“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

La falta de viviendas en Cuba

Tomado de IPS

La vivienda es el sector con mayor número de medidas legales en Cuba en las últimas décadas, pero también encabeza la lista de insatisfacciones entre la población,  con un déficit oficial de 883.050 unidades, que podría subir a 900.000 al concluir el año, por las secuelas del huracán Irma.

Desde los años 60 este sector ha sido objeto de varias leyes y decretos y casi dos centenares de regulaciones adicionales. El Decreto 288 aprobado en noviembre de 2011 figura entre las reformas mejor recibidas por la población bajo la presidencia de Raúl Castro, iniciada en 2008, al eliminar la prohibición de comprar y vender inmuebles.

Pese a la flexibilización en el sector, Cuba podría terminar 2017 con un déficit de viviendas de 900.000 unidades. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Pero antes de esa restitución del derecho de propiedad de las unidades residenciales, en 2010 se aprobó conceder licencias para edificar por “esfuerzo propio”, vale decir, en forma privada, a titulares de terrenos, azoteas u otras áreas, tanto para la reparación de viviendas en mal estado como para su ampliación.

Dentro de la reforma económica emprendida por el actual gobierno, ese mismo año, también para estimular la edificación habitacional en el sector privado, se autorizó la venta liberada de materiales como cemento, áridos y bloques, que hasta entonces eran exclusivamente de asignación central o de comercializados en pesos convertibles (CUC, equivalente al dólar).

El profesor Fernando Martirena, experto en temas de vivienda de la Universidad Central “Marta Abreu”, de la central provincia de Santa Clara, consideró que esa modalidad de subsidio para sectores más vulnerables ha ido avanzando en organización, y el pasado año favoreció a más de 30.000  familias.

Reconoció también que el abastecimiento de las tiendas estatales que comercializan los recursos necesarios para la construcción y mantenimiento de los inmuebles del sector privado suele ser “pobre e ineficiente”. Pero aun así, destacó la aprobación de un Programa Nacional de Producción Local y Venta de Materiales, que crece un 15 por ciento anual.

Un trabajador coloca bloques de construcción elaborados artesanalmente en la construcción de parte de una vivienda vecina a una zona afectada por los efectos del huracán Irma, en el barrio del Vedado, en la capital de Cuba. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Esa es justamente una queja recurrente entre personas que desean construir por su cuenta o mantener y mejorar sus viviendas. “El albañil me cobra lo justo. Pero casi siempre tengo que comprar los materiales  en dólares o por la ‘izquierda’ (mercado negro)”, señaló Ismael, un profesor de enseñanza primaria que pidió no dar su apellido y que recibe ayuda económica para remodelar su vivienda de un hermano que vive en el extranjero.

Otra protesta muy repetida en las redes sociales es que obtener un subsidio para construir conlleva muchos trámites y en diferentes oficinas, lo cual resulta “engorroso” y muy lento. Esa asistencia beneficia a familias con necesidades y recursos insuficientes que no pueden trabajar por enfermedad, discapacidad o elevada edad y estar al cuidado de un enfermo. Puede recibirlo toda familia cuyos ingresos por persona, después de analizar gastos obligatorios, sea inferior o igual al equivalente a 15 dólares mensuales.

Entre las causas internas que obstaculizan frenar la escasez de viviendas, Martirena mencionó que  “el sistema de subsidios de la población, principal vía de acceso a recursos financieros, todavía adolece de problemas en su implementación,  que generan falta de ejecución e inmovilización de recursos y lentitud en las gestiones”.

En este caso una vía de solución podría ser “la modernización y automatización del sistema bancario (para la concesión de créditos) y las tiendas especializadas de ventas de materiales. Esto lleva inversión, pero se paga en corto plazo,  agregó el experto, quien admite que “el déficit actual de viviendas continúa siendo muy alto”.

Dos jóvenes transportan bloques de construcción artesanal destinados a la ampliación de una vivienda en La Habana Vieja, en Cuba. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Martirena coincide en que la oferta de servicios constructivos a la población es insuficiente y complicada. A su juicio, habría que “propiciar la creación de entidades del sector estatal o no estatal, que en condiciones de competencia puedan brindar sus servicios a la población general, con énfasis en la beneficiada por subsidios”.

Entre los factores externos que inciden en el bajo crecimiento de la construcción de viviendas, el especialista incluye el embargo estadounidense que “limita las posibilidades de las principales compañías productoras de materiales de acceso a créditos y tecnología”, lo cual hace que “se incumplan de forma casi crónica los planes de producción realizados”.

Martiera afirmó además que el impacto del cambio climático, causante de “huracanes cada vez más fuertes y frecuentes”, está cambiando el panorama. Por ejemplo citó que “los techos ligeros ya no parece funcionar para la intensidad de los huracanes actuales, y hay que ir a la construcción de techos pesados, acción que lleva tiempo y cuantiosas inversiones”.

“Esto a su vez aumenta el número de viviendas que se afectan durante un evento de este tipo, y al final contribuye a aumentar el déficit”, consideró el académico. Informes oficiales del 29 de septiembre reportaron 158. 554 casas dañadas por el paso entre el 7 y el 10 de ese mes del  huracán Irma. De ellas, 14. 657 sufrieron  derrumbes totales y 16.646 parciales. Otras 23. 560 perdieron sus techos y 103. 691 resultaron con daños parciales en sus cubiertas.

Datos oficiales de mediados de este año indican que  desde 1990 hasta 2014 el Estado ha construido 316.595 viviendas, con las cuales se han beneficiado 908.627 personas, en un esfuerzo importante pero insuficiente. La Habana, con poco más de 2,1 millones de habitantes, tiene un déficit de 206.000 viviendas, seguido de la oriental Santiago de Cuba con 103.000, en un país con una población total de 11, 2 millones de personas.

(Síntesis)

 
 

8 thoughts on “La falta de viviendas en Cuba

  1. Hay cosas que no entiendo en nuestro país, decimos que es un país socialista que los medios son propiedad del pueblo, que el socialismo es el único sistema que se ocupa del pueblo del hombre, es el único sistema que da satisfacción, solo quiero poner un ejemplo con eso de la vivienda, en México un país Capitalista, subdesarrollado y por el concepto que nos han inculcado nuestros dirigentes no le interesa el pueblo, pues en este país existe una institución que se llama Infonavit, que hace esta institución, pues cuando tiene dos años trabajando o más tienes derecho a un crédito para comprarte tu casa, dicho crédito lo pagas a 30 años, pero ahí no es todo si eres un obrero que tu salario es menor a 4 veces el salario mínimo pues entonces el gobierno te da un subsidio (te regala el dinero) de alrededor 3500 dólares (70000 mx) para tu casa, entonces me pregunto quién se preocupa más por la vivienda de su pueblo.

  2. Que pena,pero la poblacion tampoco quiere coloborar.
    Calle Linea 757 e/Paseo y 2 una casa de 8/4 se ha convertido en un SOLAR para 18 familias , la fosa se revento, las fabelas crecen por dia, los familiares vienen desde Oriente y Pinar del Rio, la Planificacion Fisica quedo ciega y sorda, solo una aciana llamada Angela va y viene tocando todas puertas de la DMV, Planificacion Fisica, PNR ,por el MIEDO del derrumbe.Los que viven en este SOLAR lo hacen a proposito para que la vivienda se derrumba.
    Entonces de quien es la culpa?

  3. Bueno, al paso que vamos, en Cuba, con la emigracion creciente, la baja natalidad y otros factores, a lo mejor no hacen falta tantas viviendas en el futuro…………

  4. Sofía: y ¿crees que esas personas son tan masoquistas que quieren vivir tan precariamente? Por favor.
    Nadie que viva de un salario puede emprender un arreglo decente en su vivienda, si es que la tiene.
    Uno de los hechos más vergonzosos en este gobierno es haber llegado a los 58 años continuos proclamando el bienestar del pueblo como su misión, y dejando agravar este problema de la vivienda, entre otros, hasta este extremo. Un recorrido por Centrohabana basta. Y ni hablar de los barrios marginales. Recuerdo cuando demolieron “Las Yaguas”; un barrio marginal cuya esencia regresó por sus fueros en varios barrios de La Habana. Y ni hablar de los barrios marginales. Recuerdo cuando demolieron “Las Yaguas”; un barrio marginal cuya esencia regresó por sus fueros en varios barrios de La Habana. Y ni hablar del interior. Todo entre planes fallidos y promesas que los defensores a ultranza del “proceso” supongo que prefieren olvidar o justificar tangencialmente con el socorrido bloqueo.

  5. El estado tiene la obligación moral de abrir su mentalidad y aceptar propuestas de construcción con tecnologías modernas duraderas y rápidas para solucionar el déficit habitacional con una buena relación calidad precio. Esas opciones existen en el mundo incluyendo las líneas de financiamiento externas. El estado tiene que pensar en los créditos hipotecarios y otras garantías, así como financiar a los que realmente lo necesitan, seguro que se puede; pero hay que liberar la mente dejando que todos los cubanos pueden apoyar.

  6. cuando tengamos otro gobierno tal vez podamos exigir viviendas dignas para el pueblo, con este, parece que es por gusto pues aunque construye, no tiene un plan para cubrir toda la demanda, y lo poco que hace lo hace con mala calidad.

  7. Por favor Diogenes, no te hagas sabio…yo no hablo del barrio marginal ( que existen en mundo entero) Me estoy referiendo al barrio llamado VEDADO, que fue de suma elegancia, donde se destacaban estilos y sectores sociales,donde vivia un medico exitoso y un rico. Hablo de las casas que fueron monumentos arquitectonicos.La revolucion otorgo a uno o 2 familias una casa de art-deco y resulta que ahora viven 18 familias, de las cuales hay un familiar preso, quieren robar y no trabajar, vivir del mercado negro.
    Sus habitantes menosprecian a la arquitectura eclectica lo destruyen, y dicen que el Gobierno debe darles otra vivienda, a CAMBIO DE QUE ?

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