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José Martí
 

La normalización de las relaciones entre Cuba y Europa

635824051224365238-jpg-980x588_q85_box-001000600_crop_detailTomado de América Económica

El eurodiputado español Ramón Jáuregui (PSOE) desempeña la co-presidencia de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana. Por ello ha jugado un papel clave en las negociaciones para un Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación con Cuba, así como en el nuevo impulso que han tomado las negociaciones entre la UE y Mercosur. En esta entrevista, analiza la situación en que se encuentran y esboza por dónde podrían transcurrir las futuras relaciones entre los distintos actores.

– ¿Nos podría explicar la situación en que se encuentra el “Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación entre la UE y Cuba”; y cuáles serán sus efectos, especialmente en su capítulo económico y de inversiones?

– Estamos pendientes de que llegue al Parlamento Europeo y queremos dar la batalla para que se apruebe allí. No va a ser fácil porque hay sectores anticomunistas muy potentes en la derecha europea, pero esperamos poderlos vencer y dar una oportunidad a la normalización de relaciones con Cuba que creo que ya es hora. En ese sentido, creo que Cuba va a ser la gran beneficiaria de esos acuerdos porque, en el fondo, prefiere la cooperación económica con Europa por encima de EE.UU. Además, ahí tenemos una cierta ventaja porque ya hay una fuerte presencia empresarial europea, especialmente española. Tengo muchas esperanzas de que el acuerdo abra un tiempo nuevo de relaciones UE-Cuba.

– ¿A qué cree que se debería esa preferencia?

– Ellos tienen mucho temor a una especie de invasión económica, financiera, e incluso poblacional porque EE.UU. está al lado. Ya en este momento, se calcula que puede haber 50 vuelos, cada semana, de EE.UU. a La Habana; y más de un crucero que llega por allí, cada día. Además, tienen una historia muy conflictiva con EE.UU. y son conscientes de que la economía europea es una social y de mercado. Por tanto, hay una mayor aproximación en valores sociales a Europa que a EE.UU.

– Usted ha señalado que la Posición Común continúa siendo uno de los grandes obstáculos ¿qué se debería hacer al respecto?

– Creo que durante casi 15 años la famosa Posición común no ha servido para casi nada. Además, tampoco ha sido coherente con lo que hacían los Estados miembro de forma particular. De esta forma, Europa mantenía una posición de bloqueo y los Estados hacían más o menos lo que querían. Creo que lo que tiene que cambiar es la actitud de Europa sabiendo que Cuba va a tener que hacer su cambio político sin que nadie se lo imponga. Ellos no van a admitir una injerencia política para decirles cómo tienen que organizar su democracia, sus libertades o su país desde el punto de vista del régimen económico.

Entonces, ese respeto a la soberanía cubana a la hora de organizar su propio país desde el punto de vista político hay que tenerlo en cuenta; al igual que hay que tener presente que ayudará más a la plena recuperación democrática de un sistema de libertadas plenas y de un sistema respetuoso de los derechos humanos, la apertura tecnológica, comercial y económica que va a llegar a través de estos acuerdos. Yo creo que el pueblo cubano no puede admitir lo que llamaríamos avance económico que solo se puede hacer mediante la apertura a que lleguen las empresas e inversiones y al mismo tiempo no tener libertades. Caerá como fruta madura la democracia, pero tienen que ser ellos quienes lo hagan porque sino nos equivocaremos.

– ¿Cree que España está siendo castigada con una pérdida de protagonismo en este nuevo escenario de oportunidades por haber impulsado los Gobiernos del PP la Posición Común?

– Sí, creo que España ha sufrido el castigo cubano por la Posición Común. Sin embargo el pueblo cubano nos quiere mucho. Probablemente en América Latina sea el pueblo socialmente más español o más próximo a nosotros. Creo que ha habido una actitud política por su parte que ha situado a España en un segundo nivel. No es casualidad que haya ido François Hollande a La Habana o hasta Obama y todavía no haya ido un presidente de Gobierno español o el Rey de España. Creo que sería bueno que tuviésemos una presencia internacional en Cuba potente y que España fuese cabeza de puente de Europa en la presencia europea y en los contactos y oportunidades que surjan a través de esta apertura que se está produciendo.

– Aventurando un poco el futuro, ¿cuándo cree que será factible un acuerdo de asociación?

– Creo que tiene que aprobarse el año que viene. Lo que ocurre es que el Acuerdo de Asociación será un acuerdo mixto y va a requerir la ratificación de los parlamentos nacionales y previamente aprobarlo en el Parlamento Europeo. O sea que cada cosa a su tiempo, pero el año que viene se aprobará en el Parlamento Europe, entrarán en vigor las cláusulas económicas y comerciales, y seguiremos trabajando con ellos en un diálogo sobre derechos humanos.

Tenemos una mesa para trabajar en esta materia porque nos importa que los Derechos Humanos sean siempre respetados como la gran institución defensora de los Derechos Humanos que somos en toda nuestra política exterior, comercial y política. En ese sentido, vamos a estar trabajando también en ese terreno, con prudencia; pero deseando que las libertades plenas lleguen a Cuba, porque yo soy de los que piensan que faltan libertades, que los Derechos Humanos no se cumplen siempre y que además hay una interpretación del socialismo que no es ajustada a una cultura democrática libre. Y para mí socialismo es libertad.

– Cerremos con el motivo de la jornada de hoy ¿Cómo se pueden paliar las consecuencias negativas del Acuerdo con Mercosur para ciertos sectores? ¿Basta para compensar con los efectos positivos sobre el resto?

– Un acuerdo con Mercosur tiene que tener protección para los sectores más afectados; en concreto para el del vacuno y el de agricultura, y en este último para el cereal, sobre todo. Creo que es necesario un marco de protección, aunque sea temporal. Sabiendo que en ese terreno las exportaciones de Mercosur pueden ser importante, yo soy partidario de darle un horizonte temporal de como mínimo 10 años para ir avanzando en ese terreno.

Pero la dimensión de lo que está en juego en el resto de los espacios con las dos grandes áreas industriales de América Latina, que son Brasil y Argentina, junto a Mëxico, es enorme. Hay multitud de empresas españolas y europeas que necesitan este marco de relación. Esas empresas también tienen muchos trabajadores españoles que tienen interés en que esto funcione. En términos objetivos, el acuerdo es muy, muy importante para nosotros. Quizás más para América Latina; pero en términos históricos y de perspectiva creo que es un acuerdo que tenemos que realizar con las debidas protecciones de los sectores afectados.

 
 

3 thoughts on “La normalización de las relaciones entre Cuba y Europa

  1. este senor sera lo que sera pero para mi,pobre cubano analfabeto,no sabe nada de nada sobre Cuba y sus relaciones,menos acerca de los sentimientos del pueblo de Cuba.Me parece el PSOE debia apartarse del Gobierno Comunista de Cuba.Le perjudica esa Amistad.Lo mismo que con Podemos….o son tan dogmaticos que no se dan cuenta ??

  2. Fernando: quien esta introduciendo el ingles en su blog ?? es jodedera suya ?? Seria su graduacion de Cubano !!!!!Ja,ja ……

  3. JDS, según ud, entonces Cuba debería hacerse “amiguito” del PP, partido fundado y formado (aún) por los nietos, sobrinos/nietos, sobrinos; etc, de connotados franquistas. Y con una caterva de dirigentes imputados en caso de corrupción actualmente. Menos mal que no pueden asesinar impunemente como antes.

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