“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

La polémica en torno a la sátira política

cuba2d6-1Tomado de El Amigo Común

Abro el face y  me reencuentro conmigo mismo un año y medio atrás. Fernando Ravsberg saca del congelador cierto artículo que escribí a mediados de 2015 y la llovizna de comentarios comienza a caer, un socio me pide el enlace y lo comparte, otro se siente aludido y protesta y de repente el protagonista de la historia resurge en la red.

“Contra, compadre, qué bueno que te encuentro” –me espeta Siro Cuartel a boca de jarro-. Y acto seguido la conversación toma un giro de entrevista, porque yo quiero saber y él quiere decir.

Un estallido de acusaciones contra Siro, seudónimo de quien firma el sitio de sátira política El Lumpen, se produjo tras el cierre temporal que sufrió en su cuenta Iroel Sánchez, autor del blog La Pupila Insomne, y uno de los más activos defensores del Gobierno cubano en las redes sociales. Siro Cuartel resultó ser el foco principal de la balacera, en buena medida debido a sus comentarios en la propia red propiedad de Mark Zukemberg acerca de bloquear a personas con criterios marcadamente contrarios a los suyos.

YAS: Siro, ¿qué pasó a tu juicio con todo esto?

SC: Yo me entero por otra persona lo sucedido con Iroel en Facebook. Me manda la captura de pantalla del reporte. Y al otro día cuando yo veo la noticia en Cubadebate, le envío a una persona esa foto que me habían mandado a mí. ¿Por qué? Porque: era un trabajo al cual le faltaba el apoyo fotográfico. El día anterior, ya 2 personas de mi círculo de amistades, me estaban “culpando”. Sale “la foto” y sale además,  una insinuación a que yo, y otra persona “estaban detrás” del asunto. Una mentira porque del mismo modo que hice llegar a Cubadebate la foto de marras, hice llegar otras dos que me exoneraban.

YAS: Pero en varias ocasiones  has dicho que vas a tumbar a tal o mas cual, ¿cierto o falso?

SC:  No hay “máquina de tumbar perfiles”, eso no he existe. Yo he denunciado publicaciones que no deben estar en Facebook (por sexo, o por violencia explícita) y han removido los perfiles, y uno de ellos, sucedió, el día que dije: “Lo siento, pero nunca lo tendrás de vuelta” Lo dije por esa persona, y me lo achacaron por otra.

En cuanto al caso de Teo Pereira, sí, fue un perfil que denuncié a Facebook, por mentir y difamar a Elaine Díaz, la líder de Periodismo de Barrio. ¿Lo tumbaron? No fui yo el que difamó sobre ella; fue él, como también denuncié si mal no recuerdo a dos más por cosas parecidas.

YAS: ¿Consideras que lo tuyo es un caso aislado o forma parte de algo más, digamos, sistemático?

SC: Se estaba “cocinando” lo sucedido con el caso Pantoja, que coincidió con la organización del viaje de Periodismo de Barrio a Guantánamo, y coincidió con un artículo escrito por Harold Cárdenas Lema en La Joven Cuba, y se había despedido a Maykel González Vivero de Radio Sagua, y se estaba demonizando a Progreso Semanal y Oncuba, y la Pupila Insomne llevaba semanas dedicada a Fernando Ravsberg exclusivamente, y saltaron a la palestra pública unos cuantos perfiles reales y falsos, trolleando, difamando, ofendiendo, llamándolos mercenarios, apátridas, vendidos, contrarrevolucionarios… a Harold lo ofendieron y acusaron de Centrista, dijeron que El Toque era financiado con dinero de la OTAN. Ya desde el momento que ofenden, yo reacciono. Reacciono – y mal – porque veo como denigran de personas, nunca he soportado las injusticias. Nunca. Ni las mentiras.

YAS: Ahora, independientemente de lo que ha sucedido ahora, ¿crees que se te condena por hacer sátira política? ¿Qué hay detrás d tu sitio, búsqueda de reconocimiento, alguna ganancia económica?

SC: Hubo ocasiones en que una foto X me sirvió para “generar” una broma, hubo muchas otras ocasiones en que era evidente la intencionalidad de hacer humor político, aunque este es un trabajo incómodo, porque “indefinirte”, en un mundo tan polarizado puede ser visto como un rasgo de debilidad. Al menos yo, a través de diversas vías, recibí “propuestas de entrevistas” o alguien interesado en escribir sobre mí  y la verdad es que yo no fui a ninguno de ellos, e incluso, al menos 2 de los interesados, son personas de las cuales no tengo dudas de su profesionalidad, y a las cuales hasta conozco personalmente. Hubiese sido una buena oportunidad de dar a conocer mi trabajo, pero quizás alguien deberá entender algún día, que hay personas que se sienten bien con su trabajo, y no buscan la fama o la gloria.

Yo he decidido reservarme mi derecho a la privacidad y el anonimato. No por “temor” como algunos han querido hacer ver, no, es mi derecho, “quedarme al margen de la fanfarria”, pero hay muchas personas que no comprenden, algo tan sencillo como que Siro Cuartel, es un pseudónimo literario.

Es curioso que yo estaba viviendo una etapa muy dura de mi vida, y ya existía en algunos la idea de que “me estaban pagando”. Yo hago humor político y punto, y no me fijo de qué lado está el viento, sino hacia qué lado está la noticia (la sátira).

prensa-alternativa-cuba

Notas al pie (o mi opinión al respecto)

No es común en una entrevista, pero violemos al menos esa regla: desde esta línea esto es lo que piensa un periodista que cambió su posición geográfica hacia el norte del estrecho de la Florida, tras diversas y complicadas circunstancias.

El día que llegué a este país les dije a mis parientes que no quería hablar de política…  ¡Ah, no jorobes! De política es de lo único que he hablado desde el día 1.

Aquí he abordado el tema Cuba entre republicanos y demócratas, opinar sobre los desafueros de Trump o las medias caras de Hillary, polemizar con cubanos que salieron en los 60 y con los que nacieron aquí, con gente que ni sabe a ciencia cierta dónde queda Cuba o con el matancero que me enseña a manejar que se autodenomina como tremendo gusanón… con el tiempo que hacía que no escuchaba a alguien usar el término.

La suerte es que en la Universidad aprendí que se puede discutir sin excluir al otro, que quien más rojo entraba era el primero en saltar  la valla, y aquella frasecita de Lenin acerca de los extremistas…

Ahora sale de nuevo a relucir el artículo que escribí con Siro Cuartel de leiv motiv, a propósito del  uso y abuso de la ética como crítica a los jóvenes que aprovechaban las páginas alternativas para ganar algo más, y de paso, escribir lo que no les permiten en los medios oficiales. Solo que un año y algo después las cosas están peor.

Si se dieran cuenta quienes toman las decisiones en Cuba que la vida cambió, que la prensa  tiene que responder  de verdad a lo que diga la gente, no solo al Partido. Y que lo peor que puede pasar es que un grupo se envicie tanto con el poder, que al momento de pasar la batuta, dé marcha atrás y pretendan detentar algo que ya perdieron,  el consenso, el apoyo unánime. La sociedad tiene tanta información que ya no es posible enclaustrarla, y uno comienza a preguntarse, pero será que estos excesivos privilegios que algunos se niegan a soltar los habrán tenido siempre, nos habrán mantenido engatusados como a niños, esperando por los cambios, como cuando engavetaron el debate sobre la Ley de Comunicaciones, y un montón de cosas más trascendentales junto a ello. ¿Será que la manipulación no venía solo de Miami, también salía del Palacio de la Revolución?

Quienes llenaban cintillos desde Florida con medias verdades o mentiras burdas sobre el “régimen”, apenas tienen que abusar de ello, cuando la realidad cubana les sirve en bandeja de plata los argumentos. O acaso, ¿qué dice entre líneas que apenas despegando el avión de Obama de La Habana, se sucedieran una serie de aberrantes opiniones en vivo en la televisión cubana, alertando sobre los peligros de la reaproximación con los Estados Unidos? ¿O que arresten a un grupo de jóvenes por reportar un ciclón en Baracoa, cuando la diversidad de matices nos hará precisamente más creíbles? ¿O botar a un periodista de un medio solo porque compartió los criterios de una colega en las redes sociales? Ok, que no tenía su autorización expresa, bien, ¿pero qué hay de nuestro compromiso con la verdad?

¿Por qué  las respuestas al atrevimiento de esos jóvenes de medios alternativos tienen que ser el aplauso a la represalia, el revanchismo que entraña la enorme desunión que se incuba en nuestro sector periodístico? Nuestro, sí, aunque vivamos en Houston, Madrid o Moscú.

¿Por qué en vez de enfocarse en los posibles o improbables financiamientos de unos y otros, no se concentraron en contar mejor las historias, como la de Richard López, trabajando en Baracoa mientras su techo volaba por los aires, o el reportaje humanísimo de Ricardo Ronquillo en Juventud Rebelde? ¿Por qué tirar el sofá por la ventana, expulsando de la Universidad a un joven talentoso y muy franco por el simple hecho de que escriba verdades incómodas?

Nada justifica el maltrato a un periodista, trabaje para quien trabaje, sea de acción o de palabra, sea Elaine Díaz, el hijo de Bulté o Ramón Pacheco, ultrajado hace unos años en un estadio de pelota. La propia diversidad de criterios hará a Cuba más fuerte, y lejos de hacer quebrar el sistema político que defiende, lo validará mucho más a los ojos de su gente, viva donde viva, porque quienes un día decidimos salir de la Isla por motivos políticos, económicos o incluso detrás de las voluminosas nalgas de una mujer, también somos cubanos y sentimos y padecemos hasta el más mínimo detalle lo que pase allí.

¿Acaso podremos seguir inmutables al hecho de que en materia económica hallan tantos pasos mínimos en el reordenamiento del modelo? Vaya, ¿no es más sencillo llamarle reforma? La prensa cubana, la de aquí y la de allá, no puede permanecer ajena al hecho de que se contradijeran los decisores en la autorización al montaje de los tractores norteamericanos en El Mariel, y se exploren rápido los por qués, o que la famosa Ley de Inversión Extranjera abandone ese apellido, cuando serían justamente los cubanos que tengan capital los primeros interesados en invertir su dinero en el país de sus raíces, si no estuvieran retenidos por el embargo, es verdad, pero también por los temores de que un día les confisquen las propiedades, o incluso, alertados por la embajada de los Estados Unidos acerca de la imposibilidad de dicha sede a proteger los derechos de los hijos de cubanos nacidos en los EEUU. La confianza tarda años en asentarse entre parejas, y apenas un acto para destruirla para siempre, y lo mismo aplica para las relaciones entre los países y sus ciudadanos.

¿Por qué continuar dedicando enormes espacios a realizar la autopsia de cada suceso internacional, si nuestra propia realidad es continuamente pasada por alto, o en el peor de los casos, censurada por una mano que nunca da la cara?

¿Por qué insistir en buscar chivos expiatorios, como Siro Cuartel –independientemente de lo que haya dicho o hecho-, todo este asunto huele, como muchísimos otros eventos a cortina de humo. A que alguien desea concentrarse en estas ramas, para evitar que la gente vea el bosque. The big picture, dirían por estas latitudes.

El Congreso del Partido pasó, los debates posteriores muchas veces cayeron en la repetición automática de criterios preconcebidos, en la sobresaturación.

EEUU seguirá siendo un rival de consideración, eso no cambiará, pero el enemigo de la Revolución Cubana se mira cada día al espejo, desde aquel lado del estrecho de la Florida: la corrupción que gana visos de impunidad entre altos dirigentes, que se va enquistando como un cáncer en los estratos más humildes de la sociedad, viendo el robo al Estado como una necesidad para sobrevivir, cuando se establece complicidad entre casi todos en un centro laboral, cuando la familia de un héroe hace gala de poder.

La gestión gubernamental tiene que hacerse más creíble, y conseguir que regresen los vecinos a las rendiciones de cuentas, y que su criterio cuente, que sea respetado quien piensa diferente.

El Partido Comunista tendrá que mirarse al espejo de las izquierdas latinoamericanas, empeñadas en culpar al imperialismo de sus fracasos, sin reconocer sus propios errores.

La política hacia adentro tiene que tomar otro impulso. Miles de acciones pueden emprenderse sin esperar por el fin de un bloqueo que se resiste a caer. Lo más visible es el abismo entre los salarios y los precios en Cuba, todos por encima del 200% del valor del producto, y aunque no se puedan llevar a su lugar justo, al menos pueden ser más dignos.

A partir de ello pudieran reinvertirse en trasporte público las recaudaciones por las ventas de autos; pudiera desaparecer el monopolio del comercio minorista autorizando la importación de insumos para su venta; pudiera aparecer el comercio mayorista de una vez, ampliarse el internet, que nos representen en olimpíadas y el Clásico Mundial de Beisbol los atletas que se fueron, o que los gobiernos locales puedan disponer de sus dineros sin tanta centralización, o que la prensa consiga extender métodos de autogestión.  Nada de eso depende de los americanos.

Y es en la búsqueda de ese bienestar que el país tiene que enfocarse, olvidando políticas arcaicas, o prejuicios que les aten. Sin pausa sí, pero las transformaciones tienen que llegar con prisa.

Porque en estos momentos hay pocos argumentos políticos más poderosos contra ese proyecto social de la Isla que la partida de gente joven, del principal recurso de la nación: su capital humano…la división de familias, el trauma que trae ese vacío a quienes se quedaron, en los argumentos para convencer a los más jóvenes.

Para quienes estén esperando en este artículo por una explosión personal de dramas migratorios, de confesiones ocultas durante 20 años, de historias truculentas de persecución y otros efectos de la paranoia provocada por “el régimen castrista”, lo siento, no hay nada de eso aquí. Partí de Cuba por mis propios motivos y frustraciones, y no hubo ni hay una gota de recriminación para quienes en algún momento dirigieron mis pasos, no sufrí represalias ni actos de repudio. No hay reproches para mis amigos, mis colegas y mis ex compañeros de labor.

Por otra parte, para quienes apenas les resta el gastado recurso de infundir el miedo acerca de una futura Cuba sin la actual generación en el poder, sería bueno recordarles que un valor del militante comunista es el apego a la verdad, a la autocrítica, que no hay nada más contrarrevolucionario en la Cuba de hoy que el ultraconservadurismo que ata las mentes de quienes promulgan la necesidad del cambio de mentalidad, que la cosa va a ser más seria, cuando quienes les exijan responsabilidades por sus actos sean los tipos simples y llanos crecidos en el pueblo, sin la sombra del más mínimo financiamiento o apadrinamiento externo, y no las Damas de Blanco, UNPACU o quien sea.

Cuba tiene que cambiar. Y no puede haber en ello miedo a las diferencias. Si el socialismo se sabe tan fuerte y arraigado en el pueblo, no puede temer someterse al sistemático escrutinio público, ya sea desde las páginas de un periódico o ante una urna electoral.

No importará en un futuro muy próximo quien opine sobre la realidad cubana, de una forma no “aprobada” en el Departamento Ideológico. Habrá que acostumbrarse a la diferencia de criterio, como a los temas de género, y entrenarse en el bellísimo ejercicio de la polémica, sin que lleguemos a retar a duelo a nadie por el simple hecho de que nos adverse.  Siro Cuartel y su sátira política es una presencia necesaria en nuestro ciberespacio, y ojalá apareciesen otros- como esas deliciosas décimas costumbristas que publica Alexis Díaz Pimienta en OnCuba. Son estilos necesarios en los medios más consumidos por la población, son parte de ese papel de perros guardianes históricamente asignado al periodismo, y que lastimosamente hemos dejado morir con los años.

Porque incluso el hecho de introducir pluripartidismo en el sistema, no convierte a la Mayor de las Antillas en capitalista,  y si al final de la jornada el bienestar social y la felicidad plena del hombre se busca, con equidad social, con idénticas oportunidades para todos, con acceso libre a la salud, la educación y beneficios para los necesitados, y con elecciones directas y abiertas, y que los cubanos que vivan en la Conchinchina puedan participar de la vida política y económica de su nación, ¿entonces qué? ¿Podrá funcionar realmente ese socialismo a la cubana, que ahora sobrevive carcomido por vicios que le desacreditan? Solo el tiempo y los cubanos lo dirán.  Países como Dinamarca tienen una monarquía constitucional y su gente vive mejor. No hay que exportar modelos, sino simplemente elegir aquel que más felices nos haga sentir como ciudadanos.

 
 

7 thoughts on “La polémica en torno a la sátira política

  1. Fernando mis felicitaciones por publicar este articulo; mis felicitaciones a Siro4el. Objetivo, contundente, profundo, veraz; en fin genial.

  2. Todo el diagnóstico está bien. Pero noto cierta ingeniudad en el autor. Ojalá pudiéramos llegar a ese mundo que él quiere. Ojalá el crecimiento de un sector económico (es decir, una clase) no influyera luego en elecciones o decisiones políticas. En cualquier caso, ese parece ser el nuevo “mainstream” del pensamiento cubano (concicliador, pensamiento “dos orillas”). ¿Una tercera vía? Creo que es posible, pero enfrentará muchos obstáculos. Lo cierto es que Cuba necesita cambiar. El problema no está en ponerle el cascabel al gato, sino que no nos ponemos de acuerdo sobre qué cascabel ponerle.

  3. Siro!!!! Donald trump en su campaña electoral denigró y ofendió a los negros, mujeres e inmigrantes de los Estados Unidos. Espero que como expresión de tu lucha contra las injusticias pidas a facebook que cierre su perfil. Contamos contigo!!!!

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