“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

¿La aristocracia obrera?

trabajadores-cubanos-la-habanaTomado de OnCuba

Hace algo más de un mes tengo un bateo de plomería en casa. No entraré en detalles, pero es desagradable, el tipo de percance al que uno no debería simplemente resignarse y aceptar como parte de los designios divinos, coexistir con él asumiéndolo como punición merecida por pecados cometidos o heredados. No, es algo que tengo que resolver. Y la manera de solucionarlo es contratando un buen plomero. Y ahí comienza el pintoresco Via Crucis al que se expone cualquier cubano cuyo habitáculo necesite reparaciones o mero mantenimiento doméstico… es decir, cualquier cubano.

Plomeros, albañiles, carpinteros y demás trabajadores especializados no constituirán la verdadera aristocracia criolla, pero a menudo se comportan como tal. Localizarlos es difícil; lograr que se comprometan casi imposible; hacer que cumplan su promesa, una absoluta quimera. Sin embargo, el amigo que te da su teléfono siempre dice “ah, yo conozco un plomero buenísimo”, así, sin medias tintas, como implicando que si no llegan a un acuerdo o algo se malogra la culpa será tuya, pues el tipo viene avalado.

No me cabe duda de que cuando aprenden el oficio, a esos esforzados profesionales se les exige también memorizar frases como “uf, ahí hay que levantar el piso” o “¿Dónde fue que yo vi hace poco una pieza como esa?”: estratégicos bocadillos que, junto a un dramático enarcar de cejas cuando les expones tu problema, constituyen parte del ABC gremial. De lo único que se puede estar seguro en el Universo es de estas tres verdades absolutas:

– El 90 por ciento de los juguetes infantiles son total o parcialmente amarillos;

– No hay razón sensata para que Tarzán esté invariablemente afeitado;

– Nunca, bajo ninguna circunstancia, ni siquiera a sabiendas de que así provocaría una hecatombe nuclear, un plomero o un albañil irá a tu casa el día en que aseguró que iría.

La cosa es peor cuando les explicas tu drama por teléfono y se huelen que tu apartamento es modesto y tu economía de clase media. Si vives en Nuevo Vedado o Miramar y eres el feliz propietario de una casa de cinco cuartos, o te compraste un apartamento que clama por una reparación capital, los del Santo Oficio se adherirán a ti como una rémora, ante la perspectiva de un trabajo dilatado que duplicará su buen nombre y su fortuna, y llevarán toda una brigada ya el segundo día –nunca el primero: noblesse oblige.

En cambio, para algo menos complicado y un hogar corriente, dirán que tienen muchos encargos a la vez, que en cuanto terminen la sumamente especializada faena que ejecutan en el Hotel X verán si pueden hacer un huequito para lo tuyo, que vendrán un día de estos, a lo mejor para la semana que viene… “Un día de estos”: esa es otra frase mágica que no significa nada, que crea la falsa ilusión de un compromiso. Me encantaría conocer un día de aquellos.

Luego, claro, el acuerdo inicial de costos no se cumple nunca. Siempre aparecen imprevistos, piezas que hay que reemplazar inesperadamente –piezas que, por lo visto, ya se fabrican rotas– más cemento a comprar, un transporte que hay que pagar para traer la piedra de Jaimanitas… La mayoría de las veces hay que encargarse también del almuerzo de los obreros, y es ahí donde uno descubre que “cualquier bobería, un pancito con algo” tiene detrás un Jesús que los multiplica. ¿Dije el acuerdo de costos? Bueno, el de tiempo es peor. Si tu película es vivir cien años, como diría Sabina, concierta con un albañil la muerte o el fin del mundo.

Uno puede apostar a que, de cada diez hogares cubanos, por lo menos en cuatro hay media docena de sacos de cemento apilados en un rincón, testigos mudos de una reparación que probablemente haya iniciado el abuelo y se ha extendido por generaciones. Si eres extranjero, podrías creer que se trata del último grito local en materia de decoración: “pues sí, la hija del viceministro tiene tres sacos de cemento en la sala, monísimos, niña, dicen que lo copió de una revista en que salían fotos de la casa de Jennifer López…”.

Si tienes mucha, muchísima suerte, al cabo de unos pocos quinquenios solucionas tu problema, aunque la solución implique tres raleas de azulejos en el baño, una llave de agua hipertrofiada y en colores chillones donde antes había una discreta, funcional y metálica, y un tubo (“para ir tirando, en estos días yo consigo el que es y vengo a instalártelo”) en medio del baño o la cocina. Eso, repito, si tienes más suerte que Luciano. Si eres un ser humano corriente, sabes que tienes unos días, tal vez dos semanas de felicidad hasta que se rompa otra cosa. O lo mismo. Y vuelta a empezar.

About Eduardo Del Llano

Eduardo del Llano Rodríguez (Moscú, 1962) es un escritor, profesor universitario, guionista y director de cine cubano. Licenciado en Historia del Arte en la Universidad de la Habana en 1985, durante la década de 1980 estuvo integrado en el grupo teatral y literario NOS-Y-OTROS. Se formó con Jorge Goldenberg, Tom Abrams y Walter Bernstein en la elaboración de guiones cinematográficos, al tiempo que desarrollaba su labor como profesor en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de la Habana (Historia del Arte Latinoamericano y Fotografía).

 
 

10 thoughts on “¿La aristocracia obrera?

  1. Esto que se plantea forma parte intrínseca del fenómeno de la deformación de la sociedad cubana. Durante casi 60 años con medidas, métodos e ideas que han estado casi siempre en la esfera de lo absurdo, una sociedad con deformaciones en todos los ámbitos han provocado un estado de cosas que sino fuera por lo dañinas que son darían risa. Hoy por hoy quien haya estudiado mucho, que sea un científico brillante, un médico de los mejores del mundo, un flamante investigador queda opacado ante un albañil, un plomero, un guajiro sembrador de ajos, malangas u otro producto de amplia demanda. Un `país donde un chapistero es más importante que un neurocirujano, o que un nefrólogo que hace transplantes renales vea que un camarero, un taxista o un camionero tengan mejor nivel de vida que el y su familia.Que país hemos creado donde un profesor universitario tenga peor vida que un cuentapropista que administre una guarapera o se dedique a vender pan con algo?.
    DE cada cual según su capacidad , a cada cual según su trabajo es el principio socialista y el principio comunista (A cada cual según sus necesidades). Pués ni socialistas, ni comunistas ni capitalistas. Que clase de engendro hemos construido entre todos? Que somos y que queremos ser, ni se ha sabido nunca ni aún hoy lo sabemos y mientras tanto seguimos enredando más la pita con lo de sin prisa y sin pausa.

  2. Con una sonrisa yo reconozco muchos de estos problemas. Es muy parecido a lo que pasa en mi país, Suecia. No me creen, pero asi es.

  3. ¡A los albañiles! El caso escogido para este artículo pero que puede ser extendido a todos las esferas de la sociedad cubana aun en esos servicios que son pagados en CUC.

    Trate de comprar un boleto de avión de Cubana. La única forma posible es en el aeropuerto en la lista de espera. Todos sabemos lo que eso implica. Muchos pretextos que no hay disponibilidad y el avión sale vacío. Trate de comprar un boleto de Vía Azul. Hay que ver los obstáculos que se debe saltar para eventualmente tener la seguridad de que hay un asiento disponible en una guagua infectada por cucarachas que corren por los asientos. Trate de rentar un carro y ahí es donde necesita la ayuda de todos los santos para ver si te pueden hacer el “favor” o “a ver cómo te ayudan”. O simplemente trate de comprar en unos de esos hoteles que no vamos a nombrar pero que la Habana reclama su libertad. No existe una sola computadora que funcione y para realizar el pago se debe tener efectivo o traer algunos ramajes de alguna planta poderosa para darse un despojo in situ que facilite las comunicaciones electrónicas.

    Cualquier trámite o transacción que se requiera en Cuba siempre tiene alguna complicación que hay saltar. Claro que los cubanos somos especialistas de la evolución, el mismo Darwin se impresionaría con nuestra capacidad de mutar adaptarnos y evolucionar en tan pequeños períodos.

  4. Esta anécdota es 100% real. Hace unos tres años comenzó a mermar el flujo de agua en mi baño. Fui a ver un plomero y me dijo que se necesitaba levantar pisos, cambiar tubería.. Con seguridad cambiar la taza del baño y muy poco probable conseguir otro piso amarillo para que combinara con los azulejos del baño. Posible presupuesto: Entre 500 y 1000 CUC, mas cerca de mil.
    Le dije que lo pensaría… Por suerte tenía el dinero, ahorros de un viaje.
    Cuando el plomero se fue quedé pensando en como él ganaba mucho mas que yo con mi doctorado en química. Y ahí se encendió la luz ¡Carajo, tengo un doctorado en química! El bajo flujo es por las sales precipitadas de esa agua habanera que parece del Mar Muerto.
    Para no hacer mas largo el cuento: Con ácido acético al 10% resolví el problema en menos de dos horas.
    Hasta pensé que podría dedicarme a eso…y en eso ¡Permuté!

  5. Muy bueno el articulo (mortis), Eduardo. Y es curioso que en el paraiso de los trabajadores, en la patria de los obreros, encontrar un buen operario sea como un milagro. ¿ Qué pasó con las escuelas talleres donde se formaban en diversos oficios? Creo que la unica o una de las pocas que hay es la que creo Eusebio Leal en la Habana Vieja. debia haber una en cada municipio. Que milagro que a nadie de la legion de cuadros del pcc, poder popular, CTC, MICONS, ANAP y ese infinito etcetera, se le ha ocurrido.

  6. No escribas más Eduardo del LLano, no sabes escribir, pensé que eras mejor en el oficio, las cosas no te salen naturales

  7. ! Buenísimo y de acuerdo 100 % pero se le escaparon detalles por ej , los que te piden una parte del dinero por adelantado para garántizar los materiales y ya con eso te ¨ enganchan ¨ . A mi juicio , fueron muchos los años que como no existía el TCP el trabajo de los albañiles era ilegal como también lo era conseguir los materiales para lo cual ellos siempre tenían los ¨ contactos ¨ de modo que no era posible hacerles una demanda judicial por incumplimiento de contrato porque todo era verbal y encima el ¨San Benito ¨ de enfrentar a las autoridades preguntando ¿ Ladrónde sacaste estos materiales ? Saludos.

  8. Eduardo es una lastima que nunca tu personaje nicanor haya tenido el privilegio de pasar por esto que cuentas con realidad y que a pepe sanchez le molesta, hubiese quedado mas ilustrativo para todos.

    Todo el que ha pasado por eso sabe que es asi. me paso y la decision fue que el albaÑil soy yo, no sera lo ideal pero se hace con amor y sobre todo es mucho mas barato, costo solo de materiales

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *