“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Los turistas perciben la tristeza en Cuba

turismo-cubanos-fidel-castro-ruzTomado de Efe:Tur

La muerte del líder de la Revolución cubana coincidió con el inicio de la temporada alta en la isla y los turistas, atraídos por las cálidas temperaturas del invierno cubano, callejean con sus mapas, cámaras y teléfonos por la Habana Vieja o frente al malecón.

Ambiente de luto

Los cubanos “están tristes, se sienten tristes, y uno lo puede percibir”, comenta a Efe Wesley, un canadiense que ha visitado varias veces la isla y que en esta última ocasión aterrizó en La Habana el sábado 26 de noviembre, un día después de la muerte de Castro, fallecido a los 90 años.

“A la gente la encontré muy triste por la muerte del comandante (Castro), están muy dolidos por su desaparición”, coincide Hugo Villa, argentino de la provincia de Córdoba, mientras contempla la plaza de la Catedral habanera.

Con él llegó, a bordo de un crucero, su amiga Liliana Farias, también de Córdoba (Argentina) y que destaca que los cubanos están muy apenados y que “lo dicen” cuando uno habla con ellos.

Farias fue una de las “afortunadas” que pudo seguir el inesperado acontecimiento desde La Habana, ya que un número indeterminado de turistas fue desalojado de los hoteles de mayor categoría de la ciudad y trasladados al balneario de Varadero, a 200 kilómetros, para hacer hueco a las delegaciones internacionales que viajaron a Cuba para el funeral del comandante.

A Fidel Castro “lo aman con todo su corazón”, agrega Farias al anotar que ella y sus compañeros de crucero pensaban “ir a un lugar donde se bailaba y no ha podido ser”.

Debido a los nueve días de luto por la muerte del comandante decretados por el Gobierno cubano, la música no existe, hay ley seca y los habituales lugares de espectáculos turísticos están cerrados.

Célebres locales como “La bodeguita del medio”, parada obligada para los turistas en La Habana por ser el lugar donde Ernest Hemingway tomaba los “mojitos”, o el “Floridita”, donde ese mismo autor disfrutaba los daiquiris, han echado el cerrojo estos días y los músicos callejeros han guardado sus instrumentos.

No escuchar música en las calles o dentro de las casas es algo “muy raro”, como anota Wesley, quien añade: “Definitivamente sientes que algo histórico y grande ha sucedido”.

fidel-2

Turistas en frente a la Catedral de la Habana (Cuba). Foto: EFE/Zipi

Turistas “afortunados”

Y como el resto de los turistas entrevistados, este canadiense se declara “afortunado” de haber podido ver la salida de La Habana de la caravana fúnebre con las cenizas de Castro, que recorrieron la isla y descansan en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.

Esa caravana partió de Santa Clara (centro del país), donde la comitiva pasó la noche en el monumento en honor a Ernesto “Che” Guevara, con dirección a la provincia de Camagüey.

“Fue algo muy interesante de ver, no tenemos ese tipo de cosas en Canadá, me gustó, fue muy bonito”, explica Wesley.

La argentina Farias también pudo contemplar el paso del cortejo fúnebre por las calles de La Habana.

“Es un momento muy importante para la historia del país. Me pareció sumamente emocionante encontrarme en este lugar, a esta hora, con una carga de amor, de emoción, una vivencia especial por la muerte de Fidel Castro”, señala a Efe.

Hay otros turistas, como es el caso del chileno Jaime Espinosa y su esposa, que cuentan que han venido expresamente a Cuba para “rendirle un homenaje” a Castro.

“Cambiamos nuestras vacaciones para venir a Cuba”, detalla Espinosa a Efe al explicar que estaba con su esposa en México y, cuando se enteraron del fallecimiento del expresidente, decidieron viajar a La Habana para “honrar al comandante”.

Espinosa recuerda que, en tiempos de la dictadura de Augusto Pinochet, Cuba acogió a muchos chilenos que se marcharon al exilio y le da las gracias a Castro por ello.

En Chile “también tuvimos un líder, (Salvador) Allende, y quisimos hacer una revolución pero tuvimos una dictadura militar”, lamenta a continuación.

“Latinoamérica necesita muchos revolucionarios como Fidel“, subraya Espinosa antes de remarcar que ha notado “el cariño del pueblo cubano” hacia su figura y el “reconocimiento” que le están dando en estos días con numerosos homenajes en cada rincón del país.

fidel-3

Taxis y turistas en una calle de La Habana (Cuba). Foto: EFE/Zipi

 
 

5 thoughts on “Los turistas perciben la tristeza en Cuba

  1. Los que solo ven sombras en la revolución cubana y en la figura de Fidel no tienen forma de asimilar el hecho de la autenticidad del sentimiento de dolor de millones de cubanos por la perdida de su líder.Que quienes nos visitan sean capaces de palparlo y sentirlo habla de esa autenticidad, no creo que la mayoría de un pueblo finja ante sus visitantes por mandato expreso u obligación alguna No hay ninguna contradicción entre la veneración por un líder cuya obra esta cargada de ansias de justicia, defensa y orgullo por su nacion y la realización practica de los preceptos del pensamiento critico que nos empuja a quienes lo practicamos a criticar todas las desviaciones y anomalías acaecidas en la consecución de las ideas originales de Fidel y de su revolución. por extensión.

  2. Pusieron en Discovery el documental “el Fidel que conoci”, muy bueno, y equilibrado hablan entranables amigos de el como Ramonet, y Wayasamin, algunos familiares como la hermana Juanita, y la hija Alina, y otros no tan amigos, se lo recomiendo al que desea una semblanza sin fanatismos de ese personaje, saludos

  3. Fernando no se si consideres que este articulo sea productivo publicarlo en tu blog, desde luego lo puedes editar y hasta convertirlo en “material de estudio”, pero se ha publicado tanto en favor de Fidel que quiza algo asi seria un poco de equilibrio, en fin si no t parece que t ayuda en nada pues como si nada, yo seguire participando como siempre, me parece que aunque siempre no este acertado, por lo menos hago una voz diferente, y sin compromiso con ninguna parte y eso casi siempre es una formula edificante, un abrazo
    “El embajador Ernesto Pinto-Bazurco Rittler rompió su silencio sobre la crisis en la Embajada del Perú en La Habana, cuando el 4 de abril de 1980 ingresaron más de 10,000 cubanos, y contó detalles inéditos sobre sus negociaciones en esos tensos momentos con Fidel Castro, según publicó el domingo el diario El Comercio de Lima en su edición en online.

    Pinto-Bazurco, quien entonces era el embajador peruano en Cuba, afirmó que se había comprometido a no difundir detalles de la crisis hasta la muerte de Castro. Luego de la muerte del dictador el viernes 25 de noviembre pasado, Pinto-Bazurco anunció que publicará un libro “Democracia y libertad” en el que relatará la historia de este episodio de profundo impacto cuando miles de cubanos ingresaron a la embajada peruana en una huida masiva de la opresión.

    Uno de los momentos más dramáticos de las negociaciones que duraron hasta la madrugada del día siguiente ocurrió cuando el embajador planteó el problema desde un punto de vista jurídico, a lo que el dictador respondió: “Bueno, pero hay una diferencia bien grande, yo sé matar, tú no”.

    ADVERTISING

    El propio embajador puso en contexto lo ocurrido.

    “Antes del 4 de abril de 1980 ya habíamos dado protección a 34 personas”, reveló el Pinto-Bazurco a El Comercio. “El 4 de abril de 1980 ingresaron 10,834 personas. Para tener una visión de cómo era la situación, había cinco personas por metro cuadrado. Ello era una señal de que había una enorme presión social y una enorme necesidad por salir del país”.

    Uno de los aspectos que trababan la negociación, según relató Pinto-Bazurco a El Comercio, era cómo Fidel Castro, presionado por su entorno, reclamaba algunas cabezas de quienes estaban en la embajada.

    “La exigencia era entregar a algunos. Curiosamente, la exigencia era más de su entorno”, describió Pinto Bazurco a El Comercio. “En las dictaduras son los entornos los que quieren ser fuertes, hacen méritos. Yo los escuchaba con paciencia, pero ya nos habíamos entendido con Castro. Le dije: ‘Mire, este no es problema mío, ni del Perú, yo me voy mañana y ustedes se quedan con el problema, acá hay que tratar de solucionar’”.

    Según revela el embajador, Fidel Castro lo presionaba con el hecho de que no había la capacidad física ni económica para mantener a más de 10,000 personas dentro de la embajada. Pinto-Bazurco respondió que si empezaba a morir la gente él iba a ser responsable de los muertos.

    Pinto-Bazurco afirmó que volvió a la embajada, y desde ahí trató de hablar de nuevo con Fidel Castro en la madrugada.

    “Yo lo estaba buscando”, contó el embajador a El Comercio. “La escena fue dramática, porque se apagaron todas las luces del sector. Pensé que venía la fuerza a atacar o venía Castro. De pronto se acercó sigiloso para que no lo vieran, lo invité a pasar, pero no aceptó. ‘Más seguro es mi auto’, dijo. Nos fuimos a dar vueltas en el malecón. Fue una conversación seria, profunda, por momentos dramática. Pero se solucionó porque hubo la garantía de que a esta gente no le iba a pasar nada”.

    Parte de las negociaciones fue que no se llamaran asilados ni refugiados a quienes estaban en la embajada sino ingresantes y cada uno de los más de 10,000 cubanos saldrían con salvaconducto, menos tres.

    “Un policía de tránsito que se llamaba Ángel Gálvez, quien ingresó a la embajada simulando que traía una correspondencia y no salió. Entonces, el gobierno lo calificó como desertor y miembro del Ministerio del Interior y le correspondía la pena de muerte. No calificaba para el salvoconducto”, contó Pinto-Bazurco. “Los otros dos, uno fue el chofer del autobús que estrellaron contra la embajada para ingresar. A él lo habían acusado de ser el responsable indirecto de la muerte de uno de los custodios que falleció cerca del lugar. La otra persona se quedó por miedo. Posiblemente, era un agente del Ministerio del Interior”.

  4. Y no solo en Cuba, somos muchos alrededor del mundo los que hemos sentido mucho su muerte, a mis amigos y a mi también nos pasa. A todos los que tenemos una relación emocional con la revolución nos pasa.

  5. apenas enterada de la muerte del Comandante una idea comenzo a rondar mi cabeza.viajar a acompañar sus cenizas. no podia dejar de estar presente, saque pasaje y llegue al acto de la habana, al de santa clara y al de santiago.mucho dolor y angustia.un pueblo triste y firme para defender la revolucion.un honor estar alli.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *