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José Martí
 

No es tan fácil revertir los pasos de Obama hacia Cuba

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El presidente electo ha dicho que las “concesiones” del gobierno del presidente Barack Obama a Cuba pueden echarse atrás con facilidad y que así lo hará si La Habana no cumple ciertas exigencias estadounidenses, pero algunas iniciativas comerciales pueden resultar más difíciles de eliminar por decreto.

“La debilidad de la acción del poder ejecutivo es que lo que hace un presidente, otro lo puede eliminar con facilidad. Trump puede rescindir los decretos de Obama, pero es poco probable que lo haga a gran escala”, dijo Robert Muse, abogado de Washington. “Es una decisión más complicada de lo que parece”.

Desde que comenzó el proceso de normalización, una línea de cruceros de Miami ha comenzado a tocar puerto en Cuba, empresas estadounidenses de telecomunicaciones han establecidos acuerdos de roaming con la isla, varias aerolíneas norteamericanas ya vuelan desde Estados Unidos a varias ciudades cubanas, Marriott se incorporó a una empresa conjunta para administrar algunos hoteles cubanos y Cuba se ha convertido en mercado de más rápido crecimiento de Airbnb.

Por otra parte, un emprendimiento conjunto farmacéutico tiene planeado comenzar pronto pruebas clínicas en Estados Unidos y otras empresas estadounidenses están en diferentes etapas en sus esfuerzos por cerrar acuerdos con la La Habana, además de que los viajes de estadounidenses a la isla se ha disparado.

Estos emprendimientos y viajes fueron posibles gracias a órdenes ejecutivas y cambios normativos implementados desde que el presidente Obama y el presidente cubano Raúl Castro comenzaron el proceso de acercamiento el 17 de diciembre del 2014, y serían afectados por cualquier cambio abrupto en la política norteamericana hacia la isla.

Como estas compañías cerraron tratos de buena fe sobre la base de normativas federales establecidas, pudieran tener derecho a compensación o habría que incluirlas en cualquier nueva política, explicó Muse. Esa interpretación se basa en una cláusula de la Quinta Enmienda que expresa que nadie puede ser privado de propiedades “sin el debido proceso de ley; ni debe tomarse ninguna propiedad privada para uso público sin una compensación justa”.

“Estas compañías han invertido tiempo y dinero en estos acuerdos”, dijo Muse.

Las políticas de Obama se crearon también para alentar el emergente sector privado cubano y ejecutivos estadounidenses de negocios, entre ellos algunos cubanoamericanos, han tratado de alentar a los emprendedores de la isla con asesoría y apoyo.

“Dar marcha atrás a esas políticas hacia Cuba también significaría que les estamos dando la espalda”, dijo Carlos Gutiérrez, quien fue secretario federal de Comercio durante la presidencia de George W. Bush, quien ha viajado a Cuba varias veces desde que comenzó el acercamiento. Eliminar todas las iniciativas de Obama sería “una decisión complicada y nada fácil”, agregó.

“Políticamente es difícil decir a los intereses de negocios estadounidenses que se va a cambiar la ley. Eso tiene un costo político”, dijo Pedro Freyre, abogado miamense que ha representado a empresas norteamericanas interesadas en hacer negocios con Cuba.

Este es un vistazo a algunas áreas que pudieran cambiar bajo la presidencia de Trump:

La embajada de EEUU en La Habana: Trump pudiera convertirla otra vez en una Sección de Intereses o incluso cerrarla.

“En política exterior, la autoridad del presidente es la mayor”, dijo Muse. Cuando Estados Unidos decidió romper relaciones con Cuba en 1961, fue una decisión del presidente.

Pero Gutiérrez dijo que el Congreso no ha asignado fondos adicionales a la embajada estadounidense en La Habana, aunque la carga de trabajo de la sede ha aumentado y ahora maneja interacciones necesarias entre los dos países. “¿Qué objetivo tendría que la cerrara?”, preguntó.

La nominación de Jeffrey DeLaurentis, en la actualidad jefe de misión en La Habana, como primer embajador norteamericano en la isla en los últimos 50 años, también pudiera ser víctima de la presidencia de Trump. Obama lo nominó en septiembre, pero todavía no ha sido confirmado por el Senado.

Inmigración: Si Trump quisiera alinear la política estadounidense de inmigración sobre Cuba con su postura expresada para evitar que olas de inmigrantes no autorizados entren a Estados Unidos, le sería fácil.

La política de pies secos/pies mojados, que permite a los cubanos que llegan a territorio estadounidense quedarse y deportar a los interceptados en el mar, no es una ley y pudiera modificarse de un día para otro.

La Ley de Ajuste Cubano, que permite a los cubanos solicitar la residencia permanente en Estados Unidos después de un año —aunque lleguen sin visa o entren al país como parte del contrabando de personas— da al secretario de Justicia federal la descreción de otorgarles el parole. La ley pudiera quedar en pie “pero el secretario de Justicia pudiera dejar de otorgar el parole discrecional”, dijo Muse.

Viajes: Desde los años 1960, varios presidentes estadounidenses han ampliado y limitado los viajes a Cuba. En este momento, los cubanoamericanos pueden viajar sin límite alguno para visitar a su familia en la isla y otros estadounidenses que caen dentro de 12 categorías , como para viajes educativos o actividades pueblo a pueblo, también pueden ir a la isla.

Pero George W. Bush prohibió las visitas pueblo a pueblo y limitó las visitas de los cubanoamericanos a una vez cada tres años. En vez de rescindir la licencia a los operadores de viajes pueblo a pueblo, el gobierno de Bush no les renovó las licencias, que duraban dos años.

Si Trump impusiera restricciones a los viajeros estadounidenses, probablemente lo haría a futuro, porque las reservaciones y depósitos de hotel de los viajeros serían afectados, dijo Muse.

Directiva presidencial: Obama emitió en octubre una directiva presidencial de 12 páginas con el fin de institucionalizar los cambios en la política hacia Cuba. El documento debía usarse como un manual para ayudar a las entidades federales en sus futuras relaciones con la isla. Estas directivas por lo general no se hacen públicas y pueden cambiar de un gobierno a otro. Funcionarios del gobierno federal dijeron que la directiva ayudaría a hacer “irreversibles” las políticas de Obama hacia Cuba.

Pero algunos opinan que las nuevas relaciones entre los dos países no han avanzado hasta el punto de ser irreversibles. “Se ha hablado mucho sobre la irreversibilidad. Eso es una ilusión”, dijo Muse.

La cuestión es Trump el empresario, o Trump el político, es el qué prevalecerá en materia de política hacia Cuba. Durante la campaña, las dos partes salieron a relucir.

En semanas recientes, Trump ha dicho que puede echar atrás los decretos de Obama y lo hará “a menos que el régimen de Castro cumpla nuestra exigencias. No mis demandas, las nuestras, que incluyen libertad religiosa y política para el pueblo cubano, y la liberación de los presos políticos”.

En un esfuerzo por ganar el voto cubanoamericano, Trump repitió ese mensaje en Miami una semana antes de los comicios.

Pero en otras ocasiones dijo que la normalización estaba bien, aunque pensaba que Obama no hizo lo suficiente por los intereses estadounidenses y que él planeaba conseguir un mejor acuerdo.

“Durante la campaña también dijo que 50 años de la misma política era suficiente, y entonces comenzó a recaudar fondos, vino a Miami lo convencieron de tomar otro enfoque”, dijo Gutiérrez, ahora presidente del directorio del Albright Stonebridge Group y quien favorece el acercamiento a Cuba.

Sobre la base de la reciente retórica de Trump y “de las personas de las que se ha rodeado, puede echar atrás lo que se ha hecho, y creo que eso sería una pena”, agregó Gutiérrez.

Los cubanoamericanos partidarios del embargo se han sentido alentados por los recientes comentarios de Trump y su triunfo en la Florida.

“Los candidatos no deben buscar consejo de un puñado de empresarios avariciosos que no tienen idea de lo que realmente piensa la comunidad cubanoamericana”, dijo Mauricio Claver-Carone en el blog Capitol Hill Cubans. Agregó que los partidarios cubanoamericanos de Trump le reclamarán que cumpla “su compromiso de revertir los decretos de Obama”.

“Eso sería eliminar docenas de acuerdos, y todo por algunos votos de cubanoamericanos. ¿Qué lógica tiene eso?”, preguntó Freyre, presidente de la práctica internacional del bufete Akerman. Trump, señaló, también ganó en los estados agrícolas del Medio Oeste que quieren vender productos a Cuba y presionan por el levantamiento de la prohibición al financiamiento de las exportaciones a la isla para que sus productos sean más competitivos.

Algunos republicanos creen que un cambio en la política hacia Cuba en el gobierno de Trump no significaría necesariamente el desmantelamiento del todo el proceso de normalización.

“Lo que yo espero como republicano y como alguien que ha estado involucrado con Cuba durante 24 años es que Trump eche un vistazo al potencial de negocios con Cuba y acelere las cosas”, dijo Charlie Serrano, director gerente de Antilles Strategy Group, de Chicago, que ha llevado a líderes legislativos y de negocios a la isla.

Los cambios normativos de Obama se hicieron poco a poco y la parte cubana ha demorado en aceptar muchas de las propuestas de negocios.

“Algunas de estas cosas no avanzan con el ritmo debido”, dijo Serrano. “Pienso que Trump se interesará en implementar políticas que beneficien más a Estados Unido. Mi esperanza es que estudiará las cosas desde un punto de vista empresarial. Cancelar todo lo que Obama ha hecho no sería positivo; no sería inteligente para los negocios estadounidenses”.

Algunos analistas dicen que si el acercamiento de Obama hubiera aumentado significativamente el comercio entre los dos países, o si Cuba hubiera facilitado las inversiones norteamericanas en proyectos de infraestructura, eso hubiera atraído a más interesados y hubiera dificultado echar atrás las políticas de Obama.

“Habrá mucha presión política de todas las partes, también empresarial”, dijo Freyre. La política sobre Cuba “será un ejercicio interesante para nuestro próximo presidente. No cabe duda que vivimos tiempos interesantes”.

 
 

9 thoughts on “No es tan fácil revertir los pasos de Obama hacia Cuba

  1. Creo q Obama en estos dias q le quedan,debería soltar todo lo q pueda en este caso,ahora ojo,una Clinton con el congreso en contra tal vez seria lentísimo,tal vez seria conveniente el Trump,tomando en cuenta q el ha prometido garantizar los interese de USA,y si estudia bien el caso de Cuba..acabaría con el bloqueo..tiempo al tiempo

  2. Honestamente pienso que trump no tenga tiempo para semejante comedera de basura. Lo que casi estoy seguro que no habrá mas “intercambio” hasta que no demuestren mejoras para con los suyos.

  3. Para lo q no tendra tiempo Tiempo Trump,es hacer viable toda esa demagogia electorera,el verdadero poder ya se encargara de eso,no se q es eso del intercambio,ni demostrar mejoras a quien,q yo sepa Cuba no le ha exigido a USA ,q los policias blancos no maten negros desarmados,etc,etc,etc

  4. Quien bloquea es USA,su presidente no aplica todo lo q puede hacer,el elegido dice q revertirá todo…resulta ahora q la culpa de la lentitud es de Cuba

  5. Obama era malo. El imperio !!!. Ooohh el Bloqueó que no queda nada mas que el nombre. Con Obama. Si ese mismo el q le hablo tan bien al pueblo cubano. Ese que van extrañar. Ese que se merece medallas de Barro. Con Trump el mambo será diferente y Duro. Extrañaremos a Obama el que nos respeto y nos brindo la mano. Esa misma mano que rechazan por la Habana. Porque no los queremos no los necesitamos a quien necesitamos a Maduro? . no jodan. Ahi tienen al Sr Imperialista Donald Trump. Creo que era el candidato ideal de la Habana. Volvera la confrontación y la culpa sera otra vez de EEUU.

  6. Omar, quienes mandan en cuba desde mas de 50 años, tienen que acabar de una vez por todas de permitir que los cubanos disfruten y vivan de su esfuerzo y trabajo.
    Basta ya con las declaraciones de la anap para con los campesino cafeteros (por solo ponerte un ejemplo). Eso es lo que mas, espera USA de todo esto.

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