura y la libertad de creación en el socialismo

leonardo-padura-cuba-literaturaTomado de BBCMundo

Fue el mayor experimento socialista de la historia, empezó como una revolución contra un régimen zarista opresor y logró convertirse en una mastodóntica unión de repúblicas, la Unión Soviética, que llegó a ocupar un sexto del territorio del planeta.

La Revolución bolchevique o Revolución de octubre de 1917, hecho fundacional de la URSS, cumple este año su 100 aniversario. Y para reflexionar sobre este hecho, sus grandes protagonistas y las deformaciones del sueño socialista, BBC Mundo conversó con el escritor cubano Leonardo Padura, invitado a la XII edición del Festival Hay, en Cartagena.

En su libro “El hombre que amaba a los perros”, publicado en 2009 y recibido con entusiasmo tanto por la crítica como por los lectores, Padura se adentró en las causas que hicieron fracasar “la gran utopía del siglo XX”.

La ingente tarea le llevó cinco años, durante los cuales se sumergió en las vidas de Lev Davídovich Bronstein, León Trotsky, fundador del ejército rojo y líder de la revolución bolchevique junto a Vladimir Illich Lenin; y de su asesino Ramón Mercader del Río, un militante comunista español que renunció a su identidad para matar en 1940 en México a quien José Stalin había convertido en el mayor enemigo de la URSS.

Has explicado que, más que sobre el fracaso en sí de la URSS, lo que te propusiste investigar en “El hombre que amaba a los perros” fue la perversión de la utopía soviética. ¿Cuándo se pervirtió esa utopía?

Yo creo que el hombre occidental está persiguiendo una utopía igualitaria desde la Antigüedad, desde que existe lo que pudiéramos llamar los principios de la civilización occidental. Y la Revolución Rusa, en su momento, fue la encarnación de la posibilidad práctica de establecer esa utopía.

Hubo al principio, como en todas las revoluciones, convulsiones sociales, políticas, económicas y unos niveles de violencia que fueron conmovedores. Lo mismo ocurrió en la Revolución Francesa. Este movimiento pudo ser por momentos violento, pero era necesario para cambiar un régimen y establecer otro completamente diferente y revolucionario.

Creo que había un sentido de caminar hacia una sociedad igualitaria donde hubiera un máximo de libertad con un máximo de democracia.

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Con la lucha por el poder y el ascenso de Stalin da comienzo la perversión de la utopía, según Padura.

Pero cuando ya habían empezado las luchas en el interior del partido bolchevique, cuando ya se establece la Unión Soviética y el partido es prácticamente el único que tiene un papel activo en la vida soviética, ocurre la muerte de Lenin [en 1924].

A partir de ahí, esos enfrentamientos adquieren un carácter mucho más cotidiano. Se produce una lucha que va a terminar con el ascenso al poder absoluto de Stalin. Este es un punto climático en la evolución del proceso revolucionario ruso y el comienzo de esa perversión.

Porque empieza el momento en que se dice una cosa y se hace otra, se teoriza sobre la grandeza de lo que está ocurriendo y a la vez ocurren cosas miserables. Y eso marca toda esa década terrible que fue la década de los 30 del siglo pasado en la que había que estar con unos o con otros, y eso significaba estar contra unos o contra otros. Eso pervierte la idea originaria de la revolución y la posibilidad de establecer realmente esa sociedad de los iguales.

¿Crees que el devenir de la sociedad soviética hubiera sido distinto si Trotsky hubiera vencido la lucha de poder que se dio antes y después de la muerte de Lenin?

Es la pregunta que más veces me han hecho y que más trabajo cuesta responder porque es una especulación histórica. La historia hay que mirarla como lo que ocurrió y no como lo que pudo haber ocurrido.

Yo tengo la idea de que tal vez con Trotksy los métodos hubieran sido distintos. Pero si ya había comenzado esta lucha de facciones, al final los resultados podían ser bastante parecidos.

Creo que tal vez, y todo esto es una pura especulación -no tengo ningún derecho, creo a veces, a emitir estos juicios-, pero creo que en lugar de 20 millones de muertos Trotksy hubiera llegado a lo mismo con “solamente” un millón.

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León Trotsky fue comisario de guerra y organizó el Ejército Rojo, vencedor de la guerra civil rusa.

Pero habría habido igual violencia, marginación yel establecimiento de un poder que ya no tenía que ver esencialmente con el principio revolucionario de este partido que pretendió ser democrático y terminó siendo tiránico.

La evolución de Trotksy hay que entenderla a partir de este momento en que se produce la lucha interna en el partido, la muerte de Lenin, su marginación e incluso, sobre, todo su exilio en México.

Hay que entenderla como la evolución de un pensador que está fuera del poder. Y desde fuera del poder la actitud es completamente distinta a la que se tiene desde el poder. Y por eso, tal vez, se mira a Trotksy con una mayor simpatía histórica, porque su coyuntura histórica fue totalmente diferente.

¿Por qué elegiste la figura de Trotsky para contar ese desmoronamiento moral del proyecto socialista? ¿Te planteaste desde el principio hacer esa investigación de cómo se cayó el sueño o partiste de la figura de Trotksy y eso te llevó a hacer la novela que finalmente escribiste?

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Leonardo Padura fue Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015.

Las novelas tienen orígenes bastante raros y después, cuando uno trata de mirarlas en perspectiva, casi que puede explicar esos orígenes, pero en el momento en que está surgiendo la idea es un proceso muy extraño.

Hay líneas del subconsciente que se están moviendo a veces sin uno tener una noción exacta de hacia dónde van.

Yo creo que el origen de todo estuvo en mi ignorancia, la ignorancia forzada que existía para un joven estudiante universitario cubano que quería saber algo de un personaje del cual se decían las peores cosas sobre su papel dentro de la historia y del movimiento revolucionario del siglo XX.

Trotsky era el enemigo por excelencia y cuando quise saber algo sobre él, me di cuenta de que aquí en Cuba era prácticamente imposible obtener información sobre su figura, que fuera al menos balanceada. Por eso cuando fui por primera vez a México quise visitar la casa de Coyoacán [en Ciudad de México] donde lo habían asesinado.

En esa visita sentí una conmoción muy fuerte. Ese lugar me impresionó físicamente y empecé a entender un poco el drama de lo que había ocurrido allí: un hombre que estaba refugiado, autoencarcelado prácticamente, él mismo decía que el sonido de las puertas de hierro que habían hecho instalar en Coyoacán le recordaba el de una celda donde había estado preso antes de la revolución, y cómo hasta allí llegó la mano de Stalin para matarlo, en el momento en que Trotsky tenía menos poder efectivo.

Esto me hizo pensar hasta qué punto Stalin había pervertido las ideas del socialismo y hasta qué punto tenía una personalidad enferma.

“Yo creo que el origen de todo estuvo en mi ignorancia, la ignorancia forzada que existía para un joven estudiante universitario cubano”

Y encontré que dramáticamente era un momento muy revelador, muy ilustrativo.

La literatura tiene que tratar de buscar eso. Uno puede escribir de las vidas más comunes y corrientes, pero si te encuentras una vida extraordinaria, en un momento extraordinario, en una situación altamente dramática, mucho mejor.

A esto se sumó después el saber que Ramón Mercader, el asesino de Trotsky, había vivido en Cuba los últimos cuatro años de su vida, había muerto en La Habana en el año 78 en esa misma época en que yo estaba estudiando en la universidad, y que yo pude haberme encontrado con él y no hubiera sabido quién era.

Todo esto me impulsó finalmente a escribir la novela con estos dos personajes y a contextualizarla con un personaje cubano que de alguna forma tiene una experiencia generacional y vital similar a la mía [se refiere al personaje ficticio de Iván Cárdenas, un escritor frustrado que en 1977 conoce a un personaje que le cuenta la historia de Mercader y el asesinato].

Y tras toda la investigación que hiciste, ¿cuál es tu percepción sobre la figura histórica de Trotksy?

Te podrás imaginar que yo estuve dos años investigando, leyendo, luego tres años escribiendo sin dejar de leer e investigar, porque es un tema infinito, inagotable.

A la hora de escribir, yo tenía una condición: necesitaba al Trotsky vivo, no al que se mira en la perspectiva de la Historia, sino al cercano a su momento histórico vital. Y por eso trabajé con la biografía de Isaac Deutscher, que empezó a escribir unos años después del asesinato, cuando todavía estaba viva Natalia Sedova [la segunda mujer de Trotsky].

Y al final me doy cuenta de que Trotsky también fue un fanático, era un empecinado que tuvo la capacidad de evolucionar en algunas de sus ideas precisamente porque estaba en la oposición.

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Trotksy y su segunda exposa, Natalia Sedova, llegaron a México en 1937. En esta foto, Sedova aparece en segundo plano, detrás del revolucionario, y a su lado, la pintora Frida Kahlo.

Yo creo que ese manifiesto a los intelectuales del mundo [Manifiesto por un arte revolucionario independiente, 1938] que él redacta con André Bréton y que firman Bréton y Diego Rivera, en el que él le exige a Bréton que cuando se hable de la libertad del creador sea toda la libertad, hace que su figura tenga una perspectiva histórica mucho más revolucionaria, mucho más evolucionada que la de otros contemporáneos suyos e incluso de gente que vino después. Pienso que este tipo de cosas históricamente lo han salvado y han hecho que todavía hoy tenga seguidores en el mundo.

Trotsky era un revolucionario profesional, él era un hombre que vivía, desayunaba, almorzaba y comía revolución.

A lo largo de estos años me he encontrado con mucha gente que me ha hablado de Trotsky con simpatía e incluso me ha revelado que era o seguía siendo trotskista.

Pero rara vez me encuentro a alguien que todavía hoy se confiese estalinista. Creo que esa es una victoria histórica importante para la figura de Trotsky.

Sin embargo, era una persona extremadamente ortodoxa en sus planteamientos.

Sí. Él era un revolucionario profesional, él era un hombre que vivía, desayunaba, almorzaba y comía revolución.

De ahí el sacrificio al que somete a toda su familia, el autosacrificio al que él mismo se somete, siempre en función de su proyección como revolucionario y como una figura que se sentía en el centro de la historia.

Los personajes de tu libro parecen haber perdido la capacidad de ser dueños de sus propias vidas. ¿Crees, como afirman muchos liberales, que la libertad y la igualdad son en cierta manera excluyentes?

Yo creo que la libertad debe ser un principio sagrado de los hombres, que toda la lucha y el progreso del hombre ha sido encaminado hacia la obtención de la libertad, en todos los sentidos y manifestaciones. Y es algo que nunca podemos sentir que es vano, la lucha por la libertad.

Por eso creo que la desaparición de la Unión Soviética y el fracaso político, social y filosófico antes de su desaparición fue una derrota para la humanidad en su eterna aspiración de crear un mundo mejor, y que de alguna manera los acontecimientos que han ocurrido con posterioridad lo demuestran, al igual que lo que estamos viviendo ahora en el mundo, una administración de Estados Unidos que no sabemos adónde va, una Europa que se está tambaleando, una Rusia fuerte, una China que lo devora todo… Y te hablo de las grandes fuerzas, eso se puede llevar a todos los extremos, lo que está ocurriendo en África, en fin…

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Ramón Mercader era un comunista catalán que vivió en Barcelona y combatió en el bando republicano contra las tropas franquistas. Fue reclutado por los servicios soviéticos para matar a Trotsky.

Creo que de alguna manera hay que refundar una utopía. Cómo, quién, dónde no lo sé, no tengo la capacidad para poder predecirlo, estimarlo, considerarlo. Pero sí creo que el derecho del hombre a ser libre y a vivir en una verdadera democracia en la cual tenga derecho a ejercer su libre albedrío, es importante.

“Creo que de alguna manera hay que refundar una utopía”

Fíjate si esta idea a mí me persigue que después de “El hombre que amaba a los perros” escribí “Herejes”, que es una novela que tiene que ver precisamente con el tema de la libertad, el ejercicio de la libertad y el precio que se paga por ejercerla. Y ahora estoy escribiendo una novela en la que hablo otra vez del tema del hombre y sus circunstancias.

Cómo la circunstancia, cómo la Historia, puede cambiar la vida del hombre, o de un hombre (lo que pasa es que en las novelas lo personificamos con los personajes), cómo puede alterar el destino de una persona y moverlo por caminos inesperados sin tener la opción de escoger libremente.

¿Crees que tanto Trotsky, como Mercader e Iván comparten esa derrota?

Pienso que sí. Cada uno en su estilo, manera de pensar, contexto, propia evolución como individuos. Iván representa una generación cubana, la generación a la que yo pertenezco, que creció dentro del proceso revolucionario y que siempre estuvo a la expectativa de la llegada de un futuro mejor y ese futuro mejor, cuando parecía que se lograba, se volvía a alejar, se volvía a alejar, y siempre estamos persiguiéndolo y no logramos llegar a él definitivamente.

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La sombra de Stalin se cierne sobre las vidas de los protagonistas de “El hombre que amaba a los perros”.

El final de Iván es el final de una ilusión. Es el personaje más dramático porque al fin y al cabo Mercader obedeció [las órdenes de Stalin] porque quiso obedecer, y Trotksy practicó su oficio de revolucionario a tiempo completo porque era su vocación.

Iván no, es una hoja en el viento de la Historia que es arrastrada desde un lado hacia otro y no tiene control sobre sus propias decisiones y eso hace que sea el más derrotado y el más dramático de todos los personajes.

¿Te sientes identificado con características de este personaje?

Yo creo que mucha gente de mi generación en Cuba, no tengo derecho a decir todos, pero creo que mucha gente de mi generación así lo siente.

Hay algo que ha sido mi mayor satisfacción como autor de esta novela, y fue que durante mucho tiempo, muchas personas aquí en Cuba, cubanos que vivían fuera de Cuba, me dijeron que gracias a esa novela habían entendido mejor su propia vida. Es una lectura que a cualquier escritor le provoca una enorme satisfacción. Incluso hay gente que me ha dicho que esta novela le cambió la vida.

No sé si será cierto o no, pero por lo menos creo que les hizo ver algunas cosas de otra manera.

La URSS fue más que Stalin pero estuvo muy marcada por su figura. ¿Hay algo salvable en esa utopía?

Las revelaciones de los últimos años son tan terribles…

Para empezar creo que no hubiera podido escribir esta novela antes, sino hasta que se desvelaron toda una serie de verdades que no conocíamos sobre la Unión Soviética.

Hasta que se abrieron los archivos de Moscú, había un desconocimiento general, por ejemplo de lo que había ocurrido con la presencia soviética en España durante la Guerra Civil.

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La URSS se disolvió el 26 de diciembre de 1991.

Cuando lees “El fin del Homo Soviéticus” de la Premio Nobel ucraniana Svetlana Alexievich, te das cuenta de que para muchas personas fue un momento glorioso de la Historia y así lo siguieron sintiendo incluso una vez que desapareció la URSS, y que para otros fue realmente un infierno en vida.

Y la cantidad de seres humanos que fueron sacrificados en la URSS por ese proyecto utópico, creo que fue algo que la condenó realmente, como proyecto, como país, como sociedad.

¿Qué impacto tuvo el estalinismo en Cuba?

El sistema soviético que se exporta y adopta en el mundo es un sistema esencialmente estalinista en la economía, en la política, en la forma de manejar la sociedad. No había otro modelo en aquella época para establecer un socialismo real.

Surgieron y se ensayaron otras posibilidades que fracasaron muy rápidamente, no tuvieron la solidez ni la capacidad para establecerse. Pienso por ejemplo en el proyecto de Salvador Allende en Chile, un tipo de socialismo que llegaba por vía democrática, u otras experiencias posteriores.

Pero en lo que se llamó el socialismo real, el modelo económico era profundamente estalinista, toda la estatalización de la economía, así como el sistema de partido único, la forma de hacer la política interior y exterior, tenía que ver con este modelo que Stalin estableció en la Unión Soviética.

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“El hombre que amaba a los perros” se recibió el Premio de la Crítica Literaria en Cuba y Leonardo Padura ganó el Premio Nacional de Literatura.

Por suerte, en Cuba nunca se llegó a los extremos que ocurrieron en la URSS.

Por ejemplo, aquí en Cuba en los años 70 del siglo pasado hubo lo que se llamó el “Quinquenio gris” o el “Decenio negro” de la cultura cubana, una época en que fueron marginados muchos intelectuales y artistas por creencias religiosas, tendencias sexuales, actitudes políticas, y fue una época muy dura. Pero esta gente no fue al gulag ni fueron fusilados, como sí pasó en la URSS.

En Cuba fueron apartados, lo cual es terrible. Que escritores como Virgilio Piñera o José Lezama Lima hayan muerto en ese ostracismo, creyendo que nunca sus nombres nunca iban a ser rehabilitados, que nunca iban a ser publicados, como de hecho no lo fueron hasta varios años después de su muerte…

Después de la desaparición de la URSS, Cuba mantiene un sistema socialista en el que todavía, por ejemplo, en el terreno económico hay una preponderancia de la economía estatal pero la forma de relacionarse de las personas, la forma de vivir, no sé si por una cuestión cultura, climática, política, social… Afortunadamente es diferente y hay espacios posibles.

Y creo que lo que demuestra el hecho de que mientras Vasily Grossman no pudo publicar “Vida y destino” en la URSS, y ese libro se salvó milagrosamente porque existía una segunda copia en papel cartón que la KGB no encontró (y hablo de la URSS de Nikita Kruschev, no de Stalin), yo acá en Cuba escribí y publiqué “El hombre que amaba a los perros”.

“En Cuba hay espacios posibles”

Puede que haya personas a las que no les haya gustado, creo cada cual tiene derecho de que le guste o no determinada forma de pensar, pero fue posible escribirla, publicarla, presentarla en público, que ganara el Premio de la Crítica Literaria de su año y que después yo ganara el Premio Nacional de Literatura. Esto en sí mismo demuestra que la forma de los sistemas fue diferente.

¿Te encuentras más cómodo en tu papel de escritor en Cuba? ¿Ha habido una progresión en términos de libertades en los últimos tiempos?

Nunca tenemos toda la libertad que deseamos ni toda la libertad que deberíamos tener.

Hay incluso sociedades que se ufanan mucho de tener grandes espacios de libertad y al final uno entiende que hay límites para esa libertad que pueden venir de cualquier parte, de la economía, de la política, de la religión, de la cultura o de la Historia.

En el caso cubano, creo que no se debate en Cuba lo suficiente, no hay esos espacios que yo siento que debería haber, y todavía hay mucho que avanzar.

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El escritor dedicó cinco años de su vida a investigar y escribir la novela.

Todavía ocurren casos de censura lamentablemente, de películas, de libros que no se publican, de obras de teatro que se suspenden… Esto tiene que ver con un pensamiento burocrático acendrado, con el miedo de los burócratas al pensamiento y a la libertad.

Pero pienso que sobre todo los creadores han asumido esa necesidad de un ejercicio libre de su trabajo de una manera muy consecuente y la mayor parte de la creación artística que se hace en Cuba tiene ese carácter interrogador de la realidad.

Algunos estudios de opinión en Rusia arrojan que los ciudadanos relacionan la idea de gran nación que promueve su presidente, Vladimir Putin, con la “gran Unión Soviética” de Stalin. Y se identifica su figura con esa grandeza que remite a los tiempos de Stalin. Incluso en algunos sectores de Europa y de América Latina hay cierta admiración por la Rusia actual y Putin. ¿Qué te parece?

Es un tema muy complicado y difícil de explicar y entender.

Putin es una figura bastante compleja, por decirlo de la manera más suave y elegante.

Rusia siempre ha tenido esa voluntad imperial de ser una gran potencia y, en efecto, en la época la URSS decidía la suerte política del mundo. Creo que Putin ha manipulado muy bien o con mucha eficacia ese sentimiento y ha restablecido el orgullo perdido.

Sin embargo, algunos de sus métodos no son para nada recomendables ni admirables, pero es lo que hay, en un mundo en el que han ocurrido todas estas revelaciones de lo que sucedió en Estados Unidos y la posibilidad de que un espionaje ruso que haya influido en las elecciones y a la vez que un hombre como Trump al parecer vaya a establecer una relaciones menos intensas con Rusia… Uno se descoloca por completo y empieza a dudar de todo lo que cree y de todo lo que sabe.

“Estamos viviendo una época muy caótica”

Estamos viviendo una época muy caótica.

Las crisis económicas de los últimos años, los problemas de la inmigración, los problemas del terrorismo han colocado al mundo en una situación muy difícil.

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Putin “probablemente haya rescatado parte del orgullo perdido” de los rusos, cree el escritor cubano.

Y yo creo que lo de Putin tiene que ver con esa nostalgia que explica muy bien Svetlana Alexievich por un mundo donde las cosas se presentaban -no es que fueran, pero al menos se presentaban- en blanco y negro y era más fácil saber dónde uno se ubicaba.

Pero ahora hay una confusión ideológica y política que, realmente, cuesta mucho trabajo entender dónde estamos y hacia dónde vamos.

 
 

46 thoughts on “Padura y la libertad de creación en el socialismo

  1. Sr, su artículo es un fraude, para empezar (porque del resto no puedo casi expresarme por su falta de ajuste a la historia) QUIEN CARAJOS LE DIJO QUE LEV TOLSTOI ES FUNDADOR DEL EJERCITO ROJO????????? POR DIOS.

  2. Ed por los santos difuntos!!

    Quien carajos le dijo a usted, o en que parte del articulo leyo el nombre de Tolstoy, que es un escritor ruso y que para nada se nombra en la entrevista?

    Por favor Ed, antes de opinar de forma tan categorica y altisonante, con muchas MAYUSCULAS incluidas, le recomiendo que aprenda a leer.

  3. Para comenzar Ed, eres muy vulgar,dejame decirte que Leon Tolstoi y Leon Trotsky son dos personas completamente diferentes, investigue mas antes de hacer un comentario, por ejemplo lease El hombre que amaba los perros.
    Le aconsejo en el futuro evite hacer comentarios si no tiene nada que añadir porque a veces es mejor quedarse callado y parecer ignorante que dar su opinion y no dejar lugar a dudas.
    Un cordial saludo.

  4. Padura casi, casi llega, pero no da un nombre cubano. Como todos, no dan un nombre; pero se entiende. El tema del quinquenio gris se ha convertido en una apoyatura, en el recurso con el que juegan el papel de contestatarios o por lo menos, de reveladores.

    Como Ambrosio Fornet y Heras León, Padura ha terminado creando terreno fértil para que los directivos culturales de hoy (jóvenes en los 70s) nos pinten a una revolución que sabe identificar y reconocer sus errores, poniéndolos como oscuros episodios pasados.

    Yo solo espero que no haya que esperar otros 30 años para que la labor de Cremata sea reconocida, para que las películas de Carlos Lechuga sean proyectadas, o para que a Ian Padrón se le pida perdón por sancionarlo 5 años, o para que las novelas de Padura se les den más difusión. Nada, que si hoy estos se me parecen a Lezama, Piñera o a Caín, Abel Prieto, Miguel Barnet y Roberto Smith parecen hijos de Luis Pavón y Jorge Serguera.

  5. La entrevista muy interesante, sobre todo me llamo la atención la comparación y paralelo que hace Padura entre las figuras de Trotsky y Stalin y que al final hubieran llegado a lo mismo (la dictadura) aunque con métodos diferentes.
    Donde no coincido con Padura es cuando se manifiesta sobre la falta de libertad ciudadana en Cuba, limitando su respuesta al ámbito cultural cubano y poniendo como ejemplo de una “apertura” la publicación de su novela en Cuba, algo que se produce después de la desaparición de la URSS y de que el difunto FC hubiera roto públicamente su “amistad con la Gran Unión Soviética”, pero lo que Padura sabe pero no dice, es que su novela no se hubiera Publicado años antes cuando Cuba apoyaba la invasión de Checoslovaquia por la URSS y que en esos años personalmente se le habría tildado de “enemigo de la revolución” y sin duda represaliado políticamente. Tampoco Padura menciona otras muchas libertades ciudadanas que siempre han Estado anegadas al pueblo, como son la libertad de expresión, de crear partidos políticos y sindicatos fuera de los oficiales; la libertad de entrar y salir libremente a su país; la libertad de crear asociaciones gremiales y profesionales, la libertad de crear negocios propios y otras muchas.

  6. Ed, no sé que artículo tu leíste, pero el que acabo de leer yo dice claramente Lev Davídovich Bronstein,o sea León Trotsky, y sí, fue fundador del ejército rojo e invirtió mucho de sus esfuerzos en su creación en esos difíciles años.

  7. Gabriel, no será tanto, para ver Fresa y Chocolate por la TV cubana solo hubo que esperar 20 años, ja ja ja. Un abrazo

  8. Ale, me parece un comentario demasiado duro contra Ed por un error de lectura. Cualquiera se confunde, con aclararlo ya está no hacía falta todos esos comentarios ácidos que estuvieron a punto de obligarme a eliminar tu comentario. Seamos menos agrios entre nosotros, se puede decir los mismo de buena forma. Un abrazo.

  9. Les recomiendo a todos ver “4 estaciones” atoria d Padura, los mejores actores d verdad no c la pierda, abrazos

  10. Mis profundas y sentidas disculpas. He leido incorrectamente los nombres y he cometido un imperdonable error de juicio. No obstante, al artículo en su conjunto lo pongo en reserva porque considero que hay muchas cosas que no me cuadran. Por lo pronto, a Ray y Alex le asisten todos los derechos de despotricar wn contra de mi entrada pues en esencia es incorrecta.

  11. Sin ánimo de justificar mi imperdonable error, sino con el propósito de al menos contextualizarlo. Estoy cansado de erratas básicas que refieren a la historia o, incluso, a cosas tan sentidas y sagradas como versos del apostol,… porque resulta que para el enemigo se siembran cardos y orugas (NO ORTIGAS), en mayuscula Ray para que tengas una causa verdaderamente justa de lucha contra la vulgaridad. Y no es algo infrecuente, lo acabo de oir en el programa de bailando en Cuba, y hace unas horas hablando con un amigo del tema me contaba lo que le decía a Leal sobre el asunto, y en los textos de 2do grado así aparece.ASÍ QUE SÍ ME EQUIVOQUÉ, lo reconozco, leí mal, pero pensemos si son esas las verdaderas equivocaciones.

  12. Perdon, la propuesta de lucha antivulgar es para Ale, no para Ray. Disculpa Fernando, estoy trabajando en una PC muy incómoda y todo me resulta muy complejo.

  13. Por último (y esto lo publicas si te parece adecuado, no quiero ser cansón). CARAJO no es vulgar, es una expresión debidamente reconocida en la lengua española y se usa cuando las personas tratan de manifestar airadamente su desacuerdo con algo. Carajo es mucho menos coloquial que los reguetones que nos obligan a escuchar algunos pseudocultivados. Padura en sus obras usa expresiones mucho más duras y Ale no te veo criticarlas…

  14. Ed:Con mis respetos, cuidado no vaya a confundir luego a los escritores rusos Lev Tolstoi y Alexei Tolstoi, ambos casi contemporáneos y de dimensión universal.De paso:invito a los respetables participantes de este foro leerse “Un Día en la Vida de Iván Denísovich” de Alexander Solzhenitsin, publicado en Cuba en 1965 (año de la agricultura) por la editorial cocuyo, sin olvidar la contraportada del libro, donde se presenta al autor y las circunstancias en que se fundamenta su obra.de acuerdo con Padura, en Cuba no se llegaron a los extremos de la URSS, y hubo FUNCIONARIOS que a tiempo rescataron los excesos, y pongo nombres: Armando Hart Dávalos,esposo en 1976 de Haydée Santamaría, cuando se creó el Ministerio de Cultura.Lástima que fuera el mismo año en que falleciera Lezama Lima de una crisis de asma.

  15. Alexander Solzhenitsin fue Premio Nobel de literatura en 1970.Lev Tolstoi escribió la Guerra y la Paz.Alexéi Tolstoi, Tinieblas y Amanecer de Rusia.

  16. Como espectadores romanos muchos lectores piden sangre. Quieren un Padura dando nombres, haciendo politica, combatiendo como un gladeador. Hermano, Padura radica en Cuba. De los ingenuos comentadores que viven fuera, alguien sabe lo que significa HACER ARTE EN CUBA? Gracias.

  17. Todo fué una farsa, una gran estafa donde cayó el pueblo de Cuba, nos metieron en la órbita rusa sin ningún pudor, sin que tuviéramos nada que ver con esas gentes.“Sé que están preocupados de si somos comunistas. Quiero que quede bien claro, no somos comunistas. Yo no soy Comunista ni tampoco el movimiento, pero no tenemos que decir que somos anti-comunistas por agradar al extranjero”. Declaraciones de Prensa del difunto, La Habana, Enero 13, 1959.
    Respecto al Comunismo, solo puedo decirles una cosa, NO SOY COMUNISTA, ni los comunistas tienen fuerza para ser factor determinante en mi país”. Discurso del difunto en la Sociedad Norteamericana de Editores de Periódicos de Washington, abril 17, 1959.“Esta revolución no es comunista sino humanista”. Discurso del difunto ante la prensa, Washington, abril 17, 1959.luego cuando estuvo afianzado en el poder y amparado por los rusos dijo:En la comparecencia en el programa de televisión expresó “La Universidad Popular” en diciembre 1 de 1961 declaró: “Puedo decir, con satisfacción plena y confidencia, que soy marxista-leninista y lo seré hasta el último día de mi vida”.

  18. La “Libertad de creación al menos en nuestro socialismo” es una falacia, cuandoe el 30 de junio de 1961 quedó definida la política cultural del proyecto social cubano, tras el debate polémico de Fidel con escritores y artistas en el Salón de Actos de la Biblioteca Nacional. Su discurso —conocido como Palabras a los Intelectuales— estableció en una frase el camino: “(…) dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución nada”.

  19. Mi esposa y yo consideramos a “El Hombre que Amaba a los Perros” como una de las 10 mejores novelas que hemos leído. Por favor, digo “hemos leído”, no somos intelectuales académicos, no leemos a Marcel Proust. Gracias, Padura, por seguir escribiendo en Mantilla, eres un cubano de pura cepa.

  20. Fernando con todo respeto, pero recuerdo que en el mismo año 94 o 95 cuando yo aun era un niño se proyectó el filme durante varias semanas en los cines de la capital cubana que aunque no es la TV nacional si estuvo al alcance de todo el que la quisiera ver.

    Saludos

  21. ley hace muy poco el libro en cuestion , estando yo en espña.
    me parecio hipercritico.
    le falto a PADURA en esta entrevista , decir , que CUBITA la BELLA,esta enfrentada durante años a IMPERIO MAYOR , el que DEDICA mllones de dolares en una guerra ideologica.
    la historia hay que analizarla en su contexto historico.

  22. El Sr. Padura en este tema no da una, no tiene ni idea, cada día la bibliografía sobre este tema, así como de los personajes es más abundante y desmitificante:Robert Service, Moshe Lewin, Sheila Fiztpatrick, Simon Sebag Montefiore, David Priestland, Domenico Losurdo… En vez de citar los archivos de Moscú debería haberlos visitado, así como Yale, Stanford, Oxford…

  23. Atila, efectivamente el ICAIC no solo presentó Fresa y Chocolate en los cines también financió la filmación pero la TV la mantuvo censurada durante 20 años. Un abrazo

  24. La compleja situación de la formación y desarrollo de la URSS no puede ceñirse a esta entrevista y Padura lo sabe. Tampoco su desaparición. Compararle con Cuba,.. error. Cada cosa en su lugar y en su momento. La URSS tuvo que enfrentar fuerzas de gran poder(igual que Cuba) pero en otro contexto. Sufrió una agresión bestial por parte de sus enemigos(donde no se descartan los EEUU y Reino Unido) y abundese en los preambulos de la 2da Guerra Mundial.Cuba siempre ha tenido la amenaza, en una u otra forma de una potencia mundial. Es posible que el trayecto desd 1959 pudo ser mejor(siempre se puede visto desde ahora), pero, que hubieran hecho los señores críticos de la Revolución en el lugar de los que tuvieron que tomar decisiones? Hubo excesos por parte de algunos dirigentes pero fueron subsanados, aunque a un costo triste. Què país en condiciones difíciles de subsistencia como Cuba no ha cometido iguales o peores errores? Hasta los hoy “paladines de la democracia” y solo cito a la “cacería de brujas”en tiempo de Truman y Eisenhower por ejemplo. Es interesante la discusión pero es en extremo compleja. En resumen, Padura es un gran escritor, y “El Hombre….” estimo es una obra de arte literaria e histórica. Tiene sus defectos,a mi criterio, pero, no empañan su valor. Tampoco es una obra crítica de la Revolución en la URSS, creo que solo expone situaciones , pero no se explican causas ni consecuencias a ultranza. Cumple con el papel que diseña el genio y seriedad de Padura, pero no le exijan ser un tratado político de la creación, desarrollo y fín de la URSS. Disculpen lo extenso. Saludos.

  25. Interesante artículo, aunque como todo lo que ahonda en la historia, sesgado o manipulado por la propia visión o interés de quien la relata. Solo para ilustrar, extraigo este comentario de la entrevista “… pero creo que en lugar de 20 millones de muertos Trotksy hubiera llegado a lo mismo con “solamente” un millón… “ Las cifras son extremadamente exageradas. Es cierto que nada justifica la muerte de una sola persona por divergencias ideologías, pero ni los registros más abultados de la época del “Gran Terror” hablan de 20 millones de muertos. Creo que Padura confunde las cifras con los soviéticos que murieron en la Segunda Guerra Mundial. Lo cual pone en duda la veracidad de las acuciosas investigaciones históricas del entrevistado. Claro que a fin de cuentas se trata de un literato, no de un historiador, con todas las licencias para ficcionar sus historias; muy bien contadas por cierto.

  26. Si de censura se trata recuerdo Alicia en el pais de maravilla. se puso en los cine con puero teatro, los comite de base de la ujac se rotaban la cola que no caminaba y los de dentro del cine nunca salian, para el transeunte normal la peli generaba tremendas colas.

    En esa epoca estabamos en la urss o lo que quedaba de ella estudiando y la pedimos para verla y nos dieron en moscu una vuelta para nunca llevar el filme.
    nada hoy esta en el paquete y todos la pueden ver, tiene total vigencia en su contenido.
    saludos

  27. padura, te permitieron escrivir una novela sobre lev davidovich y te la publicaron.
    trata de escrivir una sobre
    mario chanes de armas
    eloy gutierrez menoyo
    haber si te la publican en CUBITA la BELLA

  28. Ese es el problema, Baracoa 26, de las revoluciones y las grandes ideologías, que justifican sus desmadres y atropellos con el “sentido del momento histórico”. Así ocurrió con el fascismo, con estalinismo y todos los ismos políticos. Así ocurrió con las justificaciones que les dio a los gulags Jean Paul Sartre hasta que a Atilio Borón le de picazón que Padura publique sus historias

  29. Gabriel, así ocurrió con la Revolución Francesa también. Las revoluciones son momentos históricos muy violentos pero al parecer inevitables. Si los esclavos no se hubieran revelado violentamente, muchos andaríamos con cadenas en los pies. Si los franceses no hubieran hecho funcionar las guillotinas las 24 horas, tal vez todavía estaríamos gobernados por reyes absolutistas. A mi me gustaría que los procesos de cambio sean pacíficos pero cuando leo la historia de la humanidad pierdo las esperanzas. Un abrazo.

  30. No sé a cuántas personas llegó a matar Stalin, pero al menos hizo desaparecer a todo el que le hizo sombra o le caía mal en su entorno. Aparte de los gulags y los muchos ajusticiamientos indiscrimninados, también pueden incluirse las víctimas de la hambruna que provocó, con lo que se calcula entre 10 y 20 MM, así que Padura no sacó la cifra de una confusión, bastante improbable para un autor como él.
    De todas formas Stalin fué un gran HP y creó y dejó activo el germen de la destrucción de la URSS (que al parecer el Che detectó en su visita a la URSS)… y la II Guerra mundial la ganó el pueblo soviético comandado por los generales que, por suerte, Stalin dejó vivos. ¿No es acaso público y notorio que estuvo como 10 días en viril shock depresivo antes de reaccionar ante la invasión alemana, urgido por varios generales del estado mayor?

  31. Ravsverg nomte conocìa tantoa hasta q un colega mìo(periodista) tuvo el valor de recomendar a otros colegas reunidos con la direcciòn nacional de la UPEC, q te leyeran pues tu forma de enfocar la realidad nacional, no veas tu lo q aquelll generò en Tubal, ya sabes, no obstante el colega siguiò firme en su propuesta. al respecto de la entrevista, lo màs desafortunado q nos pudo pasar a los cubanos desde todos los puntos fue copiar al socialismo ruso y no ser autènticos, errores de toda ìndole.

  32. Diógenes, creo que una sola muerte es suficiente para condenar a un dictador. Sin embargo, en sus estimados hay 10 millones de muertos de diferencia. Si nos tomamos los números a la ligera pudiéramos decir que no hay diferencia entre 8 millones y 10 millones, lo cual nos podría llevar a la conclusión de que se cumplió la meta de la zafra del 70. La obra de Padura, como cualquier obra literaria, pone de relieve matices históricos, sociales y políticos de su entorno, pero omite o tergiversa muchos otros al pasar por el lente de su autor. Yo disfruto sus novelas, pero de ahí a considerarlas tratados históricos o tomarlas como guía para entender problemas tan complejos como el desarrollo y la evolución del sistema social socialista va un buen trecho.

  33. Miguel, coincido contigo y creo que las novelas históricas, igual que los cigarrillos, deberían llevar una advertencia: Esta novela puede dañar sus conocimientos históricos. El problema no es del escritor sino de los lectores que confunden un libro de historia que se atiene a los hechos con una novela que mezcla hechos con imaginaciones del autor. Un abrazo.

  34. Le agradezco mucho a la novela de Padura sobre Trostki dos cosas:Arrojar luz sobre el final de la Guerra Civil Española,pues siempre me pareció que tenia en la vida real un final demasiado abrupto,que no se correspondía con la dinámica de los acontecimientos.La otra es entender a cabalidad lo que estaba contando George Orwell en su 1984, si bien es una hipérbola. Orwell vivió como corresponsal la guerra Española, y vivó el estalinismo en sus peores años.No creo, no obstante,los cubanos fuéramos reos de malos actos, cuando nuestros compatriotas seguía sus ideales a cabalidad, y me refiero a los militantes del primer PCC que fueron a combatir a España,como mismo fueron los norteamericanos de la Brigada Abraham Lincoln.en todo caso, víctimas de traiciones.Hay evidencias de que sí, efectivamente, los órganos de inteligencia soviéticos trabajaban para borrar la historia inmediata y proyectarla con mejores matices al futuro.Esto solo se supo DESPUES de la desintegración de la URSS.Indagué más a fondo y la evidencia fue peor:quien si tenía en sus manos la información veraz de lo que ocurría con el hambre de Ucrania , por la represalia de Stalin contra aquellos campesinos,era el Sr.Hearst, el magnate de los medios de comunicación ,solo que en este caso su alcance fue corto por la cantidad de enemigos que se había buscado, que en ese momento le estaban haciendo su semblanza en Ciudadano Kane, además de estar en bancarrota económica.El informe al XX congreso del PCUS no mencionaba estas cosas sucintamente, y al triunfo de la revolución cubana estaban rectificando ciertamente el stalinismo, cerrando Gulags y rehabilitando ciudadanos.¿cabía entonces romper lanzas contra esa tendencia, cuando era el Clavo ardiente que podía salvar nuestra propia revolución?.A fuerza de ser certera en la historia, la novela pierde frescura como tal.Pero se la agradezco.Todavía salen a la luz fosas comunes de fusilados por franco para hogar la república española.!Algo muy grande debió haber enfrentado ese señor dentro de su propio país!.

  35. En realidad no fue la palabra carajo, llamar fraude al trabajo de otro sin argumento fue lo que me molesto.
    Siempre abierto a la cordialidad, pido disculpa si ofendi a alguien, ojala toda nuestra cuba fuera tan abierta al dialogo como este blog.
    un abrazo a todos.

  36. Yo a Padura siempre lo he oído muy ambiguo en todos estos temas, cosas graves, muy graves, las suaviza, suave, suave, es mi humilde opinión, y él claro, está en su derecho de ser así. Para mí el ostracismo para un artista, es algo terrible, casi como la muerte, por no decir igual, es la muerte artística y el arte es natural, se nace con él, estás matando algo que nació con la persona, debe de ser un infierno.

  37. De acuerdo con Miguel (34) y Fernando (35). Pero sólo me refería a lo improbable de que Padura haya confundido -en esa entrevista- los 20 MM de muertos soviéticos en la II Guerra M. con los de Stalin, como sugirió Miguel (27), aunque habría que conocer muy bien a Trotsky para afirmar que hubiera sido un venteavo menos asesino que Stalin, dado el caso. Se sabe que una novela “histórica” tiene mucho de ficción; de otra manera sería, más bien, un ensayo “novelado”. Pero no dudo que la advertencia que dice FR sirva para muchos lectores.

  38. Diogenes, si mal no recuerdo, Lenin pidió que ni Stalin ni Troski fueran elegidos como Primer Secretario del PCUS. No estoy seguro de que sea así, si alguien me rectifica se lo agradezco. Un abrazo

  39. Fernando, cierto, en su carta testamento, pidió expresamente que no fuera Stalin el Primer Secretario, de hecho Stalin era ¨El Secretario de Actas¨, el organizador del Partido, el menos indicado y fue eliminando a todos hasta quedarse él. Por haber sido Secretario es que quedó ese nombre de que el que más manda es el Secretario, sólo para los comunistas y la Social Democracia Europea.El preferido de Lenin era Bujarin, quien murió en un ¨accidente¨ en Leningrado por el año 30, más menos.

  40. Fernando, en el testamento político de Lenin, que fue un documento que estuvo al alcance de todo el que o quisiera leer, se describe uno a uno de sus posibles sucesores.Si,explícitamente Lenin previno de ponerles en sus manos es enorme poder que el aparato soviético suponía.Mis profesores me decía que su ERROR fue no haber designado él mismo su sucesor, que quedaba pues en Kírov, primer secretario del partido en Petrogrado (San Petersburgo), una de las primeras víctimas de Stalin a pesar de que trató e mantenerse a distancia de él.Es que su prestigio crecía, y el el otro, no.

  41. Fernando, también tengo entendido que Lenin no confiaba mucho en Stalin ni en Trotski; de hecho Lenin fijó posición con respecto a Stalin “Stalin es demasiado brusco, y este defecto, plenamente tolerable en nuestro medio y en las relaciones entre nosotros, los comunistas, se hace intolerable en el cargo de Secretario General. Por eso propongo a los camaradas que piensen la forma de pasar a Stalin a otro puesto y de nombrar para este cargo a otro hombre que se diferencie del camarada Stalin en todos los demás aspectos sólo por una ventaja, a saber: que sea más tolerante, más leal, más correcto y más atento con los camaradas, menos caprichoso, etc. Esta circunstancia puede parecer una fútil pequeñez. Pero yo creo que, desde el punto de vista de prevenir la escisión y desde el punto de vista de lo que he escrito antes acerca de las relaciones entre Stalin y Trotsky, no es una pequeñez, o se trata de una pequeñez que puede adquirir importancia decisiva”.
    (Lenin, 4 de enero de 1923).
    Respecto a Trotski pensaba “quizá sea el hombre más capaz del actual Comité Central, pero está demasiado ensoberbecido y demasiado atraído por el aspecto puramente administrativo de los asuntos”. Ergo: los dos estaban “plancháos” para Lenin.
    Sólo que por enfermedad Lenin no pudo participar en el Congreso donde se designaría a la persona para el cargo de Sec. General, y Stalin fue mas taimado y rápido que el otro en ganar apoyo. Hermosa muestra de la camaradería lealtad y honradez que primaba en ese partido en esos momentos.

  42. Tengo entendido que Stalin hasta logró, con trampa, que Trotski no asistiera al Congreso, o al menos a la sesión de elección del Sec. Gen.

  43. Lenin en un primer documento digamos que hace un repaso de las ventajas y desventajas de cada uno. Durante años Stalin trabajo codo con codo con Lenin,èste lo llamaba “el maravilloso georgiano”, por algo le encargo que se hiciera cargo de la cuestión nacional, y era el secretario del partido. Politicamente no se fiaba de Bujarin y mucho menos de Trostky(un advenedizo en el partido), de Stalin le incomodaban sus formas, su brutalidad. Ya gravemente enfermo tras una disputa entre kruspkaia y Stalin, es cuando Lenin pide por escrito que sea apartado de la secretaría, algo que los otros miembros rechazaron, comprendiendo que ya no esta en plenas facultades. Bujarin fue purgado a finales de los 30, dirigía la facción de derechas, fue él y no Stalin quién dirigió la campaña contra Trostky, luego continuó con Zinoviev, Kamenev…hasta que le llegó su turno. La muerte de Kirov, intimo de Stalin, fue a manos de un Troskista, a partir de este momento es cuando se desencadena el llamado gran terror.

  44. Diógenes (39), para saciar mi curiosidad, puede indicarme algún estudio serio donde se le achaque a Stalin y a su aparato represivo la muerte de 20 millones de soviéticos, o debo creerle a Padura. No tengo dudas que fue responsable de muchas muertes, pero por respeto a sus protagonistas no deberíamos faltar a la veracidad de la historia. Ese ejerció fanático de amplificar o disminuir la realidad a conveniencia no ayuda a su credibilidad y lejos de contribuir a crear una conciencia colectiva que impida que se repitan estos hechos, tiende a polarizar el pensamiento de los que miran con objetividad, al intuir la sutil manipulación de sus narradores.

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