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José Martí
 

La importancia de las elecciones en La Florida

Tomado de Progreso Semanal

En relación con la política, la mayoría está muy interesada en las elecciones de mitad de período que se realizarán este año en noviembre. Servirá, por un lado, para medir las posibilidades que tiene Trump de reelegirse en 2020. También determinará si el Congreso seguirá siendo un bastión republicano durante los próximos dos años. Y la Florida, especialmente dos contiendas claves en el sur de la Florida para el Congreso, se considera una potencial zona cero en 2018.

En primer lugar, tenemos la contienda senatorial, que muy probablemente enfrentará al gobernador republicano saliente Rick Scott, amigo y apologista de Trump, contra el senador demócrata titular Bill Nelson. Esta debería ser una contienda desagradable e interesante y puede ayudar a determinar si los demócratas arrebatan el Senado a los republicanos.

También está la elección del próximo gobernador del estado, lo que será clave para el futuro de la Florida, en especial cuando se considera un retroceso muy lento hacia el color azul en el ámbito legislativo del estado.

Además, esperamos la contienda del congresista Carlos Curbelo en el distrito 26 del Congreso. Sucede que el distrito pasa a ser el de mayor inclinación demócrata en el país, actualmente en manos de un republicano. En las elecciones presidenciales de 2016, el distrito votó abrumadoramente a favor de Hillary Clinton. Y, sin embargo Curbelo, un republicano que trata de presentarse como moderado, ha ganado allí desde que derrotó a Joe García en 2014. Curbelo afirma no estar de acuerdo con el presidente Trump, pero ha votado a favor del presidente y de la agenda republicana a un ritmo casi perfecto. También está el tema de su voto en contra de la Ley de Atención Asequible (u Obamacare) en un distrito donde hay casi 100 000 personas que recibieron atención médica gracias a esa ley.

Y la última vez que me fijé, los números en el distrito de Curbelo no lo favorecen: hay 148 331 demócratas inscritos en comparación con 127 690 republicanos, y 125,920 electores que no están afiliados a ninguno y que se autodenominan Filiación a Ningún Partido (No Party Affiliation –NPA). Va a ser una contienda difícil para Curbelo, a menos que yo esté totalmente equivocado y la popularidad del presidente Trump haya aumentado en ese distrito.

Su oponente por la parte demócrata es Debbie Mucarsel-Powell, quien ha pasado los últimos 14 años trabajando en desarrollo en la Universidad Internacional de la Florida. Se mudó a los EE. UU. desde Ecuador cuando tenía 14 años. Mucarsel-Powell tuvo una campaña fallida al Senado estatal en 2016. (Por cierto, un trabajo en desarrollo en una universidad implica recaudar dinero, del cual necesitará mucho para enfrentarse a Curbelo.)

En esta carrera, los independientes, como se suele referir al NPA, es el partido de más rápido crecimiento compuesto por personas de muchas razas y etnias, pero tiene un número creciente de inmigrantes recién llegados de Latinoamérica y el Caribe que deberían favorecer a Mucarsel-Powell. Los cubanos de extrema derecha, que tienden a favorecer a Curbelo en un alto porcentaje y están inscritos casi exclusivamente como republicanos, han experimentado un crecimiento negativo en esta década.

Gobernador republicano saliente Rick Scott, y el senador demócrata Bill Nelson.

Está también el Distrito 27 del Congreso, donde la representante saliente Ileana Ros-Lehtinen ha reinado desde que fue elegida por primera vez en 1989. Ros-Lehtinen, una política astuta y popular, no es tonta. Su reclamo es que después de 30 años de ida y vuelta a Washington, ella está cansada y ya es suficiente. También ha demostrado en los últimos 13 meses que no es admiradora de Donald Trump y no está de acuerdo con la agenda republicana en lo que respecta a inmigración y atención médica. Pero también creo que Ros-Lehtinen ha visto las cifras y sabe cuán impopular es el presidente en ciertas áreas de su distrito, y ha decidido retirarse mientras ella todavía está en la cima. Por qué agregar una derrota a una carrera estelar (según sus admiradores).

Estoy convencido de que Ros-Lehtinen es consciente de que a partir de 2018 el Distrito 27 pertenecerá a un demócrata. The Hill mencionó a esta contienda entre las siete primarias a observar en 2018, y la publicación Florida Politics llamó al distrito “el escaño más vulnerable de la Cámara de Representantes en la Florida y en toda la nación”. Agregue a esto el hecho de que Hillary apabulló a Trump por 20 puntos en 2016, y que los números favorecen a los Demócratas: 142 777 demócratas, 131 195 republicanos y 118 903 NPA. Una vez más, e igual que el 26to., este es un distrito donde los NPA no favorecerían a Ros-Lehtinen, y los republicanos cubanos de extrema derecha están avanzando lentamente –hacia una vida mejor.

¿Quién reemplazará a Ros-Lehtinen?

Hay muchos que quieren hacerlo. Por la parte demócrata, hay demasiados para nombrarlos en esta columna, pero el favorito en este momento es el senador estatal José Javier Rodríguez, para quien se ha convertido en hábito derrotar a los republicanos en los distritos de tendencia republicana. Su distrito senatorial se incluye completamente en el Distrito Congresional 27, lo que le da una ventaja y una base incorporada.

Pero echemos un vistazo rápido a los republicanos que esperan reemplazar a Ileana.

Hay dos nombres que sobresalen en el partido. Uno de ellos es el comisionado del condado de Miami-Dade, Bruno Barreiro, que siempre ha estado presente, primero como legislador estatal y durante los últimos 20 años como comisionado del condado. Según mi opinión personal, el hombre es corrupto y tan inteligente como un cajón de rocas. Pero se las arregla para ganar elecciones.

Luego está el otro nombre republicano que se menciona, la personalidad televisiva de larga data, María Elvira Salazar. Fuentes me dicen que el Partido Republicano apoyará a Salazar por sobre Bruno porque la ven como una fuerza más moderada en un distrito que ellos entienden que favorece a los demócratas. De todos modos, Barreiro, que evita apariciones públicas y odia los debates, tendrá dificultades con Salazar, que está acostumbrado a las luces brillantes de la televisión, tiene un dominio perfecto del inglés y el español, y sabe cómo expresarse en público.

Esta posiblemente será una contienda interesante porque, como mencioné, Bruno puede ser la antítesis de lo que debe ser un candidato político, pero siempre ha logrado ganar. Su equipo es despiadado, cree poco en las reglas y, a lo largo de los años, ha demostrado una gran destreza en manipular las boletas de voto ausente.

Al final, sin embargo, tengo la sensación de que quien sea que gane por la parte demócrata, será el próximo miembro del Congreso por el Distrito 27.

 
 

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