“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Los retos del próximo gobierno cubano

Cuba's President Raul Castro, left, talks with Cuba's Vice President Miguel Diaz Canel during the opening of the National Assembly session in Havana, Cuba, Friday, July 8, 2016. (Ismael Francisco, Cubadebate via AP)

Foto: Ismael Francisco

Tomado de OnCuba

Fui una vez más al malecón de Cojímar. La primera tuve el dolor de lo irreparable. Esta vez quería imaginar cómo serán en los meses o años por venir esos metros donde hubo un parquecito, escalinatas para bajar a un agua contaminada por la basura y el río.

A pesar de todo, lo que queda sigue siendo un buen sitio para conversar. Cerca hay donde comprar cervezas, por lo general frías, y sobre el malecón de La Habana tiene la ventaja de que algunos árboles que soportaron los vientos dan sombra a zonas del muro, y había bancos, de los que algunos resistieron la furia de los elementos.

Hay amigos o vecinos del barrio que siempre están allí. O yo me las arreglo para pasar el día y a la hora en que están, hablando de lo humano y lo divino. Rosendo es jubilado. Fue ingeniero mecánico y casi toda su vida laboral la pasó detrás de burós, en responsabilidades que aceptaba por un acendrado sentido del deber del que jamás pudo desprenderse. Enrique y Cristina, su esposa inseparable, dedicaron sus años de trabajo a la promoción cultural. A ella la conocí en la década del 70, en un taller literario. Cuando volví a encontrármela a inicios de los 80, estaba casada y era tan feliz con su familia que jamás había vuelto a escribir un verso. “La poesía es para los que sufren”, me dijo, categórica, y Enrique, director entonces de una Casa de Cultura, le dio la razón. Él estudió Literatura en el Pedagógico, y esa vocación docente lo acompaña en todo momento. Más que conversar, él imparte clases.

“Ni aunque me paguen millones quisiera estar en su lugar”, dijo Cristina a los otros después de mis saludos. Me di cuenta de que tenía que entrar con suavidad en un intercambio que ya arrastraban sobre algún asunto en que no se ponían de acuerdo. Las amistades y los matrimonios, en muchísimas ocasiones, se sostienen sobre desencuentros sistemáticos. “¿Tú sabes la cantidad de rollos que le van a caer encima?”, continuó ella. Creí que hablaban de algún conocido que había perdido su casa. “¿A quién?”, me atreví a preguntar. “Al próximo presidente de Cuba”, me aclaró Enrique.

Por lo que deduje, minutos antes de mi llegada Cristina había preguntado cuál era, a juicio de los otros dos, el principal problema que tendría que afrontar quien asumiera la presidencia de la República en 2018. Para Rosendo, era obvio: “La economía. ¿No dicen que esa es la asignatura pendiente? Y como quedó el país, o somos eficientes o nos hundimos. Así de sencillo. Para enderezar la economía hay que acabar con la chapucería, con la indolencia. Y con la corrupción. Miren esos centros comerciales que el mar destruyó. ¿A quién se le ocurre dejar mercancías en una planta baja, a unos metros del mar? Es muy feo que la gente se aproveche para robar, pero quienes no protegieron esas cosas hicieron algo peor que robar.”

Mientras Rosendo hablaba, Enrique movía su cabeza de derecha a izquierda. “Olvídense del ciclón”, dijo, el dedo índice en alto, como frente a un pizarrón. “Desde hace rato, el problema es la juventud”. Me puse en alerta. No soporto a quienes ven a la juventud como una masa homogénea e irresponsable. “Con ciclón o sin ciclón”, continuó Rosendo, “el futuro siempre es de los jóvenes. Hay que ofrecerles un proyecto de país en el que crean, que hagan suyo, que defiendan. Si se siguen yendo, nos vamos a morir aquí nosotros solitos, con Irma o sin Irma.”

Cristina, que hasta entonces contemplaba el mar, se volvió hacia su esposo: “No estoy de acuerdo contigo”. La miramos. “Sí, pero no. No es darles un proyecto de país y decirles ‘Hagan esto’, y cuidadito con fallarnos. Ellos tienen que confiar en la posibilidad de realizar su propio proyecto.” “¿Aunque sea que vuelva el capitalismo? ¿Aunque volvamos a ser una neocolonia?”, protestó Enrique.

Un barquito regresaba a puerto, cabeceando sobre el oleaje del atardecer. En lo que sobrevivió del muelle, un grupo de adolescentes pescaba, y los que se aburrían se tiraban al agua, jugaban. El mar exhibía una limpieza inusual. El huracán se llevó los desechos, los lanzó quién sabe a dónde.

Aproveché el silencio: “Hace años Armando Hart se reunió con jóvenes escritores y artistas. No recuerdo dónde fue la reunión, ni la fecha. Pudo ser a fines de los 80. Yo no fui, pero leí lo que él dijo. ‘Ya nosotros hicimos nuestra revolución. Ahora les toca a ustedes hacer la suya.’”

“Eso estuvo bien”, comentó Rosendo.

“Dijo más”, rectificó Cristina. “Dijo que esa otra revolución no podía desconocer la historia, la tradición antimperialista de la intelectualidad cubana, el pensamiento social de Martí…”

“O sea”, la interrumpió Rosendo: “Hagan lo que ustedes quieran, pero sin romper con lo que hicimos nosotros”.

“Así debería ser”. Enrique tomó unas botellas vacías tiradas entre los pinos y las entregó a alguien que pasaba recogiéndolas. “No hay que hacer borrón y cuenta nueva”, sentenció.

“Una revolución es una revolución”, dije. “Van a pasar años, décadas, antes de que haya otra, si es que hay otra. Lo que nos toca vivir es reforma o contrarrevolución”.

“O mejoramos esto o nos jodemos”, me apoyó Rosendo.

Eran más de las siete de la tarde y la escasa brisa se había detenido. Entendí que esperaban mi propuesta. “Lo más difícil para ese presidente es hacer política”, dije. “La política no se come”, protestó Rosendo.

“Este trató de hacer un chiste”. Cristina apuntó con la cabeza a Rosendo. Él, que la conoce bien, sonrió. “¿Tú sabes qué?”, y se volvió hacia mí: “Es verdad lo que dijiste. Lo más difícil es hacer política. Para mí, lo que más necesitamos es unidad, y para eso hace falta la política. Ustedes me conocen, y saben de lo que hablo. Estoy cansada de que me digan cómo tengo que pensar y que me pidan que crea en todo lo que me dicen. Ese futuro y este país son de los jóvenes, pero también de nosotros, y de aquel, y de aquel…” Señalaba a niños que corrían entre los pinos, a personas que andaban por la calle Martí, a los que bebían en el portal del restaurante ubicado en la acera del frente.

A esas alturas, me dio por ponerme sentencioso: “La política es un asunto de todos”.

“De verdad que esa papa arde”. Rosendo se tiró del muro. “Vamos, que hay que echar algo en la olla.”

Ellos viven cerca, por la calle Morro. Sus casas estuvieron a punto de ser alcanzadas por las olas. Yo, en dirección opuesta. Me quedé a ver cómo sus cuerpos seguían polemizando, las manos agitándose en el aire. Ya a punto de separarse, Enrique tomó a Cristina por la cintura, pasó un brazo por los hombros de Rosendo. “Si discuten sobre estos asuntos”, me dije, “es que todavía piensan que es posible”. Al menos ellos.

 
 

18 thoughts on “Los retos del próximo gobierno cubano

  1. “Para mí, lo que más necesitamos es unidad”…que no quiere decir unanimidad, porque la democracia no es eso. Me gusto mucho el articulo, no se si es ficcion o fue algo que se hablo realmente pero su esencia vale.

  2. Pregunto: ¿Les dejaron a los jóvenes hacer su revolución? La generación del centenario no dejó a mas ninguna otra hacer ningún cambio importante en lo sucesivo.
    Recuerdo las esperanzas cuando la Batalla de Ideas. Y resulta que todas las jóvenes cabezas visibles de esa época “volaron en pedazos” por saborear demasiado las mieles del poder según las palabras del máximo lider. Ningún primer secretario de la UJC ha llegado a ocupar un puesto en el actual gobierno.

  3. -Unificación Monetaria y Cambiaria
    -Cambio Constitucional
    -Telecomunicaciones
    -Banca
    -Privatización de empresas
    -Apertura a actividades autónomas
    Por ahí hay que empezar.

  4. Lamentablemente no habrá un ‘próximo´ gobierno cubano, al menos a corto plazo; será el mismo de siempre, haciendo “como si” e implementando ‘medidas’ experimentales condenadas de antemano –y a sabiendas- al fracaso o la disfunción relativa. El establishment es inamovible porque no es presionable; sus bases y su sistema de funcionamiento no son siquiera cuestionables. Y si los únicos que pueden cambiar ese estado de cosas DISFRUTAN y se benefician de él… no hay arreglo.
    Sé que las cosas tarde o temprano van a cambiar, sólo que no sé si para bien o para mal ni cuándo.
    En cuanto a no querer estar en el puesto del próximo presidente… eso es retórica. Supongo que hay muchos que quisieran tener ese poder. Donde sí será difícil y complicado estar, como siempre, es a merced de sus decisiones.

  5. Continuar con el modelo ecónomico y su perfeccionamiento, combatir la burocracia, la corrupción, y otros delitos que se derivan del aprovechamiento del cargo y signifiquen pérdidas para la economía (lo mal llamado “luchar”). Tambien crear cultura en el trabajo por cuenta propia y en la política tributaria. Garantizar que los trabajadores del Estado reciban un salario acorde con las necesidades reales de un hogar, no lucrar pero sí garantizar cubrir las necesidades esenciales. Considero que esos serán retos esenciales!

  6. Dado que la historia demuestra una y otra vez que todo gobernante persigue obtención de beneficios personales de algún tipo, lo importante siempre será que los limites cívicos no sean restrictivos para con la realización personal de los ciudadanos. Eso debería ser una máxima, en vez de ponerlo todo en función de un proceso abstracto que al final resulta ser el mismo gobierno… sí sí, la famosa palabra con R mayúscula.

  7. Parar aunque sea por un ano ” La fiebre de construir Hoteles ” Con explotar bien los que hay son suficientes sobretodo si se compensa con los particulares y dedicar recursos a construir viviendas para el pueblo . Es necesario tomar conciencia de que cada vez los huracanes son más potentes y agresivos , el día que un categría 4 o 5 adivine la Habana quedará peor que Isabela de Sagua y eso SÍ va a ser un problema mayúsculo porque una cocecha se vuelve a recuperar en meses o 1 ano pero lo que le sucedería a La Habana , en el estado en que está , no se recuperaría NUNCA . Saludos .

  8. Cúando el trabajo será el sustento del trabajador?, cúando luchar no será necesario?, cuando las trabajas burocráticas dejará de ser un freno al desarrollo de las fuezas productivas. Hace unos días conocí a un carpintero joven (24 años) que heredó una carpintería de su abuelo y toda su experiencia, ahora la está vendiendo pues no tiene como comprar medera legal y esta cansado de hacerlo ilegalmente y esconderse de la policia, con ese dinero se marcha a otro pais y quiere hacer carpintería. ejemplos como estos son muchos en todos los oficios y profesiones de nuestro pais…lamentable no creen.

  9. Coincido con el comentario (4) , no existirà ningùn otro gobierno , seràn los mismos de la alta nomneclatura y sus herederos esos que siempre han movido los hilos del poder. Si no hay cambios constitucionales y del sistema electoral nada puede cambiar y el “dominò ” continuara cerrado para el pueblo , solo se mantendran abiertas algunas vàlvulas de escapae como hasta ahora para que el pueblo sobreviva sin “acumulaciòn de riquezas”. Los huracanes continuaran llevandose los techos y la fàbrica de tejas continuarà sobrecumpliendo el plan de ventas …. saludos

  10. HE DISFRUTADO LEER EL ARTÍCULO. SEA REAL O FICCIÓN. (1)

    En mi opinión personal son muchas las cosas, que ya conocemos que hay que resolver y cambiar, no de ahora, sino desde 1990 cuando por fin comprendimos que nuestros sueños eran utópicos pero el líder del país no cambió, él, todo lo que había que cambiar y comenzó a poner “parches” y aún hoy seguimos poniendo parches y dejando que se pierda lo que de bueno y salvables tienen o tenían, los sueños utópicos.

    El orden que yo le daría a las tantas cosas que hay que cambiar, para no ser radical, pues eso sólo se lograría con una guerra civil que nadie espero desee, es ir ♪pasito a pasito, suave suavecito♫, sería:

  11. “Estoy cansada de que me digan cómo tengo que pensar y que me pidan que crea en todo lo que me dicen”. En letras de oro, en especial para los conformistas y aquellos que se limitan a repetir y acatar como autómatas lo que el gobierno dicta, el pueblo cubano debe de guiarse por esta verdadera sentencia, soms quienes debemos de dictar el camino no que se nos dicte y si ven la foto que esperanza tenemos que este régimen inmerso en su mundo narmico, detenido en el tiempo y en su autosatisfaccion mire hacia la poblacion y de respuesta a nuestras múltiples necesidades y carencias

  12. Mientras el pueblo no tenga otros proyectos a los que elegir aquello seguirá peor cada día, necesitamos una democracia donde la ley este por encima de todo, finde la constitución no dependa de una ideología como dice nuestro apóstol y claro mientras estos dictadores no quieran dejar el poder y mientras el pueblo siga sin exigirlo iremos de mal en peor.

  13. HE DISFRUTADO LEER EL ARTÍCULO. SEA REAL O FICCIÓN. (2)

    1. MODIFICACIÓN DE LOS ESTATUTOS DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA. (Mientras que esos estatutos no sean modificados el actual Secretario General del Comité Central y el Buró Político, tiene todo a su favor para gobernar, sobre todos sus militantes y sobre el llamado Presidente de los Consejos de Estados y de Ministros, sin que sus propios militantes puedan expresar, siquiera, fuera de sus reuniones, sus criterios divergentes)

    Los demás cambios se irán produciendo de manera natural, obligados por las circunstancias, pero con la posibilidad de que aún dentro de ese Partido Único, que nunca debió ser, militantes con luces largas, aunque no líderes, puedan ir llevando al país al mejor de los puertos posibles empleando para ello todos los divergentes criterios que siempre habrá.

  14. HE DISFRUTADO LEER EL ARTÍCULO. SEA REAL O FICCIÓN. (3)

    2. QUE RAÚL NO QUEDE COMO PRIMER SECRETARIO DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA, DESPUÉS DE LA ´¿ELECCIÓN? DEL PRÓXIMO PRESIDENTE DE CUBA. (Si él queda con ese cargo, él será el que siga gobernando en Cuba, por el poder que tiene ese cargo sobre el representativo y nominal Presidente de Cuba) Y Fidel, con defectos, errores, empecinamientos y virtudes fue un LIDER (Fidel tenía que haber cambiado todo lo que había que cambiar). Raúl no es líder y durante el tiempo que ha tenido sólo ha realizado pequeños cambios inevitables, pero no cruciales. (Si el bodeguero de la esquina roba impunemente, es responsabilidad del Secretario del CC del PCC que nombra todos los cuadros políticos y administrativos hasta llegar a ese bodeguero, con su poder absoluto)

  15. 1 Cambiar a Cuba es difícil, pero cambiar la mentalidad de los cubanos lo es aún más. Es muy frecuente escuchar siempre desde ambas orillas que el (EG=Estado, Gobierno) es el comodín de la baraja, tenemos educación gracias a EG, no hay transporte gracias a EG, que si la salud pública gracias a EG, que si no tenemos viviendas es por culpa del EG, y de lo único que no tiene el pueblo de Cuba es responsabilidad sobre su futuro, con la gran ventaja que nunca se equivocara de las decisiones que han de tomar por ellos, dejando toda responsabilidad a un grupo de personas con sus aciertos y desaciertos, hasta el punto que no es ni responsable de que esto sea asi, ya que no han tenido la oportunidad de escoger quien les gobierna y tampoco cuál sistema de gobierno lo ha de realizar. El día que nos demos cuenta que lo bueno que tenemos no lo dio un Gobierno sino que fruto de las riquezas que hemos sido capas de crear con nuestro esfuerzo que el Estado es un mero administrador de esas riquezas…

  16. 2 y que solo tendremos lo que seamos capaces construir, nadie nos va regalar nada ni una economía próspera y mucho menos acceso a una verdadera democracia donde decidamos que Cuba queremos para el futuro. Nuestra libertad está tan castrada que líder del Gobierno en muy poco dejará el Gobierno y lo que se intenta adivinar no es quien será elegido por el pueblo para dirigirnos, sino quien será el heredero de dicho desgobierno. Así siempre seremos uno felices frustrados de nuestro futuro.

  17. Me he leido tres veces el articulo, de lo mejor publicado sobre el tema, sea realidad o ficcion es lo que se piensa y se dice, tengo dos hijos que salieron del pais nada mas cumplir la mayoria de edad estimulados por mi mismo, hoy gracias a dios cada uno tiene su vida encaminada sin necesidad de estar caminando por el filo de la navaja, pero hubiera querido que eso mismo lo hubieran logrado en Cuba, 7 u 8 jovenes de cada 10 que conozco o se han ido o estan por irse entonces que sera de nuestro pais, un pais de viejos gobernados por los jovenes que decidieron o no pudieron irse?? Ojala que al menos realmente comience el cambio y que los jovenes que se quedan no se nos conviertan en unos oportunistas a la teta del poder como ya los hay dirigiendo en las maximas instancias politicas.

  18. no creo que sea dificil ser presidente de Cuba. de hecho hay personas muy capacitadas en este pais que lo arreglarian todo en unas pocas semanas. la figura del presidente, tal y como sucede en suiza no deberia ser tan importante, por ello es mejor apostar a un consenso formado por varias personas, 7 preferiblemente, y no concentrar poder en uno solo. quienes gobiernen son funcionarios publicos y nada mas, no es un titulo, sino un DEBER, el deber de gobernar bien en nombre de todos. el pueblo es quien realmente debe TENER EL MAXIMO CONTROL, que aunque aqui digan que lo tienen eso no me lo creo del todo y hay como demostrarlo.
    el lio es que en america latina y otro paises se ve la figura del presidente como un dios, y este se lo cree, por lo que ve a la sociedad como personas inferiores incluso a quienes votaron por el. de que vale elegir un gobernante para tales fines???
    el mejor recurso q tiene un pueblo no son necesariamente los naturales, sino las desiciones y gobiernos sabios.

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