“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

La Cuba de los no-militantes

militancia_ujc_0Tomado de El Toque

Hace más de 15 años me negué por primera vez a ser militante de la Juventud, y no me arrepiento. A la Revolución le he dado lo que tengo,  sin papeles ni intermediarios.

Desde la Universidad me acostumbré a que me miraran con suspicacias. Contribuyó a ello que no procediera de una familia humilde, ni quisiera parecerlo, y cierto de que aunque a veces se confundía con anarquismo, era y sigue siendo más hijo de una entraña que vive la revolución en minúsculas.

Será que siempre me he negado al blanco y negro, y me apego sin remilgos a la concupiscencia de los tonos de gris. Será que cuando todo el mundo dijo sí, yo dije no, y viceversa.

O, más seguramente, el hecho de que ni siquiera cuando en la Secundaria Básica alguien se me acercó al cuello para soplarme que quien no fuera militante de la juventud no podría entrar a la vocacional, decidiera, quizás solo por la advertencia, que no quería.

Por suerte, aquello era mentira y entré a la vocacional y, contra cualquier tiñosa, a la universidad más tarde a estudiar nada más y nada menos que Periodismo -en la prueba de aptitud, no recuerdo, pero casi podría jurar que nadie me preguntó por ello.

“Y que conste que no lo digo como un mérito: ser no militante es una decisión con la que he tenido que lidiar todos estos años.”

En la Universidad de Oriente, por cierto, fui dirigente de la Federación Estudiantil Universitaria en la base pero me negué una vez más al “crecimiento”, aunque una y otra vez incluían mi nombre en el “universo juvenil”.

Mis razones no fueron las más conocidas de “no estoy preparado” o el “debo crecer más” que escuché como ensayo más de una vez en los pasillos: cuando me preguntaron solo expliqué que no quería. Sin porqué. Sin justifique su respuesta.

Era sincera. Me aterraba, sobre todo, la retahíla de actividades y tareas, el hecho de que no pasaba nada si faltabas al aula pero bien podías esperar una sanción si faltabas a una sola de las reuniones del comité de base.

No fue por miedo al compromiso: a la Revolución, en mayúsculas, le he dado lo que tengo, sin intermediarios ni papeles.

Y que conste que no lo digo como un mérito: ser no militante es una decisión con la que he tenido que lidiar todos estos años.

No es una maldición, pero ciertamente sí una desventaja aunque cualquiera diría que mi caso es un ejemplo típico de que los rumbos van cambiando, aunque alguna que otra vez he sentido que mis “faltas” –mi falta de carné, para ser más precisos- han pesado más que mis méritos.

En Cuba, por algo que no acabo de entender, cualquier expediente laboral, formulario para entrar a una organización…, pregunta si el sujeto en cuestión es militante o no, y en más de una ocasión he asistido a deliberaciones en las que tener un carné ha hecho la diferencia.

Como si ser de la juventud fuera una garantía de ser bueno, íntegro…, cuando sobran los ejemplos de gente con carné que no entiende de vanguardias ni ejemplos, y otros que llevan la militancia en el corazón y en las manos.

He tenido la suerte, no obstante, de conocer excelentes militantes. Gente que lo fuera por cuenta propia, sin carné, sin reconocimiento. Gente que más de una vez han salido mal heridos, que no se calla cuando hay algo que decir y que no gusta de escucharse a sí mismo cuando no hay nada que argumentar.

Muchachos y muchachas que salvan, con su ejemplo, la esencia misma de la militancia, aunque por desgracia, a la hora de las marchas, casi nunca sean los que cargan las banderas: si ellos fueran, quizás, otra sería mi historia.

 
 

9 thoughts on “La Cuba de los no-militantes

  1. Es que los que hacen los formularios no se saben la constitucion y muchos de los que nos dirigen tampoco. Solo eso lo demas es presion social y bulling politico. Yo dije no al partido despues de ser el Secretario General de una organizacion de base UJC. Dije..traigame sus estatutos y su reglamento. Usted no me esta eligiendo para ser militante yo decido ser militante o no. Leidos ambos documentos respondi. En estos documentos hay elementos con los que no estoy de acuerdo. Esperare a que hagan el congreso en 2011 para ver si algo cambia en la organizacion. Como nada cambio, perdi la confianza ahora soy cuentapropista y no militante. Asi que tranquilo la militancia cada vez es menor incluso ahora te pasan de la UJC al partido como de la primaria a la secundaria, de carambola.

  2. Nunca, o casi nunca se ha hablado aqui de las tecnicas utilizadas para captar militantes en un pais de partido único. Plan de preparacion para ingreso, PPI, abundan modalidades, desde ponerte un cederista a vigilarte, o hablar de ti hasta saber las cosas mas intimas de tu familia y amigos. Pero hay “compañeros” con caracteristicas militantes por exceso. Pero a esos los rechazan ellos. Tuve una tia asi fidelista a morirse pero tenian miedo hacerla militante porque iba a poner “mala” la cosa en su nucleo.

  3. Llega el momento en que, aún siendo militante, te cansas de tanto reunionismo para no resolver nada,de discutir lo discutido y de que lo más importante en la reunión sea la confección de un acta en la que aparezcan muchas intervenciones, y que cuando alguien diga algo políticamente incorrecto el secretario haga un paréntesis para decir al que confecciona el acta: : “no pongas eso ahí…”.Y no es que tu inclinación por lo bien hecho haya mermado, solo que no ves ya útil la tal militancia.Ellos “arriba”, saben eso…

  4. Hay quienes no han querido ser católicos. o musulmanes, o masones, o judíos, o yogas o astrólogos, y no por eso escriben un artículo para levantar una bandera. Parecía por las primeras oraciones que la decisión de no ser militante de la UJC era una determinación íntima, pero la lectura del texto completo da una impresión contaria.

  5. chico, trabajé en un “área” (así le dicen a las facultas, centros de investigación, etc.) de la universidad de la habana durante 8 años. En ella había poquiticos militantes del pcc (no creo que llegaran a 5 ó 6 de un total de más de 20 graduados universitarios, en su mayoría máster y doctores). Y la verdad es que en todo ese tiempo, que es bien reciente, no vi ningún privilegio para los militantes (de hecho, viajaban más al extranjero (el privilegio más soñado en cuba) mucho más los no militantes, yo entre ellos, que los que si lo eran) aunque tampoco vi que los militantes tuvieran sacrificios extras. A no ser pagar una mensualidad y una reunión más. Quizás era importante para coger un cargo, pero ¿quién, con dos dedos de frente, quiere uno?

  6. Muy romántico el artículo. A algunos no les va a gustar esto, pero el PCC en Cuba es lo mas parecido que hay a una MAFIA socialista. Ahí habitan seres realmente tenebrosos, no hay forma de tener acceso a puesto relevante alguno si no perteneces a esta mafia y eliminan despiadadamente a todo el que piense diferente. Tienen un montón de malas “virtudes”, pero el despotismo, la hipocresía y la adulonería campean por su respeto.

  7. Cediéndole el beneficio de la duda a Lilibeth, en mi tiempo de estudiante (hasta el 96) no había cupo para cualquier mortal, alias no descendiente de ningún general, confiable, histórico, entre otros.
    Otras que le acompañaban en semejante requisito primordial:
    psicología, derecho, relaciones internacionales.
    Por este motivo le llamábamos: el ábrete sésamo.
    Cero conocimiento, mucha política.

  8. Yo también me hice Periodista en la Universidad de Oriente, sin ser Militante, pues unos años antes me habían expulsado de la UJC por ser homosexual (2001). Y en los primeros años tuve mucha presión para volver a “militar”, pero nunca cedí y llegué hasta donde quise e hice lo que quise sin ser Militante. Creo que al menos en eso, las cosas han cambiado.

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