“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
Las caricaturas de un cubano sobre Trump
 

Las caricaturas de un cubano sobre Trump

Tomado de El Mundo

Salió de La Habana huyendo de Fidel y 40 años después se topó con Trump en EEUU

Sus impactantes dibujos han convertido al ilustrador cubano Edel Rodríguez en icono de la resistencia al actual inquilino de la Casa Blanca

Visualicen. Donald Trump con la boca abierta como una muñeca hinchable, derritiéndose como si fuera una loncha de queso cheddar. Fundido. El presidente con corbata roja y capirote del Ku Klux Klan junto al titular “La verdadera cara de Trump”. Donald Trump con la cabeza de la Estatua de la Libertad en una mano y un cuchillo ensangrentado en la otra. “America First”, dice. El comandante en jefe cabalgando una bomba atómica con Kim Jong-Un, los dos en pañales. “El juego de la muerte”. El magnate del tupé rubio cayendo como un meteorito sobre la Tierra. “El fin del mundo”. Donald Trump con la cabeza en llamas, como un fósforo naranja. “Año uno”.

Todo son portadas de revistas internacionales publicadas durante el primer año de Trump en la Casa Blanca, incluso antes, cuando un excéntrico multimillonario, bocazas, egocéntrico, machista y provocador decidió ser candidato a la presidencia de los Estados Unidos de América. “Un completo idiota”, según el retrato de Edel Rodríguez, autor de las ilustraciones del primer párrafo, el dibujante de todas las portadas.

Rodríguez nació en La Habana en 1971. Con sólo 8 años huyó en barco de Cuba rumbo a Estados Unidos en lo que se conoció entonces como el éxodo de Mariel, la salida de más de 125.000 cubanos que escaparon del régimen de Castro entre abril y octubre del 80. Se licenció en el Pratt Institute de Brooklyn y pronto empezó a trabajar para la revista Time, donde fue director de arte entre 1994 y 2007. Su fama internacional, sin embargo, le ha llegado como freelance, cuando el cubano que desertó de Fidel se topó con Trump.

“Para mí, como inmigrante, EEUU era la tierra soñada, para cualquier inmigrante lo es. América era un símbolo, el lugar, la última esperanza para el que busca ayuda. Yo me crié así, pero ahora ha llegado un monstruo que ha destruido el sueño americano, esa idea de que EEUU era un país increíble con oportunidades para todos. Es complicado asumir que alguien tan grotesco haya acabado con todo, con una idea de país que será bien difícil de recuperar. Tal vez de aquí a 10 o 20 años América volverá a tener esa fama de ser un lugar ideal, pero ahora está destruido. Nadie quiere venir para acá”.

Edel Rodríguez responde por teléfono cuando la nieve cae sobre su estudio en Nueva York. Acaba de tuitear una nueva ilustración sobre Trump, un dibujo del presidente, diminuto, amenazado por una teta gigante que resume el penúltimo escándalo del político, denunciado por una actriz porno a la que pagó 130.000 dólares para que no contara que se acostó con él en un torneo de golf. El cubano suele trabajar así: dibuja compulsivamente, comparte sus trabajos en las redes y muchos se convierten en virales, acaban convertidos en pancartas, en símbolos de la oposición al presidente. Otros acaban en portadas.

“El mundo se está preguntando si aún existe libertad en EEUU, si aún se puede opinar libremente y cuando ven mi trabajo se excitan. Son imágenes que ya están en su mente pero que seguramente no visualizan hasta que ven mis dibujos. Por eso funcionan y se convierten en iconos culturales más allá de mis redes o de las revistas”, explica Rodríguez, sorprendido porque cabeceras como Time o la alemana Der Spiegel se atrevieran a publicar sus ilustraciones. “Es importante que lo hicieran, por muy fuertes que fueran los dibujos, porque eso animó a la gente a salir a la calle. Cuando una revista, americana sobre todo, se atreve a sacar algo así es que algo está pasando. Y al final conseguí lo que soñaba, montar una campaña contra este idiota”.

P. También es una prueba de que sí existe libertad en EEUU…

R. Sí y en parte lo hago justo por eso. El mundo está pendiente de lo que está pasando en EEUU, creen que todo se acabó y lo que yo hago es decirle al mundo que no se preocupen, que aquí todavía hay bastante libertad y que hay mucha mucha gente, más de la mitad, que está contra Trump. Tuvimos unas elecciones, nos pasó esto y ahora lo enfrentamos como podemos. Pero aún hay libertad. Si se acaba la democracia en América, se acaba en el mundo.

P. ¿Se ha sentido amenazado por sus trabajos?

R. Sí. Me han amenazado, me han insultado, me han dicho que me debería haber ahogado en el mar cuando vine de Cuba, han dicho cosas contra mi madre, me han llamado comunista…

P. Después de casi año y medio de presidencia, ¿sabe ya cómo es Trump?

R. Es un abusador. Un continuo abusador. Abusa de las mujeres, del público, de los inmigrantes, del poder… Ha abusado tanto de la gente que al final la gente se ha acostumbrado a este loco, pero a mí todavía me molesta. Ya no me sorprende como antes porque le conozco, sé que en cualquier situación elegirá siempre la peor opción, la que más odio genere. Y me preocupa sobre todo qué pasará si lo tumban, si al final le hacen un impeachment (proceso de destitución). ¿Qué va a hacer este hombre? ¿Cómo lo van a sacar de la Casa Blanca? Porque a él lo que le gusta es el lío, buscar problemas, generar batallas.

La primera ilustración de Trump que hizo Edel Rodríguez la dibujó durante las primarias, en el año 2016. El candidato republicano derretido días después de que se conociera su particular estrategia para conquistar a las mujeres. “Cuando eres una estrella, puedes cogerlas por el coño”, aseguraba en una vieja grabación. El titular de Time decía ‘Fusión total’. Se equivocaron. Trump no se deshizo.

“Pensaba que no llegaría a ningún sitio después de todo lo que había dicho y hecho, pero dos o tres meses antes de las elecciones me lo empecé a tomar más en serio. Para mí nunca fue algo cómico, nunca fue gracioso. La gente lo trataba como un chiste pero para mí era algo serio. Yo lo traté como a Hitler o a Mussolini, fuerte desde el principio”, apunta.

Ganó Trump y vinieron después las viñetas del nuevo presidente arrasando el planeta como un tsunami, cayendo como un meteorito, caracterizado como un miembro del Ku Klux Klan después de los incidentes racistas en Virginia. “Casi todas son ideas mías. Las mejores surgen siempre cuando estoy viendo las noticias, alguna idea me viene a la cabeza y la dibujo en 5 minutos. Si me encargan algo, me cuesta más encajarlo. Yo no trabajo así”.

En noviembre de 2017 ilustró otra portada de Time, con la cabeza de Trump convertida en bolas de demolición, destruyendo “el gobierno tal y como lo conocemos”. El hijo del presidente la compartió orgulloso. Es la única reacción que le ha llegado del entorno del dirigente.

P. ¿Y si Trump sale reelegido en 2020?

R. No me sorprendería. Este país es así, reelegimos a Bush en plena guerra de Irak y a Clinton en medio de sus escándalos. También a Obama. Este país, si las cosas van medio bien en el día a día y hay comida sobre la mesa, prefiere no cambiar. Y si los demócratas no ponen a alguien bien fuerte delante de Trump, que se quiera fajar con él de verdad, Trump no caerá. Este tipo necesita que la gente se enfrente a él. Yo lo hago con mis dibujos, otros lo hacen desde los medios de comunicación. Hay que fajarse por la libertad, porque la libertad no es gratis.

P. Al menos si sigue Trump, seguirá teniendo trabajo como ilustrador…

R. No necesito a Trump para trabajar. Llevo 20 años trabajando sin él y seguiré 20 más después de que esté muerto y bajo tierra.

P. Pero admita que Trump es un chollo para un ilustrador.

Sí, es fácil. Es tan idiota que es una caricatura en sí mismo. Y es fantástico que sea así porque lo odio tanto y me cae tan pesado que prefiero no dedicar demasiado tiempo a dibujarlo.

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5 thoughts on “Las caricaturas de un cubano sobre Trump

  1. “lo odio tanto y me cae tan pesado” ¿No será de la escuela del che, el odio como arma para matar?, pero él tiene libertad para hacer eso y lo dice él mismo, nadie lo va a encarcelar por ofender los “¿cómo le llaman allá? figuras (que ya las han convertido en símbolos) patrios o públicas.

  2. la resistencia a la falata de libertad tiene muchas armas,la más mordaz e inteligente está en la sátira,en la ironía.Ver que un cubano que emigro con ocho años,logra insertarse a nivel internacional, en el dificl trabajo de la catricatura y de la imagen gráfica, es gratificante.No porque sea mérito para cuba, sino que es una identidad que no se pierde…éxitos en su lucha y trabajo….

  3. De verdad que el Trump es “Caricaturezco” pero no de una caricatura normal es que es un personaje ridículo en extremo, lo bueno es que en ese pais se puede caricaturizar hasta al mismísimo presidente. Que envidia sana!

  4. Excelente decisión haber ido a USA a desarrollar el arte de la caricatura, porque en Cuba si el presidente le cae mal por abusador o por lo que sea uy decide manifestarlo, inmediatamente se convierte en disidente, sin embargo en USA sigue siendo respetado como ser humano aunque se manifieste en contra de su propio presidente.

  5. Me gustaria ver las caricaturas de un americano que viva en Cuba de Raul y Fidel en la portada de una revistar cubana 🙂

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