“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Los “Últimos días en la Habana”, de Fernando Pérez en el Festival de Málaga

ultimos-dias-en-la-habana-cine-fernando-perez-festival-malagaTomado de El Mundo

En una ocasión, Gutiérrez Alea, ‘Titón’ y tótem del cine cubano antes que simple director, describió la situación de su país como un magnífico guión con una puesta en escena que dejaba bastante que desear. “Veremos si al final todos juntos somos de capaces de hacer una buena película”, añade Fernando Pérez. Y se ríe. La voz del veterano director y responsable de piezas tan de culto y descarnadas como Suite La Habana suena vertical e incisiva. Se diría que afilada, en el límite exacto de la ironía, de la provocación, de la lucidez. Él es el responsable de Últimos días en La Habana , la película presentada el jueves en Málaga que vive en la pantalla como un espejo fiel, hondo e inevitablemente fracturado de la realidad cubana. La de hoy sin duda. La de siempre quizá.

“La película se alimenta de dos deseos: el de quedarse y el de huir. Pero hay más. Cuba es más compleja. Cuba es más”, dice. Y le creemos. Si se quiere, toda la cinta no es más que la descripción de una amistad: la de un hombre detenido en una cama por culpa de la enfermedad (el actor Jorge Martínez) con su compañero, y no necesariamente amante (Patricio Wood), que se debate entre el deber de proteger a su amigo y el deseo de saltar el océano. Rumbo a Miami. El primero disfruta cada aliento que se le escapa y lo hace, sin fisuras, hasta el agotamiento; el segundo prefiere empeñar la posibilidad de ser hombre, de ser feliz, a un futuro siempre incierto.

A su manera, Últimos días en La Habana describe con una certeza tan jovial como dolorosa las únicas coordenadas, los dos extremos necesarios, desde donde es posible entender no tanto el mundo sino algo. Sea lo que sea. Por ridículamente pequeño que se antoje. Entre la realidad y el deseo, entre la vibración del presente y la luz apagada de lo que vendrá, la película acierta a dibujar un paisaje que es a la vez muy concreto, La Habana, y ‘universamente’ universal. Y en un caso y otro, divierte tanto como hiere. Con la misma claridad.

Cuenta Pérez que todo fue producto de un azar muy conscientemente cubano. Por ligeramente disparatado. “Se me acercó un hombre que me dijo que había escrito un guión”, recuerda. Abel Rodríguez, así se llama el que se le acercó, trabaja en un banco. Además de escribir guiones de cine, claro. “Le dije que se parecía demasiado a Fresa y Chocolate y me contestó que tenía otros diez libretos más en su casa. Digamos que a partir de entonces nos pusimos a trabajar hasta confeccionar lo que hoy es la película”. Y se ríe. Y con él, los demás.

Sea por lo que sea, el caso es que la cinta conserva intactas las huellas del clásico de 1993 de, otra vez, Guitérrez Alea protagonizado por Jorge Perugorría. “De hecho, hemos mantenido ciertos homenajes como que uno de los personajes se llame Diego, como el protagonista de aquella película”. Y de este modo, ‘Últimos días…’ se antoja una continuación distinta, ni siquiera reconocible, pero con el mismo alma. Por las dos, de hecho, se transparente el alma misma de su tiempo.

“La película también habla de cómo la situación de precariedad que se vive ahora en Cuba puede quebrar los valores morales y éticos”, continúa. Y así es. Profundamente crítica, radicalmente desasosegada y cruda. Alegremente cruda. “En mi país el cine y la literatura acaban por contar como son las cosas. Los periódicos y los otros medios de comunicación se limitan a reflejar como deberían ser”. Y ahí lo deja.

-Y después de Fidel, ¿qué?

-La revolución triunfó cuando yo tenía 14 años. La muerte de Castro, de alguna manera, ya estaba descontada. No sorprendió. Llevamos tiempo ya, mucho antes de la muerte de Fidel, dentro de ese ‘después’. El guión sigue siendo bueno, ahora a ver si somos capaces de hacer una película de éxito.

 
 

3 thoughts on “Los “Últimos días en la Habana”, de Fernando Pérez en el Festival de Málaga

  1. Mis respeto y felicitaciones a uno de los últimos grandes directores del cine Cubano e intelectual de hablar preciso en el insustituible ICAIC para varias generaciones de cineastas y cinéfilos de más de media rueda. Con respecto a su visión de futuro y en cuanto a que ” El guion sigue siendo bueno, ahora a ver si somos capaces de hacer una película de éxito.” Es mi opinión que se seguirá mal logrando mientras los actores de reparto, hoy en roles principales sigan siendo los mismos. Mi padre hombre de cine también siempre me decía que en una película lo más importante son los primeros 15 min, si te engancha por el motivo que sea entonces puede que sea una buena película, en este remake con otro nombre pero el mismo apellido se lleva más de 10 años, y el público sigue sin sentirse enganchado por la “nueva” propuesta. Desgraciadamente vamos en camino a cambiar de película y ya hay muchos que han ido comprando VIP espacios para su próximo extremo.

  2. Todo mi amor, mis respetos y mi admiración para el gran Fernando Pèrez y su obra. Fernando es mi amigo, mi socio, mi hermano;compartimos grandes charlas y bellos momentos en la EICTV en Cuba. Y tambièn en La habana, la que me enseñò a mirar con lucidez. Cada vez que me entero que ha estrenado otra pelicula mi corazon se agita porque sè que nuevamente hay belleza y dolor, dolor del bueno para compartir con el mundo. Se que tanto Fernando como todo el pueblo cubano, que ya es hace mucho tambièn mi pueblo, serà capaces de escribir el mejor de los guiones y mostrarnos la mejor película de la historia porque valentia, talento y amor siempre le ha sobrado. Con todo mi aprecio incondicional lo abrazo. Ale Guzzo desde el sur, desde el Rio de la plata, este nuestro rio como mar.

  3. No se podrá hacer nunca una buena película con un guión que ha demostrado ser un fracaso desde la puesta en escena, la dirección y todo el reparto mi estimado Fernando. Los cubanos necesitan un nuevo camino de transformación y esperanza. Que sigan los éxitos para Últimos días en La Habana, nuestra Habana, la de todos. Un abrazo, querido y admirado amigo.

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