¿Hay salida al déficit de la vivienda en Cuba? (V) | Cartas Desde Cuba por Fernando Ravsberg
“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

¿Hay salida al déficit de la vivienda en Cuba? (V)

Foto: Raquel Pérez Díaz.

Resumen

Los 25 apuntes descritos definen un modelo-proceso, descentralizado y sostenible, que no cancela la presencia estatal, sino la complementa. No sustituye al Estado en su intervención de gran escala, sino lo acompaña y no pretende resolver todo el déficit de recursos, sino estimular y movilizar los enormes potenciales locales, privados, institucionales y comunitarios, para articularlos en cadenas productivas. El listado anterior ha sugerido variables -nunca a ser consideradas definitivas ni aisladas del proceso general- que no apuntan a resolver la totalidad del déficit actual, sino una mayoritaria parte de él, contenedora del sector que puede producir y movilizar recursos con sus propias manos. Esa parte de la demanda –que es decir, de la necesidad- debe atenderse porque de seguro resultará en miles de nuevas unidades habitables por año. Desatar la capacidad latente en cada individuo, institución, gobierno y localidad liberaría los nudos que hoy traban las fuerzas productivas en la cadena-proceso del hábitat. Además, aliviaría al Estado de una parte de su carga en solitario para poder concentrar los esfuerzos del aparato central en las demandas de la gran escala regional, como las macro inversiones, redes técnicas y urbanizaciones, la industria y el transporte, incluyendo también la atención a los sectores vulnerables y a quienes no pueden relegar tareas prioritarias para involucrarse en el proceso autogestionario.

Generalmente mirada desde la acción parcial y no como un proceso sistémico, la vivienda suele ser vista desde una arista única –su construcción- mientras otras muchas facetas legales, ambientales, urbanas, financieras, energéticas, de diseño, planeamiento o socioculturales, no son siquiera abordadas. Esa reiterada limitación es responsable de los fracasos y desfallecimientos sufridos por muchas iniciativas locales, exitosas y dignas de replicación en el hábitat, que nunca pasaron del experimento aislado -el eslabón- para llegar a constituirse en políticas nacionales -la cadena- que resultaría de una aproximación integral, descentralizada y sostenible dirigida a atender esta demanda social que no merece, ni ya permite, más dilación.

Finalmente, sería ésta una buena oportunidad para fortalecer el capital social acumulado en Cuba dotándole de nuevas herramientas y capacidades para la participación y la potenciación del Desarrollo Local. Promovamos un nuevo modelo inclusivo para la gestión y el manejo sostenible de los recursos materiales, financieros y humanos en la vivienda, con la participación decisoria de todos, o llegaremos al punto de no retorno en el déficit habitacional acumulado y la recuperación de las ciudades.

 
 

3 thoughts on “¿Hay salida al déficit de la vivienda en Cuba? (V)

  1. En el Estado actual de la economía cubana ninguno de los problemas aislados del resto tiene salida porque el problema es sistémico y mientras la gerentocracia que gobierna se mantenga anclada a un método de dirección de la economía donde es el Estado, controlado por un grupúsculo de “iluminados” son los que todo lo controlan y deciden, ninguno de los problemas tienen solución por separado, porque el resto de los problemas y la ruina económica acumulada lo impiden.

    Lo peor es que los gobernantes no están en disposición de “cambiar lo que debe ser cambiado”, porque aunque hallan hundido al país en la miseria, les ha garantizado su permanencia en el poder sin sufrir ellos ni sus familiares las miserias que el pueblo padece.

  2. Sugerencias razonables y realizables no faltan. En este propio blog abundan. Aunque hay que reconocer el tiempo, cantidad de información, reflexión y esfuerzo empleados por el autor de este post. Muy dignos de resultados concretos. Pero lo que no hay es voluntad política para hacer que mejore la vida de la gente, porque no les interesa ni hay mecanismos de presión de los que podamos servirnos para lograr la mejoría. El sistema está blindado burocráticamente; así que en lugar de dichas razonables sugerencias habría que conseguir primero la forma de presionar a los mandantes para que las atiendan e implementen, lo que implica la posibilidad real de poner otros mandantes que nos sirvan.

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