“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

La madre negra de José Martí

Marti-SanAgustinTomado de Había otra vez

Tenía unos diecisiete años cuando supe de su existencia. Cursaba el último año de preuniversitario y me preparaba para los exámenes de ingreso a la educación superior. La profesora de historia habló de la madre negra de Martí, pero a muy grandes rasgos.

Hace unos días, en una mesa con libros en venta, el título “La madre negra de Martí”* asaltó mi curiosidad, toda la información estaba allí, en aquellas páginas.

Se llamaba Paulina Hernández y Hernández, era de origen Carabalí y natural de Pinar del Río. Con apenas dos años de diferencia de edad, esta mujer olvidada en los laberintos de la historia, resultó para José Martí como una madre.

Había nacido el 10 de mayo de 1855 y según se presume, sus padres fueron esclavos manumisos y  antes de su nacimiento, habían comprado su libertad.

paulina_pedrosoA la edad de 33 años emigró a Cayo Hueso, en compañía de su madre, otras seis mujeres y Manuel M. Hernández, probablemente hijo y heredero de Don Juan Hernández, hacendado dueño de esclavos, entre ellas Paulina y su familia.

Contrajo matrimonio con Ruperto Pedroso, y ambos, al ostentar la condición de libres, lograron comprar con el resultado de su trabajo una casa en Tampa, la cual convertirían en fonda y en hostal de huéspedes, emigrantes fundamentalmente.

Paulina y Ruperto conocieron a Martí en su primera visita a Tampa y se identificaron mucho con su proyecto, único que podía garantizar y complementar la libertad que ambos habían adquirido, una república “con todos y para el bien de todos”, que estuvieron dispuestos a entregar todo lo que habían logrado con inmenso esfuerzo y sacrificio, en su caso eso significaba ceder su casa, único bien material que poseían y así se lo hicieron saber en más de una ocasión. Tan así, que al fracasar el plan La Fernandina, la familia Pedroso hipotecó la vivienda para entregar el dinero obtenido, en aras del ideal independentista martiano.

De muy polifacéticas aptitudes, además de atender a los huéspedes que llegaban continuamente a su casa, se desempeñaba como cocinera y costurera, y según testimonios históricos, llegó a cultivar la composición musical.

Trabajó en la labor de unificación revolucionaria, sobre todo a hombres y mujeres de su raza, quienes le profesaban profundo respeto. En su hogar se fundó La Liga, sociedad análoga a la ya existente en Nueva York para auspiciar la superación cultural de los emigrados negros.

En 1892, en una cena de bienvenida al Delegado del Partido Revolucionario en Tampa, en la que le envenenaron uno de los platos, fue atendido en casa de Paulina, y ella, devenida enfermera, veló su sueño, le suministró sus medicamentos, atendió sus necesidades y los cuidados prescriptos por el doctor Barbarrosa, durante los días de gravedad y luego en la convalecencia. En carta a su ahijada María Mantilla, Martí contaba “(…) He estado enfermo, y me atendieron muy bien la cubana Paulina, que es negra de color y muy señora en su alma (…)”.

Un anécdota de la época, recogida en el libro que comentaba al inicio, narra que una noche, mientras el Maestro dormía, unos espías al servicio de la metrópoli española llamaron a la puerta. Paulina abrió cautelosamente y al percatarse que eran enemigos, les dijo que Martí no estaba ahí, este, al despertarse y conocer lo sucedido, le reprochó  cariñosamente haber negado su presencia, argumentando que debió haberles dicho la verdad, “pues esos hombres son hoy mis enemigos, pero yo haré mañana que sean mis mejores amigos.”

Al conocerse de la muerte del Apóstol, en 1895, el periódico Cuba en Tampa publicaba un poema de Paulina en el que expresaba su profundo dolor y el cariño que le tenía, pues así decía:

“Te quise como madre, te reverencio como cubana, te idolatro como precursor de nuestra libertad, te lloro como mártir de la patria.

Todos, negros y blancos, ricos o pobres, ilustrados o ignorantes te rendimos el culto de nuestro amor…”

Viuda, completamente ciega y mortalmente herida de enfermedad, cerró para siempre los ojos en su natal Pinar del Río, el 22 de mayo de 1913 a la edad de 58 años. Había pedido que la enterraran junto a una foto que una vez le enviara Martí, en la que este había puesto al dorso “Para Paulina, mi madre negra”.

*Toledo Benedit Josefina, “La madre negra de Martí”, Casa Editorial Verde Olivo, Ciudad de La Habana, 2009

 
 

10 thoughts on “La madre negra de José Martí

  1. Que. Linda. Historia ya. La. Conocia. Pero disfruté. Su. Lectura. De. Nuevo. Muchas personas amaron. A. Marti pero. Esta. Es. Amor. De. Madre

  2. En Cuba nunca se menciona a los familiares de José Martí hijos,nietos,yerno etc
    Quien tenga 42 minutos puede ver en YouTube la biografía de Cesar Romero, nieto de José Marti, hijo de Maria casada con un rico Español ,,,,,

  3. Ay Martí, cuando será que los cubanos estemos a la altura para merecerte, lo diste todo a cambio de nada, demostraste lo grande que eras en medio de una humildad material y espiritual demoledora, fuiste el mejor y más preclaro de todos pero nunca apartaste a los mque pensaban diferente a ti, te sacrificaste hasta la muere cuando lo necesario era que vivieras para que condujeras a los grandes hombres que te siguieron…. Ay Martí, mira que hay cubanos que no te merecen, mira que llevas años, decenios en Santa Ifigenia y nunca se ocuparon de ir a inclinar su frente ante ti y ahora te hacen una visita adjunta, colateral… pero no importa porque hasta para los crueles cultivaste una rosa blanca…

  4. @Luis Evidio (5)
    “Ay Martí, mira que hay cubanos que no te merecen, mira que llevas años, decenios en Santa Ifigenia y nunca se ocuparon de ir a inclinar su frente ante ti y ahora te hacen una visita adjunta, colateral… pero no importa porque hasta para los crueles cultivaste una rosa blanca…”
    yo personalmente muy de acuerdo con su comentario,lo respeto ahi,BUT HERE-<mira que hay cubanos que no te merecen>,todos,los renegados y los Agradecidos,merecemos al Jose Marti:grande,inmenso,humano,hombre q fue fisicamente jose julian,porque para todos existio y se entrego por igual

  5. Respuesta a Jose Manuel…

    Manuel,,,para usted que pregunta hasta cuando ???
    Diez años después, su hija María Mantilla ofreció la evidencia más contudente que existe respecto a su paternidad en una carta de nueve páginas que le envió a su hijo, el actor César Romero, el 9 de febrero de 1935.

    La misiva relata la vida de José Martí y afirma: “Yo quiero que sepas, querido, que él era mi padre, y yo quiero que tú te sientas orgullo de eso. Algún día, hablaremos mucho sobre esto, pero claro, esto es solamente para tu conocimiento, y no para publicidad. Esto es mi secreto, y Papá lo sabe. Bueno, creo que esto es bastante sobre la historia de la familia.” María Mantilla falleció en Hollywood en 1962 y sus cenizas están en el panteón de la familia Romero en el cementerio de Inglewood, California.

    El 23 de enero de 2004, las nietas de María Mantilla, Victoria y Martí Romero, hijas de Eduardo Romero, viajaron a La Habana y donaron la carta original a la Fragua Martiana.

    La prensa oficialista castrista reportó la visita y el obsequio del documento, pero no identificaron a las hermanas Romero como las biznietas de José Martí ni tampoco mencionaron que María Mantilla se identifica en la misiva como la hija de Martí.

    Quizá algún día se pueda hacer la prueba del ADN, como se hizo con los restos de Thomas Jefferson y sus descendientes afroamericanos, para definitivamente comprobar el parentezco entre José Martí y María Mantilla.

    http://www.latinamericanstudies.org/maria_mantilla.htm

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *