“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

La agonía de Guiteras

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Tomado de LJC

Los héroes cubanos mueren jóvenes o viven lo suficiente para ser incomprendidos. Ya lo sabía Mella, que acosado[1] por el partido que fundó y bajo peligro de muerte por el tirano de turno, apenas sobrevivió algunos años en México. También lo supo Villena, reconocido líder del Partido Comunista en Cuba que por su condición intelectual murió sin poder ejercer como secretario general de la organización. Cuando murió Antonio Guiteras a los 28 años de edad, era el revolucionario que más logros concretos había otorgado a la clase obrera en su país, debiendo sufrir los ataques de la derecha imperialista y la incomprensión de la izquierda ortodoxa, así terminaba su agonía.

Su conexión con Julio Antonio Mella es de una increíble coincidencia. Esta iba más allá del nombre que compartían, ambos de madre norteamericana con raíces irlandesas, hablaron primero el inglés que el español. Mella con un abuelo considerado héroe de la independencia en República Dominicana, el segundo con un tío fusilado por contrabandear armas a Cuba y un tío-abuelo irlandés de pasado heroico. Ambos vivirían la agonía de luchar contra todos los fuegos.

Las primeras palabras del pequeño Tony fueron: “I want to go out”, él que en el futuro será calificado por la revista Time como “el más antinorteamericano y antimperialista”.

Durante el Gobierno de los 100 Días dirigió tres ministerios a la vez: Guerra, Marina y Gobernación. Su papel fue clave para los avances populares que tuvieron lugar bajo el gobierno de Grau, pero fue mayormente incomprendido por parte de la izquierda y en especial por el movimiento comunista. Guiteras pasó su ministerio liberando a los comunistas que Fulgencio Batista encerraba, enviando un ramo de olivo que cada día era ignorado por la testarudez disfrazada de disciplina partidista. Muy criticado por oponerse al entierro de las cenizas de Mella, sabía que era el pretexto ansiado por Batista para hacer correr sangre revolucionaria, y así ocurrió. También culparon a Tony por eso.

Como revolucionario que medía bien la correlación de fuerzas, no temió ser ministro de un gobierno capitalista, sino que ocupó tres carteras ministeriales a la vez, desde las cuales logró profundas conquistas sociales. Fumando constantemente, alimentándose de café con leche, durmiendo en el sofá de su oficina y evitando que le dijeran doctor. Compensaba su frustración siendo un revolucionario útil. Aun así, el movimiento comunista insistía en llamarlo “social-fascista de izquierda”. La grandeza de Guiteras también radica en ver más allá y ser mejor que sus críticos, en no atacar al Partido incluso siendo atacado por él, lección histórica.

Su agónica contradicción de revolucionario incomprendido, se agudizó por la persecución policial. Al terminar el Gobierno de los 100 Días vivió oculto en la Habana, aunque no había orden legal en su contra, era el enemigo público número uno. En una ocasión que iba en automóvil, un policía lo detiene y va a inspeccionarlo, cuando se acerca encañona al gendarme y le dice: “¿a quién está buscando? ¿A mí?”, el policía pide disculpas y retrocede sin hacer mucha resistencia. En otra ocasión cuando la casa donde estaba fue rodeada por los soldados, sale caminando muy amoroso tomado de la mano de la novia.

Los aires comienzan a cambiar en el seno del Partido Comunista. Si en septiembre de 1934 arremetían contra Tony y le llamaban “el tipo más peligroso”, después de proclamada la táctica del frente popular en la Conferencia con los Partidos Comunistas de América Latina, los cubanos reciben indicaciones de acercarse a Guiteras y su organización Joven Cuba. Ya es tarde, la muerte le espera.

Su agonía termina el 8 de mayo de 1935. Cuando un venezolano le dice a un cubano en la costa de la bahía de Matanzas: “antes de rendirnos nos morimos…”, la respuesta del otro no se hizo esperar: “nos morimos”. Instantes después caían de un disparo al corazón y otro en la cabeza Antonio Guiteras Holmes y Carlos Aponte. Tony muere joven e incomprendido aun, sin tiempo suficiente para materializar una alianza con el movimiento comunista, su aliado natural.

Luego de su asesinato en el Morrillo, sus restos fueron robados del cementerio de Matanzas por El Viejo, un miembro de Joven Cuba. Tres décadas estuvieron en una pequeña caja en el sótano de la casa de El Viejo en Marianao, no importó que Batista le ofreciera 50 000 dólares, no los entregó y no es hasta 1970 que llegan a manos del entonces Ministro del Interior de Cuba. El delator que provocó la muerte de Guiteras recibió por su acción 40 000 pesos y un ascenso a capitán de corbeta. Un año exactamente después de la muerte de Antonio, un grupo de Joven Cuba le hizo un atentado con bomba que le costaría la vida. La traición se pagaba caro.

Los héroes mueren jóvenes o viven lo suficiente para ser incomprendidos, pero el tiempo absuelve. El Partido Comunista actual, reconoce en Tony uno de los grandes hombres de su tiempo, y con esa dosis de justicia histórica termina esta historia. Solo queda aprender de él y no poner a los revolucionarios actuales en una disyuntiva así, o la agonía de Guiteras seguirá por mucho tiempo.

[1] Baste este ejemplo para demostrar la incomprensión que sufrió Mella por parte de sus compañeros. El 31 de mayo de 1926 el PCC escribió, en carta dirigida al Partido Comunista de México (PCM), que el recién llegado a sus tierras era “(…) un perfecto y descarado saboteador de los ideales comunistas, a quien le tenéis que negar toda relación (…) un líder extraviado que no descansa en sabotear, por infinitos medios, nuestra heroica labor (…)” El PCM no se dejó impresionar. Los comunistas mexicanos lo aceptaron en sus filas y perteneció a su Comité Central, incluso llegando a sustituir al Secretario General entre junio y septiembre de 1928. Ver en el Archivo Estatal Ruso de Historia Político-Social (RGASPI), Fondo 495-105-2, f. 23

 
 

13 thoughts on “La agonía de Guiteras

  1. Por qué ese afán de discutir por la identificación con un mártir? Lo mismo con Martí. No hay manera que en Cuba la gente piense en el futuro sin arrastrar la pesada cadena del pasado. Y lo peor, ese pasado que es tan variable como variables son las militancias de los interpretes presentes. A ver, que el que escribió el artículo se haga esta pregunta: Que haría Guiteras, que haría Martí, si revivieran con todo y el revolver con que cayeron? Que harían por cambiar Cuba?

  2. Buen articulo. Muy interesante todo lo que dice sobre Guiteras. Me gustó la introduccion, desarrollo y conclusiones. Toda una joyita con un solo objetivo: Justificar la ultima oración. “Solo queda aprender de él y no poner a los revolucionarios actuales en una disyuntiva así, o la agonía de Guiteras seguirá por mucho tiempo.” Los revolucionarios cubanos a los que el autor se refiere le deben estar muy agradecidos por haberlos comparado con Guiteras. Solo faltó mencionar cuales son los revolucionarios esos que el dice.

    Saludos

  3. Harold con su articulo está denunciando, los ataques que desde un grupo que se dice “revolucionario” no dejan de hacerle, grupo este desgraciadamente con poder en Cuba, caracterizado por marginar, excluir, a todo el que revolucionariamente se atreve a decir y criticar para mejorar, para estar del lado del pueblo, solo hay que visitar sitios como La pupila, con su juda adquirido, el sitio “el aldeano vanidoso” de un tal Carlos Luque Zayas, , sitios creados bajo pseudónimos” (porque ni hasta valor tienen esos “revolucionarios” como PostCuba, de una que dice llamarse Ileana, etc).
    Muy buen articulo, que nos recuerda los errores del pasado, aunque dudo que no se estén repitiendo nuevamente.

  4. La izquierda comunista se ha especializado en matar a gran parte de los hombres más progresistas que ha tenido a su alcance. Dos ejemplo: Roque Dalton y el primer ministro de Granada.
    Y no olvidar que el Che tuvo que correr por toda Bolivia hasta morir porque el Partido Comunista de allá le negó todo apoyo, orientado por Moscú.

  5. En estos tiempos complejos, de mucha lucha ideológica y de guerra sicológica, coincido conque debemos tener cuidado para no aplastar a los revolucionarios íntegros que tengan criterios diferentes sobre como avanzar en nuestros sueños de justicia social. Pero ojo, que también hay muchos que se dicen incomprendidos, se comparan con Mella, Guiteras y otros próceres, y al final, de revolucionarios no tienen más que la careta.
    Por lo demás, felicito a aquellos que ya han sido identificados como revolucionarios preclaros como Mella y Guiteras; es una suerte que existan (aunque yo no conozco a ninguno; más bien conozco a muchos sobrevalorados, y a otros autovalorados inadecuadamente).

  6. Conozco a muchos dentro y fuera de Cuba, que “hablan como Carlos Marx y piensan como Carlos Prio”

  7. Otra agonia tiene Guiteras, Harold: nuestro olvido de sus contemporaneos. Tambien el DEU con Prio, Ruben de Leon, Willy Barrientos, y otros jugaron su rol. Sin obviar al profesor Grau. Estan hoy sus retratos en el local de la FEU? No? Por que?

  8. Otra similitud entre Guiteras y Mella fue su antimperialismo y clara condena a las políticas imperialistas, por eso ambos fueron objeto de caseria por parte del gobierno pronorteamericano de turno.

  9. Guiteras es la encarnación de el hombre de las dificultades que se sobrepone a ellas con creces y contra todos los pesares logra hacer importantes obras de bien y trascender a su tiempo. Comenzando por su emiplegia desde niño, que con empeño y tenacidad logró superar al punto de ser todo un atleta. Y terminando por las incomprensiones de los de su generación que no alcanzaron a ver más allá de sus narices.

  10. (8)Algunos de estos traicionaron lo que fueron en su juventud. En los retratos de la FEU no podrían aparecer jamás.Ud. lo sabe y si no, repasar el historial de algunos de los mencionados por Ud. Recuerde al Sr. Prío. Mis respetos.

  11. Guiteras es un santo comunista que casi alcanza el nivel del Che en el santoral ateo.

    Lo digo pensando en que hasta los talibanes afganos guardaban una postal del Che en la cartera, al modo de los católicos que guardan una postal de La Virgen.

  12. Como sucede con el 20 de mayo, enterrado en las catacumbas de la historia patria, sucede con muchas cosas. Eso de que los vencedores escriben la historia se lo tomaron muy en serio acá, de manera que los años transcurridos desde 1902 hasta 1953 al menos, no tienen para el país importancia alguna que no sea para denigrar o borrar todo lo sucedido en ese período, con convenientes excepciones. Es cierto que el estrenado gobierno republicano aceptó las imposiciones yanquis. Pero TUVO que hacerlo, ya que la alternativa era catastrófica para el país.
    Ni Martí ni Maceo hubieran podido hacer algo diferente. Máximo Gómez tampoco pudo hacer nada. Quizá Martí, de haber sobrevivido a la guerra, no fuera hoy más que un “entreguista” que se subordinó al poder imperial. O quizá fuéramos, todavía a estas alturas, otro ‘estado libre asociado’.

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