“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Las enseñanzas del caso Pelayo

Tomado de Cuba Posible

El pasado 9 de noviembre el diario Granma publicó una escueta nota informativa (ubicada en la parte inferior de la portada), en la que comunicaba la decisión de “liberar como director del periódico Granma al compañero Pelayo Terry Cuervo”, “atendiendo a errores cometidos en el cumplimiento de sus responsabilidades”. Nada más.

Cinco líneas, 45 palabras, 307 caracteres con los que se cerraba un ciclo de cuatro años de trabajo, se anunciaba el futuro inmediato de la máxima responsabilidad del diario de mayor circulación en el país y se daba una muestra más de las deficiencias que tienen en el manejo de la información socialmente relevante quienes trazan y dirigen la política informativa de los medios oficiales en Cuba (que dicho sea de paso, no son ni los periodistas, ni los directivos de los medios, sino el Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista de Cuba).

Este trabajo no apunta a develar los motivos por los que fue destituido Pelayo Terry. Personalmente no los conozco, ni estoy en condiciones actualmente de averiguarlos de manera fiable. Más allá del hecho puntual, lo que me interesa es reflexionar sobre lo erróneo de este patrón recurrente de mal manejo de la información en la prensa oficial y en los efectos negativos que tiene tanto para la sociedad, como para la credibilidad de los propios medios de comunicación.

Las justificaciones posibles

Lo primero que cabría preguntarse ante la parquedad en torno a una noticia de importancia es: ¿por qué? Y la primera respuesta que cualquiera podría darnos es: porque siempre ha sido así. Y la verdad es que esta nota (des)informativa no tiene nada de diferente a otras en las que se han anunciado destituciones de ministros y sucesos en proceso de investigación sobre los cuales nunca se vuelve a hablar. O sea, que esta ha sido una práctica habitual, al punto de que el cubano ha ido desarrollando una especie de “sexto sentido” para leer entre líneas e ir aprendiendo los distintos significados y hechos que pueden ocultarse detrás de palabras y frases como “liberación”, “sustitución”, “larga y penosa enfermedad”, por solo citar algunos ejemplos. No obstante, el hecho de que una práctica sea habitual no quiere decir que sea correcta.

Si insistimos preguntando el por qué, podría emerger la clásica repuesta de “línea dura”, hermética, de que “son cuestiones internas que a la gente no le importa”. Algo realmente fuera de lugar cuando estamos hablando de la dirección de un medio que, aunque rectorado por el Partido, se debe a los intereses populares según mandato constitucional (artículo 53) y, por tanto, es legítimo el interés por conocer las razones que hacen que sea removido quien durante cuatro años se encargó de dirigir el principal medio de comunicación del país. Además, dicho medio constituye para muchas personas una fuente importante de noticias y criterios. Sobre todo, el interés se hace aún mayor porque no se encuentra en las páginas de Granma, ni en cuanto a temas ni en cuanto a opiniones, nada diferente a lo que aparece en el resto de los medios del país que pudiera explicar “los errores cometidos”, ya fueran por osadías o por deficiencias. De hecho, si revisamos los múltiples comentarios a esta “Nota Informativa” que aparecen en la versión digital del diario, veremos que casi todos coinciden en preguntarse: ¿cuáles fueron los errores? Vale aclarar que ni siquiera dentro del gremio se tiene certeza absoluta de cuál es la naturaleza de “los errores cometidos”.

Otra respuesta que puede emerger ante el insistente por qué es la también clásica pseudo-compasiva “para proteger al hombre”. Aquí lo primero que habría que aclarar es que la asunción de responsabilidades públicas trae implícita una cuota de publicidad relacionada con la rendición de cuentas sobre las funciones que se deben desempeñar. Y, en segundo lugar, que el análisis verídico y responsable de hechos no tiene por qué convertirse en un linchamiento mediático, ni en un ataque personal.

Pero lo más importante es que este silencio no protege a nadie. Por el contrario, da pie a las más variadas versiones, tanto de quienes conocen y respetan a Pelayo y consideran injusta la medida, como de quienes han dado riendas sueltas a la imaginación endilgándole al hombre “errores” que de seguro son mucho peores que aquellos por los que fue destituido. A estas alturas, el rango de las especulaciones se mueve entre criterios más o menos afortunados que van desde la publicación de un error tipográfico que dio pie a una rebuscada malinterpretación, atraso en la publicación de un discurso, la “permisión” de “elogios” a Yuliesky Gourriel por su actuación en la Serie Mundial, o el cometer malos manejos en la administración. ¿Esa es la protección que se quiere? Por favor.

Comparativamente, en términos de extensión y terminología, esta es una nota muy similar a aquella con la que destituyeron al general Rogelio Acevedo de la presidencia del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba; por lo que, en virtud de ese “sexto sentido” ya mencionado que nos han hecho desarrollar, alguien -sobre todo alguien que dependa solamente de la información que brinda la prensa oficial- pudiera preguntarse si los “errores cometidos” por ambos son de la misma naturaleza e incluso magnitud. ¿Es justo para Pelayo?

Quedaría incluso una última explicación, mucho menos clara, relacionada con aquel argumento tan recurrente de que “ahora no es el momento”, de que “hay cosas que aún no se pueden decir”; pero es que este no ha sido un caso excepcional, por tanto, tampoco resultaría un argumento convincente, ya que al parecer nunca es “el momento adecuado” y nuestra prensa a veces parece estar regida por una descontextualización de aquella frase martiana que justificaba que “hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas”.

Las posibles verdades

A mi juicio, en este caso tres podrían ser las respuestas reales al porqué la falta de información respecto a la destitución del director de Granma. Una, que los supuestos errores de Pelayo no sean tales o al menos no de la magnitud para justificar una medida de esa índole (por lo que dar detalles de ellos solo traería consigo la reprobación popular y sobre todo dentro del gremio, donde Pelayo gozaba de simpatía en términos generales). Por cierto, tanto los comentarios publicados en Granma, como en el perfil de Facebook de Pelayo, casi todos dan muestra de solidaridad y respeto hacia él.

(Síntesis)

 
 

20 thoughts on “Las enseñanzas del caso Pelayo

  1. La realidad es que las instituciones oficiales, sobre todo las relacionadas con la información, seguridad y política interna; tiene como norma considerarse por encima del bien y del mal y no rinden cuantas a nadie ni se rigen por leyes ni nada que se parezca. Es como si dijeran: lo que yo hago está bien y no me interesa lo que pienses, ah, y lo hago por tu bien.

  2. Senores es q el pueblo no tiene la madurez politica necesaria para juzgar x si mismo asuntos tan complejos; los “pobres q tiene q pensar x todos” y aun hay mal agradecidos q los cuestionan. JAJAJAJA

  3. J… Pelayo!! Tu sabías “como es la cosa”. Así que no te debe haber cogido de sorpresa.
    A veces pienso que en las Maternidad debían colocar un cartel como el de Dante a la entrada del infierno: abandonad todo esperanza de que ” esto” vaya a cambiar

  4. Este artículo me hizo recordar una experiencia personal en el 2012 en Ciego de Avila. Aunque la directora del semanario Invasor, Migdalia Utrera y su colectivo, se oponían a tres líneas anunciando la sustitución del Presidente provincial de gobierno por “errores” que después de una investigación se darian a conocer, lo que nunca sucedió, desde el Dpto ideológico obligaron a hacerlo.Se me ocurrió en mi blog personal publicar Lo que no me dijo Invasor y me cremaron. Lo tuve que quitar y sólo en septiembre del 2014 lo puse en su lugar con esta nota:1) Este fue el artículo publicado en mi página personal en febrero de 2012 y que Teresa Mora, Jefa del Departamento Ideológico del Comité provincial del Partido en Ciego de Ávila y censora de prensa, me ordenó retirar por ser “ofensivo a los intereses del Partido”, y que provocó, vía telefónica, que Tubal Páez, Presidente Nacional de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), me enjuiciara por haber “violentado la confianza del Partido…”

  5. Coincido con Manuel 10. Lo que hace falta es que alguien lo entreviste, si es que se deja entrevistar para acabar de saber lo que sucedio. Tampoco La nota d Acevedo dice que cometió errores. Así que al parecer el explote de cubana de aviación no fue culpa de el. La de Pelayo si. Ahí también hay doble rasero. Pero quitar y poner dirigentes a dedo en Cuba no es nuevo y se hace en todos los niveles. Recuerdo en la UCLV un claustro que se hizo para quitar un rector al cual vino Vecino, ministro en ese momento, molesto y hablando sin educación, sentado arriba de una mesa en el teatro, todo porqué el Partido de la uclv le pidió explicar los motivos. Fue el peor claustro que se ha hecho ahí. En ese momento el partido si se puso los pantalones.A diferencia de cuando Otto Rivero y Vecino se reunieron con la ujc y terminaron faltandole el respeto a varios estudiantes. Varios salieron llorando del teatro. Después de eso pasaron como 5 años para que botaran a Otto y los mieleros del poder

  6. Miren, no seamos ingenuos. En la práctica muy pocos países publican oficialmente los motivos de despidos o cambios de funcionarios de cualquier nivel. Las noticias sobre eso quedan a cargo de medios que muchísimas veces responden a intereses privados nada claros. Es la más dura verdad, aunque no nos guste.

  7. Digo(12) se puede ser ingenuo, pero no ciegos y sordos, se le ha preguntado a los cubanos si desean ser informados sobre estas destituciones/despidos?
    Prefiero ser informado por esos medios privados (en Cuba no existen)nada claros y ver como en el parlamento se critica al gobierno, a que me oculten la información los únicos medios en Cuba TODOS estatales (y no menos claros que los privados).
    Reinaldo Arena, después de emigrar llegó a la siguiente conclusión:
    “Tanto en el Comunismo como en el Capitalismo a los ciudadanos nos dan por el c…, la diferencia estriba en que en el Capitalismo al menos podemos gritar”

  8. Muy de acuerdo con Digo. Lo demás, es pura palabrería. Este tema de Pelayo tratan de sacarle el quilo, una y otra vez, ad infinitum. Como mismo pasa con muchos cuadros cuando se equivocan.
    Al final, Pelayo sigue trabajando en la prensa, aportando sus conocimientos y su experiencia. COmo muchos cuadros que fueron liberados en su momento.

  9. Excelente análisis. felicito a autor. respecto a los que manejan la información en Cuba, no puedo decir nada… por las náuseas.

  10. 0 netrevistas, la verdad manciilada, la oscuridad de los hechos…y donde queda esa misma prensa que debia divulgar en aras del bienestar social…engaño y oscurantismo, plena Inquisicion de palabras y juicio de hechos

  11. O sea Jose Roman, Digo, Uds avalan que si un dirigente que representa los intereses del pueblo fue sustituido?, el pueblo, aquel que es dueño del país, de los medios de producción, de los medios de comunicación, el que hizo una revolución para estar en el poder. Y ahora el PUEBLO no necesita saber por que determinado dirigente que los representaba fue destituido.
    Disculpenme pero algo no está bien, o quien en realidad gobierna en Cuba?, no es el poder popular?

    Es difícil, después que propiciaste que todos leyeran que pensaran, les digas que otros van a pensar por ti.

  12. Excelente Maximo Gomez, mas claro no se le puede decir a los que están acostumbrados a las palabras complacientes y rechazan la crítica directa y valiente. Saludos

  13. Hay un detalle en todo esto de las liberaciones, cuando han sido graves las faltas sí se han publicado los motivos de la misma, recuerdo el caso de Robinson en Santiago de Cuba, o el caso del ministro de educación que vivía viajando al exterior, cuyo nombre no recuerdo, también los casos de Pérez Roque y Lage.

  14. Claro, lo anterior no justifica que se publique una escueta nota, cargada de ambiguedad, que solo da pie a especulaciones de todo tipo, se debió ser más concreto y mencionar los errores que cometió Pelayo Terry que motivaron su sustitución, como dice uno de los comentarios del propio Granma, se debe respetar a los lectores.

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