¿Hay salida al déficit de la vivienda en Cuba? (III) | Cartas Desde Cuba por Fernando Ravsberg
“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

¿Hay salida al déficit de la vivienda en Cuba? (III)

Foto: Raquel Pérez Díaz.

Promoción y gestión de los recursos humanos.

10. Promover la vivienda semilla, la vivienda crecedera, el pie de casa y demás métodos similares para facilitar la auto-construcción por parte de la población.

La vivienda progresiva se estimulará en todas sus variantes y expresiones. Es una vía constructiva en las que la población -o aun las instituciones locales más débiles- aportan fuerza de trabajo de a poco, ajustando racionalmente los recursos humanos en el tiempo, según sus capacidades y potencialidades. Así se obtiene un producto final completo, construido solidariamente con apenas unos pocos brazos, a la par que va resultando habitable en cada estadio de crecimiento, resolviendo una necesidad sin estar totalmente concluida e incrementando el sentido de pertenencia.

11. Promoción de la urbanización bajo el esquema de “lote y servicios”.

Optimiza los recursos humanos especializados dado que el proceso urbanizador -por su complejidad, costos y envergadura territorial- es un proceso casi exclusivo del Estado, mientras que actores menores, incluidos los privados, cuentan con el potencial para construir viviendas sin distraerlo de ese empeño. Esta es una expresión de la construcción por esfuerzo propio y, simultáneamente, una fórmula de asociación público-privada que permite al Estado urbanizar una zona para vender el lote a particulares o entidades que lo edifiquen. La urbanización es un proceso inherente a la ejecución de las unidades habitacionales, y la vivienda, por sí misma, no constituye un producto acabado ni habitable si no es de conjunto con su sistema de redes técnicas y de servicios asociados. El manejo integral de la inversión urbana no es delegable para etapas mejores y su anulación suele resultar muy costosa a largo plazo, siendo precondición para la cualificación ambiental y el desarrollo local.

Foto: Raquel Pérez Díaz.

12. Recuperación de las Microbrigadas como productoras de viviendas.

En los años 70 el método demostró excelentes resultados que nunca más fueron alcanzados. Se construyeron miles de viviendas en toda Cuba por esas fuerzas organizadas lo que bastaría como aval a la reinserción de las Microbrigadas de Construcción de Viviendas con Plus-trabajo y satisfacer demandas originadas en entidades e instituciones donde hoy existe un gran potencial de recursos humanos disponibles, ahora bajo advertencia de reducción, que podrían respaldar productivamente su salario con la ejecución de viviendas o materiales afines a ella.

13. Otorgamiento de licencias para el trabajo por cuenta propia en el ámbito del Hábitat.

Trabajadores de la construcción o quienes posean experiencia en ella -obreros, técnicos y también los profesionales- deberán ser estimulados y remunerados para trabajar en brigadas, cooperativas o individualmente, en la producción local de recursos, la reparación y ejecución de viviendas o la asesoría técnica mediante su libre contratación, resultando también una significativa fuente de empleo que contribuye al desarrollo local sostenible.

14. Fortalecimiento de la capacitación de los recursos humanos involucrados en la vivienda.

La improvisación, el voluntarismo, la ineficiencia, la falta de sustento económico-financiero en algunas decisiones, la baja calidad ejecutiva y errores tecnológicos en la gestión y manejo de los recursos dedicados a la vivienda se originan también en el desconocimiento técnico reinante. En gran medida, esa actuación es resultado de la incultura económica, tecnológica y teórica. Hay que socializar el saber promoviendo una amplia estrategia de capacitación y formación entre todos los actores involucrados en la gestión, producción y manejo del hábitat.

15. Reposición del Programa del Arquitecto de la Comunidad, en su versión original.

Cientos de arquitectos e ingenieros se incorporaron antes a este Programa promovido por la -lamentablemente- desaparecida ONG Hábitat-Cuba. Este método demostró su validez en el campo del diseño participativo comunitario facilitando el acceso de la población a proyectos locales de viviendas, ajustados a sus demandas y a precios alcanzables. La reposición del Programa en su versión fundacional optimizará recursos personales y familiares, facilitará el acceso popular a asesorías y diseños colegiados, a la par que permitirá contar con numerosos profesionales que garanticen proyectos compatibles con intereses locales y las regulaciones urbanas.

Foto: Raquel Pérez Díaz.

 
 

6 thoughts on “¿Hay salida al déficit de la vivienda en Cuba? (III)

  1. está complicado el punto 12, hay más ejemplos malos que buenos con las micros, desde gente postetrgadas 20 años construyendo de todo menos su vivienda, pasando por quien envejeció al pie de la micro, hasta el típico sociolismo a la hora de repartir las viviendas que no le tocaban precisamente a quien más se sacrificó

  2. Recuperación de las Microbrigadas (…)

    A mi particularmente eso me parece barbárico… me disculpa el autor.

    Recuerdo yo de niño y de adolescente viendo a médicos cirujanos y a doctores en ciencias dejando sus trabajos para irse a trabajar por x cantidad de años en una micro, reventándose las manos y otras partes del cuerpo en el proceso, y afectándoles luego su reinserción a sus profesiones respectivas.

    No estoy diciendo que un trabajo sea inferior o superior a otro, yo estudié hasta nivel superior y he hecho y hago cualquier cosa sin complejo alguno, pero no creo que esa sea una forma productiva o inteligente de aprovechar la fuerza de trabajo calificada… (y de evitar su archiconocida emigración a otras tierras donde el talento es mejor premiado).

  3. El déficit de vivienda en Cuba persistirá mientras persista el mismo sistema político, un sistema político que no resolvió el problema en 50 años, que equivalen a 18.250 días, que, a su vez, equivalen a 438.000 horas.

    A estas alturas no resolverán el problema dedicándole unas horas más, después de haber gastado casi medio millón de horas.

  4. 2. Anon, lo de las microbrigradas es una mala idea porque torpedeas la eficacia económica de la especialización laboral.

    Es decir, no solo a un médico sino a casi cualquiera le compensa trabajar en lo que sabe y dedicar lo que gana para pagar a quién sabe de construcción. Como si trabajar en la construcción fuese fácil.

  5. para Anon

    Coincido con Usted que hay profesiones que por su relevancia social debiesen viabilizar sus carencias de viviendas, solo con el ejercicio de su trabajo, traducido en su salario o asignaciones de viviendas definidas para ellos (por ejemplo medicos cirujanos). Pero igual creo que un custodio, un tecnico en contabilidad o de laboratorio, porque no pueden participar en la construccion de su vivienda, porque ellos no pueden participar en la solucion de su problema habitacional??
    Desde luego que concibo el regreso de las microbrigadas solo para que los implicados construyan el edificio donde vivan y si a caso algun servicio local, pero nunca para que se pasen 20 años construyendo lo que le corresponderia otros. Esa practica fue una verguenza!!

  6. Los mismos problemas no resueltos y proponen las mismas soluciones que de una forma u otra en el mismo guión llevan haciendo y que antes no los solucionaron.
    ¿Cómo esperan que ahora sí funcionen? Solo un tonto o la ciega estupidez llevaría a alguien pensar así

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