“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

¿La Comunidad Autónoma de Cuba?

España---CubaTomado de El Confidencial

A ojos de muchos, Fernando (Ferrán) Núñez puede considerarse un traidor. Y decir traición en Cuba no es lo mismo que hacerlo en Europa. Pero aun así persiste en defender su propuesta, la misma que para tantos lo convierte en un paria, pero que de ser más conocida encontraría no pocos adeptos dentro de su país de nacimiento y quién sabe si hasta en la “Madre Patria”, a cuyo seno pretende regresar.

En pocas palabras, el asunto puede resumirse como sigue: Núñez y sus seguidores apuestan por que Cuba vuelva a formar parte de España. “Las bases culturales están presentes en la lengua, en los nombres, en los apellidos, en la idiosincrasia del cubano”, dice en una entrevista para El Confidencial desde su lejano exilio de París. Llegó hasta allí en 1992, cuando la mediación de Danielle Mitterand –la esposa del entonces presidente francés– consiguió que el gobierno de La Habana le otorgara un permiso de salida por razones humanitarias. Era el último capítulo “cubano” en la vida de un hombre que 29 años antes había nacido en la capital rumana, se había graduado como oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y servido de asesor en la Nicaragua sandinista de los años años ochentas.

Pero a finales de la misma década decidió distanciarse de los “principios de la Revolución”, un proceso que más tarde lo hizo cuestionarse incluso las bases fundacionales de la república surgida a comienzos del siglo XX en una de las últimas posesiones coloniales de España en América.

Todo comenzó el día de 2008 en que Núñez “descubrió” cuán cercanos eran ambos países, a pesar de los más de cien años transcurridos desde su separación. “La idea me vino de repente, como una revelación”, contaba a finales del año pasado al sitio La Cuarta Columna. “Pensaba en su padre, que estaba haciendo gestiones para obtener la nacionalidad española como nieto de españoles, gracias a la Ley de Memoria Histórica votada durante el mandato del presidente Zapatero. ‘En ese preciso momento se me ocurrió lo fácil que resultaría solucionar todos sus problemas personales, y de paso, los de todos los cubanos, si Cuba volvía a ser española’”.

Pocos meses después, amplía su idea armado de una premisa que obliga a pensar. “Desde el punto de vista legal, hay dos puntos esenciales. El primero se maneja en Cuba bastante bien: es el de la nulidad o ilegalidad del Tratado de París que puso fin a la dominación hispana sobre la isla. Allí se utiliza para desestimar los derechos de los Estados Unidos sobre la base de Guantánamo. Pero, además, en el artículo IX de ese tratado se desposeía a todos los naturales de Cuba de su condición de españoles, o sea que no pudieron escoger, como era la costumbre de la época, en el caso de la ocupación de territorios por las potencias europeas. Ese es el punto flaco del tratado, que ya fuera señalado en su época por los comisionados españoles en París, y por el cual nunca fue aprobado en las Cortes”.

Como resultado, la nacionalidad española se mantuvo “por defecto” para todos los nacidos en Isla antes de 1940, los cuales debían “optar” por la ciudadanía cubana si aspiraban a ocupar cargos públicos. La vía para retornar a aquel status quo –en un primer momento– y lograr una condición de “autonomía concertada para Cuba” -más adelante- transita por un largo camino que conduce hasta el Tribunal de Justicia Europeo. “Si se logra demostrar que un cubano, incluso un negro bien retinto, tiene el derecho a recuperar la nacionalidad, se abriría una brecha legal que el gobierno de Madrid tendría que aceptar, dado el carácter vinculante de este tribunal”, piensa Núñez.

Más españoles que en La Rioja

Con cerca de 300.000 de sus nacionales portando pasaporte de España, Cuba es uno de los países del mundo con mayor presencia española. Pero esa realidad podría ser solo el comienzo. De salir adelante proyectos como el de la llamada Ley de los Bisnietos, una propuesta conjunta de la mayor parte de la izquierda con representación parlamentaria, hasta un millón de isleños verían las puertas abiertas para regresar al seno de la “Madre Patria”. Se trata de una cifra notable para una nación con once millones justos de habitantes; mucho más cuando un porcentaje significativo de los posibles beneficiados serían jóvenes.

El hecho de no contar ya con los privilegios migratorios que hasta hace algunos meses les brindaban los Estados Unidos –el presidente Obama derogó la política de “pies secos” el pasado 12 de enero– lleva a muchos cubanos volver la vista hacia el país del que un día partieron sus ancestros. “Estaríamos hablando de una verdadera avalancha de personas”, opina Horacio Rivera, un abogado habanero especializado en asuntos migratorios. “Pese a haberse independizado de España en 1898, Cuba siguió siendo por décadas uno de los principales puntos de destino para aquellos que partían a buscar fortuna desde regiones como Galicia o las Islas Canarias. Los propios historiadores cubanos estiman que entre 1900 y 1930 más de 300.000 españoles tomaron ese camino, la mayoría para quedarse aquí. Es difícil calcular cuántos descendientes suyos clasificarían en una hipotética ampliación de los términos para otorgar la ciudadanía, pero sin dudas resultaría una circunstancia con profundas implicaciones en el futuro político de ambos países”.

Sería el escenario esperado por Ferrán Núñez y sus seguidores para poder hacer válida su propuesta dentro de la Isla. A diferencia de Puerto Rico, donde actúa libremente el Movimiento de Reunificación con España, en Cuba cualquier posibilidad de acción por parte de la Asociación de Autonomía Concertada resulta una utopía. En primer lugar por el propio sistema político de La Habana, cuya constitución establece como principio la existencia de un único partido (el Comunista) y proscribe cualquier acuerdo que ponga en peligro la “integridad territorial o independencia del país”.

La defensa del carácter “inalienable” de la soberanía de la isla se remonta a los tiempos de las guerras contra el poder colonial de Madrid, cuando uno de los presidentes de la República en Armas, Juan Bautista Spotorno, firmó un decreto que llevaba su nombre y penaba con la muerte cualquier propuesta que desconociera o mediatizara la libertad de la isla, apunta un profesor universitario. “Curiosamente, años después el propio Spotorno terminó convirtiéndose en uno de los más fervientes defensores de la causa autonomista, que propugnaba un sistema de gobierno muy similar al que rige actualmente en las comunidades dentro de España”.

Para el catedrático Enrique Vercher Garacía, de la Universidad de Málaga, los beneficios de una unión entre ambos países trascenderían el ámbito bilateral. “Cuba tendría un estatus de autogobierno, pero también contaría con los beneficios de estar vinculada a la Unión Europea”, explica. Sus ideas de cómo podría transcurrir el proceso se detallan en una Carta Abierta a los puertorriqueños publicada en septiembre pasado por El Nuevo Día, el principal diario local. “Un estatus de Autonomía recogería las virtudes de las diferentes posturas existentes en Puerto Rico minimizando los aspectos negativos. Como Autonomía, los puertorriqueños tendrían su propio parlamento y gobierno, su propio poder legislativo y ejecutivo, amén de las numerosas competencias que la Constitución española concede a las comunidades autónomas”. A su juicio, Cuba podría seguir un camino propio, pero el punto de destino no tendría razones por no ser similar.

Pese a ser desconocida por la inmensa mayoría de los habitantes de la isla, la posibilidad de un hipotético escenario de vínculos “particulares” entre La Habana y Madrid no sería mal vista por buena parte de la población. Una indagación realizada por El Confidencial entre un centenar de residentes en la capital cubana –43 de ellos menores de 35 años años– dio por resultado que casi un tercio del total aprobaría algún tratado de asociación entre ambos países -sobre todo en cuanto “a asuntos migratorios y de intercambio económico”-; entre los jóvenes esa proporción se eleva hasta prácticamente la mitad de los encuestados. Sin embargo, como nota significativa, menos de una décima parte se inclinó por la integración plena.

“Con la independencia [de Cuba] se separaron voluntariamente las dos historias”, insiste Ferrán Núñez. “Fue un proceso querido por la inteligencia de ambos territorios, por intereses diferentes, pero con un mismo objetivo. En el caso de Cuba se trataba de fabricar una nación y en el de España, de olvidar ‘El Desastre’, que no fue tal. Por eso no nos gusta hablar de integración de un país dentro del otro, sino de reunificación, un proceso que demostró su viabilidad en Alemania. Es una lucha que tiene más de un siglo y que comenzó cuando en 1908 los habaneros salieron a recibir la corbeta Nautilus con vivas a España y gritos de ‘¡Con España estábamos mejor!’ Ver una incompatibilidad entre el amor a Cuba y el amor a España es una falsa dicotomía”.

 
 

17 thoughts on “¿La Comunidad Autónoma de Cuba?

  1. Me rebelo desde ya ante esa idea, que hipotéticamente seamos una autonomia española no nos saca del bache ni aunque nos pasaramos a ser una estrella mas de los USA, que hay gente también con esa idea.

  2. Cuando en octubre 1990 las dos Alemania se unieron de nuevo, la occidental llevaba casi 40 anos planificando el día, desde todos puntos de vistas, social, laboral, financiero, hasta el día en que todas las chapas tendrían que cambiarse y con cual numero. Miles de millones de Marcos estaban listo para la tarea y sin embargo el alemán occidental todavía paga con sus impuestos esta deuda. Se imaginan España en la misma situación? Seamos prácticos, hay bastante utopías en la Cuba de hoy como para juntarle otra y que las generaciones futuras las paguen aun mas caras.

  3. Hechos como los relatados confirman que debemos actuar con fuerza y más inteligencia contra las ideas anexionistas, ya sean a favor de USA o de España. La Revolución cubana comenzó en 1868; desde entonces ha tenido que enfrentarse a no pocas ideas anexionistas. Se dice que Narciso López, con participación en el diseño y entrada por Cárdenas el 19 de mayo de 1850 de nuestra bandera, tenía ideas anexionistas. Los sacrificios y la sangre derramada de tantos cubanos no pueden ser traicionados. Trabajemos para eliminar nuestras dificultades, contra la corrupción, por un país más libre, más independiente y más soberano; donde se haga y se cumpla la voluntad del pueblo cubano. Respeto la decisión de cada cual de hacerse ciudadano español por la Ley de Memoria Histórica; eso no es malo; lo verdaderamente deshonroso sería que junto con eso nazcan ideas anexionistas. Nuestro respeto por España y los españoles; por los Estados Unidos y los norteamericanos; pero cada país debe trabajar por ser independiente, soberano y próspero. Es momento de recordar el reconocimiento de Martí al arte español a la vez que mantenía sus principios.
    El alma trémula y sola
    Padece al anochecer:
    Hay baile; vamos a ver
    La bailarina española.

    Han hecho bien en quitar
    El banderón de la acera;
    Porque si está la bandera,
    No sé, yo no puedo entrar.

    SALUDOS!

  4. Eduardo, no se dice, está comprobado que Narciso era anexionista pero hay que enmarcarlo en su época. Entonces unirse a EEUU como un estado mas de la Unión era un paso adelante respecto a ser una colonia. Un abrazo.

  5. Bueno si en muchos aspectos Cuba fue una republica mas de la extinta URSS y nadie protesto, porque esta idea no puede abrirse paso en los cubanos, personalmente no rechazo ninguna propuesta, cualquiera es mejor que la actual situacion de la Isla donde unas pocas familias en nombre de una Revolucion ejercen el poder sin tener en cuenta a cientos, miles o aun millones que quieren un cambio asi sea cosmetico de las relaciones del poder con el pueblo.

  6. Gracias Fernando por la información. No he estudiado ese tema y no me gusta aseverar lo que no he estudiado o conocido con algo de profundidad. Independientemente del aspecto puntual de Narciso López, es muy importante actuar con inteligencia contra las intenciones anexionistas. Pienso que la inmensa mayoría de los cubanos no estará de acuerdo con la anexión ni a EEUU ni a España, ni a ningún país. SALUDOS!

  7. La existencia de esas ideas en Cuba solo se “explican” por el desastre económico, la falta de perspectivas de desarrollo individual y las limitaciones de derechos políticos y económicos al que un gobierno totalitario, que lleva mas de medio siglo en el poder, ha conducido nuestro país.

    No es secreto para nadie que la inmensa mayoría de los cubanos que calificaban para obtener la nacionalidad española han optado, hijos y nietos, por esa opción, inclusive muchos que dicen apoyar al gobierno cubano lo han hecho, aun conociendo que de acuerdo a la Constitución vigente en Cuba, hacerse ciudadano español implica perder la nacionalidad cubana, pero la perspectiva de tener una “opción” individual distinta los lleva a tomar esa decisión.

    Estas corrientes de pensamiento anexionista se basan en que los que la defienden la ven como una salida a la crisis económica, social y de derechos ciudadanos y si el país lograra salir del pozo en que se encuentra y prosperar en lo económico y lo político, esas ideas esas ideas desaparecerían. En Puerto Rico, aunque con menos agudeza que en Cuba, existe una situación económica y de dependencia política de EE.UU. que tampoco satisface a parte de su población, lo que hace que existan las ideas de completa anexión a EE.UU. y algunos a España, pero hasta ahora, al igual que en Cuba, son posiciones de una ínfima minoría de la población.

  8. EWduardo, el caso de Narciso López es muy interesante, incluso los mercenarios estadounidenses que lo acompañaban en la invasión se batieron como fieras contra los españoles. Eran tan solo 400 hombres y provocaron mas de 1000 bajas a las tropas españolas que eran 4 veces más. No quiero hacer una apología de López, solo creo que no se le puede juzgar con los ojos del siglo XXI. A lo mejor el, en las condiciones actuales o incluso en 1868, hubiera sido independentista. Un abrazo.

  9. Bueno pues para que no queden dudas que se someta el proyecto a consulta popular y verán cuál es la respuesta de la mayoría de los cubanos .

  10. Este artículo está fuera de este mundo.

    Es una locura pretender que Cuba se una a España, Eso no lo quieren ni los cubanos ni los españoles.

  11. Fernando:

    Con relación a la adopción de la ciudadanía española por militantes de PCC se da una situación “extraña” porque como de acuerdo a la Constitución Cubana no se admite la doble ciudadania, eso provocó bastantes debates internos en el PCC, pero según me han dicho, después se autorizo a los militantes del PCC optar por la ciudadanía española y Seguir militando, aunque no se si eso se mantiene actualmente

    Por otra parte, conocí a una muchacha militante del PCC que se caso en Cuba con un italiano que durante varios años trabajo en Cuba, tuvieron hijos y cuando el esposo italiano -que era del PCI- terminó su trabajo en Cuba y la familia despidió radicarse en Italia, la muchacha solicitó Seguir militando en el PCC en Italia, pero se lo negaron rotundamente.

    Es decir que en Cuba puede haber “españoles”, que renuncian a la nacionalidad cubana de acuerdo a la Constitución, pero que continúan militando en el PCC y darse él caso de cubanos, que no son ciudadanos españoles pero que residen en ese país, que no los dejan pertenecer al PCC si lo solicitan. Tremendo enredo militante.

  12. Que cualquier cubano pueda optar por la ciudadanía española no estaría mal, lo que seria una locura la cantidad de consulados que tendría que abrir España para poder atender a tantos cubano. Pero de ahí hasta que seamos una región autónoma de España creo que eso es algo un poco tonto pues no creo que los cubano estén de acuerdo con eso. Si ese proyecto se presenta así, no va a llegar a ningún lado.Los cubanos en sentido general son muy celosos de su soberanía mas allá de su ideología. Cualquier cubano aceptaría muerto de risas una ciudadanía extrajera pero no aceptaría que cuba fuera parte de otro país.

  13. Cada loco con su tema. Detrás de estas ideas pudiera estar el buen gusto por el vino de La Rioja, el queso manchego, las aceitunas, el jamón serrano jajaja.
    Nuestro hombre está delirando, pero ha sido entretenido y simpático el asunto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *