“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Los revolucionarios difíciles

Guillermo-Rodríguez-Rivera

Tomado de LJC

No se escribe un libro sobre alguien que sigue las reglas, porque no se cambia lo que debe ser cambiado respetando el orden imperante. Ninguno de nuestros héroes fue particularmente obediente, al contrario. Son los revolucionarios difíciles quienes muestran el camino, en un balance de ruptura y continuidad que cambia de forma pero mantiene las esencias. No son muchos los intelectuales que hacen eso y cuando perdemos uno, sentimos que se nos van miles. Esos son los imprescindibles.

No había un debate actual sobre el que Guillermo Rodríguez Rivera no se atreviera a escribir. Desde una película censurada hasta el bloqueo, no necesitaba “todos los elementos”, el sentido común era suficiente. Criticaba absurdos y defendía lo nuestro. Mientras otros escogían caminos más llanos, él participaba. Quizás por la satisfacción del deber cumplido, seguro consciente de la posible ingratitud de los hombres.

Fue el primer gran intelectual que conocí. Yo era aquel que entre cien estudiantes le pidió un autógrafo de su libro “Por el camino de la mar”. Habló en mi universidad y pasaron dos cosas: me fascinó la mitad de lo que dijo y no entendí la otra. Esa chispa de conocimiento, junto a la Guerra de los Correos e Internet, cambiaron mi vida. En el estudio del pensamiento cubano fui descubriendo algo por lo que luchar. Guillermo hizo eso por mí.

Nunca le agradecí. Otro día lo encontré en el Instituto Superior de Arte (ISA), donde se defendía una tesis sobre el Quinquenio Gris. Tuve el lujo de escuchar a Guillermo y Ambrosio Fornet hablar más de tres horas sobre política cultural en Cuba y sus experiencias personales. Rivera pertenecía a una línea de pensamiento cubano que no subordina su ética a la disciplina o la obediencia, nada hay más revolucionario que el conocimiento y la verdad.

Otro difícil fue Alfredo Guevara. Recuerdo cuando hicieron un panel sobre Alfredo en otra universidad, enumerando responsabilidades y enalteciendo su incondicionalidad, sin una palabra sobre la herejía que lo acompañaba. Omitieron su cruzada por promover un pensamiento crítico en la juventud, a lo cual dedicó sus últimos años, febrilmente. Ese día preferí ser políticamente correcto pero nunca más guardo silencio. La cruzada de Guevara por mover a los jóvenes, es similar a la de Guillermo publicando en un blog o Graziella Pogolotti en nuestra prensa. Es compromiso.

No tengo ni quiero una imagen edulcorada sobre Rodríguez Rivera. Quizás hoy comiencen a citarlo solo como escritor e intelectual, relegando a un segundo plano su capacidad de diálogo e inserción en los debates importantes de la opinión pública nacional. Mejor seguir su ejemplo que gastar mármol en pedestales. Guillermo decía que las verdaderas revoluciones son siempre difíciles. Y sus mejores hijos son también los más dificultosos. Por eso nuestros paradigmas de hoy son los herejes de antes, absueltos por el tiempo.

 
 

9 thoughts on “Los revolucionarios difíciles

  1. Brillante intelectual y fuerte pèrdida para la cultura nacional.Siempre no se debe temer a los que sencillamente critican u obstruyen. El verdadero revolucionario enfrenta los riesgos estando tranquila su conciencia.

  2. No es mi terreno, pero cuando cuando pienso en los intelectuales cubanos me da la impresión de que el resultado de sus estudios políticos, económicos y sociales,de sus laboratorios pensantes se quedan en la universidades;a los dirijentes de ningun nivel les intereza,ellos tienen su agenda predicha y prescritas aunque muchos de ellos de universitarios ” escucharon” esas cosas.Los ” tanques pensantes” cubanos,los que rijen decisiones no necesitan de ellos,nacieron con el Don de ser “cuadros” o cuadrados que no aceptan otra idea.

  3. Recuerdo el berro que monté cuando dijo que Padura no merecía el Premio Nacional de Literatura….pero eso fue porque lo leí, porque lo seguía. hay otros que pueden decir cualquier cosa y ¡ni me entero!

  4. Se nos ha ido un prócer de los imprescindibles. No es que haya estado de acuerdo siempre con sus enfoques, pero era un tipo con el que se podía hablar y polemizar de casi cualquier cosa, y de tú a tú, sin prejuicios y con claridad lógica y política.

  5. En Cuba se perdieron muchos revolucionarios difíciles cuando siguieron sus ideales y no siguieron el inesperado giro de la revolucion hacia el comunismo.

  6. En el conjunto de las etiquetas oficiales no existe esa de “revolucionario difícil”. O sigues la línea oficial o eres “revisionista” o adoleces de “confusionismo ideológico” o le “haces el juego al enemigo” o eres “un tipo conflictivo” y por lo menos, te apartano te expulsan. Esta última variante suele ser un eufemismo de las etiquetas anteriores.
    !Cuándo acabaremos de hablar claro!
    Saludos

  7. INTELECTUALES Y REVOLUCIONARIOS
    O DE LA TEORIA A LA PRÁCTICA
    ¿Cómo poder describir o hacer algo sin conocerlo?
    Hay momentos en que pienso que en toda comparación entre la teoría y la práctica tiene que existir una gran dosis de mentiras tendientes a esconder “las dudas” que por naturaleza deben existir en cada una de ellas.
    Como conocemos, no hay teoría sin práctica ni, práctica sin teoría; entonces razones sobran para pensar que, “los Practicantes actuales, no son más que antiguos Teóricos estancados en una etapa de su vida o de su lucha así como que los actuales Teóricos, carecen de esa experiencia práctica que es ni más ni menos, su alimento natural.
    Ni el Pensar lo que Decimos, ni el Decir lo que Pensamos, nos transformara en “Constructores”…….Ni en Continuadores de una lucha Social donde aun, luego de más de 70 anos no se ha logrado eliminar la Clásica División definida o proclamada por Karlos Marx al agrupar a los pueblos en Explotadores y Explotados…. Y, donde los…

  8. 8. Guillermo.

    En realidad hay teoría sin práctica … en las matemáticas.

    Son un misterio. Si no existiesen el mundo y fuésemos pensamiento puro podríamos desarrollar los más complejos teoremas matemáticos, unos teoremas que muchas veces serían aplicables a la práctica.

    Pero en la política coincido contigo: la teoría debe adaptarse a la práctica.

    No es cierto que un mundo mejor sea posible, es al revés:

    un mundo posible es mejor.

    O, adaptado a Cuba, una Cuba posible es mejor.

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