“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Los emigrados y el vacío legal

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Tomado de OnCuba

El pasado 28 de octubre el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, anunció en una reunión con cubanos residentes en EE.UU. nuevos cambios a la política migratoria cubana. El ministro los enmarcó en una doble temporalidad: dentro del largo plazo – “paulatino” – de revisión de esa política, iniciada en 2012; y en el tiempo coyuntural de una respuesta desde Cuba a los cierres que ha impuesto en este campo la administración de Donald Trump. Como colofón de su intervención, el ministro cubano anunció: “Cuba abre”, con lo que desató una tempestad de euforia en unos y de indiferencia en otros, en el tan polarizado debate cubano sobre el tema migratorio.

La celebración cuenta con razones lógicas: el anuncio elimina el requisito de la habilitación del pasaporte –a través del cual sobrevivía para los emigrados el permiso de entrada eliminado en 2012, y que en ocasiones encarecía más aún el pasaporte–; permite entrar al país  por mar –ya no solo a través de cruceros, lo que amplía las posibilidades de viaje marítimo–; autoriza el ingreso al país a quienes salieron ilegalmente –lo que beneficia a “balseros” y otros casos aislados–; y eliminó el requisito de avencidamiento para solicitar la ciudadanía cubana por nacimiento a descendientes,  nacidos en el extranjero, de padre y / o madre natural de Cuba –lo que agiliza y reduce costos del proceso.

El escepticismo, la indiferencia, e incluso la denuncia de ser “más de lo mismo”, tienen también sus razones propias. Primero, celebrar el restablecimiento de derechos es algo que debe hacerse con cierta distinción, pues no son favores sino obligaciones estatales. Segundo, las medidas se anuncian dentro de un proceso “paulatino” que no se compromete con contenidos específicos (se van “soltando” medidas a discreción) ni con cronogramas transparentes. Tercero, los cambios podrían ir más lejos, pues mantienen la obligatoriedad de la prórroga y el precio de los pasaportes –uno de los más caros, si no el más caro, del mundo–; la obligación de entrar cada 24 meses al país de origen –del cual se es ciudadano–, y conservan múltiples excepciones, como la interdicción de hasta ocho años para los que abandonaron misiones oficiales. Un cambio importante sería la unificación bajo una sola condición de ciudadanos residentes en el exterior de todas las formas tipificables de migrantes.

Los aprobados no son, sin embargo, cambios “cosméticos”. El requisito de avencidamiento data nada menos que de ¡1944! Toda la legislación cubana desde entonces ha colocado como criterio rector para la adquisición de ciudadanía el requisito de residencia. Luego, no es un cambio menor su exclusión, pues modifica una sostenida –y vista desde hoy quizás “arcaica” – tradición jurídica, que se mantiene en otras zonas. Por ejemplo, en la Ley Electoral vigente, que coloca la residencia como requisito habilitante para el voto, por encima de la condición legal de ciudadanía.

Por otra parte, la mayor facilidad para adquirir la ciudadanía abre más puertas al derecho sucesorio, cuando desde la Ley No. 989 de diciembre de 1961 hasta 2011 –una friolera de 50 años– se dispuso “la nacionalización mediante confiscación a favor del Estado cubano, de los bienes, derechos y acciones de los que se ausenten con carácter definitivo del país.” Con la nueva medida –continuando y facilitando lo aprobado en 2011 y 2012– los nacidos fuera de Cuba, de padres cubanos, que adquieran la ciudadanía cubana, pueden heredar propiedades familiares. Para los que estén en ese caso, tampoco luce como un tema menor.

En las reacciones frente al anuncio ha sido señalado menos, y forma parte del asunto, que no existe ley de Ciudadanía en Cuba. Es un hecho francamente singular. Tanto en los 1980, como en 1990, se hicieron sendos borradores de ley, nunca aprobados. Desde 1982 –han pasado 35 años hasta hoy– hemos escuchado frases como esta: “Sabemos que en la actualidad las Comisiones de estudios jurídicos de la Asamblea Nacional se encuentran trabajando en un proyecto de ley de Ciudadanía que sin duda recogerá las realidades actuales, pero es el hecho cierto de que todavía esta actividad está regida por el Decreto 358 de 1944, lo cual provoca no pocos inconvenientes.”

Ningún país del continente tiene, como Cuba, vigente (parcialmente) un decreto de 1944 sobre el tema (Reglamento de Ciudadanía). Esa norma es preconstitucional y cuenta con gran cantidad de artículos materialmente irrealizables, como el que regula que “jurarán también que se encuentran en posesión del estado político de ciudadano cubano y que residen habitualmente en Cuba, y esto último lo probarán con el informe de vecindad expedido por el Alcalde Municipal de su residencia o por el Capitán de la Estación de Policía de su demarcación si residiere en la ciudad de La Habana”. En este punto, la crítica a lo “paulatino” del proceso está más que justificada.

La carencia de ley de ciudadanía, cuya existencia ordena la Constitución desde 1976, provoca un enredo extraordinario, y la falta de un marco claro, estable y consolidado sobre tan sensible tema. Entre las causas más comúnmente señaladas para explicar la ausencia de esta ley –a falta de justificación oficial– se encuentran la de mantener la obligación para todos los nacidos en Cuba de entrar al país con pasaporte cubano, para que así quede obligado por el derecho nacional durante su estancia en el país (sin poder invocar alguna otra ciudadanía, y sus derechos respectivos, en caso que la posea), y la recaudación por parte del Estado de los elevados costos de la conservación del pasaporte cubano y de su vigencia.

El artículo 32 de la Constitución vigente dejó libre al legislador la definición de las causales de pérdida de ciudadanía; mantuvo la reserva de ley para su recuperación; especificó que no se admite la doble ciudadanía, pues en caso de adquisición de una extranjera, se perderá la cubana; y admitió el derecho a cambiar de ciudadanía. Sin embargo, al no existir ley de ciudadanía no existe actualmente procedimiento regular para su cambio. A todos los efectos nacionales, solo se reconoce la ciudadanía cubana, y no se hace cumplir ese derecho consagrado en la Constitución.

La imposibilidad práctica de cambiar de ciudadanía ha sido objeto de una interpretación, como la que sostiene la profesora Martha Prieto, que asegura que se reconocen “dos ciudadanías”, pero no la “doble ciudadanía”. Significa que, al reconocerse “dos” ciudadanías, se acepta la existencia de una ciudadanía extranjera, sin que por ello se pierda la cubana, pero la extranjera no surte efectos dentro de Cuba, cosa que ocurriría en caso de aceptarse la doble ciudadanía.

Un tema reciente activó este asunto: la concesión de la ciudadanía española por naturalización a cubanos residentes en Cuba que aplicaban a sus condiciones, por la española Ley 52/2007, de 28 de diciembre, o “Ley de la Memoria Histórica”. De las más de 500 mil solicitudes hechas en todo el mundo para esta Ley, 40,7 por ciento de ellas fueron de cubanos, el país con mayor número de solicitudes, seguido de Argentina, con 25,5 por ciento. En su caso, los que han obtenido ciudadanía española por esa vía, lo hicieron desde Cuba, y siguieron manteniendo la ciudadanía cubana.

La única norma existente de modo transparente sobre el tema, y que se cumple en la práctica, no es de naturaleza estatal, sino partidista. La normativa interna del Partido Comunista de Cuba (PCC) que según la Constitución “es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado” (art. 5), establece que solo “Excepcionalmente podrán admitirse en el partido a ciudadanos cubanos que ostenten, además, otra ciudadanía”. En consecuencia, los adquirentes de la ciudadanía española por la Ley de Memoria Histórica, si eran militantes del PCC, perdieron esa condición, y mantuvieron la ciudadanía cubana. O sea, el PCC cumple la Constitución, pero no lo hace, en este punto, el Estado cubano.

Lo antes descrito es una breve muestra de los problemas que encara la concepción “paulatina” de la reforma migratoria. En mi opinión, es más deseable una concepción integral. Con ella, se puede celebrar con distinción cada paso coyuntural –como los de ahora y, en el futuro –ojalá que inmediato–, la tan demandada eliminación de las prórrogas del pasaporte y la eliminación del límite de 24 meses para entrar al país. También, se podría apreciar cómo se insertan dentro de un horizonte que permita ver el bosque completo –y hacer deseable su visión. Es probable que una política así concebida genere no solo más consensos hacia la política en curso, sino más beneficios conjuntos para el Estado y para sus ciudadanos.

Para ello, dar cuenta de la realidad de Cuba como un país trasnacional es esencial. En el campo artístico y cultural, la idea de Cuba como un “aleph”, elaborada por Ambrosio Fornet, se ha abierto paso desde los 1990 para legitimar la producción cultural allende los mares como cubana, como coproducida por compatriotas; pero ese tipo de comprensión moral sobre qué es “lo cubano” hoy, ha avanzado con mucha dificultad y lentitud hacia otros campos, como el que nos ocupa.

En 1937, Enrique Gay Galbó hablaba del “mosaico de nuestra población”, refiriéndose a la inmigración de cientos de miles de personas que llegaron hasta esa fecha a Cuba: “Una de las anomalías de nuestro panorama jurídico en que no tenemos leyes propias de un país de inmigración, por las que nadie se ha preocupado”. Ochenta años después la situación es por completo diferente: Cuba es un país de migrantes y es preciso legislar en función de esa realidad.

En los últimos cincuenta años han emigrado más de 2 millones de cubanos a más de 160 países, lo que sitúa la Isla en la mitad de la tabla de los países emisores de migrantes. Dar cuenta de esa realidad no es solo legislar “poquito a poquito” quitando trabas, sino procesar maneras de reconocer a la población migrante plena membresía nacional, reconocerles un lugar en la consecución del desarrollo económico y social de Cuba y abrir –aquí sí no queda otra que “paulatinamente”, si queremos ser mínimamente realistas–  un proceso de reconocimiento de derechos políticos y de mecanismos propios de representación de las diásporas con capacidad de intermediación política.

Por todo ello, no debería ser este un tema que esté conectado reactivamernte a los cierres de Trump –y a la debida y legítima reacción frente a sus infames políticas y a la justa denuncia del bloqueo. Debería corresponder a la migración patriótica en los EE.UU. disputar toda decisión oficial que afecte a la nación cubana y a sus ciudadanos; pero corresponde al Estado cubano y a todos sus ciudadanos, dondequiera que estén en este ancho mundo, abrir este campo como una necesidad nacional, encuadrada en un marco político de derechos, y dentro de un marco moral de relación con los migrantes, que ofrezca a todos sus ciudadanos el rostro más amable de su nación.

About Julio César Guanche

Abogado, escritor, ensayista, investigador, profesor y editor cubano. Es profesor adjunto de la Universidad de La Habana. Desde 1998 hasta junio de 2001 laboró como director de la revista Alma Mater, órgano de la Federación Estudiantil Universitaria de Cuba. Entre julio de 2001 y enero de 2006, trabajó en el Instituto Cubano del Libro, donde dirigió, entre otras, la editorial Ciencias Sociales.

 
 

20 thoughts on “Los emigrados y el vacío legal

  1. El Arroz con Mango que se ha generado de todo esto es tremendo, se ha legislado durante los últimos 58 años de una manera arbitraria faltando el rigor necesario para que la justicia se base en principios justos para todos los ciudaanos, los ciudadanos que están fuera siempre han sido relegados a (No Ciudadanos) y los de dentro a Ciudadanos de primera (Los revolucionarios) y ciudadanos de Segunda (Los No revolucionarios). Hay que solucionar primero que nada esta situación, y después todo lo demás:

  2. MUY justo lo expresado por Guanche. La patria es de todos, excepto de terroristas y mercenarios. Los demas, adentro.

  3. Necesitamos mas Voluntad politica para hacer estos y muchos otros cambios. Ya no hay tiempo para esperar.

  4. incredible no conocia todos estos detalles , muy buen articulo , eso explica el desastre que hay entre cuba y los emigrantes , me ha dado mucha risa la parte que dice que se reconocen dos ciudadanias pero no la doble ciudadania jajajajaja en otras palabras para lo que me conviene dejastes de ser cubano , pero cuando necesito recaudar dinero por los pasaportes mas caros del mundo , abra cadabra , volvistes a ser cubano , mejor no comentar

  5. Y volvemos al mismo punto.
    No cumplen sus propias leyes y con tanto decreto sobre decreto, estan como el asfalto en la 5ta avenida (encima del conten) = inundacion al seguro.

  6. El autor opina que no son cambios cosméticos. Por mucho que vea la parte positiva de los cambios no dejo de verlos como cambios cosméticos. La única medida que beneficia a la mayoría de los cubanos en el exterior es la eliminación de la habilitación. Algo tan enrevesado que no hay dios que lo entienda y que nunca debió de existir.

    La eliminación de avecinamiento solo beneficiaría aquellos cubanos que son “residentes en el exterior” no los “emigrados” ¿o es algo para todo cubano en el exterior? ¿Qué porciento de la diáspora cubana es beneficiada por esta medida en particular?

    La entrada por las marinas nuevamente ¿a cuántos beneficiará? Graciosamente permitirán entrar a aquellos que salieron ilegalmente pero aun dejamos un grupo excluido. La morosidad con la que han tramitado estos “avances” no los convierte en nada más que cambios cosméticos.

  7. Quimales, la patria es de todos incluyendo a los terroristas, criminales y demás. Sin son cubanos, es nuestra responsabilidad y como criminales debiesen ser juzgados y encerrados por los tribunales cubanos. Obviamente que si han cometido crímenes en otras naciones también deben ser sometidos a las leyes de esas naciones.

  8. El personaje de aquella novela El Recurso del Metodo encerro todo en una frase: ” Jefe con cojones no se guia por un papelito” y hacia alusion a La Constitucion de la Republica.Y he ahi lo que tenemos; en nombre de” El Socialismo “una sociedad justa llena de cosas injustas y un desconocimiento total de que es La Patria,La Cubanidad,el ser ciudadano- con sus derechos y sus deberes-Y los que ostentan hoy el poder eso heredaron y eso les conviene,porque de hacer de este pais lo que Marri sono no duran ni diez dias gobernando….este Socialismo ” sustentable” sobre todo este enrredo.

  9. Sabe de lo que habla, sin duda, y lo expone con mucha claridad.
    La ANPP solo legisla dos veces al año, de ahí los vacíos en cuanto a leyes de todo tipo pues en esos cortos períodos no se tiene tiempo de debatir, revisar, redactar y votar ninguna ley que no venga sacada de algun molde.
    En otros paises sus parlamentarios son profesionales es decir, legislar es su trabajo y dicho sea de paso se la pasan queriendo sacarse las tripas unos a otros.
    No eso lo que pido ni lo que necesitamos, de momento leyes que esclarezcan este y muchos otros vacíos que, en un país como el nuestro: Quien mas afectado sale sin duda es el ciudadano.
    Por ende, considero que deberíamos poder empezar por tener una AN a quienes se le pague por su trabajo y que trabaje todo el año.

  10. la ley migratoria, actualmente vigente no establece distinción o separación en cto a categorías de emigrantes, sin embargo busquemos en la edición del periódico Granma donde se publico el contenido integro de la mesa redonda donde se expuso las modificaciones que se le hizo en ese momento, el secretario del comité ejecutivo es quien sentencia que “ni médicos y deportistas que hayan desertado de misiones oficiales podrían tener derecho entrar la país en un mínimo de 8 años”…en menos de 48 horas ya se estaban haciendo enmiendas a lo aprobado y sin un respaldo legal, realmente antilegal….la pregunta que me surge:¿qué diferencia hay entre un ingeniero o un licenciado de la UH que abandona una misión de trabajo y los proscritos? pues es solo un problema de voluntad y sanción por despecho a no reconocer lo que es evidente….El comandante en Jefe sentenció en la plaza dela revolución que la migración no era política, sino que sus razones eran económicas…incolora declaración…cont..

  11. cont..pues igual que antes fue considerada una traición al sistema político,cuántas madres y padres se vieron privados de abrazar a sus hijos e hijas antes de fallecer,mi familia es una de estas,viendo lo hipócritica y oportunista que es la política migratoria,que se maneja y se ha manejado,es que disiento de apoyar estas medidas como un paso adelante del gobierno;mucho más cdo está condicionada a la decisión de la administración americana actual,somos rehenes de los dictados que plantea el departamento de estado.Es hipócrita lo relacionado al tema del derecho de los cubanos y las embarcaciones, bajo que amparo legal se montan en “sus” yates los que lo poseen atracados,antes en el río Almendares,hoy en alguna otra parte,para no preguntar¿con qué salario los adquirieron?,quiero revolución y socialismo en mi país,desarrollo y equidad,gobernantes comprometidos con el pueblo,no con las consignas. Revolución sí,oportunistas revolucionarios NO!!!

  12. Hay que ver las acrobacias mentales que hacen para acomodar ideas que desafían cualquier lógica. Reconocen “dos ciudadanías” pero no la “doble ciudadanía”. La constitución vigente explícitamente establece que cuando se adquiera una ciudadanía extrajera se perderá la cubana. Necesitaremos los matemáticos y filólogos más prominentes para lograr entender cuál es la diferencia entre dos y doble.

    De paso si encontramos algún político ducho en las leyes cubanas que por favor nos explique como si he adquirido una segunda nacionalidad no he perdido la cubana. ¿Cuál es la razón por la que la constitución no se cumple? Dicho sea de paso la “segunda” nacionalidad es mejicana, española y japonesa.

  13. Yo creo que este tema ya merece un curso semestral en Universidad para Todos para que la gente aprenda a ser Emigrante profesional y saber cómo manejarse , ya va resultando más fácil la Física Cuántica que los vericuetos de los emigrados para visitar Cuba . ! Ah , y que se les exija su carnet de graduado junto con los pasaportes , la habilitación y todo lo demás a la hora de entrar . Saludos .

  14. La habilitacion era un filtro. Fue la solucion imperfecta ante el engendro repugnante que existia anteriormente llamado Permiso de Entrada, donde un ciudadano cubano tenia que pedirlo para entrar al pais. A los efectos practicos, era una solicitud de visa, lo cual era absolutamente ilogico tratandose de un nacional. Asi que volvemos a lo mismo, han tenido que poner parche sobre parche para tratar de solucionar tantas incongruencias (que aun muchas perduran) entre las leyes, los procedimientos y las normas, lo cual ha sido suplido por lagunas juridicas y un gran saco de discrecionalidad. Por ponerles un ejemplo, conozco a alguien que nacio en Cuba en la decada de los 50’s pero al ser sus padres residentes extranjeros, la inscribieron con la ciudadania de sus padres. Decadas despues, ella visito Cuba y decidio que queria obtener la ciudadania cubana. No se imaginan el rollo que esto ha armado, pues debido a estos vacios legales y al poco conocimiento de los intrinsecos legales esto es…

  15. El mismo gobierno se pone en evidencias, la EMIGRACIÓN, tiene una base cusal POLÍTICA, la gente emigra porque las políticas económica, cultural, etc, en general la POLÍTICA que lleva aparejada la censura y las limitaciones en la vida de los cubanos los obligan a emigrar, en estos días Eduardo del LLano, acaba de publicar una denuncia típica de ese tipo de exclusión que sufren muchos intelectuales (claro los cobardes se venden por las migajas del poder)la misma que han sufrido científicos a tal punto de dejarles como única opción la emigración. Debiera el gobierno cubano dejar la retórica oportunista y camuflada en bondad hacia una emigración que ha provocado y que desprecia.

    https://cinecubanolapupilainsomne.wordpress.com/2017/10/31/eduardo-del-llano-sobre-la-censura-en-la-television-cubana/

  16. Javier el otro, ¿hasta cuándo seguiremos poniendo parches? Si la goma tiene demasiados parches se deshecha y compra una nueva. Nosotros no deseamos discrecionalidad ni favores sino un marco legal donde todos los cubanos tengamos iguales derechos. Todas las incongruencias, entuertos y problemas que enfrentamos se deben a la carencia de este marco legal.

    Al menos debiesen ser consecuentes con la constitución pero las leyes se violan, se crean decretos y decretos sobre los decretos. Es como una reacción atómica en cadena donde nunca se observa el final. ¿Cuál es la traba por la que la prórroga no puede eliminarse? ¿Qué ley impone que los precios del pasaporte sean astronómicos? ¿Cuál es el motivo que no les prohíbe dejar entrar, salir y residir libremente a los cubanos? Como Liborio menciona, es fácil entender la física cuántica que la situación migratoria cubana.

    Lo único que les faltan por pedir es la ropa interior que nuestra abuela usó en el 1920.

  17. Disculpen la disgresión, pero ¿será posible en este mundo vivir con algo de racionalidad y que el Poder comprenda los derechos del individuo que le confiere ese poder?
    ¿Será posible que esos HPs, de acá y de allá, piensen en la gente común como algo que no sea una ficha intercambiable y prescindible, elegible al azar para un “daño colateral” siempre impune?
    ¿Y me culpan de ser anarquista? jejeje.

  18. El permiso no era DE ENTRADA (para entrar estaba la HABILITACIÓN), sino de SALIDA. Sólo que el permiso de salida, si se vencía, te podía dejar varado allí adonde fuiste, porque no podías reentrar al país sin ese permiso actualizado. Varios compatriotas quedaron varados en el limbo de extranja por ese mecanismo; y ante la indiferencia o actitud de ‘castigo’ de la embajada correspondiente hacia su presunto representado.
    Por otra parte, hay que tener claro que la ANPP NO LEGISLA. Sólo ‘estudia’ las leyes que le manda el Partido y las aprueba después de –quizá- algunos retoques formales. Ni siquiera le es dado poner el orden de las leyes a considerar para aprobarlas unánimemente luego (lo que es un desperdicio, porque en esa Asamblea hay mucha gente inteligente y valiosa)
    ¿O creen Uds. que esa ley última con los cuatro puntos sobre la emigración la generó la ANPP? Y para eso sí le alcanzan las dos sesiones anuales.

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