“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

La agricultura y su huracán de precios

Tomado de Progreso Semanal

Si antes del huracán Irma alguien me hubiese dicho que yo iba a extrañar tanto el plátano burro, que iba a hacer colas de tres horas para comprar cinco o seis manos y que el otro plátano, al que llaman criollo o macho, en varios meses no lo volvería a ver; si alguien me lo hubiera dicho probablemente no lo hubiese creído.

Porque una cosa es la escasez de productos agropecuarios que sobreviene tras un fenómeno meteorológico que arruina sembrados y trastoca ciclos de cosecha, y otra muy diferente es la casi total devastación que Irma provocó en los campos de Cuba desde Camagüey hasta La Habana, un estado calamitoso que ha disparado los precios de lo poco que se cultiva.

Aunque, seamos sinceros, si al cubano promedio se le dificulta cada vez más poner comida sobre la mesa, no es únicamente culpa de Irma. Antes, mucho antes del 9 de septiembre de 2017 la irritación popular en torno a la espiral ascendente de los precios había rebasado los debates de esquina y se había instalado en el mismísimo parlamento, donde el diputado espirituano Israel Pérez Cáceres, alias Katanga, se las dio de Robin Hood en sesión plenaria:

“Algo hay que hacer, porque cada seis meses (los precios) aumentan y vuelven a aumentar, y el perjudicado es el pueblo. Y no son los guajiros los culpables de este fenómeno, lo puedo asegurar. (…) Yo no creo que un grupo de personas pueda decidir cuánto vale un producto. No digo que se fije un precio, yo digo que hay que topar, exigir que se ponga un precio máximo para los productos”, expresó Pérez Cáceres y, apenas semanas después, su reclamo se tradujo en la Resolución No. 157 del 2016 del Ministerio de Finanzas y Precios que puso coto a la especulación. Coto en papeles.

En la práctica brutal de la tarima, sin embargo, el embullo con los precios topados duró poco. Por más inspectores que existan en Cuba —tampoco son tantos que se atropellan— no tienen el don de la ubicuidad para controlar a toda hora y en todos los puntos de venta habilitados; y, en última instancia, ¿de qué valen las resoluciones y los fiscalizadores si la producción a campo traviesa no satisface la demanda?

De modo que pasó lo que usualmente pasa: la realidad que dibuja el instrumento legal es una y la que se “topa” el cubano cuando llega al mercado es otra; en los establecimientos estatales, la variedad brilla por su ausencia y en los que rige la llamada “oferta y demanda” lo que ha desaparecido es cualquier atisbo de humanidad.

No lo digo yo, lo dicen las cifras que los propios vendedores de La Habana rotulan sobre pedazos de cartón: una libra de ají pimiento, 40 pesos; la de tomate, 30 o 35; un mazo con siete tristes zanahorias, 40 pesos. Y dándole gracias a Dios por los carretilleros, porque en los Mercados Agropecuarios Estatales (MAE) lo único que está sato (abundante) es el arroz, los frijoles, la harina, la piña, el chopo, alguna que otra calabaza…

En el interior del país, esa parte de Cuba que algunos suponen el almacén de la capital, el panorama no es mucho más alentador. El huracán arrasó los campos de siete provincias y contrajo a tal punto la capacidad de aprovisionamiento que, en un reciente reporte del Noticiero Nacional de Televisión, la Empresa de Acopio de Sancti Spíritus reconoció que actualmente suministra al consumo social, los MAE y otras placitas la mitad de los productos que entregaba antes del huracán. La mitad.

Fuentes de esa propia entidad justificaron tal circunstancia con el hecho harto conocido de que el territorio debe cumplir sus compromisos con el balance nacional, lo cual quiere decir en buen cubano enviar comida para otros destinos —La Habana y Matanzas, por ejemplo—. De otras provincias se “importa”, a su vez, yuca, boniato y malanga con el subsiguiente molote (aglomeración) en los puntos de venta cuando comienzan a descargar las rastras.

Conscientes de que la situación es francamente intolerable, el sistema de la Agricultura —al menos en Sancti Spíritus— ha diseñado una estrategia para priorizar los polos agrícolas fundamentales y adelantar la campaña de frío en cultivos de ciclo corto, todo ello con el propósito de paliar en la medida de lo posible los daños ocasionados por la lluvia. Primero era la sequía; ahora, el exceso de agua.

La estrategia deberá parir los primeros frutos a finales de diciembre o principios de enero, según pronósticos de los especialistas. Mientras, habrá que seguir remando con la ración de arroz, frijoles y algún plato fuerte, eso si las gallinas superan el stress postraumático del ciclón y se animan a poner, porque la carne de cerdo a 45 pesos la libra de bistec tampoco podrá alimentar a tanta gente.

De 45 a 60 pesos, para ser exactos, cuesta en los mercados de oferta y demanda de La Habana, un precio que gracias al aumento de la producción no es homogéneo en todas las provincias.

En Sancti Spíritus, un territorio que ha roto varias veces sus propios récords de producción de carne porcina, los MAE expenden carne a 16 pesos la libra, de lo cual se infiere que la empresa cumplió con el llamado consumo social, con el encargo estatal y quedó para vender por la libre con cierta regularidad. No con la frecuencia necesaria, es cierto, pero al menos permite respirar.

Sin embargo, el alto costo de los alimentos no se soluciona con parches temporales. Más que cobrar impuestos a los campesinos sobre la posesión y uso de las tierras agrícolas o exigir por decreto que los precios suban “hasta aquí”, urge repensar la kilométrica cadena que va del surco al plato de los cubanos, una longaniza de paquetes tecnológicos insuficientes, especulación e intermediarios que, desde que el mundo es mundo, solo ha perjudicado al consumidor.

 
 

10 thoughts on “La agricultura y su huracán de precios

  1. Todo sería más simple si dejaran que surgieran empresas de transporte (le pueden decir cooperativas o soviet-transporkk pero que no sean estatales) que se dedicaran directa y legalmente a comprar en el campo y venderle a los mercados en la ciudad. ahhh pero también tienen que dejarle comprar camiones modernos o mejor, importarlos ellos mismos. Luego que tu permitas eso, pues puedes decir: y el precio es tal. No la locura esa de topar los precios y los insumos por los cielos…o por la izquierda

  2. Los altos precios de los productos del agro son insostenibles. Han devaluado aún más el ya afectado poder adquisitivo del peso cubano. Lo único que verdaderamente podrá provocar que esos precios se pongan en relación lógica con el poder adquisitivo de los cubanos es que se aumente la producción y que se organice el sistema de distribución para que lo producido no se pierda en los campos. Se han tomado algunas medidas, pero ninguna ha dado resultado y los precios aumentan de forma galopante. Hoy una libra de tomates cuesta 15 pesos, una de cebollas 35 y faltan los productos. En los campos cubanos hay cientos de hectáreas de tierras cultivables llenas de marabú, un viaje por la autopista nacional ofrece un panorama deprimente. El Gobierno Revolucionario debe tomar medidas integrales, inteligentes e inclusivas para aumentar la producción y asegurar que lo que se produzca llegue al consumidor. De otra forma no se sabe a dónde iremos a parar. SALUDOS!

  3. Otra vez el huevo o la gallina, todos hablan de aumentar producción y sin embargo por datos de la misma prensa se pierde en el campo por no extracción el 50% de las cosechas.

  4. La reforma agraria- Primero- La tierra para quien la cultiva- Las granjas agropecuarios-Segundo- Los campesinos entregaban sus pequeñas parcelas por un apartamento un refrigerador y una televisión y laboral la tierra una parte para el estado la otra parte para su consumo pero pagando de su sueldo- No funcionó.. Los guajiro sembraban en parcelas productos agropecuarios/ Frutas- ganado porcino- Arroz ect ect. Usted iba al campo y el guajiro le vendía a buen precio su producto- y todavía hay quienes dicen.. Mira cuánta tierra llena de marabu–Porqué será?..

  5. Eduardo (2), eso lo han dicho desde Raul Castro para abajo. Pero no esta funcionando. A veces la sequia, otras veces los ciclones y las lluvias, o la superproduccion de tomates o mangos que no son recogidos en tiempo o cualquier otra cosa. Si bien es cierto que el relajo debe ser con cierto orden, a golpe de legislaciones e inspectores solamente no se va a resolver el problema. Ni tampoco a golpe de impuestos que asfixien al productor. El tema del transporte es critico, tal como menciona alguien. Son muchos poquitos pero todos ellos conllevan al mismo resultado.

  6. Tengo la impresión -desde mi ignorancia en asuntos agrícolas hasta la relativa a emprendimientos y negocios- que lo que habría que hacer es CAMBIAR RADICALMENTE lo que se viene haciendo hasta ahora y no seguir poniendo parches al viejo saco burocratimorfo, que para lo único que sirven es para generar ineficiencia, pobreza, descontento y críticas justificadas. Me refiero a dar autonomía REAL al productor (importación-exportación incluidas), sin ese pánico a su posible enriquecimiento, y cobrarle impuestos proporcionales a sus ganancias dentro de un marco legal racional y confiable que -así sí- puede incluir “topes” de precios. Sencillamente lo que hacen en otros países, incluidos los presuntos socialistas.
    Claro, que es más práctico y conveniente para los mandantes conservar, por otro medio siglo, el ensayo-error impune como método, aún sabiendo que no va a funcionar más que para mantener el statu quo que les es tan entrañablemente querido.

  7. Sí Javier(5), lo que hacen falta hechos. Se sabe que se pierden los productos en los mismos campos. Si no se toman medidas para evitarlo, se estará desestimulando la producción y los consumidores seguirán teniendo que pagar altos precios por los productos que se producen, pero no llegan. La acción depende de las autoridades que pueden tomar decisiones. La Asamblea Nacional pudiera actuar y exigir una solución de esos problemas. El asunto no es topar los precios, sino que los productos sean abundantes y cubran las necesidades. SALUDOS!

  8. El bloqueo, el ciclon, la sequia, las lluvias, los vientos, las calmas, podra faltar d todo, pero lo q siempre tendran son justificaciones, Obama, “el hermano”(el d la zanahoria), Trump “el del latigo”, los del campo socialista, “culpables del doble bloqueo” los capitalistas explotadores, los q no le dan son egoistas, los q les daban y ya no “traidores”, cuando dejaran d buscar afuera lo q tienen q encontrar dentro?

  9. Amigo Ortega: no creo que la AN tenga prerrogativas para cambiar nada. Y no es por falta de talento, vocación o adecuada conciencia de la situación de sus miembros, la mayoría de los cuales son cubanos de a pié. Es porque sólo está ahí para aprobar lo que se decide centralmente y no puede adentrarse en asuntos raigales de las políticas del país. Así que dependemos de un think tank que no “thinka” en función del ciudadano común desde dentro de la camisa de fuerza que ellos mismos han impuesto. Y sin EXPLICAR nada a la gente, por cierto.

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