“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

La ONU, Cuba y la sequía

Productores de la Cooperativa de Créditos y Servicios Fortalecida (CCSF) Juan Darias, instalan un sistema de regadío en áreas sembradas de frijol, en Sancti Spíritus, Cuba, el 23 de febrero de 2014. AIN FOTO/Oscar ALFONSO SOSA/rmr

Foto:Oscar Alfonso Sosa

Tomado de IAgua

El diccionario define la resiliencia como la capacidad de supervivencia frente a una situación adversa. Imaginemos, por ejemplo, enfrentar una sequía extrema durante casi dos años, dependiendo altamente de la agricultura y con falta de medios, y ser capaz de alimentar a los niños y ancianos de la zona. ¿Podemos hablar de resiliencia en este caso? Sin duda.

Esta es la historia de una mujer fuerte que, como muchas otras, está logrando hacer frente a la sequía que desde 2015 castiga gravemente a Santiago de Cuba, manteniendo vivos los cultivos de los campos. Se llama Inalvys Bueno, tiene 40 años y vive en uno de los vecindarios más afectados del segundo centro urbano del país. “Donde se evapora más agua de la que cae. Donde la gente es más viva”, asegura.

Inalvis es muy consciente de que la sequía la afecta de manera directa y explica de esta manera los retos que enfrenta cada día: “Trabajo en la tierra, y en la tierra, sin agua, no hay nada que buscar. Vivo donde más falta el agua en todo Santiago de Cuba. Y además soy mujer. Porque aunque a una no le guste, hay que decirlo: al final, quien carga con todos los problemas que vienen por la falta de agua en las casas somos nosotras, las mujeres”.

7.000 mujeres contra la sequía

Inalvys Bueno es una de las beneficiarias del programa conjunto del Fondo para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Fondo ODS), dedicado a fortalecer la resiliencia de familias y grupos vulnerables afectados por la sequía en Santiago de Cuba. Implementado por las agencias especializadas de la ONU UNICEF, Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Programa de Naciones Unidas para el Desrrollo (PNUD), y con apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID), de la Dirección General de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria Europeas (ECHO), las iniciativas están dotando de recursos y capacidades a más de 7.000 mujeres para enfrentar esta situación. Su liderazgo contribuye a modificar comportamientos de gestión productiva y del agua, y a la construcción de resiliencia comunitaria.

historia_PMA_1Cuenta Inalvys que “son pocas las mujeres que quieren trabajar en el campo, sobre todo cuando hay tanta sequía, porque el desgaste es mucho. Y además, cuando llegamos a la casa ya de noche, tienes que seguir buscando cómo arreglártelas para hacer las cosas de la casa sin agua…”. Sin embargo, con el apoyo del programa, ellas y otras productoras de la zona intentan sostener las economías de sus hogares y cubrir con esas producciones las necesidades alimenticias de un millar de niños y niñas, adultos mayores, mujeres embarazadas y madres lactantes. Con un desafío añadido: su vecindario es uno de los más vulnerables de la ciudad; está alejado del centro y tiene edificios altos sin cisternas ni recipientes comunitarios de agua potable.

“La gente en Santiago no se duerme, sobre todo las mujeres. Aquí sabemos cómo darle la vuelta a las cosas y que, de todo lo malo, salga algo mejor”, puntualiza Inalvys. Para muestra, un botón: de 15 personas que trabajaban en la cooperativa sólo quedan siete; y de ellas, en el campo, sólo tres: todas son mujeres. “No es común ver más mujeres que hombres trabajando la tierra, pero aquí sí. Será porque somos más resistentes…”. Así se construye la resiliencia.

Objetivos sostenibles: fortalecer la cadena del agua

La provincia de Santiago de Cuba atraviesa una sequía extrema que se ha exacerbado progresivamente desde 2015. Actualmente las fuentes de abasto apenas llegan al 27,5% de su capacidad, y en la ciudad de Santiago de Cuba –con medio millón de habitantes- solo retienen el 15,8%. La provincia de Santiago de Cuba es también una de las zonas más vulnerables desde el punto de vista de seguridad alimentaria y nutricional. El Fondo ODS trabaja desde 2016 para fortalecer la cadena del agua ante situaciones de seguía en esta gran ciudad de Cuba.

El proyecto del Fondo ODS está concebido con un enfoque integral y cada uno de sus resultados tributa a fortalecer la cadena del agua ante situaciones de sequía en una gran ciudad de Cuba. Esta comprende: el sistema de alerta temprana hidro-meteorológico, el control, distribución y abastecimiento en condiciones de escasez, la creación de capacidades para el acceso de agua segura; y la continuidad de la producción de alimentos en condiciones de sequía, basado en el uso eficiente del agua.

 
 

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