“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Los secretos de la CIA y el anticastrismo en el asesinato de JFK

PARALLAX-CIA-logo-screenshot

Tomado de El Nuevo Herald

Si el gobierno federal cumple este jueves una promesa hecha hace 25 años y libera 30,000 documentos secretos sobre el asesinato de Kennedy, los resultados pudieran parecer un poco como un directorio telefónico de Miami de 1963.

Los archivos, en su mayoría de la CIA y el FBI, tienen miles de documentos sobre personas y organizaciones del sur de la Florida que participaron en esfuerzos por derrocar al gobierno comunista de Fidel Castro en Cuba a principios de los años 1960, cuando esa era prácticamente la principal industria de Miami.

Bajo una ley aprobada en 1992, los documentos –que supuestamente son el último grupo de archivos clasificados del gobierno sobre el asesinato del presidente John F. Kennedy– deben abrirse al público no más tarde del jueves, a menos de que el presidente Donald Trump intervenga para bloquear el proceso.

Trump tuiteó la semana pasada que aprobaría la desclasificación. Pero el Presidente creó cierto espacio de maniobra al agregar que su promesa estaba “sujeta a recibir más información”.

Eso fue una referencia al fuerte cabildeo de la CIA y el FBI por mantener secretos al menos algunos de los documentos, un esfuerzo que todavía se mantiene. “[El director de la CIA] Mike Pompeo está tratando por todos los medios de que no se publiquen”, dijo Roger Stone, aliado político de Trump desde hace mucho tiempo.

Stone también se ha dedicado a investigar el asesinato de Kennedy –en su libro del 2013 The Man Who Killed Kennedy [El hombre que mató a Kennedy] alegó que el presidente Lyndon Johnson estuvo detrás del crimen– y dijo que habló con el presidente hace una semana para alentarlo a que permitiera la liberación de los documentos.

Stone está convencido de que lo hará. Pero es imposible saber si alguno de los archivos sobre el sur de la Florida están entre los que la CIA y el FBI no quieren dar a conocer. Algunos de los investigadores del asesinato de Kennedy han dicho al Miami Herald que probablemente sí lo están.

“La CIA no está tratando de mantener estas cosas ocultas porque en los archivos hay una confesión escrita sobre el asesinato de Kennedy”, dijo Gerald Posner, de Miami Beach y autor del libro Case Closed [Caso cerrado], que alega con fuerza que el asesinato no fue el resultado de una confabulación. “Tratan de ocultarlo porque hay cosas que son embarazosas. Algo que pudiera ser embarazoso son algunas de las actividades de estos grupos anticastristas cercanos a la CIA”.

Artime

Manuel Artime, al centro, líder de la Brigada 2506, con el presidente Kennedy, izquierda, y Eneido Oliva, comandante de la Brigada. Cortesía del Centro de Estudios Latinoamericanos.

Un vistazo al Archivo Nacional, donde se guardan los documentos, revela que muchos de esos grupos, sus miembros y aliados, están vinculados con archivos clasificados. Mediante una herramienta de búsqueda digital que el Archivo tiene para controlar exactamente los documentos que posee, el Herald localizó casi 3,000 archivos vinculados con varios grupos y figuras anticastristas, aunque el contenido de esos documentos todavía es secreto:

▪ Entre el mayor grupo de documentos –más de 1,600 páginas– hay algunos sobre los exiliados cubanos anticastristas Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, quienes vivieron en la zona de Miami al principio de los años 1960. (Bosch falleció en el 2011 y se cree que Posada Carriles todavía vive aquí).

Los dos participaron en violentos ataques contra objetivos vinculados con el régimen de Castro, incluido, supuestamente, el atentado contra un avión de Cubana de Aviación en que perecieron las 77 personas que iban en el aparato. Bosch y Posada Carriles negaron su participación y nunca han sido declarados culpables. Bosch se especializó en atentados con explosivos contra sedes diplomáticas cubanas y Posada Carriles en intentos de asesinar a Fidel Castro. Su último intento conocido, en Panamá, ocurrió en el 2000. Allí fue declarado culpable y luego lo perdonaron.

▪ Los condenados por los robos en el complejo Watergate, Virgilio González, Bernard Barker, James McCord, Eugenio Martínez y Frank Sturgis, junto con su antiguo jefe en la CIA, Howard Hunt, están mencionados en un grupo de 764 páginas de archivos. Todos esos hombres participaron en ataques de militantes anticastristas y todos vivieron en Miami en diferentes momentos a partir de los años 1960. Hunt, Barker y Sturgis ya fallecieron. Los otros viven en el sur de la Florida.

▪ Más de mil páginas de documentos clasificados mencionan a Manuel Artime, quien ayudó a planear la invasión de Bahía de Cochinos, respaldada por la CIA, en 1961 y fue capturado en Cuba. El gobierno federal pagó su liberación y se le vio junto al presidente Kennedy durante un enorme mitin de recibimiento a los capturados en la invasión y quienes después fueron liberados. Artime, quien vivía en Miami, dedicó los años siguientes a planear ataques armados contra Cuba. Falleció en 1977.

▪ Ricardo Morales, mejor conocido como el Mono Morales, se movía en el entorno conspirativo y de narcotráfico de Miami a principios de los años 1980, está mencionado en 172 páginas de documentos. Morales, un ex oficial de inteligencia cubano que desertó en en 1960, estuvo varios años bajo contrato de la CIA como oficial paramilitar, librando guerras secretas en África, entre otros lugares. Posteriormente se dedicó a combatir a Castro por su cuenta –Morales también fue acusado, aunque nunca lo declararon culpable, de participar en el atentado al avión de Cubana – y después al narcotráfico. Lo mataron a tiros en una pelea en un bar de Key Biscayne en 1982.

▪ Tony Cuesta, quien perdió una mano y un ojo durante una operación militar contra Cuba en 1966 realizada por su grupo anticastrista miamense Comandos L, pero siguió organizando ataques contra la isla hasta que murió en 1992, está mencionado en 48 páginas. Otros dos grupos anticastristas de Miami, Alpha 66 y el Directorio Revolucionario Estudiantil, figuran en 112 páginas.

las-elites-saben-la-verdad-sobre-el-asesinato-de-jfk-pero-los-medios-se-la-callan

(Síntesis)

 
 

5 thoughts on “Los secretos de la CIA y el anticastrismo en el asesinato de JFK

  1. Bueno se anuncia que podría afectar a Mexico, resulta que el PRI gobernante en esa época negocio con la CIA el permitir el espionaje de nuestra Embajada y la de la URSS, al parecer la tan publicitada independencia de Mexico al no romper relaciones con nuestro país, no era tal, era un plan para facilitar el espionaje de los gringos a nuestro país.

  2. Si a ver vamos había una buena cantidad de gente que quería a Kennedy muerto; entre ellos los cubanos de la gloriosa Brigada de Asalto que se sintieron traicionados por el Presidente, al no apoyar éste lo suficientemente el desembarco en Girón. Los más de 1300 invasores, entrenados por la CIA y mejor armados que quienes les adversaban, parece que pensaron que los marines les harían el trabajo de establecer la cabeza de playa y se la pondrían en la mano. Ergo: culpa de JFK!

  3. De JFK podran decir lo q quieran, pero lo cierto es q salvo al mundo, d los irresponsables q casi lo hacen desaparecer

  4. A mi me parece que aprovecharán la conyuntura y dejarán unas papeles sin sacar. Y luego darán la impresión de que en esos papeles que no sacaron se justifica que Cuba tuvo parte de la culpa.
    Eso lo sumarán al cuento del “ataque sónico”.
    Vivir para ver…

  5. Alejandro: supongo que te refieras, en primer lugar, a los irresponsables del aparato de inteligencia de los USA y a los sustentadores de la hegemonía yanqui a-como-dé-lugar. La parte contraria reaccionaba a esa actitud.
    Si algo le debemos a JFK, también –o más- se lo debemos a Jruschov. Aunque, de todas formas, entre esos tipos, la parafernalia que representaban y yo hay algo personal.
    Cuba, por su parte, estuvo a la altura. Lo contrario hubiera sido una cobardía histórica de campeonato y, de ñapa, una masacre sin precedentes contra el pueblo cubano. Remember Mangosta. Creo, como el Che, que pocas veces brilló tanto un estadista como Fidel en ese affaire. Mal que nos pese.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *