La cuentería de los campos cubanos | Cartas Desde Cuba por Fernando Ravsberg
“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

La cuentería de los campos cubanos

Tomado de Prensa Latina

La cuentería es una de las formas de expresión de los cubanos habitantes en las zonas rurales más apartadas de la vida urbana, práctica que a la vez constituye una vía de entretenimiento en el tiempo libre.

Considerada una de las tradiciones orales del campesino, la cuentería se trasmite de generación en generación y, aunque hoy la juventud la desconoce debido a la emigración hacia las ciudades, aún padres y abuelos la practican.

La comunidad Los Ramones Viejos, ubicada en una zona muy intrincada entre los límites de las provincias de Ciego de Avila y Sancti Spíritus, está certificada como la cuna de la cuentería campesina y tradicional en la Isla.

Allí funciona el núcleo fundamental de esa práctica cultural vinculada al proyecto comunitario Cuentarriba, experiencia que persigue el rescate y la permanencia de esa costumbre.

La tradición de narrar cuentos es una habilidad que tienen los habitantes de los bateyes lejanos, quienes mediante la imaginación, la fantasía y los hechos reales relatan historias ciertas o imaginadas.

Según criterios del presidente de la Cátedra Nacional de Cuentería Campesina y Tradicional, Nelson Amey Aragón, la oralidad es un fenómeno cultural que emplea el campesino para socializarse y comunicarse entre sí.

Las familias en momentos libres se reúnen para, mediante historias ocurrentes, leyendas, mitos, tradiciones o hechos cotidianos resaltar la vida, costumbres, entorno, relaciones humanas y de trabajo de los nativos de su comarca.

Dicha manifestación forma parte de las raíces históricas y culturales de la nación, por ser reservorio de los hábitos y saberes de la población campestre. Es como adentrarse en el mundo interior de las comunidades rurales.

El hombre de campo, a través de su imaginación, fantasía y hechos reales es capaz de contar historias, que al pasar los años se convierten en segmentos de la tradición cultural del país.

En Cuba existen varias zonas donde se practica esta habilidad, pero, hasta ahora, el municipio avileño de Florencia se ha definido como el de mayor representación, no solo por la presencia de cuenteros, sino también por ser el más investigado.

Por tal motivo, en el lugar funciona La Casa de la Cuentería, inmueble que imita al bohío, vivienda típica de los habitantes de tierra adentro, fabricada con el techo de guano (hojas secas) y las paredes de tablas de la palma real (árbol nacional de la Isla).

Única de su tipo en el país, es la sede de la Cátedra de Cuentería Campesina y Tradicional, y fue fundada en 2009 por el destacado poeta cubano Waldo Leiva para resguardar el folclor de los campos cubanos y sus tradiciones.

En Ciego de Ávila, distante unos 430 kilómetros al este de La Habana, también se ejerce esa práctica en la comunidad haitiana que radica en el poblado de Violeta, municipio de Primero de Enero, donde sus pobladores realizan espectáculos de cuentos en español y creole.

Asimismo, otras regiones de la Isla cultivan la cuentería, como Santiago de Cuba, Las Tunas, Cienfuegos, Holguín y Matanzas.

De acuerdo con criterios de Amey Aragón, el fenómeno forma parte de la idiosincrasia y costumbres campesinas, no solo en Cuba, sino también en muchos países de América Latina, sobre todo en las comunidades autóctonas e indígenas.

Por ello la cátedra cubana mantiene relaciones de trabajo con México, Argentina, Colombia, Uruguay y Costa Rica, con vistas a intercambiar experiencias para que perdure en el tiempo el arte de contar.

 
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *