“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

La pintura de Sánchez en Costa Rica

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La exposición “Paisaje”, del artista cubano Tomás Sánchez, será presentada desde este fin de semana en el Museo de Arte Costarricense, en San José, con el objetivo de revelar la imperfecta naturaleza y la esencia del existencialismo humano.

Un total de ocho piezas de gran formato (200 x 250 centímetros), en acrílico y óleo, forman parte de la colección del artista, que estará en el museo hasta el próximo 28 de noviembre.

Esta muestra itinerante llega por primera vez a Costa Rica luego de haber sido presentada, hace aproximadamente un año, en el Museo Nacional de Bellas Artes en la capital de Cuba y dentro de la duodécima Bienal celebrada en ese país en mayo de 2015.

El artista Tomás Sánchez, quien se califica como “un pintor de metáforas”, da una pincelada a los paisajes irreales más completos hasta la síntesis de hacer una pequeña y solitaria isla con un gran lienzo blanco.

En la obra se puede observar “La batalla”, “Adoración”, “Antagonismo”, “Con la puerta abierta”, “Hombre crucificado en el basurero”, “Entre silencios”, entre otras, que presentan escenas imposibles, islotes trashumantes, robles en genuflexión, todo como una especie de homenaje a la abstracción geométrica.

Sánchez, quien ha vivido en países como México, Costa Rica, y en Miami, Estados Unidos, indicó en una entrevista con Acan-Efe que pinta “metáforas” sobre los estados de las personas y eso lo expresa a través del paisaje.

“Me diferencio de los paisajistas clásicos en el sentido de que no represento lugares específicos, yo busco impresiones que en una gran medida están muy marcados por la experiencia de la meditación, la meditación mística”, afirmó el cubano.

Según el artista, la mente puede ser “un jardín de Edén en plena satisfacción y armonía”, o una especie de “basurero lleno de temores, deseos, angustias frustraciones”, mientras que la meditación permite encontrar un balance y una paz.

“El paisaje me parecía algo gastado, pero de pronto empecé a darme cuenta que tenía una visión diferente de la naturaleza y que también me golpeaba esa naturaleza convertida en vertederos de basura”, manifestó.

El cubano explicó que se trata de dos paisajes que existen en el mundo, de dos estados que hace una “plena relación con la naturaleza y meditación” porque “cuando el ser humano solamente se proyecta hacia afuera se vuelve un consumista y piensa que está incompleto y adquiere bienes y más basura que al final vierte a la naturaleza”.

Sánchez nació el 22 de mayo de 1948 en la provincia de Cienfuegos, Cuba. A sus 16 años de edad, se trasladó a La Habana para comenzar sus estudios de pintura en la Academia Nacional 3 de Bellas Artes San Alejandro.

Entre los reconocimientos de su carrera se encuentran el Premio Nacional de Pintura, en la I Bienal de La Habana en 1984; la Medalla de la V Bienal de Arte Gráfico Americano, Cali, Colombia en 1986 y la Mención de Honor durante la I Bienal Internacional de Pintura, Cuenca, Ecuador en 1987.

Su obra ha sido exhibida de forma individual y colectiva en más de 30 países, que incluyen México, Estados Unidos, Japón, Italia, Colombia, Cuba y Francia.

Algunas de sus muestras más significativas son: Retrospectiva en el Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana, Cuba en 1985; Different Worlds en el Museum of Art, Ft. Lauderdale, Florida, Estados Unidos, en 1996 y La celebración de su 60 aniversario con Retrospectiva, en mayo del 2008 en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, México.

El Museo de Arte Costarricense informó que aunque los paisajes son la línea de identificación de Tomás Sánchez, en su carrera también ha trabajado en la pintura, el grabado, la escultura y la fotografía.

 
 

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