“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

¿Hay salida al déficit de la vivienda en Cuba? (IV)

Foto: Raquel Pérez Díaz.

Captación, movilización y optimización de los recursos financieros.

16. Contribución directa del capital privado.

Miles de trabajadores internacionalistas, cooperantes contratados y diplomáticos de regreso, trabajadores por cuenta propia, artistas y artesanos, médicos retornados de su misión con fondos de estímulo acumulados, marinos, tripulaciones aéreas, taxistas, empleados de firmas extranjeras, agricultores, receptores de remesas, intermediarios, y muchos otros ciudadanos poseen pequeños capitales legítimamente ganados que podrían ayudarlos a financiar la vivienda que necesitan, tanto en moneda nacional como en divisas. No solo es posible captar esos fondos pasivos, sino resulta indispensable ante el actual déficit de recursos financieros.

17. Promoción de las Cooperativas para la construcción y administración de viviendas.

Esta fue una de las vías que alguna vez formó parte de las facilidades otorgadas por la Ley de la Vivienda, en 1984, y fue luego cancelada. Esta forma de asociación mancomunada y solidaria cuenta con los brazos y los recursos financieros de los cooperativistas que la integran, por lo cual gran parte de la inversión proviene de bolsillos personales y no del Estado. Éste solo asume los costos de recursos que desbordan totalmente a la población. Se convierte así en una forma de asociación público-privada perfectamente compatible con el escenario cubano. La estructura interna de las cooperativas también puede y debe incluir las instituciones, no solo a los privados. Es preciso que la Legislación contemple una correcta formulación para el mercado, la propiedad, manejo y administración cooperada, incluyendo no solo la casa misma sino el inmueble urbano en su conjunto.

18. Apoyo de la cooperación internacional y de las donaciones para el Desarrollo.

Significaría una contribución millonaria de capital solidario –no condicionado- en favor del hábitat cubano. Hoy resulta muy baja la cuantía e impacto de esos fondos externos porque ni el mercado nacional ni las severas reglamentaciones vigentes facilitan o potencian su accionar. A pesar de la notable urgencia social, y si bien el hábitat aparece entre los diez ejes que el Estado cubano prioriza para la cooperación internacional, el aprobado Marco de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo durante el periodo 2008-2012 no lo describe explícitamente entre sus áreas de cooperación, sino lo considera en acciones transversales.

19. Créditos bancarios blandos y de bajo interés para financiar el hábitat.

Nominalmente, el banco puede otorgar créditos -y lo hace-, pero su cuantía y extensión actuales no tienen un impacto significativo sobre la vivienda que se construye; no hay un especialista que los ubique como un proceso facilitador de la producción de recursos. Los préstamos en divisas a particulares o instituciones para la producción de la vivienda no existen en la práctica. Esto debe revertirse para que el capital privado o institucional desempeñe su rol y complementen el esfuerzo del Estado, y debe hacerse en ambas monedas, hasta que se implemente su anunciada unificación. Los intereses sobre los préstamos, aun los bajos, significan una vía adicional de captación de fondos para ser reinvertidos por la banca en este eje.

20. Reinversión de las plusvalías urbanas potenciando el desarrollo local y humano.

El paradigmático caso de La Habana Vieja se muestra como una solución viable tratándose de un modelo de gestión replicable en otras localidades del país que tienen potenciales similares a los del Centro Histórico de la Habana y sólo precisan la aprobación de una autonomía de gestión que permita a la ciudad costearse a sí misma con los recursos que ella crea. El autor destaca que el Decreto-Ley 143 del Consejo de Estado -que puso en marcha la conmovedora y exitosa experiencia- se aprobó en octubre de 1993, durante los peores días del Periodo Especial, demostrando su capacidad para generar la captura de plusvalías urbanas, inversión sostenible de capital y desarrollo local aun bajo una severa crisis de recursos, con lo cual, de paso, desmintió a la escasez como única responsable del déficit.

Foto: Raquel Pérez Díaz.

21. Rediseño tributario con impacto en el hábitat y en la producción local de recursos.

No son públicos los datos que permitan conocer cuánto del impuesto en divisas cobrado a los arrendatarios privados se ha invertido directamente en esos recursos, definidos como la limitante principal de la vivienda. Más, este aporte no ha tenido un impacto visible y por ello se precisa recomponer el diseño tributario en éste y otros muchos aspectos. Por ejemplo, tal cual se gravan los servicios privados de renta, el Estado y las compañías de capital extranjero o mixto podrían tener aplicado un impuesto -para ser reinvertido en los asentamientos humanos en que actúan- mitigando los impactos ambientales que muchas veces se producen allí a causa de justificadas inversiones de interés nacional, como ocurre en Moa, por ejemplo. No es de ignorar la contribución a la balanza de pagos que significaría, entre otros, el impuesto sobre la propiedad urbana, a ser implementado lenta y progresivamente.

22. Reinversión de una parte de las utilidades de otros sectores nacionales.

El turismo, el mundo del espectáculo, el deporte, las tiendas recaudadoras, las principales entidades generadoras de divisas, las empresas mixtas u otros actores similares reservarían una mínima parte de sus utilidades para satisfacer algunas necesidades de recursos destinados a alojar a sus trabajadores. Parece una justa apropiación de la riqueza creada, conducida al modelo inclusivo que alentamos y una fórmula equitativa que da más a quienes más aportan.

23. Fortalecer la asociación público-privada para potenciar los recursos financieros.

En un escenario que se define “sin contradicciones fundamentales” entre ambos sectores, la asociación público-privada vendría como un resultado natural. Dos de estas modalidades mancomunadas fueron ya comentadas, pero otras pudieran promoverse: la vivienda vendida a empleados que convenían con sus instituciones la ejecución conjunta de casas amortizables a plazos; la vendida en calidad de estímulo o según méritos laborales; las hipotecas sobre préstamos bancarios inmobiliarios, la importantísima recuperación y venta de miles de viviendas o edificaciones originalmente residenciales que sufrieron cambios de uso o de tipologías para funciones ajenas al hábitat; la vivienda privada que recicla instalaciones inactivas, inventarios o recursos estatales obsoletos que le serían vendidos, así como otras fórmulas no habituales de financiamiento legal, se implementarían para alentar la inversión de fondos pasivos en poder de la población.

24. Alentar el financiamiento desde entidades no estatales con potencial para ello.

Una parte del sector emergente, firmas y agencias comerciales extranjeras, iglesias e instituciones religiosas, agencias de prensa y servicios externos, agencias de cooperación bilateral u otras entidades similares, tal vez estarían en capacidad e interés de financiar una parte de los recursos necesarios para que sus trabajadores más necesitados puedan accederles. Pareciendo viable, en ciertos casos, esta fórmula también debería alentarse y facilitarse. Un modelo incluyente significa con todos.

25. Limitación del subsidio de recursos, reduciéndolo a los más vulnerables.

El subsidio es una fórmula excepcional de financiamiento. Deberá aplicarse solo en casos bien identificados y para familias específicas, no a grupos o sectores sociales completos. Abordar el subsidio según esta definición libera al Estado de una parte de su carga actual, flexibiliza el manejo de sus menguados fondos y optimiza sus recursos financieros reservándolos solo a los sectores vulnerables más prioritarios.

Foto: Raquel Pérez Díaz.

 
 

4 thoughts on “¿Hay salida al déficit de la vivienda en Cuba? (IV)

  1. Este articulo se parece mucho a la larga historia del MICONS, muchas palabras, muchas justificaciones, mucho triunfalismo, desastrosos resultados

  2. Gracias Fernando que son extensivas a Pedro Vázquez por la serie de propuestas que al parecer ofrecen una solución sustentable que choca solo con el marco legal, la liberación de las fuerzas productivas y la auto financiación. ¿Podrán nuestros dirigentes entender estas razones, dejar las pausas y cambiar de inmediato lo que tenga que ser cambiado para tener un 2018 mejor?

  3. Muy detalladas, reflexionadas y, sin duda, bienintencionadas sugerencias, pero ¿quién le pone el cascabel al dinosaurio?

  4. el “paradigmatico caso de la habana Vieja” tiene detras millonarios fondos puestos por el Presupuetso del Estado para lo que alli se hace. Independientemente del dinero que alli se genera, si el Estado le hubiera puesto a centro habana o al cerro los millones que le entrega a la Habnaa Vieja otra realidad seria en La Habnaa

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