“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

Historia de un emigrante (capítulo II)

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Ilustración: Ricardo Weibezahn

Tomado de El Estornudo

La fuga

Me abstuve de escribir a ese correo y me quedé con mis dudas, por si acaso. Me despedí de más gente de la que lo merecía. Viajé al Distrito Federal. Pero la parada en la capital mexicana fue corta. En la madrugada del 17 de agosto tomé el vuelo 2470 de Aeroméxico destino a Nuevo Laredo, en la frontera con EEUU, con un boleto solo de ida. Me tocó el asiento 5A. Ventanilla. Mi madre, en La Habana, debía tener las velas encendidas a esa hora.

Desde la puerta de abordaje se podían distinguir los cubanos. Uno conoce lo suyo. Y hay esferas de la vida como los viajes al extranjero y las visitas a las embajadas en las que nuestros coterráneos son verdaderos clichés, ataviados en trapos blancos de pies a cabeza, esperando que un poder divino (¿Obatalá?) los acompañe.

Una oficial de emigración se dirigió a mí en la puerta de abordaje:

–Un momento, señor –dijo.
La madrugada estaba poco más que fresca, y sin embargo la frente sudaba. Nadie desea tener el menor contratiempo en este momento. Pasar inadvertido es lo que se quiere.
–Sus donuts (mis donuts) no pasan, señor.
La oficial no demoró en sonreír –quizás hizo la maldad a propósito– y dijo que estaba bromeando, que podía abordar con mis dulces.

Los cubanos son huraños en trances como este. El vuelo era pequeño y, a pesar de que los asientos vacíos abundaban, ninguno buscaba compañía. A bordo de una Yutong que viajara, por ejemplo, de La Habana a Santa Clara, todos estarían contándose hasta los detalles más íntimos de su vida los unos a los otros, sin siquiera conocerse de vista. Pero en este punto aún no había nada seguro y los casi diez cubanos que viajaban a bordo del 2470 de Aeroméxico con destino a Nuevo Laredo –6:01 am, hora local– decidieron que, incluso a miles de kilómetros de la isla, no era el lugar ni el momento de confiar en nadie. Tan persistente es la paranoia.

Algunos cubanos van a cruzar la frontera demasiado arreglados para la ocasión, que debía ser austera y discreta como lo es la fuga en sí. Aún en este trance tan serio, el cubano no quiere ser menos que nadie. Su debilitada autoestima no se lo permite.

Antes del amanecer, el DF parecía, desde las alturas, un hermoso rompecabezas cuyas piezas lucían perfectamente engranadas unas con otras, en el resplandor amarillo de las grandes luminarias. Aterrizamos en Nuevo Laredo pocos minutos antes de las 8:00 am. Dos policías de emigración esperaban el vuelo en las puertas de un aeropuerto que no sobrepasa en tamaño al teatro Trianón. Los que tenían pasaporte mexicano pasaron rápido, los que teníamos pasaportes azules, AKA los cubanos, debíamos pasar a un segundo chequeo de inmigración.

No es casual que esto suceda cuando la Patrulla Fronteriza ha dicho a la prensa recientemente que, desde 2014, más de 60,000 cubanos han llegado a Estados Unidos por el sector de Laredo, en la frontera de Texas. Mientras esperaba en un banco por la segunda revisión, leía las noticias del día en El Mañana, periódico local. El hijo del Chapo Guzmán era secuestrado en un restaurante de Puerto Vallarta. Elena Poniatowska recibía las llaves de la ciudad de Nuevo Laredo. Moría el actor Polo Ortín a los 88 años, de un paro respiratorio.

Fui el segundo en pasar a una pequeña oficina donde los mismos dos oficiales que nos retiraron los pasaportes me ofrecieron asiento. Solo habló el canoso, quien lucía esa mañana un peinado demasiado juvenil para su edad, y al que le había puesto más gel del necesario. En lugar de policía bueno-policía malo, jugaron a policía cínico-policía autista. El canoso (el policía cínico) rompió el hielo con una pregunta infame.

– ¿Te gusta leer el periódico?
– Me gusta.
– Qué bien. Y cuéntanos, ¿qué haces por aquí?
– Vine a estudiar.
– ¿Tan lejos?
– Lo único que quisiera es saber cómo puedo salir pronto del aeropuerto.
– ¿Ya te dijeron cómo es eso?

– Dígame usted.
El policía autista escuchaba la conversación recostado a una mesa. El canoso subió su mano izquierda (era zurdo, quizás), la puso delante de mi cara, encogió el índice y el pulgar mientras estiraba los tres dedos restantes, como un resorte de tres puntas.
–Son tres de los verdes –dijo con serenidad. De los de allá adonde tú quieres ir.
Preparado para la ocasión, desenfundé la billetera donde viajaban los ahorros de varias personas en Cuba. El canoso agarró los billetes sin apuro, con la elegancia de un buen mercenario. Nos despedimos con fingida amabilidad.

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“Son tres de los verdes”, le dijo el oficial de inmigración a Jorge antes de salir del aeropuerto de Nuevo Laredo. / Ilustración: Ricardo Weibezahn

El cruce

Ya en la taquilla de los taxis federales, la encargada me cobró 200 pesos mexicanos (casi 11 dólares) por reservar mi transporte a la frontera. Un chofer de Gara Express con las manos comidas por el vitíligo apareció en la entrada. Era el taxi G1 y, por una extraña razón, a uno le daban cosquillas en el estómago mientras agradecía que no fuera el G2.

En boca de la vendedora de los boletos, el matrimonio de las palabras ASILO y POLÍTICO no sonaba tan grave.
–No tengas miedo. El taxi es seguro. Una vez en el Puente vas a echar tus cuatro monedas, y en la garita de la izquierda vas a pedir tu ASILO POLÍTICO. Aquí tienes mi tarjeta, recomiéndanos.
Para todos los trabajadores del aeropuerto de Nuevo Laredo el 17 de agosto era, sencillamente, un día normal de trabajo.

Media hora después, del otro lado del Puente Internacional No.1, un oficial de emigración repartía las planillas correspondientes. Además de los cubanos que reconocía del trayecto, se sumaron un par de caras nuevas que debían haber llegado por tierra, seguramente para capear la extorsión del aeropuerto.

Sumábamos 14, contando dos niños pequeños, en el Customs and Border Protection, una instalación con capacidad máxima para cincuenta personas. Cuentan que en los días de más concurrencia, muchos cubanos duermen a la intemperie hasta que nuevamente se hace sitio en la sala. Las madres sacaron provisiones para los niños, consistentes en barras energéticas y galletas dulces. Un par de mulatos fornidos llenaron sus planillas apoyándose en una hoja donde tenían anotadas decenas de números telefónicos y direcciones, por ejemplo, de personas llamadas Silvio, Yaima, Pimpi, etcétera.

Algunos hablaban por sus celulares para preguntar una fecha de nacimiento que no recordaban o para decir que finalmente estaban a salvo. Aun así, el nerviosismo hacía que varios se confundieran en el llenado de los datos más insignificantes.

El oficial Ortiz y el oficial Ramos, bilingües y rechonchos dentro de sus uniformes azul prusia, también tenían un día de trabajo normal. Mientras me tomaban huellas y fotos, y preparaban mi Parole de refugiado, los oficiales Ortiz y Ramos hablaban sobre videojuegos y sobre su emoción por el lanzamiento de algo llamado NES, que parece ser la nueva consola de Nintendo.

Casi cuatro horas después, orondo con mi Parole, busqué la terminal de ómnibus de la compañía Greyhound de Laredo. Hasta el momento, Estados Unidos no se sentía como uno pensaba que se iba a sentir. Aún todo era demasiado surreal. Por un momento te cruza la mente un pensamiento tan atroz como fugaz. Ese pensamiento se podría resumir en la pregunta ¿Qué hice con mi vida? Pero uno sacude eso, porque no quiere ser autodestructivo.

En el salón de espera de la terminal vi las primeras imágenes de Madonna celebrando su cumpleaños 58 en el Centro Histórico de La Habana. Uno viene de Cuba, donde sabe que el tiempo está detenido, y no hace más que poner un pie fuera para saber que la televisión es el espejismo más cruel de nuestros tiempos. Que, en este caso concreto, también estira la realidad de forma tal que llego a sentirme triste porque están pasando cosas importantes en la isla y yo me las estoy perdiendo.

En la taquilla, alguien que también se dirigía a la Florida pidió un pasaje a mi lado. Los pies de ese cliente –o los pies de alguien que anda cerca– olían a ratón muerto. Uno no se hubiera imaginado que hasta en los Estados Unidos –la superpotencia, el país número uno– le fueran a oler los pies a la gente.

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Una vez en territorio estadounidense, Jorge rellenó los papeles para solicitar asilo político. / Ilustración: Ricardo Weibezahn

Miami

Más que cualquier otra cosa, el primer choque con Miami es la televisión local. Y ella, a su vez, como la representación más exacta de una filosofía de vida. Cuba es algo de lo que la televisión local y los cubanos –no importa cuán en contra estén del sistema, cuánto dolor sientan por haberse ido, o cuánto aborrezcan la idea de regresar de visita– no pueden olvidarse. La televisión local, por su parte, se aprovecha del resentimiento, de la nostalgia o de lo que sea que sientan los cubanos por la isla para venderles noticias cada vez más mediocres y chistes cada vez más baratos.

Presentadores de nueva adquisición como el actor cubano Lieter Ledesma (el Juan Andarín de Marcolina y la sombrilla amarilla, entre otros) tienen su propio show de variedades. Lieter (quien en Cuba nunca disintió de lo más mínimo, quien probablemente hubiera cantado –si cantara bien y lo hubieran invitado a hacer tal cosa– en la Tribuna Antimperialista, lo hubiera hecho con la misma convicción que una vez lo hizo Jenny Sotolongo) ahora se enternece de lunes a viernes haciendo bromas insustanciales sobre el regreso de los apagones en Cuba y cómo el pan en la isla es duro y ácido. Ambas cosas son ciertas, pero hay que variar la dieta de la mente.

No pasa un día sin que algún cubano recalque públicamente –ya en la televisión local, ya en la vida diaria– que tiene derecho a decir lo que está diciendo porque esto no es Cuba, y “aquí la libertad de expresión te permite, incluso, burlarte de tu propio presidente”. El cubano, que vino buscando todas esas libertades, pocas veces llega a acostumbrarse a hacer uso de ellas con naturalidad, sin tener que recordárselo a sí mismo y a los demás diariamente.

La prensa local, que no se distancia demasiado de los shows de variedades, funciona como el Granma en Cuba, pero a la inversa. Si aquel era estéril en sus formas de propaganda, la mayoría de estos medios también lo son en las suyas. Estas formas no son mejores que las del gobierno cubano ni resuelven más problemas que aquel, solo que se miran desde una sala con aire acondicionado, en hermosos televisores con pantalla LED.

La comida no es tan deliciosa como luce en las películas, ni tan sana. Pero las sofisticadas formas de venderla y presentarla te hacen pensar en el cáncer por transgénicos como una cosa sexy. Un pepino luce de goma y se siente como goma. Las manzanas duran semanas en el frutero sin echarse a perder. La obesidad les hace invertir a los estadounidenses unos 147 millones de dólares al año en gastos médicos. La comida procesada tiene a más del 33% de los estadounidenses obesos. En Cuba porque escaseaba, aquí porque desconfías de ella: aparentemente no se está feliz del todo en ningún lado.

Por lo demás, los días pasan rápido. La familia se extraña. Ser un emigrante no es una cosa tan extraordinaria; no es nacer de nuevo. El hogar –dice una frase barata pero cierta– es donde está el corazón.

 
 

13 thoughts on “Historia de un emigrante (capítulo II)

  1. bueno,esto yo,en Miami,lo veo todos los dias,pero esto es lo que trajo el barco. En vez de ir los domingos a marchar con las Damas, viene pidiendo limosna y de contra,malagradecido.Mira, Jorge carrasco,lo mejor que tienen los EEUU es que tu No tiene que estar aqui…a nadie le importa si tu estas o dejas de estar. tu escogistes y no tienes que denigrar la vida en esta Pais que no es el tuyo. Debiamos haber tratado de arreglar el nuestro mejor que tratar de arreglar este que esta bastate bien. Puedes recoger y escoger otro de los 168 restantes.No te sientas mal…..!!!!!

  2. Excelente, la realidad nuestra de cada dia,y una realidad edulcorada con una ley que sin dudas favorece a los migranes Cubanos. Otros latinoamericanos, asiaicos, no tienen la posibilidad de entrar por la puerta principal.

  3. JDA coincido a menudo con tus comentarios y puntos de vista, no en esta ocacion quien te do el cargo de portero de USA para decidir quien entra y quien no?? El tiene e derecho de decir lo que cree y piensa aunque no coincida con lo que otros como tu piensen. Saludos

  4. Bueno, así es. El emigrante nunca esta completo. Y el que me diga que no ha llorado a moco tendido los primeros meses, o sera una muy puntual excepcion o esta mintiendo.

    Consejos para este nuevo emigrante.

    Aprender inglés, rápido y lo mejor posible. Disminuir el tiempo ante los programas de TV latinos. Mas teniendo en cuenta que el los detesta tanto. La mejor manera de coger el nuevo idioma y cultura es leyendo en el nuevo idioma y viendo TV y radio en el nuevo idioma.

    Aunque Miami sea muy cubano, el inglés es fundamental para progresar profesionalmente.

    Pensar en lo que se tiene ahora más que en lo que se dejó. No todo es ganancia, como todo en la vida.

    A no ser que la prioridad y plan a futuro sea regresar, lo más sano para la psiquis es concentrarse en el futuro en el nuevo país y tratar de ser optimista.

    Trazarse metas y cómo hacer para llegar a ellas. Alguna certificación profesional, entrar a trabajar a determinado lugar. Esas cosas, metas posible y un plan a corto, mediano y largo plazo. Ejemplo, aprender inglés, entrar a trabajar en un banco de cajero, sacar una certificación, aplicar a una posición mejor. Cosas así, posibles y aprovechando el conocimiento anterior.

    Valorar mucho las personas que ahora aqui son parte de nuestra vida y nos han tendido la mano. Cuidar esa relaciones, evitar conflictos con la familia y amigos que nos acogieron.

    Programarse lo más inteligentemente en el plano financiero. Manejar el crédito, las deudas y la vidas social con suma cautela e inteligencia. Nunca vivir por encima de lo que se gana. No aparentar. Aprovechar las cosas gratis o de bajo costo, los parques, las bibliotecas, las actividades de la ciudad y el transporte público.

    La comida, pues es la libertad de elegir, es la opción de cada cual que consumir. Aquí a nadie le abren la boca para atorarlo de comida chatarra y procesada. Cocinar en la casa es mucho mas barato y saludable. Invertir en una olla de presión como las de Cuba (La Reina) y una arrocera es fundamental para tener comida sana en media hora. El arroz es barato, y lo potajes también (chicharo, frijol, garbanzos). De la proteína, el pollo es lo más barato. Los vegetales en estación o los congelados. Comprar orgánico es mas caro y yo de verdad no compro orgánico, pero si es importante para el, puede hacerlo.

    En resumen ejercer su nueva libertad de elegir que va desde cambiar el canal del TV, pasando por decidir que cocinar y terminando en mudarse a otro estado si Florida no es lo que esperaba.

    Es bien duro, comenzar de cero. Le deseo lo mejor a este muchacho. Y mis consejos se los doy con todo cariño.

    Saludos

  5. Es bueno que esta historia se conozca, es una mas de los que estamos en este pais, cuando vas a Cuba y te comienzan a hablar de aqui, te das cuenta que ni idea tienen de como se vive aqui y que muchos de los que van alla los enganan, lo mas interesante es que cuando yo estaba alla no confiaba en los de aqui que que me comentaban los trabajos que pasaban aqui, yo pensaba mientras hablaban:-“si aqui ni sonaste con ir de vacaciones ni a varadero…, y ahora vienes a otro pais; si t da la gana t vas pa’ varadero…, me regalas $20.00, imaginate lo que yo gano al mes…um…, algo esta mal; y es asi asi somos, y por eso estamos donde estamos; siempre queremos mas, recuerdo que en mi ultimo viaje un amigo muy cercano me dijo:-defineme en pocas palabras como es alla; le conteste:-es como cuando juegas un video juego y pasas de nivel; cambia el entorno pero las leyes son las mismas

  6. Siul Herrera (3 : ante todo,definiciones,hablar claro es importante :
    Soy gusano ,ciudadano americano,pero soy tan cubano y emigrante como el que mas,como Ermundo Garcia,vaya ! He sentido lo que se siente al llegar a un mundo distinto,que no es el mio y la ausencia de mi mundo.Eso es asi.Pero creo que ese sufrimiento y asco que siente este individuo es abyecto.Ser agradecido, es lo minimo que uno puede ser. Uno escoge este Pais para vivir porque tiene que irse del suyo, lo menos que puedes hacer es ayudar, contribuir,no tratar de ensuciar, degradar. No eres de aqui, eres de un lugar donde no puedes vivir y te han tirado un cabo…hay que tener forma y concepto, por favor. Cada cual es como quiere ser, pero yo tambien digo o que quiero decir…o no ?? Si no criticastes en tu pais, si no tratastes de cambiar la situacion…por que lo quieres hacer aqui ??Cuando seas ciudadano,participaras…..!!!!!

  7. Magnífico Manual de Procedimientos que han hecho para este infelíz. Por què no hacen un programa de consejos y recomendaciones? A lo mejor se hacen millonarios, pero el resultado será CERO. El tiene la solución, què es mejor? Y trabaje, y “no llore como mujer lo que no pudo defender como hombre” (Madre de Boabdil a su hijo cuando los castellanos tomaron Granada). Saludos.

  8. “Era el taxi G1 y, por una extraña razón, a uno le daban cosquillas en el estómago mientras agradecía que no fuera el G2.”
    Por lo menos me rei en esta parte,socio comeback or fight for your DREAMS,anything else.

  9. Para Mercedes ..llore a moco tendido de la alegria cuando logre tener despues de meses en Europa un carnet que dijera …no tienes que regresar!!!!! si yo escribo mi historia Cuba se queda vacia !!!!!

  10. Hola Cubano Feliz,

    Siempre existiran sus exepciones.

    Yo creo que por lo general los primeros meses son durísimos. Sin dinero, sin trabajo estable y bien pagado, sin el idioma, aprendiendo las nuevas costumbres, la ciudad, durmiendo en casa de un pariente.

    Digo esto hablando de mi caso y el de mis amistades y familiares aqui, claro. No es que yo haya encuestado a todos los cubanos fuera.

    Saludos

  11. En fin Mercedes ..tu comentario me gusto ..pero ..eso de llorar …a moco tendido !!! jamas me olvidare !!!! de turista en Canarias !!! alli llore …de alegria !!!

  12. JDA repito lo mismo y coincido contigo cada cual es libre de decir lo que quiere y siente tu, el y yo, no por eso lo critico sino debato, tampoco soy nadie para decir a ese no lo quiero aqui, el mundo seria muy aburrido si todos fueramos unanimes, en cuanto al agradecimiento que le debe al pais que lo acogio no creo que el autor este desagradecido sino expresa sus sentimientos con los cuales comulgo con algunos pero con otros no, soy de los que cree q lo mejor es tenderle la mano a cada compatriota que llega a donde sea, ahora escucho a muchos cubanos en usa la misma frase tuya esto es lo que nos trajo el barco, mis hijos viven alla y piensan de forma diferente entre los dos y diferentes a la mia aun asi son mis hijos por encima de todo. Saludos

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