“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

La escuela, Motembo y el petróleo

petroleo-cuba0meo.,Tomado de Cuba Profunda

Decir Motembo en Sagua era decir la Siberia, un paraje intrincado y agreste en el que convivían de forma casi tribal los adolescentes de la región cuando les tocaban los 45 días de la llamada escuela al campo.

Decir Motembo era decir entonces móntate en un camión con una maleta de madera, desembarca en medio de la nada para contribuir con la cosecha de cultivos varios y prepárate para que las visitas familiares se repitieran con la frecuencia del cometa Halley.

Por suerte, cuando me tocó a mí, la escuela al campo ya no duraba 45 días sino un mes, y el campamento se había mudado para los Mogotes de Jumagua, prácticamente a un brinco de la ciudad, de modo que la referencia a Motembo quedó como un mito instalado en la memoria afectiva de mis contemporáneos.

“¿Te quejas por 30 días en los mogotes? Tú no sabes lo que es una escuela al campo en Motembo”, solían alardear nuestros padres en franca referencia a la heroicidad de su generación y a la cobardía de la nuestra. Hoy pueden presumir frente a sus nietos —de hecho, algunos lo hacen— con un “tú no sabes lo es una escuela al campo”, a secas.

Y dejé de escuchar las historias de hamacas de saco y de las dietas a base de papa hervida y de todo cuanto tuviera que ver con aquella suerte de espejismo que, para los sagüeros bitongos que fuimos, era Motembo; un sitio del que me había olvidado sin cargo de conciencia alguno hasta que un reporte de prensa me recordó que ocupa un lugar en el mundo. Más bien, un lugar en Cuba, a 80 kilómetros de mi casa.

Que fue precisamente Motembo una de las primeras zonas donde se encontró petróleo en la isla y que allí se mantenían vivitos y coleando algunos yacimientos de gas natural eran realidades que, desdibujadas y enriquecidas por el folclore popular, venían alimentando la leyenda de El Dorado villaclareño.

A la región, no obstante, nadie que yo conozca ha llegado con el jolongo bajo el brazo queriendo emigrar. La gente repite “descubrieron petróleo en Motembo”, pero la frase no provoca una estampida como la del siglo XIX norteamericano, cuando alguien gritaba “descubrieron oro en las montañas”.

Supongo que la reacción de desconcierto llegará primero, cuando la prensa nacional —más que citar a Telesur— consulte a las fuentes cubanas involucradas en el suceso; luego vendrá la fase de avidez, que es como llaman los teóricos a esa desesperación por saber cada detalle, desde el más científico hasta el más doméstico. Supongo que, por último, pudiera aterrizar el debate popular, quizás no tan encarnizadamente en nuestros medios, pero de seguro —y a eso se le puede poner el cuño— enconado como pocos en las esquinas, en las paradas de las guaguas y en las casas, puertas adentro.

Porque petróleo en Cuba y de alta calidad, según la empresa minera australiana MEO que explora el famoso bloque 9; petróleo en Cuba y en cantidades que pudieran superar los 8 billones de barriles es un cuadro surrealista que nadie creyó posible. (Ahora que lo pienso, pudiera quedar obsoleto el estribillo de Habana Abierta: “Menos mal que en Cuba petróleo es lo que no hay”).

Acostumbrado a los barriles de crudo que atragantan las refinerías insulares y a depender de la importación para garantizar la generación eléctrica, el país se enfrentaría ahora a un dilema inédito: ¿qué hacer con semejante hallazgo? ¿Cómo conseguir que termine oxigenando la economía nacional y no agarrándola por el cuello?

Preguntas como estas, sin embargo, no le pasan por la cabeza a mi tío, un mediotiempo revencú que, de espaldas por completo a los asuntos de la web y de la wifi, se niega a aceptar que hayan descubierto petróleo a un suspiro del pueblo.

“Mira que eres ilusa, muchachita. ¿Tú crees que si eso fuera así no hubiera salido ya por el periódico y por el noticiero?”, me dice con una lógica tan avasalladora como ingenua y a mí no me queda más remedio que responderle con un “es verdad, Gera”, mientras lo imagino doblado en el surco y durmiendo en literas de saco en aquellos días heroicos de la escuela al campo en Motembo.

 
 

8 thoughts on “La escuela, Motembo y el petróleo

  1. Wow you fui uno de esos que desde Sagua la Grande nos llevaron por 45 días a Motembo,menos mal que de esos 45 dias solo fui 30,,,los juegos escolares de la EIDE donde yo competía era en esa fecha,,,,

    Esa tierra colora de Motembo no es fácil

  2. Yo estuve alli mas de una vez entre los años 76 y 78 en maniobras militares durante mi periodo en el SMG y lo q recuerdo es q los mosquitos picaban duro las 24 horas del dia y q por cada diez q matabas venian 20.

  3. Se sabe de petroleo en Motembo desde el siglo XIX, lo que pasa es que el bloque 9, segun los mapas publicados, no solo es Motembo.Creo que lo de MEO(sugerente nombrecito)es orientativo, no se tiene nada en concreto. Se sabe que hay hidrocarburos, Cuanto? Cuando perforen y se hagan trabajos evaluativos se sabrá. Saludos.

  4. La autora habla mas de ella misma que del petroleo en Motembo. Ay! Esa tendencia de querer hacer literatura con el periodismo. Y hasta nos menciona al abuelo. Para conocimiento de la autora, Motembo ya era conocido en Cuba, antes de 1959 y antes de sus experiencias en la Escuela en/al Campo por su petroleo ligero. Gisela, por favor no critique solamente al periodismo nacional, mejórelo haciendolo bueno.

  5. Carlos, cuando sacamos una historia en fin de semana siempre es más suave que la noticia que publicamos entre semana, es un respiro para el lector y creo que muchos agradecen este tipo de historias. Si quieres la noticia dura sobre Motembo puedes consulta los 3 o 4 artículos que publicamos ya. Un abrazo

  6. Mi familia materna vivió en Motembo hasta que mi abuelo, que trabajaba en la extracción de gasolina blanca, sufrió un accidente mortal y se trasladaron a La Habana. Siempre me dijeron que se obtenia nafta y habia gas natural, de manera que en cas de mi abuela se cocinaba con ese gas aunque no eran ricos ni mucho menos. Mi madre siempre se preguntaba porque aquellos yacimientos dejaron de explotarse, hasta ayer, que me llamó para comentarme esta noticia.

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