“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

La Habana, sus luces y sus sombras

havana-sign1Tomado de La opinión

Adolfo Nodal, un angelino nacido en Cuba y Kadir López, un artista cubano que siempre ha tenido su hogar en La Habana, están embarcados en un proyecto conjunto para devolver la luz a la capital cubana, restaurando viejos letreros de neón.

Hasta ahora han restaurado juntos un total de 45 letreros, entre teatros-cines, hoteles y algunos de marcas publicitarias que dejaron de existir en Cuba después que el fervor revolucionario y anti capitalista las desechara y prohibiera.

Volver a encender letreros que llevaban décadas apagados ha tenido un impacto tremendo en los vecindarios, dice López durante una reciente visita a Los Ángeles, donde hizo un montaje llamado “Havana Noir” para dar a conocer el proyecto de neón.

“La idea es muy sencilla: solamente estás alumbrando lo que está oscuro. Es sencillo, pero lo es todo”, dijo López, durante una entrevista en el Palos Verdes Community Art Center, mientras montaba la instalación luminosa. “En Cuba esas pequeñas luces se fueron apagando con los años y no se notaba porque era paulatino, pero cuando empezamos a ponerlas el efecto fue increíble”.

Se trata, en principio, de poner luz en los letreros viejos. López y su equipo de voluntarios que documentan todo y lo ayudan en la parte técnica  llegan al lugar escogido y hacen el trabajo ante la mirada atónita de los vecinos, que sacan las sillas a la calle para observar.

“En Cuba no hay zonas comerciales, todo está mezclado en las zonas residenciales así que siempre tenemos testigos entre la gente y les parece increíble”, cuenta López.

Los mayores dicen que jamás pensaron volver a ver ese tipo de luz en La Habana. Muchos de los antiguos letreros habían terminado como piezas sueltas de metal para reparar los antiguos autos durante largas décadas de aislamiento y bloqueo económico de la isla.

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Adolfo Nodal, Kadir López y Michael Fletchner, colaboran en un proyecto para “devolverle la luz” a La Habana, endendiendo los viejos letreros de neón abandonados tras la revolución de 1958. La foto fue tomada en Los Angeles, en una exhibición de las piezas de Flechtner. (Foto Aurelia Ventura/ La Opinión).

“Los jóvenes que nunca lo vieron piensan que es algo de última generación”, apunta el artista, quien antes de esto se dedicaba al “arte más convencional, cuadros colgados en la pared, en un estudio”.

Pero Nodal, su contraparte en Los Ángeles, ya tenía experiencia con la restauración de neón. El cubano americano dirigió un proyecto llamado LUMENS, que restauró 150 letreros en la ciudad de Los Ángeles hace un par de décadas.

“Yo estaba en la preservación histórica en esa época y quería trabajar un proyecto que pudiera darle vida a la historia de la ciudad. Hicimos 50 letreros en el corredor Wilshire, 50 en Hollywood, y 50 en el Centro de Los Angeles”, explica Nodal.

Además, el neón está en su familia. Aunque Nodal ha vivido en Los Ángeles casi toda su vida, una conversación familiar casual le hizo conocer la historia de un tio alemán, que llevó el neón a la Cuba pre revolucionaria en los años 30.

Nodal conoció a López hace algún tiempo, y tras mostrarle el trabajo de neón, ambos tuvieron la idea de hermanar a Los Ángeles con La Habana para comenzar allá algo similar.

Aunque la apertura económica en Cuba ya permite que los cubanos tengan propiedades, abran negocios y viajen libremente, aún las leyes no son favorables a la inversión, así que el proyecto habanero se financia por medio de regalos o “crowdfunding”. Tanto Nodal como Lopez han puesto su propio dinero en el mismo.

“Vale la pena”, dice Nodal. “Estamos regresando la luz a Cuba y lo iremos sacando poco a poco”.

López está planeando abrir un nuevo centro para “arte de neón” en una vieja granja frente a la Casa Hemingway en San Francisco de Paula a 20 minutos fuera de La Habana.

“Le dimos luz a Los Ángeles con los 150 letreros y ahora estamos haciendo lo mismo en La Habana”, puntualiza Nodal, quien pasa parte del año en La Habana y parte en Los Ángeles.

Para López, quien regresó a La Habana poco después de esta entrevista, el proyecto también permite revivir un pasado del que el habanero de a pie siempre estaba hablando, “como si la Habana de hoy no existiera, sino solo ese recuerdo”.

“En toda revolución se plantea un cambio y nuevo comienzo, y se habla de no engrandecer el pasado sino enfocarse en el futuro”, señala. “Pero si no sabes de dónde vienes, no puedes saber a dónde vas”.

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Kadir Lopez en Los Angeles junto a obras del artista local Michael Flechtner, quien colabora con el cubano y con Adolfo Nodal en el proyecto de Habana Lights. (Foto Aurelia Ventura/ La Opinión).

 
 

9 thoughts on “La Habana, sus luces y sus sombras

  1. ninguna capital Comunista estuvo iluminada: la oscuridad, la tristeza, la apatia, son simbolos (pareciera eso ) de las “Capitales del Mundo del manana “….Veran como terminan estos “bailadores de trompo en casa del trompo “…como diria un guajiro de manicaragua !!!Ja,ja…

  2. Ojala lo logren.La calle Monte, que fue Bella cuando era nino lo pide a gritos,pero me parece que sus proyectos SE quedaran en eso,solo proyectos.

  3. Me parece macondiano y orwelliano, la revolucion trajo la obscuridad, que para ellos es luz, esa para mi la conclusion filosofica de esta verdad irrefutable-

  4. Quiza, empiece a retroceder la indolencia, y el exepticismo, dicen que nuestros pensamientos se parecen a lo que nos rodea, asi que si la ciudad se embellece talvez los pensamientos de muchos mejoren

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