“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Laboratorio cubano busca socio en Puerto Rico

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Tomado de El Nuevo Día

Cuba tiene interés de que Puerto Rico se convierta en pionero de la terapia del medicamento Herberprot-P, un fármaco que las autoridades sanitarias cubanas aseguran que sana las úlceras del pie diabético y evita las amputaciones que ellas provocan en un 85 por ciento de los casos.

Los vínculos históricos entre Cuba y Puerto Rico, expresados por décadas a través de áreas como la cultura o el deporte, tienen la posibilidad de estrecharse a través la industria farmacéutica o la salud pública mediante el acercamiento para el tratamiento de la diabetes, una enfermedad que aqueja a cientos de miles de puertorriqueños y cubanos.

El Herberprot-P, un medicamento netamente desarrollado en Cuba, cuenta con un permiso de la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) para hacer pruebas clínicas dirigidas a autorizar su comercialización en territorio estadounidense.

El proceso no se ha echado a andar porque Cuba está a la espera de un socio que quiera asumir parte de la inversión de $170 millones que cuesta la tramitación de los permisos en la FDA.

En lo que eso ocurre, los cubanos hicieron un llamamiento a los puertorriqueños para dar los primeros pasos para probar la terapia y para que los galenos boricuas se adiestren en ella.

“Como los puertorriqueños se guían por las reglas norteamericanas, no pueden introducir la terapia allí hasta la aprobación de la FDA, pero si hay alguien sensible a tratarse en Cuba primero que un americano, sería un puertorriqueño”, dijo a El Nuevo Día el doctor Manuel Raíces Pérez-Castañeda, vocero del proyecto Herberprot-P.

“Otra cosa también es que los médicos puertorriqueños pueden venir a adiestrarse en la terapia y estar adelante en ese proceso para cuando el medicamento entre al mercado”, agregó el científico cubano, quien enfatizó en que su país tiene la preocupación de que los puertorriqueños se queden atrás.

“Si esperan que esta terapia se registre en Estados Unidos, posiblemente Cuba se va a llenar antes de ese permiso de americanos, lo cual ya está pasando, y no habrá espacio para los puertorriqueños. Si un puertorriqueño, que es más afín al cubano, que habla el mismo idioma, que tiene la misma manera de pensar, viene, será mejor recibido y las posibilidades son infinitas”, expresó Raíces Pérez-Castañeda.

Si bien los ciudadanos estadounidenses están viajando a Cuba por centenares para tratarse con medicamentos revolucionarios, como el Herberprot-P o la vacuna contra el cáncer de pulmón Cimavax, o a visitar clínicas especializadas para desintoxicación o restauración neurológica, lo cierto es que lo hacen cobijados bajo una de las 12 categorías autorizadas por el presidente Barack Obama a raíz de la normalización de las relaciones diplomáticas en el 2014.

Lo hacen bajo su propio riesgo, pero la mayoría viene a Cuba por la economía en sus tratamientos y porque, en muchos casos, no tienen nada que perder con experimentar algo nuevo.

La medicina en Cuba es gratuita para los nacionales, no para los extranjeros, pero los costos son sustancialmente más bajos que en Estados Unidos.

El tratamiento básico de tres inyecciones de Heberprot-P para lesiones leves, ronda los $1,500 más los gastos de viaje. La atención de lesiones complejas, que requieran hospitalización extendida, fluctúa entre los $8,000 y $10,000.

Los cálculos cubanos señalan que un tratamiento similar costaría hasta tres veces más en territorio estadounidense.

Los profesionales de la medicina estadounidense, por su parte, vienen al país como parte de misiones profesionales que son atendidas por sus colegas cubanos a través de congresos o seminarios, cuyos costos dependen de los días de estadía y la complejidad del programa.

“Es importante que los puertorriqueños decidan venir a Cuba, no a Nebraska, ni a Iowa, si no a Cuba, porque si logramos demostrar el concepto en 30 puertorriqueños, en 15, en 5, personas que tengan un criterio de amputación alto, y a esas personas las logras salvar, sería un factor de peso para que se catalicen las acciones de ensayos clínicos en Estados Unidos y se dé acceso a la terapia”, manifestó Raíces Pérez-Castañeda.

Los cubanos han hecho su tarea para calcular el impacto del Herberprot-P en Puerto Rico. Un análisis preliminar hecho en el 2015 registró que alrededor de 900 diabéticos puertorriqueños al año podrían evitar perder alguna extremidad o ver curadas sus úlceras con el medicamento.

La realidad inmediata impide el uso del fármaco en suelo estadounidense, pero la posibilidad de Cuba está abierta, siempre que sea viajando por una de las vías legales y sabiendo que el riesgo corre por cuenta propia.

 
 

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