Las mujeres masonas también cuentan | Cartas Desde Cuba por Fernando Ravsberg
“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Las mujeres masonas también cuentan

Tomado de OnCuba

Hace 81 años se escogió el mismo día del nacimiento del masón Benito Juárez, el Benemérito de las Américas, para crear una singular organización cubana: las Hijas de la Acacia. Esta Orden Paramasónica, fundada el 21 de marzo de 1937, es integrada exclusivamente por mujeres y es, además, independiente y autónoma.

No son masonas porque no operan con las liturgias masónicas. Poseen sus propias leyes, liturgias, palabras y signos de identificación, y trabajan dentro de los templos masónicos, pero a una hora diferente de los hombres.

El porqué las mujeres no puedan ser masonas es un tema muy debatido. Su explicación se encuentra en los Antiguos Límites de la Masonería –bases fundamentales de sus principios y postulados–, que declara que solo podrán “recibirse masones los hombres libres, de buenas costumbres, edad adulta y capacidad suficiente para comprender y practicar la enseñanza de la Institución”.

Esto prohíbe que pueda estar presente en la iniciación, o pueda iniciarse, una mujer. Pero según María Elena Reyes Ávila, Gran Gentil Mentora de la Orden Hijas de la Acacia, se unen “al tríptico glorioso de la Masonería Universal de Libertad, Igualdad y Fraternidad, el de Paz, Amor y Caridad. También combatimos los vicios , resaltamos las virtudes, tratamos de enriquecer los valores humanos entre nosotras mismas, entre nuestros familiares, entre todas aquellas personas que nos rodean”.

No obstante, para Ernesto Santiesteban Pérez, maestro masón de la logia Discípulos de Hiram en Güira de Melena, “son una extensión de la fraternidad y un ejemplo de igualdad de género, evidenciando la importancia que le da la Masonería a la mujer, específicamente la mujer cubana, por conservar los valores más universales que deben regir cualquier sociedad como es el humanismo, el patriotismo, la solidaridad, la igualdad y la fraternidad”.

En sus requisitos establece que deben ser mujeres libres, de buenas costumbres y correcta conducta moral, entre 18 y 60 años para su iniciación, con solvencia económica que le permita pagar sus cuotas, gastos sociales y otras contribuciones sin sacrificio.

“Nosotras tenemos un principio –dice Milagros Esquivel Fernández, Gran Auxiliar Mayor– que es ser buena madre, buena mujer, buena esposa y ante la sociedad haber tenido una trayectoria ejemplar para poder entrar a la Orden Hijas de la Acacia.”

Para Daysi Rodríguez Mancebo, Presidenta de la Academia de Altos Estudios Acacistas, la labor de las Hijas de la Acacia se resume a trabajar por el perfeccionamiento humano tanto al interior de los templos como hacia la sociedad.

Es por ello que realizan varias acciones benéficas en hospitales, asilos de ancianos y otros centros. Como los masones, promueven el laicismo, la democracia, la moral, la libertad, la justicia, la igualdad… Difunden la educación, la filantropía y la eticidad.

Según Ariel Antonio Díaz, maestro masón de la Logia Armando Díaz Bravo en Pinar del Río, las Hijas de la Acacia “vinieron a completar lo que le faltaba a nuestra Institución (…). El hecho de tener entre nuestras logias a mujeres significa que fortalecemos mucho más la sociedad.”

La fundación del Grupo Juvenil Acacistas el pasado diciembre, para mujeres de entre 14 y 18 años, muestra el interés por la renovación.

Sabrina Frómeta, una de las muchachas recién iniciadas, asegura que el Grupo Juvenil Acacista le ha aportado valores muy importantes. “Esto es muy importante para mí –afirma– y me siento mejor como persona, mejor en mi ámbito personal y social (…) Y no solo eso, para mí el Acacismo representa una expansión de mis conocimientos, de mis pensamientos, de mis sentimientos…”.

Actualmente existen más de mil 800 mujeres Acacistas en Cuba, agrupadas en 43 logias. La extensión también ha llegado a Costa Rica y Guatemala, países que cuentan con dos logias Acacistas cada uno. El auge de los últimos años ha posibilitado a la mujer tener una representatividad dentro de una Masonería con más de 2 siglos de existencia en la Isla–más de tres a nivel mundial– y que tanto ha aportado a la identidad nacional cubana.

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