“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

La burocracia, el huracán tras el huracán

1atrechosTomado de Venceremos

El “Indio” se queja de la instalación eléctrica, que el cable no va donde debe ir y del empalme, que parece malo, casi un pecado en el santo reino de los electricistas automotrices, a juzgar por la expresión del hombre arrodillado desde hace dos horas sobre el asiento delantero de nuestro carro. “Si yo cojo al que hizo esto…”.

Como la mayoría de la población de Baracoa, es uno de los miles de damnificados de Matthew en Guantánamo. Su casa colonial de tejas francesas, sigue sin techo o casi. “Dicen que no me van a dar tejas modernas, que debo esperar por las originales…”, así que recogió pedazos entre los escombros, y remendó el techo familiar como pudo.

“¿Que cómo me las arreglaré? Comprando en la calle cuando aparezcan”, dice. El Indio no sabe. No sabe que a las casas como la suya se les entregarán techumbres iguales a las que se otorgan a las facilidades temporales hasta tanto las losas de barro estén disponibles, y que las tiendas de materiales funcionen.

Tanto cambian las orientaciones que salen del “país”, pasan por el Consejo de Defensa Provincial (CDP) y llegan, finalmente, a los Consejos de Defensa Municipales (CDM), que en Baracoa y Maisí son muchos los que no se enteran, casi tantos como los que no han logrado tener un nuevo techo.

Nuestra irrupción en ambos territorios, empero, marca una especie de frontera sin proponérnoslo: horas antes, el CDP había dispuesto dar un módulo gratuito a quienes perdieron sus casas para levantar una facilidad temporal y entregar los materiales de cubierta a las personas afectadas por derrumbe total o parcial de techo, con ficha técnica o sin ella, y aunque no tuvieran definida la forma de pago.

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Hasta el 21 de este mes, las principales trabas para la entrega de materiales estaban en la tardanza de la comisión que debía ir hasta los hogares a confeccionar la ficha técnica y en el trabajo de la oficina de trámites. Foto: Lilibeth Alfonso Martínez

Una Máquina lenta…

Es de mañana en Maisí, una mañana rara que amenaza lluvia, que ahora mismo no es bendición. El frío amenaza calando los huesos y el agua cae más adentro que afuera, y la gente se aglomera entorno a la oficina de trámites para los damnificados de Matthew.

Adentro y afuera hay muchas personas quejándose. La magnitud de los perjuicios hicieron lo suyo, pero también la morosidad de los trámites. El Consejo de Defensa Municipal estima 8 mil 926 viviendas dañadas, de un fondo habitacional de 11 mil 398, según el Censo de Población y Vivienda.

Julianny Noa Lobaina llegó temprano. En su casa de La Máquina la esperan tres menores de edad y una vivienda a medio derrumbar. “La Comisión pasó…, pero ahora se perdió mi planilla. Hace días que vengo, y nadie me explica”.

Por el momento, con los restos de su casa y de otras armó un cuarto que los tapa del sol, que les da la sensación de no dormir al sereno, pero que, en los últimos aguaceros, demostró ser nada contra la lluvia. Como ella, hay que decirlo, viven decenas, a ojos vistas.

En Los Llanos, por otra parte, ya Osmar Frómeta completó su techo que compró en efectivo, a mitad de precio según la Decisión del Gobierno Revolucionario, y no sin problemas. “Me tardé porque habían contradicciones entre los elementos que puso la comisión y lo real, y faltaban firmas y en la tienda, además, todo demora mucho y faltan cantidad de elementos, no hay puertas, persianas, los ganchos jota…”

A Obdulia Rodríguez Cantillo no ha ido a verla la comisión (un técnico de la Vivienda, un representante del Instituto de Planificación Física y un trabajador social) a La Yagruma, donde regresó de viaje para encontrarse el techo ido, la carpintería maltrecha y los equipos muertos, ni a Rafaela Delgado López, en Los Arados, una comunidad a escasos dos kilómetros de La Máquina.

En el Puesto de Dirección de La Máquina, su jefe, José Alfredo Massaret, reconoce las demoras y que, en los últimos días, “ha habido muchas decisiones diferentes”, aunque cada una sea más beneficiosa que la anterior y eso no justifique tanta planilla perdida que él asegura que es extraviada, ni tanto borrón o fallo en los cálculos de los materiales en valores, por los representantes de Comercio y, en general, cuando los técnicos confunden puntillas con clavos o ponen menos tejas que las que realmente se perdieron.

Las comisiones que salen a la calle en el Consejo Popular más poblado del municipio son solo cuatro, pero Geordanis Cantillo Mustelier y Leonel Céspedes Perdomo, trabajadores sociales de la ciudad de Guantánamo, no obstante, contaron esa mañana unas 10 en el terreno que, juzgan, tampoco son suficientes. En un día, cada uno por su lado, solo lograron llegar a 32 casos. “Esto va muy lento”, aseguran.

Los problemas son tantos que de 40 personas que atienden a diario, solo 20 salen con los papeles listos para que se decida la forma de pago ya sea crédito, subsidio o bonificación, si no puede hacerlo en efectivo.

El reporte de daños en el Consejo Popular La Máquina, según José Alfredo Massaret. Preliminar. Viviendas afectadas 465. De ellas: derrumbe parcial de techo (120), derrumbe total techo (89), derrumbe parcial de vivienda (39), derrumbe total (88). Casos solucionados, con techo en mano (265).

En la mañana del 21 de octubre, de hecho, muy pocas familias de Maisí tenían los materiales en la mano. Luego del anuncio de la nueva medida, que permitió adquirirlos sin necesidad de terminar todos los trámites, Noel Mosqueda Mosqueda, presidente del CDM, asegura que la cifra anda ya por los 800, aunque no puede precisar la composición de los beneficiados.

La decisión, abunda el presidente, “incluye el módulo gratuito a los derrumbes totales para hacer una facilidad temporal, con 50 tejas, 10 varas de madera rolliza, sendos bolsos de cemento y arena, y 3.5 kg de puntillas.

“Se definió que a los parciales de techo, se les entregan las que necesiten. Los que perdieron toda la cubierta, si tuvieran la ficha técnica se les entregan hasta 40 metros cuadrados (m2) de tejas, y si no dispone de esta, vamos con un técnico que hace un conteo físico de las afectadas y a partir de esa cuenta podrán adquirir hasta 28 m2, unas 19 piezas de fibrocemento o 10 de zinc”.

También, asegura, se usa un camión para repartir materiales, que incluye varios técnicos, en las localidades de Santa Marta y algunas zonas de La Máquina. “Pero es preferentemente para lugares apartados”.

Los que no tienen ficha técnica son, de hecho, mayoría en Maisí. Mosqueda Mosqueda admite que aunque se mantienen las estimaciones de que, al menos, un 94 por ciento del fondo habitacional del municipio fue afectado, las comisiones solo han podido corroborar 3 mil 300 casos, de los cuales más de 2 mil son derrumbes totales y parciales de techo, 609 derrumbes totales y 229 parciales.

Miguelina Pérez Eugene, jubilada, es una de las beneficiadas con la decisión. Con su ficha técnica en la mano y sin la certeza de que clasifique para que el Gobierno le bonifique una parte del costo de sus 20 tejas de zinc, ocho purlins, persianas, acero y cemento…, está a punto de recoger los que existan en almacén.

En las tiendas, las sombras están relacionadas con la ausencia de varios materiales, algunos de los cuales, como los bloques de siete pesos, hay que buscarlos en el almacén central, a varios kilómetros. Otros, ni allí están.

Mosqueda Mosqueda explica que, ahora mismo, los techos son la prioridad y esos son los primeros que llegan, y aun así son insuficientes. “Lo que tenemos cubre una parte mínima de lo que necesitamos, pero el país se comprometió a seguir mandando, junto al resto de las necesidades”.

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En Maisí, con las nuevas disposiciones del CDP, la cifra de casos que pudieron adquirir techos creció hasta 800. Foto: Lilibeth Alfonso Martínez

Vistazos a La Primada

Las historias en Baracoa se repiten de parte y parte, aunque, al igual que en Maisí, la mayoría de las personas todavía no recupera sus viviendas.

En Crombet número 174, el 22 de octubre Migdalia Machado Matos recién recibió sus tejas, y en el Puesto de Dirección de La Asunción, en la cabecera municipal, varias mujeres esperan con quejas a José Ernesto Medina Toirac, el jefe, quien admite que hasta el día anterior solo 18 casos habían comprado materiales de los casi tres mil afectados. En la mañana, el número roza los 200, gracias a la nueva disposición.

María Inés Jiménez quiere comprar en efectivo, pero a su ficha técnica la han virado cinco veces desde el puesto de mando por errores. Maribel Derove espera, porque por su casa aún no ha pasado la comisión y Marelis Matos dice tener problemas con el Banco, que no le aceptó el crédito.

Como en Maisí, en Baracoa mucha gente desconoce las nuevas disposiciones. Como en Maisí, las aglomeraciones en las afueras de los puestos de dirección que funcionan como oficinas de trámites, donde hay representantes de vivienda, planificación física, comercio, banco, trabajo y seguridad social, se ha mudado poco a poco a las tiendas dispuestas en cada Consejo Popular.

En la tienda de La Asunción solo hay tejas, aunque Tony Matos Romero, presidente del CDM, asegura que las varas rollizas se están trasladando a la ciudad por la Empresa Forestal, y el cemento no es una preocupación, pues a las 360 toneladas que ya tienen deben sumarse otras que vienen en patana, aunque reconoce que hay muchas cosas que llegan pocas, ejemplo las persianas.

Sobre los recursos que han entrado, el presidente enumera: “52 mil 200 tejas de fibrocemento, 75 mil de fibroasfalto, 2 mil 375 módulos de zinc, 360 tn de cemento, 12 mil bloques, 35 tn de puntillas, mil 584 módulos de purlins, que es solo un 28 por ciento de lo demandado para la recuperación del fondo habitacional”.

Este último, precisó, está compuesto por 27 mil viviendas, de las cuales se estima se dañaron 21 mil 329, de ellas derrumbe total 2 mil 42, total de techo 7 mil 001, parcial de cubierta 5 mil 147 y parcial de vivienda 7 mil 139.

La recuperación en La Primada también va lenta y la lluvia ha empezado a caer. “La nueva decisión del CDP debe cambiar las cosas. Hoy, por ejemplo, mucha gente ha recibido sus techos. Para agilizar el proceso, estamos formando más técnicos de vivienda que nos ayuden en esta etapa. Es lo importante para avanzar”, resume finalmente Matos Romero.

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Migdalia Machado, en Baracoa, ya tiene las tejas que necesita su esposo para arreglar el techo de su casa. Foto: Lilibeth Alfonso Martínez

 
 

3 thoughts on “La burocracia, el huracán tras el huracán

  1. Miren no pude terminsr de leer el articulo pero no me hace falta para saber que el gobierno no va a cumplir con nadie ?Por que? Muy facili si nunca lo han hecho todavia no han completado lo que iban a dar cuando el flora como pienzan que van a dar toda la ayuda que le han donado estarian locos eso o la venden o se la regalan a otro país o la desaparecen pero dársela al pueblo nooooo eso nunca va a suceder

  2. si a 4 años de sandy muchos santiagueros no se han recuperado cuando lo haran estos?.la corrupcion,la burocracia y la ineficiencia economica son endemicas,ese no tiene que ver con el bloqueo.no digo yo si el pueblo se desmotiva.tiene que ver como el estado cubano justifica la contratacion de empleados foraneos con tal de no pagarle a los cubanos.tiene el pueblo que ver como no hay medicinas por falta de dinero pero se priorizo el pago de las deudas con acreedores.en este historia el pueblo es la ultima carta de la baraja,fernando

  3. En una ocasión leí una tesis de maestría, enfocada en unos diseños de vivienda que permitian su financiación por las personas con su salario, en base a créditos y plazos, para resolver las carencias habitacionales del pais.
    Muy interesante todo lo de aquel trabajo.
    En esa tesis venían los albergados por distintos ciclones, con algunas cifras, el salario medio, la cantidad de personas por vivienda y hasta la emigración por provincias, todo entrelazado.
    De esto hace unos cuantos años, antes de la ampliacion de los creditos, el aumento de los cuentapropistas, las cooperativas y demas fauna cotidiana. Porqué lo menciono:

    En momentos de crisis, no solo brillan las mejores virtudes de nuestra sociedad, sino tambien afloran los talones de aquiles o peores defectos. Los ciclones no se llevan la burocracia, y si normalmente hay relajo o desorganización, en la minicrisis dentro de la crisis grande aumenta mucho más.

    Trabajos como este deben divulgarse, para que la crisis se transforme en oportunidad y sirva para ir eliminando los absurdos cotidianos. Esa es precisamente una parte del rol de la prensa.

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