“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

La apertura y los perros de raza en Cuba

perros-cuba-cubanos-razaTomado de El Comercio

Lourdes Ortega pasó nueve años castrando reses y desparasitando cerdos en Cuba hasta que una enfermedad crónica nerviosa la obligó a abandonar la medicina veterinaria, y durante dos décadas batalló para criar a sus tres hijos como madre soltera.

Luego apareció una nueva oportunidad con Macorina, una Chihuahua de un año.

Un profesor universitario que trabajaba por las noches contrató en el 2013 a Ortega para alimentar, sacar a pasear y cepillar a Macorina por 28 dólares al mes, más que el salario gubernamental promedio. El pequeño perro se convirtió en el primer cliente de un pequeño, pero floreciente negocio una vez inimaginable en Cuba.

Hoy, la casa de tres habitaciones de Ortega en La Habana se llena de los ladridos y brincos de beagles, chihuahueños y salchichas, lo cual le permite el suficiente ingreso para alimentar a su familia y pensar en construir más cuartos para albergar aún más perros.

Una creciente clase media alta de Cuba muestra un especial interés por los perros de lujo y gasta sumas de dinero relativamente grandes para consentirlos.

In this Sept. 19, 2016 photo, a man holds his Labrador named Nemo as a vet attends his dog at a clinic in Havana, Cuba. Cuba's growing upper-middle class is spending relatively big sums to pamper their dogs. (AP Photo/Desmond Boylan)

(Foto: AP)

Docenas de salones y boutiques para perros, junto con vendedores de cachorros de raza pura, han aparecido alrededor de La Habana en los últimos años y creado cientos de trabajos que al mismo tiempo recuerdan la amplia brecha en los ingresos de una sociedad que por décadas luchó por ser la tierra de la igualdad absoluta.

“Hay muchas personas que han viajado al exterior, que han abierto sus negocios y que han tenido mayores posibilidades”, dijo Ortega. “Este es un servicio para gente con recursos, mayormente, es un servicio al que realmente todos los cubanos no pueden acceder”.

Para ella, en su país “este tipo de actitud es muy reciente”.

Unas cuantas organizaciones trabajan en la esterilización y castración de perros callejeros y que buscan hogar para sus crías, pero los cubanos con recursos prefieren gastar entre 100 y 300 dólares en cachorros de raza que son vendidos de boca en boca o en sitios clasificados por internet que anuncian desde American Staffordshire terrier hasta Pomeranian.

En un país donde los carros y las casas nuevas están fuera del alcance hasta de las personas más prósperas, tener un perro de raza es un símbolo de estatus que también significa una inversión futura, al poder tener cachorros para vender posteriormente.

In this Sept. 19, 2016 photo, dog owners wait for their turn at a vet in Havana, Cuba. A handful of organizations work to spay and neuter street dogs and find homes for their offspring, but Cubans with means prefer to spend between $100 and $300 on purebred puppies sold by word of mouth or on classified websites. (AP Photo/Desmond Boylan)

(Foto: AP)

La mañana del lunes, una docena de personas con cachorros de raza pura en brazos hacía fila afuera de la puerta de Luis Chow Chow, un negocio de cría y peluquería paraperros en El Cerro, un barrio de clase trabajadora.

Luis Aguiar, el dueño, dijo que el negocio familiar recibe entre 40 y 50 animales al día que son atendidos de distinta manera: baños o simplemente limpieza de oídos.

Al final de la fila permanecían Yazmil Fernández, de 27 años, y Ernesto Borges, de 26, una pareja que dirigen desde su apartamento una firma de diseño y mercadotecnia para propietarios privados de apartamentos. Fernández mecía a Luca, un cachorro de Rottweiler de 45 días que mordisqueaba su cadena de oro mientras esperaba.

El cachorro le costó 100 dólares cuando lo compró la semana pasada, explicó Borges. Sin embargo, el criador se los entregó malnutrido y necesitaban más que restos de comida para alimentarlo.

“Para este hay que comprarle la carne”, dijo Borges.

Aguiar cobra cerca de un dólar por visitas rutinarias, que es accesible para los cubanos que tienen trabajados en el sector privado o reciben ayuda de familiares desde el extranjero. Para los más ricos, hay servicios especiales como visitas a sus casas para bañar a sus perros por 10 dólares la sesión.

“Las personas se inclinan muchas veces por los perros de raza (y) allí viene toda una atención que hay que mantener con ellos más que a los perros mestizos”, dijo. “En la población en general ahora es que empieza a darse cuenta de lo que valen los perros”.

 
 

8 thoughts on “La apertura y los perros de raza en Cuba

  1. El “cambio” en Cuba viene como un todo,como un “paquete”, con cierta “prosperidad” para una ínfima parte de la sociedad y con las gilipolleces inherentes a estos prósperos ciudadanos”. A la hora de negar lo hecho verán que no tenemos fronteras.

  2. Lo que debe ser uniforme -y es lo justo- son los derechos y las oportunidades, el trabajo y esfuerzo honrado de cada cual lo debe colocar en el grupo humano que se ha ganado, si le da para tener perros de raza o lo que sean sus prioridades es meritorio, se debe estimular el resultado, un país es libre y próspero cuando sus ciudadanos lo son.
    Es función del estado proteger a los incapacitados y garantizar el derecho de todos a su libertad y realización personal.

  3. En Cuba hay “luchadores” que se pueden gastar su dinero en perros de raza,en peluquerías para perros, etc, dinero fruto de su “trabajo y esfuerzo”, que básicamente consiste en ser mas listo y aprovechar el desorden absoluto de una economía en crisis, con un sistema impositivo inexistente y una economía en negro que nutre generosamente los bolsillos de estos “esforzados luchadores”. Sin embargo sus médicos, sus ingenieros, su intelectuales, sus trabajadores laboriosos, su fuerzas productivas capacitadas apenas comen. Vaya justicia, vaya derechos y oportunidades uniformes Julian Morales Sanchez!!!!En buena lid en un país con una economía tan paupérrima como Cuba esos lujos extravagantes no tendrían cabida, hasta por bochornosos.Lo demás son pamplinas.

  4. Morera esos “luchadores” todos sabemos que existen y son bastantes pero no todos los que tienen dinero son inmorales y ladrones, no sea absoluto, todos sabemos también que los que viven de su salario no pueden adquirir lo básico pero, ¿los que tienen su dinero honradamente son los responsables de esas desigualdades? ¿No le parece mas inmoral la vida que se dan algunos hijos de papá?. ¿Cual es la solución, atacar a todos los que sobresalen por igual tildándolos de bandidos sin discriminar entre los que lo adquieren honradamente y los que roban o se aprovechan del puesto?
    Igualdad es una cosa e igualitarismo es otra.
    Los músicos famosos, cultivadores de tabaco con buenos resultados, personas que tienen contratos en el exterior, emprendedores con buenos resultados en sus negocios y muchos más con dinero bien habido tienen el derecho de gastárselo en lo que quieran para eso es suyo.
    Yo admiro y no critico a quienes a pesar de vivir en un país con tantas dificultades son capaces de obtener buenos resultados y poderse dar una vida mejor no siento el rencor y la envidia que sienten algunos frustrados.

  5. Si los profesores, los médicos y otros profesionales no les alcanza lo que ganan que se haga lo necesario para resolver ese problema pero la solucióm nunca será atacar a los que han sido capaces de salir adelante honradamente.
    Por favor Sr. Morera si va a atacar hágalo a las causas y no a las consecuencias.

  6. Nadie ataca a nadie, son verdades contrastables y por supuesto que hay que incluir a los hijos de papas y a los dirigentes corruptos que pululan por doquier y que se dan una vida igual o mejor que los “esforzados luchadores”. Mi comentario se refería específicamente a los derechos y oportunidades “uniformes” de los que habla el señor Morales, que para nada son uniformes. Mencioneme otro país del mundo donde un profesional con un buen empleo apenas gana para sobrevivir y sin embargo personas que no aportan ninguna riqueza a su país o personas que por obra y gracia de decisiones extravagantes del gobierno que deciden que sector de la economía es lucrativo para trabajar y cual no, como los ejemplos que expone, vivan como si estuviésemos en Suiza. Esas diferencias aparentemente “normales” son la que han empujado a cientos de miles de cubanos a emigrar o simplemente a no trabajar y que han dejado a nuestros hijos hasta sin los maestros y profesores de calidad que disfruto nuestra generación. No es rencor, ni envidia, es no ser un tonto, un gilipollas o un ciego y no querer ver las crecientes aberraciones de la sociedad cubana, mas alla de querer justificar y dar por aceptable que tu perro coma carne y tu vecino pase hambre. Y no hablo del perro de un músico o un campesino honrado, ni tampoco de un vecino vago, no seamos extremistas.

  7. En cuanto a atacar las causas creo que no hacerlo no esta reñido con poder criticar lo que considero “oportunidades NO uniformes” que propician lo que se describe en este articulo. Personalmente, pudiera darme “caprichitos” como los que describe el articulo pero no lo hago por empatia con los menos afortunados, que muchas veces son tan o mas laboriosos que nosotros mismos. En fin somos latinos y por ende geneticamente predispuestos a asumir con naturalidad cualquier abismo material entre personas igualmente esforzadas con tal de se nosotros los de la parte ancha del embudo.

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