“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Los mercados cubanos y el robo en el peso

agromercado-cuba-robo-pesa-alimentosTomado de Ahora.cu

No pensé que al final de un domingo como tantos, al hacer mi lista mental de momentos felices, resaltara, como fuegos artificiales, la cara asombrada de aquel vendedor de carne, cuyas artimañas mercantiles se hicieron trizas ante la pequeña pesa digital de un comprador obstinado y rebelde, resuelto a no dejarse vender gato por liebre, o, en este caso, “liebre” mal pesada.

Después que la perversa balanza indicó las supuestas siete libras de carne, del bolsillo del dudoso cliente salió, como carta bajo la manga, una pequeña pesa que, tras un corto pitazo, dijo la última palabra, o más bien, el último número, que era cinco y no siete. “Tienes que chillar hermano, me hubieras dicho que traías una pesa”, fue la respuesta en tono conciliador del comerciante que, sin protestas, cortó otras dos libras de cerdo y enmendó, sin más, el robo.

No hubo disputas ni desacuerdos. No vi síntomas de vergüenza en el vendedor ni de rencores en el comprador. El primero siguió con sus pregones y el segundo se desplazó hacia otras tarimas. Ambos coincidieron en que era una realidad demasiado antigua como para dejarse quitar el sueño y demasiado común como para pensar en cambiarla.

El osado comprador siguió su estrategia y después supe de cada onza robada y luego devuelta. Con excepción del vendedor de malanga, al que habría de hacérsele un homenaje por ignorar las leyes más atractivas del mercado, no hubo punto de venta en el que no le escamotearan productos, cuya cantidad después aumentaba gracias al excelente desempeño de la “pesa vengadora”. Aquel domingo de feria entendí definitivamente que ni la filosofía callejera ni el astuto mercader se equivocaban porque “el que no llora…se lleva a casa solo la mitad de lo comprado”.

La Feria era como siempre un hervidero, el mismo espacio plagado de gente que busca y casi siempre encuentra pero no “llega” y si “llega”, hay pocas probabilidades de que salga ileso. En fin, el mismo sitio de cada domingo, donde la mayor “suciedad” no está en los residuos esparcidos por el piso ni los productos más escasos son los que usted pudiera imaginar, sino el control, la honestidad y la calidad que, como a la justicia en las películas del Oeste, hay que hacerlos con las propias manos.

Y lo peor de este “crimen organizado”, tan viejo en Cuba como los papiros en Egipto, es que el consumidor recibe dos golpes a boca de jarro. El primero lo siente por la zona donde queda el bolsillo, en el preciso instante cuando observa los precios, y el otro, más hiriente aún, le llega hasta el sur del cuerpo, un poco más abajo del alma, cuando se percata de que nunca existieron las 16 onzas que imaginaba.

Pero arrojarles toda la culpa a los ambiciosos comerciantes que no se conforman con la ventaja de la ley de oferta y demanda, sería tan ingenuo como reducir estos males al espacio de la Feria. Hay que preguntarnos si en nuestras peripecias dominicales nos encontramos con frecuencia algún inspector dispuesto a redimirnos del chantaje o si, por casualidad, nos sorprende alguna báscula certificada.

No sé si sirva de algo llamar a nuestros vendedores a un examen de conciencia. Llueve sobre mojado. Por ahora, la solución más rápida y efectiva pudiera ser la compra masiva de minúsculas pesas, a las que lleváramos debajo del brazo como infalibles amuletos.

La estrategia, le aseguro, surtirá efecto, y usted verá como al final del día no sentirá en su paladar los sabores amargos de la jornada dominguera. Pero no cante victoria, para que la sensación de triunfo sea permanente e inquebrantable, le recomiendo que aplique el mismo método en placitas y bodegas. Más de una sonrisa se borrará frente a su cara de consumidor, que no come gato, sino liebre.

 
 

16 thoughts on “Los mercados cubanos y el robo en el peso

  1. so que cuentas es un historia muy conocida,en las aulas de fisica u otra disciplina debes trabajar con el sistema internacional de unidades, si te equivocas te imaginas los inspectores de educacion que ahcen contigo , sin embargo en la calle esta la libra, el jarro, el mazo etc cualquier cosas que a nadie le importa, dime cuando has visto un cuadro supervisando una feria??? o un inspector??? nuevamente lo mismo salvase quien pueda, los honestos luchando contra la mafia que es apoyada por los que tienen poder, digo apoyo pues no hacen nada por ayudar a los humildes cubanos que se pasan la semana sacando cuentas para el domingo poder comprar algo para mal sobrevivir

  2. tambien si llevas una balanza en tu bolsillo puedes terminar en problemas con el vendedor que al final reclama su derecho de robar, ya en algunas ocasiones me sucedio eso, por tanto la unica solucion es que haya orden y leyes capaces de defender al cliente,pues honestidad en ese mundo del comercio sera difcil que aparezca nuevamente solo que como dije quienes pueden hacer algo no les interesa, estan tan aislados del mundo del cubano de a pie

  3. Es decir que en Cuba hay que llevar al mercado además del dinero y la “Jaba” una pesa para evitar que lo roben a uno, eso sin contar que el dinero debe ir a buen recaudo pues los carteristas acechan donde hay molotera!

  4. No solo en el agro y placitas,en las tiendas en divisas,manipulan las pesas,le dicen que pesa 1 libra y no llega al peso tampoco ,es el robo en todos los mecados ,hay que revisar los vales de las shoping pues si su compra es grande lo más seguro le cobren algún producto que Ud no compró y lo más triste y lo digo por experiencia propia cuando he reclamado otros que están en la cola dicen pero por 1 cuc Ud arma lío,tenemos lo que nos merecemos?

  5. por que no venden pesas digitales en cuba? por que el gobierno no las importa, y sin que le reporte el 240% de ganancia no las vende y así en un periodo de tiempo corto hace obligatorio su uso en cualquier lugar donde se expenda un producto medible? o a quien hay que culpar por que no se usen herramientas digitales no certificadas en el proceso de venta? es una cuestión de voluntad del gobierno, o mejor dicho mentalidad de desarrollo P.D: por cierto una pesa en cuba mecánica tiene el doble de valor que una digital en el resto del mundo.

  6. Derrumbe moral de una sociedad…ese es el nombre de lo que ocurre en Cuba. Pues hasta reclamar que no te roben es mal visto por los demás. Nos hemos auto flagelado nuestros derechos y ese proceso va a mas. Y el gobierno y su obligación de velar por el orden y la civilidad???. Donde esta???…Como siempre…se desentiende del asunto y escapen como puedan.

  7. Incluso en la Aduana, cuando vas a entrar al pais, las pesas suelen medir unas libritas mas por arriba de lo que pesaron en el lugar de origen….

  8. Es cierto yo le compre pesas a mi familia porque son unos rateros profesionales robandole al pueblo a lo descarado incluyendo los comercios estatales  y la gente no tiene conquien quejarse porque hasta el administrador es in delincuente

  9. ahora Hector me hizo acordar una anécdota de las primeras veces que fuí a Cuba, eramos 3 personas y nos subieron todo el equipaje a un carro de hierro y lo subieron a la báscula, Yo le dije, pero cuanto es la tara y el peso bruto, la jefa del momento me dijo, ya todo está incluido, al final me dijeron que debiamos pagar 350 CUC, metimos con razón una bronca monumental, ya que teniamos pesado todo el equipaje en el aeropuerto de salida, llamamos al jefe, y al final después de marearnos y demorarnos lo que les dió la gana “La funcionaria en cuestión” me dijo así sin más. Bueno dame 30 CUC y ya te vas, y para no seguir en aquella tortura se los di y punto. Fin de la Historia.

  10. Sinceramente, para mí la guerrita que hubo entre los almendrones y el Estado, con victoria parcial para el Estado, fue entre los que supuestamente no hacen nada por el pueblo y la mafia de los “honestos” choferes.

    Creo que hay mecanismos diabólicos, ya no sé si por incapaces o a propio intento, que generan todo esto. Por ejemplo, los servicios de certificación de balanzas y pesas en gastronomía, muchas veces son en divisas, y las unidades no tienen presupuesto. Entonces, les ponen multas por emplearlas sin normalizar. Que deben pagar de su bolsillo. Entonces, además del afán de lucro, tienen otra motivación para robar: recuperar el dinero injustamente perdido por problemas que no son suyos.
    Esto es válido para muchos establecimientos estatales. En cuanto a los particulares, sirva de experiencia a quienes hablan de las bondades morales del mercado y los honrados emprendedores. en todas partes hay de todo.

  11. (11)No en todas partes no vas al mercado y te roban; y ademas a todos los mercados los vendedores en complicidad con la admon, eso es un engendro muy cubano, es en lo que ha derivado la moral en Cuba, justifican el robo, en las pesas, la falsificacion de los productos, con la frase “figurate hay que resolver”, es como una nueva moral; “la amoralidad”

  12. El problema peor es el daño que nos hacemos entre nosotros mismos, no es un secreto que de años en cualquier punto de venta de algo, sea comestible, bebida, electronica, combustible, cremacion, etc, etc, estafan con la mayor naturalidad del mundo, lo penoso es la falta de escrupulos ante la gente necesitada. Donde vivo, pais europeo desarrollado, tambien roban en el peso en Los mercadillos, pero me roban a mi,extranjera, cuando sienten mi acento, no a Los propios connacionales, existen incluso denuncias publicas donde restaurantes usan dos cartas menú, una para Los extranjeros y otra para Los nacionales pero en Cuba es a todos, y Como no existe ningun ente inmaculado que de proteccion al consumidor hay que autodefenderse Como en una selva.

  13. tuve la más humillante experiencia hace unos meses en el Mercado de 160 en La Lisa, cuando comprobé con mi pesita digital cinco libras de bistecs de puerco a 35 pesos y el resultado fue de 3. 2 libras, el vendedor me arrebató la jaba y devolvió los bistecs a su tarima y me argumentó que él no tenía por qué creer en el resultado de mi pesa, que la carne y la tarima eran de él y que me fuera con mi pesa para otra parte, así de sencillo

  14. Eso se llama estafa, y es un delito. Lo que pasa es que si en ese momento llamas a la Policiía y haces la denuncia no tomarán medidas. Si todo el mundo lo denunciara como un delito y forzara a la Policía a ocuparse del asunto quizás algo se lograra.

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