“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

La inoperancia de los bancos cubanos

Foto: Ladyrene Pérez/Cubadebate.Tomado de Cachivache

La Unión de Informáticos de Cuba (UIC) organizó un seminario, y los puso frente a frente. En primera instancia, el hecho de que el Banco Metropolitano se siente con sus actuales y posibles clientes cuentapropistas para explicarles cómo funcionan sus servicios, denota interés por no dejarlos a su suerte; y más que eso, por atraerlos, “enamorarlos”. Sin embargo, la pobre asistencia de los emprendedores al encuentro demuestra que no bastan las buenas intenciones.

Las prestaciones bancarias para el sector privado parecen bastante atractivas, en principio. Por ejemplo, disponer de una cuenta corriente permite administrar mejor los ingresos, efectuar transferencias y tener garantías para diversos objetivos.

Quienes posean tarjeta magnética pueden utilizar la telebanca, y con ello, pagar impuestos, electricidad, agua y teléfono. Además, el banco ofrece financiamiento para costear insumos, equipos, reparaciones y materiales de construcción.

El monto total a otorgar no tiene límite máximo, y ha disminuido el importe mínimo para conceder el crédito (de 3000 a 1000 pesos cubanos) y aumentó el plazo de pago (de 5 a 10 años, en el caso de financiamiento para inversiones). Aquellos que recién comienzan en su negocio, contarán con un período de gracia de hasta 12 meses. Not bad.

Aun así, los cuentapropistas deben enfrentarse a las mismas calamidades que el resto de la población: colas sempiternas, burocracia, inconvenientes técnicos del tipo “se cayó el servidor” o “no hay conexión”, e incluso obstáculos de los más pedestres, como el día de la fumigación, roturas del aire acondicionado, o de un cajero automático.

“No se puede ser eficiente teniendo que ir al banco”, confiesa resignado un emprendedor habanero, relacionado con la producción de software y soluciones tecnológicas. Y la tendencia le da la razón.

En 2013 existían 444 109 trabajadores por cuenta propia, y solo se habían concedido 550 créditos. Si bien en 2014 ocurrió un alza en los otorgamientos, la cantidad que accede a financiamiento todavía no es representativa del total inscrito, reconoció Francisco Mayobre Lence, vicepresidente del Banco Central de Cuba (BCC).

El uso indistinto de efectivo, cheques y tarjetas magnéticas complica más el asunto, porque con cada modalidad no se pueden realizar todo tipo de operaciones. Una solución sería Metropolitano en línea, servicio que –como su nombre lo indica– permite al cliente utilizar su cuenta desde una computadora.

En estos momentos, “por problemas tecnológicos que tuvimos, se está empleando solo con entidades, pero estamos trabajando sobre una nueva plataforma para incorporar a todo el segmento de clientes no estatales, en un futuro no muy lejano”, explicó Evelyn González Senande, de la Dirección de Banca Corporativa del Banco Metropolitano.

Por otra parte, una investigación del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC)[1], indica que lo legislado e implementado por las instituciones bancarias, significan prácticas y tratamientos bastante homogéneos a los diferentes actores. O sea, a los efectos, se procede igual –o casi igual– con un programador que con el dueño de un restaurante.

De tal modo, medir con la misma vara negocios esencialmente distintos, implica desconocer sus diferentes impactos en cuanto a capacidad exportadora, producciones que involucren procesos tecnológicos de creciente complejidad, aporte a la sustitución de importaciones, aprovechamiento de la fuerza de trabajo calificada, contribución al territorio, entre otros elementos citados por los investigadores.

Puesto al derecho: un escenario ideal sería aquel donde, mediante mecanismos financieros y otros, se estimulara las actividades con alto valor agregado, que generen mayor crecimiento y desarrollo.

Sucede que algunas normas estatales, por las que el Banco Metropolitano se rige, parecen concebidas para un movimiento rectilíneo uniforme, en “condiciones de laboratorio”, en una suerte de divorcio entre las demandas y realidad del sector emprendedor y la legislación vigente en el país. Por ejemplo, los créditos facilitados se deben destinar a comprar o hacer contrataciones en el mercado nacional. Si, como suele suceder, un emprendedor necesita adquirir productos en Panamá, Ecuador o Miami (porque aquí no hay, o porque allá tienen más calidad o son más baratos), el banco no puede otorgar financiamiento para ello.

Incluso si se actualizaran las disposiciones comerciales, aún quedarían por superar el desconocimiento sobre la importancia estratégica de estos negocios (muchas veces necesitados de capitales de riesgo); y la falta de modelos propios de desarrollo y éxito de emprendimientos tecnológicos. El criterio de González Senande lo confirma: “para una cosa que se vea prácticamente oscura, no se puede dar financiamiento. Los ingresos proyectados, la actividad que se realice, deben tener cierta credibilidad”.

Otra situación: si un cuentapropista ofrece sus productos o servicios a un cliente en el extranjero, le es imposible recibir pagos por ello desde una cuenta fuera de Cuba; a menos que le llegue como remesa, a título personal; pero no como resultado de su trabajo. Ello implica un falseamiento de las ganancias reales, lo cual conlleva, entre otras consecuencias, que las autoridades puedan cobrar menos impuestos.

La funcionaria del Banco Metropolitano dijo no conocer acerca de la plataforma Stripe Atlas, abierta para la Isla desde marzo pasado. Mediante Atlas, startups de varios países pueden –técnicamente– crear una cuenta de negocios en Estados Unidos, captar las transferencias de pagos, y automatizar el proceso para establecer una presencia legal allí (hasta el momento ningún proyecto cubano ha sido aprobado).

Téngase en cuenta, además, que las iniciativas asociadas a la tecnología, muchas veces se caracterizan por su pequeña escala y alto riesgo. El estudio del CEEC concluye que la propia concepción de la política crediticia reduce los potenciales interesados, pues el beneficiario tiene que estar ya operando formalmente un negocio con cierto grado de consolidación, que permita revisar su historial y predecir ingresos.

“De esta manera, aquellas personas con un proyecto de emprendimiento, e incluso uno de reciente apertura, quedan marginados de esta vía de financiamiento y desviados a otras fuentes, o simplemente condenados a renunciar a la posibilidad de concretar su proyecto o rebasar los umbrales de precariedad”.

La típica vía de pedir dinero prestado a familiares y amigos, de aquí o de allá, resulta más expedita. Aunque será siempre una alternativa insegura y excluyente. Un eslogan del Banco Metropolitano dice: “Abra su cuenta, solicite su financiamiento, desarrolle su negocio”. Quizás muchos emprendedores tecnológicos prefieran ir directo al tercer paso.

About Eileen Sosin Martínez

Periodista cubana. Bicho nocturno, cafetera y buena amiga. Muy teatral (que no trágica), despistada y trabajadora, con malos pensamientos pero buenas intenciones.

 
 

6 thoughts on “La inoperancia de los bancos cubanos

  1. El problema es que el título del artículo se quedó corto, no es solo “La inoperancia de los bancos cubanos”, el título debía ser “La inoperancia de la economía cubana”. Realmente causa dolor ver que Cuba no tiene futuro por el camino que va y que los ideólogos del sistema insisten en seguir por esa misma ruta, la de experimentar una y otra vez el mismo modelo económico fracasado, solo que en este caso el laboratorio, como siempre, ha sido un país entero, y los conejillos de indias, 11 millones de personas

  2. El bloqueo tiene que eliminarse YA, por una parte para que el pueblo tenga una real esperanza de prosperidad a la vista, por la otra, para que el gobierno no pueda justificar más sus errores culpando al eterno responsable de todo “el bloqueo”. Solo sin bloqueo el gobierno no podrá esconderse más detrás de justificaciones y culpas ajenas y ahí sí tendrán que rendir cuentas porque su modelo no funciona ni con bloqueo ni sin bloqueo

  3. Efectivamente no hay economia eficiente sin un “sistema” bancario eficiente ! Y digo sistema porque todos los bancos deberian poder y saber competir por el cliente sea esto consumidor, empresa u entidad estadal. Desconosco la capacidad de inversion del “sistema” cubano en nueva technologia, pero la estimo casi nula. No estaria mal sugerirle al BCC fomentar inversion en el campo movil (apps) debido a los 1,5 Mio de “smartphones” andando por el pais, pero este tema estaria bueno para un post dedicado.

  4. Con la baja conectividad de Cuba no se.pueden generalizar las sucursales bancarias virtuales de empresas y de personas y todo lo que esto implica para la eficiencia y desarrollo de la banca.
    Esto es parte del precio que pagamos por los atrasos en la Internet con sus consecuencias en el desarrollo del país.

  5. No me sorprende esta inoperancia. Tanto tiempo trabajando con un sistema arcaico y desganado no puede llegar a otro lugar, chocar con la realidad. El dia que tengan que verdaderamente competir con alguien se arreglaran o desapareceran.

  6. Oh, “inoperante” sistema bancario…que ha otorgado millones de pesos en créditos para la construcción de viviendas a las personas con bajos recursos y con plazos muy generosos (creo que en otros países del mundo eso no ocurre, verdad ?)
    Ah, claro…pero me gustaría ver si los criticantes también le gustaría señalar al sistema cubano de salud o a la industria biotecnológica cubana como “La inoperancia de la economía cubana”…

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