“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Los músicos están obligados a firmar contratos a traves del Estado

Tomado de El Toque

En este punto del Vedado, los clientes que entran al bar pueden percibir el olor a salitre del malecón y el viento. Frente a ellos hay un par de carteles con bordes lumínicos que anuncian una presentación en vivo y luego música grabada. Todo por 5 CUC, sin otro consumo incluido que no sea el concierto.

Junto a la puerta, una hermosa joven de tacones altos recibe a cada cliente e intenta buscar un espacio donde se sientan cómodos. El local es pequeño, se llena rápidamente y los asientos no alcanzan para todos. Adentro hay unas 100 personas. 100 personas que han pagado 500 CUC, sólo por entrar. 500 CUC que luego el artista cobrará. La regla de la casa hoy le sonríe el cantautor: “la puerta es para él, el consumo para el dueño”.

Durante los últimos dos años, este músico se ha presentado fines de semana alternos en el mismo espacio. El contrato con el propietario es verbal y la empresa que lo representa como artista no obtiene beneficios por ninguna de estas actuaciones. Todo, hasta hoy, ha sido manejado por “la izquierda” a pesar de que la Resolución No.70 de 19-9-2013, que reglamenta el sistema de contratación artística, comercialización y retribución en las manifestaciones de la música, los espectáculos y de las artes escénicas, obliga a lo contrario.

El documento deja claro que es necesario que instituciones autorizadas representen a los autores frente a personas naturales o jurídicas al recibir ingresos de cualquier tipo de moneda, dentro o fuera de Cuba. Pero esa es una disposición sobre la que muchos creadores tienen sus reservas.

“La empresa no me ha facilitado ni un solo contrato en los últimos años, tampoco ayuda con instrumentos para mis músicos, ni transportación, si la presentación es fuera de La Habana. Todo lo debo gestionar y pagar yo. Esta entidad solo está para cobrarte del 5 al 24 por ciento de tus ingresos, según seas capaz de negociar, además del 5 por ciento demandado por la ONAT (Oficina Nacional de Administración Tributaria) No es una ayuda para los artistas, es un parásito que nos obligan a mantener”, explica el cantautor.

Después de la reforma económica de 2010, los artistas también quisieron sumarse a la nueva variante de trabajo donde no todo sería estrictamente controlado por la administración estatal. Incluso, en congresos de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) se ha propuesto evaluar la gestión no estatal de artistas y proyectos culturales, además de las cooperativas en este sector.

Pero el gobierno suele poner frenos o disolver las iniciativas autónomas de este tipo, tan pronto como surgen. Así lo hizo con las salas de cine en 3D privadas, y en 2012, cuando la compañía Ópera de la Calle debió cancelar su intento de autofinanciarse con presentaciones en un restaurante privado. Es política oficial que el Estado sea siempre el intermediario (político/financiero) entre creadores y consumidores.

Los artistas —sobre todo en La Habana— que se vinculan a negocios privados lo hacen en la actualidad sin que medie su empresa “comercializadora” o las órdenes de trabajo requeridas. Para muchos es más rentable así pues evitan declarar las comisiones que toma la entidad y cobran sus honorarios en efectivo y de inmediato, mientras que a través de la empresa puede dilatarse durante meses el cobro del cheque. Pero esta realidad podría cambiar a corto plazo si se implementa un supuesto Proyecto de Decreto de infracciones personales sobre prestación de servicios artísticos que, en medio del proceso de perfeccionamiento del trabajo por cuenta propia, en sus artículos califica como “muy grave” la infracción que constituye “el pago a un artista o colectivo artístico, sin que dichos servicios hayan sido autorizados y contratados por la institución que lo representa”.

La infracción podría ser castigada por una multa (entre mil o 2 mil pesos) o la suspensión de la autorización de trabajar.

De implementarse este decreto, además de las manifestaciones artísticas más tradicionales en la relación con los negocios de gastronomía y bares (música y danza) también los diseñadores que trabajan de manera independiente tendrían que cambiar.

Desde 2014, con la creación del Registro Nacional de Diseño, estos profesionales han podido reconocer más su existencia como actores económicos, aunque a través de ese mecanismo no pueden comercializar su obra, ni pagar seguridad social. En su lugar para ser contratados deben estar representados por la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales que, al igual que sus homólogas dentro de la música o la actuación, casi siempre limita su gestión a descontar un por ciento de lo recaudado por el creador.

Así lo percibe Isaac Luis Linares, quien se graduó en 2010 como diseñador gráfico y en los últimos años ha preferido ejercer su profesión de manera independiente, vinculado tanto a empresas estatales (GeoCuba, la productora RTV comercial) como al sector privado.

Para él, que sea obligatorio la mediación de la empresa de representación entre su trabajo y el cliente, podría traer beneficios como mayor seguridad al estar de por medio un contrato escrito que asegure que ambas partes cumplan con lo pactado, pero también le teme a la entidad como mediadora por la burocracia y lentitud con que habitualmente se gestionan los pagos.

“Una medida así representaría perder una comisión por una empresa que no ha hecho nada para gestionar el trabajo. Los cambios en el perfeccionamiento deberían estar dirigidos a que todo fluyera mejor, no a estancarnos”, asegura.

Isac está asociado con otros tres jóvenes autónomos (editor, guionista y director de fotografía) para conformar un equipo que produce audiovisuales, pero si se aprueban estas medidas que hoy se analizan, su trabajo sería ilegal. “Promoviendo medidas restrictivas nos obligan a buscar alternativas para burlar la ley- lamenta el joven creador- El diseño y el audiovisual necesitan trabajo en equipo. Quien lo limite en un decreto, desconoce cómo funciona nuestro trabajo. Es un absurdo”.

El vínculo entre privados y artistas parece ser cada vez más amplio y visible en la vida cultural de las ciudades. Además de las presentaciones musicales o el diseño, actores y humoristas también se suman a las ofertas no estatales.

Iván Camejo es hoy probablemente el único humorista que mantiene su trabajo paralelo en Cuba y Estados Unidos. Por un lado, continúa siendo miembro del Centro Promotor del Humor y preparando espectáculos en la Isla, aunque desde hace más de cinco años resida en la Florida.

Para el comediante, el orden y las normativas podrían ser útiles si en lugar de tener un enfoque restrictivo, estas instituciones garantizaran los derechos de ambos para que no se cometan arbitrariedades o abusos por ninguna de las dos partes. “Estas empresas deberían representar verdaderamente a los aristas y para ello habría que reestructurar su función promotora, comercializadora y productora. Lo cual hoy no hacen.”

“Las medidas que actualmente se discuten, antes de echar andar sobre el sector privado, deberían incluir respeto y facilidades para los emprendedores, no mayores limitaciones. Los cuentapropistas están llenando un espacio que el Estado desde hace años no puede. Y en nuestro caso eso además favorece a los artistas y al público”.

 

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9 thoughts on “Los músicos están obligados a firmar contratos a traves del Estado

  1. Nada nuevo, un Gobierno-Estado parásito, que entorpece el desarrollo del emprendimiento privado, que le hace la vida difícil a sus ciudadanos que terminan por emigrar. Un gobierno que combate la riqueza (siempre que no sea la de ellos y sus descendencia y circulo de poder) y que solo reparte la pobreza.

  2. Hace un rato hice un comentario sobre el articulo sobre internet en los moviles pero como a Fernando no le gusta copiar-pegar, pues no lo hago, solo les digo “Que nadie toque nada solo yo puedo tocar”

  3. El gobierno no se percata de que la vida siempre se abre paso sin contar con él, así que lo mejor sería adaptarse a ella y no tratar de meterla a la cañona en un molde de directivas y resoluciones restrictivas. Máxime cuando ni siquiera se dignan a explicar a los afectados los motivos y la justificación de esas disposiciones, y mucho menos a consultar con ellos antes de hacerlas. Es la costumbre del úcase que, por supuesto y lamentablemente, no es sólo en esto de la cultura y que, sin duda, ha cooperado decisivamente al estado actual de la economía.
    Aunque quizá saldrá alguien a decir que sí se hacen consultas populares y bla bla bla… por favooor. Sabemos que las que se hacen resultan “algo” “dirigidas”, que no se publican los resultados (y detalladamente, como debe ser) y que éstos no son ni remotamente vinculantes.

  4. Solo he leído el titular.
    Los músicos y cualquiera que tenga un trabajo formal está obligado a firmar un contrato, con el estado o con el capitalista de turno, Y las relaciones laborales siempre son relaciones de fuerza.

  5. Lo de las empresas musicales como intermediario obligatorio es así desde hace décadas… muy anterior a la resolucion del 2013 que se menciona en el artículo.

    Lo único nuevo en ese aspecto tal vez sea la incorporacion del sector privado al asunto, que hasta donde sé no estaba muy claro anteriormente.

    Dicho esto, el nivel de corrupción en esas “empresas” alcanza niveles estratosféricos, los escándalos se suceden uno tras otro, tengo amigos músicos que me han hablado de sobornos (tambien obligatorios) que alcanzan los cientos de CUC para lograr que te aprueben un grupo musical para contratación local, y anda por los miles para contratación en el extranjero.

    Fernando: No tengo como darte pruebas de nada de esto, es más bien anécdota personal. Si crees que no debe ser publicado, no hay problema.

  6. Que los cuentrapopistas se organicen al margen del estado en una PATRONAL DE NEGOCIOS, como cualquier pais del mundo, eso si, despolitizada, ni a favor ni en contra del gobierno
    Y los artistas que hagan lo mismo, que se organicen sin politiquerias de por medio. Siempre que no politicen su organizacion, seran respetados por todos.

  7. anon(5): Por ahí andan los tiros. La “cultura nacional” se ve afectada por las conveniencias personales de alguna gente. Y no hay nada que hacer. Es endémico y razonable. ¿Cómo tu “subordinado” va a ganar miles mientras que tú vives de un exiguo salario?
    Y pregunta por el sindicato en Cuba, que es el único sindicato “patronal” que conozco (no sé en Corea del Norte).

  8. En el artículo se confunden, en el caso de la música, dos modalidades de pago. Una cosa es el cobro del “derecho de Autor” y otra cosa el cobro por “actuación”. El artículo se refiere a esto último, o sea, al pago a los intérpretes de música (cantantes e instrumentistas) que podrían ser (o ya lo son y han sido) víctimas, también, de un sistema lastrado por una burocracia que hace lo fácil difícil y lo difícil imposible.
    En mi opinión los intérpretes funcionarán siempre mejor como free-lance o asociados entre sí, al margen del estado, con la única obligación de pagar el impuesto correspondiente al año fiscal de acuerdo con sus ganancias.
    Visto por donde se vea, sería un disparate mayúsculo empezar a hacerle más difícil la vida a los músicos. ¿Qué pasaría si, obligados por los úkases, los cantantes e instrumentistas dejaran de cantar y tocar? ¿Alguien podría imaginar este país sin música?

  9. Bueno, Tulio, de ninguna manera los músicos dejarán de hacer música. Ni aunque la cosa esté mucho peor que ahora. Lo sé porque soy uno de ellos. Y hay que considerar -en honor a la verdad- que la política cultural del gobierno tiene muchos aciertos y relativamente pocas deficiencias.
    Es difícil encontrar otro país donde los músicos no “estelares” o famosos puedan vivir sólo de la música. Al menos en la proporción que esto se da en Cuba.
    Otra cosa es el papel de las empresas artísticas de músicos, que funcionan gracias a ellos sin “representarlos”, promocionarlos ni buscarles contratos, que es lo que haría una empresa similar en otro lado para ganar la comisión que le proporcione el artista.
    En el caso expuesto en este artículo, si la empresa del cantautor aludido le hubiese conseguido ese trabajo supongo razonable que se quedara con un 10 ó un 15% -o hasta el 24%- de la taquilla. Pero las empresas no hacen eso. Además de que pueden demorar bastante para pagarte cuando…

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