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José Martí
 

La burocracia de EEUU y Cuba frenan el tractor

tractores-ogun-cuba-eeuuTomado de DDC

Los tractores Oggún, que la empresa estadounidense Cleber quiere producir y vender a agricultores en Cuba, han empezado a fabricarse en Estados Unidos debido a que el proceso para abrir una planta en la Zona Especial de Desarrollo (ZED) del puerto de Mariel se está “demorando”.

La comercialización inicial tampoco podrá hacerse en la Isla, de manera que las máquinas —cuyo precio rondará los 8.000 o 10.000 dólares— se pondrán a la venta dentro de tres meses en Estados Unidos, explicó a DIARIO DE CUBA el promotor del proyecto, Saúl Berenthal.

El empresario explicó que preveían tener la producción en marcha en la Isla antes, pero el proceso burocrático, “por parte de los dos países”, está resultando muy minucioso, según él, a causa de las regulaciones del embargo.

“Hay burocracia tanto en Estados Unidos como en Cuba —destaca Berenthal—, por lo que hay que comprender, saber sobrellevar y adaptarse a la cultura comercial cubana; en la Isla la burocracia es más formal que en Estados Unidos, donde está más acostumbrada a estar al servicio de los negocios y de los emprendedores; en la Isla, en cambio, las agencias están más dirigidas a llevar a cabo el proceso y no necesariamente a prestar servicio al emprendedor”.

El proyecto de los tractores está ahora a la espera de obtener permisos tanto por parte de Estados Unidos, donde se explora la manera para exportar las máquinas, como por parte de La Habana, que analiza la información referente a la planta que debe construirse en el puerto de Mariel. Son varias las instituciones que deben dictaminar si se cumplen los requisitos de acuerdo con lo establecido por las leyes locales.

“A medida que se van viendo los detalles, hay que ir verificando que lo que se hace cumple con las regulaciones, un proceso que se complica por el embargo y porque las nuevas regulaciones son recientes y todavía no hay interpretación de las normas”, señaló Berenthal.

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Saúl Berenthal, promotor de los tractores Oggún. (AP)

Un equipo de abogados en Cuba y otro en Estados Unidos trabajan en los detalles administrativos del proyecto. El Gobierno de la Isla y el de Estados Unidos están haciendo “un escrutinio muy intenso del proceso para que todos los detalles se lleven a cabo correctamente”.

En cuanto al ZED del puerto de Mariel, la empresa querría haber avanzado en la contratación de personal, pero no ha sido posible por la falta de permisos previos. Berenthal afirma que las nuevas regulaciones han resuelto el problema de la contratación de empleados a través de las agencias estatales del Gobierno cubano.

La compañía estadounidense deberá comunicar al Gobierno cubano los requisitos de los trabajadores que necesita y este le ofrecerá una serie de candidatos.

“Si conocemos a alguien que no está en esos expedientes del Gobierno, pero que estamos interesados en que trabaje con nosotros, lo podemos llevar a la agencia estatal para que sea incluido”, explica Berenthal.

El empresario considera que de esta forma la compañía ya participa activamente en la selección del personal, al que esperan estimular con el pago de incentivos a la producción y la calidad, suma que no entrará dentro del salario que perciban del Estado.

En la planta cubana habrá como mínimo un supervisor permanente de Estados Unidos, de perfil técnico, y un director de planta cubano, que hará de puente entre la matriz de la compañía en Estados Unidos y la planta en la Isla.

Preguntado sobre la posibilidad de que la lentitud que impone la burocracia abra oportunidades a competidores de países como China o India, Berenthal comentó que, en un “marco de economía libre”, el Gobierno cubano puede aceptar otros proyectos, pero dijo que el suyo tiene una ventaja que no tienen otros y es el diseño de los tractores con el sistema de fuentes abiertas.

“El tractor está diseñado para que pueda utilizarse con componentes de diferentes proveedores del mercado mundial, el usuario no está obligado a comprar piezas de repuesto del fabricante; esto ofrece a Cuba la oportunidad de ser autosuficiente”, explicó Berenthal.

Según un estudio de mercado que ha hecho la compañía, en Cuba existen hasta 300.000 agricultores —aunque datos del Gobierno elevan la cantidad a 500.000— y se espera que haya más en el futuro si sigue el proceso de entrega de tierras por parte del Estado.

La necesidad de aumentar la producción agrícola debido al auge del turismo multiplica la necesidad de la Isla de dotarse con más tecnología para el cultivo, remarca Berenthal: “Hoy en Cuba hay 62.000 tractores, muchos de los cuales son de los años 1940 y 1950, de 26 marcas diferentes, debido a la dificultad de mantenerlos en funcionamiento desaparecen unos 500 y 600 cada año”.

Sobre el poder adquisitivo de sus clientes potenciales, Berenthal habla de la posibilidad de que el Estado cubano financie la compra de la maquinaria, pero también que los agricultores reciban el apoyo de familiares en el exterior, que puedan hacer la inversión.

Otra posibilidad, señaló el empresario, es que hoteles, restaurantes y resorts, que necesitan la producción para sus establecimientos, paguen la maquinaria a los agricultores a cambio de la mercancía que precisan para sus negocios.

Resolver problemas de logística

El empresario estadounidense cree que la Isla podrá aprovechar el auge del turismo pero tiene que resolver a corto plazo temas importantes de logística. “Políticamente tienen que hacer el salto a la creación de mercados al por mayor, bien legalizados”.

“Un gran impedimento —comentó Berenthal— es la falta de habilidad en el uso de tecnología para la productividad, pero también la necesidad de una logística para que la producción del agricultor llegue a un lugar donde pueda venderse”.

La propuesta de la compañía para la Isla incluye también la fabricación de camiones ligeros para transportar la producción a los mercados.

Además de los tractores, la compañía ampliaría en el futuro su ámbito de interés hacia la construcción con la comercialización de maquinaria de construcción ligera.

En cuanto al futuro de su proyecto, Berenthal afirmó que no teme que la llegada de un presidente republicano a la Casa Blanca vaya a representar un giro en la actual política de Washington hacia el régimen de La Habana. “Nunca mi socio y yo hemos dejado que el miedo nos haga dejar de hacer lo que creemos que debemos hacer”.

Según su punto de vista, será “un poco difícil dar marcha atrás a lo que ya está hecho” y además, agrega, “cualquiera que sea el nuevo presidente de Estados Unidos, no creo que pueda justificar más el embargo, porque no tiene justificación económica —no da beneficio ni a Cuba ni a Estados Unidos—; ni política —porque hay más gente que pide que se quite—, y finalmente no tiene justificación moral”.

Cuestionado sobre si sus negociaciones con el régimen hacen que tenga que mantener en silencio sus opiniones políticas, Berenthal afirmó: “No estoy censurado, pero sí que me autocensuro porque no hablo de política. Creo además que la cooperación y el acercamiento entre los dos pueblos es más eficaz bajo el comercio del beneficio mutuo que por la política”.

 
 

10 thoughts on “La burocracia de EEUU y Cuba frenan el tractor

  1. Como haré yo, anoten la fecha de esta información para compararla con la fecha en que se anuncie que Cuba ya está lista para dar luz verde a este importante proyecto.

  2. Uno de los mayores problemas para lograr el desarrollo de Cuba es el Burocratismo. Por nuestra excesiva centralización y un “denso” entramado burocrático estamos perdiendo inversiones y muchas oportunidades que necesitamos para el desarrollo económico de la nación

  3. No es nada de burocratismo, aquí todo es acerca del poder, la condición del trato por la parte americana era que los tractores fuesen vendidos a los privados y eso no les cuadra a los señores que ostentan el poder absoluto en Cuba. Ellos quieren contratar al personal de las empresas y quieren seguir manejando el país con dadivas que te arriesgas a perder si piensas diferente, lo han hecho así por más de medio siglo y no van a cambiar en el noveno inning. Anunciaron el acuerdo cuando vino Obama para la prensa internacional que no entiende ni el 30% de lo que pasa en Cuba, y enseguida lo público como la gran maravilla. Solo saquen una cuenta, desde que se puso en marcha la ZDM cuantas inversiones serias hay? Hasta que no haya seguridad jurídica y dejen a los inversionistas manejar sus negocios, todo será palabrería y muela para que la prensa internacional tenga tema de conversación. Y muy importante ganar tiempo para morir tranquilos.

  4. Perdonen el humor negro, pero por la foto de este señor y la burocracia que lo rodea, no creo que llegue a ver su negocio funcionando 🙂

  5. ya lo dijo obama cuando le hablo a los cubanos, no importa que quitemos el bloqueo hoy mismo si ustedes no cambian no avanzan y eso es justo lo que esta pasando,no avanzamos y nunca vamos avanzar con un gobierno tan autoritario como este

  6. Ulises, en realidad nunca lo sabremos hasta que eliminen el Embargo, lo tuyo y lo de Obama no son mas que elucubraciones. Tampoco es que hayáis descubierto el agua tibia tu y Obama porque si mal no recuerdo Fidel Castro hace una década dijo que “este modelo no nos sirve ni a nosotros mismos”. Creo que nadie esté en desacuerdo con eso el problema radica en hacia donde ir y ahí es donde surgen las diferencias. Un abrazo,

  7. Bueno, y ahora en el Noticiero de Televisión y en el Granma, que tanto bombo y platillo le dieron a los tractores Oggun cuando la visita de Obama… Tendrá la suficiente honestidad y profesionalidad para abordar este fiasco y señalar a los responsables, al menos, de la parte cubana?

  8. Desde la posibilidad de ir preso y perder la inversión hasta la realidad del magro poder adquisitivo de los cubanos, numerosos inconvenientes acechan a la marea de potenciales inversores que visita la isla, advierte un experto británico.
    Un artículo en la publicación Business Review de la prestigiosa Escuela de Economía de Londres compara lo imprevisible de hacer negocios en Cuba con la sorpresa que se llevó el gobernador de Nueva York Andrew Cuomo al descubrir en La Habana, bajo el capó de un Chevy Bel Air de 1956, un motor Toyota de cuatro cilindros.
    Señala que la anécdota podría servir de metáfora a una economía cubana que atrae a las empresas estadounidenses con el señuelo de un mercado sin explotar, pero que esconde obstáculos capaces de frustrar a cualquier empresario, salvo quizás los más resistentes.
    Eso ha resultado en que las ferias de negocios en La Habana atraigan a decenas de compañías estadounidenses de primera línea, desde PepsiCo, a Caterpillar, a Boeing.

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