¿Hay salida al déficit de la vivienda en Cuba? (I) | Cartas Desde Cuba por Fernando Ravsberg
“El periódico ha de estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano y la espuela en el tacón.  Debe desobedecer los apetitos del bien personal y atender imparcialmente al bien público”.
José Martí
 

¿Hay salida al déficit de la vivienda en Cuba? (I)

Foto: Raquel Pérez Díaz.

Capitulo1: Introducción

Se impone un concepto de partida: los “Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución”, emanados del reciente VI Congreso del PCC, significan un paso de avance ante el inmovilismo, una motivación para la actualización del modelo de gestión, un reacomodo ante los nuevos escenarios, una propuesta realista, alentadora -además de alertadora- y por ello son bienvenidos.

El autor preestablece esta piedra angular no por temor a que se le considere un analista hipercrítico o fiscalizador de lo recién aprobado, sino porque en medio de sus aportes, éstos dejan fundamentado su carácter inacabado y ajustable en el tiempo. Para ello, la propia Resolución que los pone en vigencia crea también, en su último párrafo, una “Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo” la que, entre otras obligaciones, deberá “…proponer la incorporación de nuevos Lineamientos…” con lo cual abre puertas para madurar propuestas como las aquí sugeridas. El diálogo previo al Congreso continúa planteado, mas debemos demostrar que ese intercambio no es solo adecuado sino, más aun, indispensable para el Hábitat cubano. A ello apuntan las ideas que siguen.

Capitulo 2: ¿Por qué no hay recursos suficientes para la vivienda?

“Porque no los hay tampoco para otras cosas importantes”, me ha contestado un ex alumno. La respuesta resulta irreverente, pero a la vez cierta y desprejuiciada como solo los jóvenes son capaces de proponer. No nos regodearemos en citar aquí datos económicos y estructurales, aportados por muchos expertos, que confirman en el ámbito teórico la pobreza que nuestros ojos ven y nuestros cuerpos padecen cada día. Cualquier análisis de la realidad cubana debe partir de ese presupuesto o fallará desde la base. La propia introducción a los Lineamientos describe este magro escenario, sin embargo, se destaca que el diseño del modelo centralizado vigente para la producción y gestión del hábitat en ocasiones pareciera olvidarlo. ¿Es acaso el Estado cubano una especie de cuerno de la abundancia que puede suministrar, permanentemente y en solitario, los cuantiosos recursos indispensables para reducir hasta eliminar el déficit habitacional acumulado? La Ciudad cubana de hoy prueba que ese empeño lo desborda.

Estamos ante un modelo autoritario y centralizado cuya viabilidad económica, equidad social, apropiación cultural y sostenibilidad ambiental presentan importantes disfunciones, acentuadas después de la crisis de los 90. A la ineficiente gestión, que gravita como una de las causas y no como su consecuencia, se une el impacto de la pobreza material. Ello ha lastrado el sector de la vivienda durante varias décadas; su inoperancia acumulada es comprobable en el deterioro de las ciudades y la declinación de algunas estadísticas del hábitat. El enfoque dado a la solución del déficit se caracteriza por la casi total dependencia de recursos no locales y la escasez de  iniciativas sostenibles para reducirlo. Esa vocación por “lo externo” lo ha hecho mucho más vulnerable ante las carencias inducidas por las restricciones y agresiones al comercio exterior cubano. Resulta llamativo que el mismo proceso de gestión que garantiza la propiedad privada sobre el resultado final -la vivienda- no alienta la participación masiva de actores no estatales en su producción. La pasividad ha aplanado voluntades lo que ha llegado a introducir deformaciones que ya son parte del ideario popular de los necesitados donde es común escuchar: “¡me dieron casa!», aunque el nuevo residente haya participado larga y duramente como microbrigadista en la construcción y su aporte se originara en el plus trabajo de sus compañeros de labor.

El modelo vertical vigente fue concebido desde las estructuras estatales de los años 60 reservando para sí la casi total responsabilidad de la solución y la relativa exclusividad de la producción dentro de un tema que involucra a todos, por extenso y masivo. Ello sigue ocurriendo pese a que la Constitución de la República no obliga al Estado a garantizar una vivienda a cada familia, sino declara que éste trabaja para que cada cual alcance una vivienda confortable. La vivienda es, probablemente, el tema técnico-económico que más determina en la esfera sociopolítica y, junto a la alimentación, uno de los problemas sociales que más erosiona la buena gobernabilidad. Preocupa que, tras cuarenta y cinco años bajo un mismo diagnóstico, no se hayan encontrado soluciones para los recursos y se achaque el déficit solo a los actores involucrados en la vivienda de hoy porque, en muchos casos, han recibido una herencia tan restrictiva y rocambolesca que no han podido deshacerla. El cambio de modelo vendrá si en ellos cambia la comprensión del déficit y por ello los Lineamientos del VI Congreso deben enfocarse hacia allí.

Esa demanda insatisfecha de recursos merece un desprejuiciado análisis. ¿Cuáles son algunos de los precedentes y rasgos centralizadores que distinguen la actual situación de la provisión para la vivienda?

Foto: Raquel Pérez Díaz.

1. Desde la primera versión de 1984 hasta su reformulación del año 2004, las leyes generales de la vivienda han incrementado su enfoque restrictivo del proceso de gestión. Los más de 180 reglamentos y regulaciones vigentes hoy, alienan la intervención masiva y decisoria de los actores de base, lo cual los hace muy vulnerables al libre albedrío de los más necesitados quienes, frustrados, terminan implementando respuestas inconsultas, ilegales y generalmente erróneas.

2. Esa misma secuencia legislativa ha cancelado o entorpecido gradualmente la facilitación de los procesos de gestión y manejo del hábitat a escala local o comunal.

3. La producción social del hábitat en Cuba no ha sido suficientemente abierta, inclusiva, extensiva ni sostenible aun cuando el déficit acumulado es grande.

4. La escasez de recursos locales es, básicamente, un resultado de la centralización de su producción y distribución. La vivienda, una “consumidora” enmarcada en el sector no productivo, ha tenido la permanente competencia de un sector productivo prioritario para las inversiones centrales, a la vez que no ha obtenido la liberalización de su producción local.

5. El concepto “recursos” se asocia básicamente con los materiales, dejando de lado los humanos y aun los financieros. El rol del “mercado” como herramienta reguladora y distribuidora de los recursos no es siquiera mencionado.

6. La industria de materiales de construcción no se enfoca a una escala local abierta, diversificada y en función del desarrollo sostenible. Los intentos de producción a este nivel han correspondido a la iniciativa de unos pocos gobiernos municipales y otros actores institucionales, quienes han liderado iniciativas locales que no se han multiplicado o generalizado a pesar de haber demostrado su validez en la práctica.

7. Los Gobiernos municipales y los Consejos Populares no administran financiamiento propio para invertir en la vivienda, ni siquiera cuentas bancarias desde donde gestionarlo y manejarlo. El Municipio no gobierna las variables financieras. Tampoco tiene autoridad para promover o decidir sobre otras inversiones en el hábitat. La banca no tiene una relación funcional o crediticia -activa y real- con esta escala de gobierno. El Sistema Empresarial no se aplica a este eje.

8. La vivienda no ha tenido siempre una prioridad alta y estable en los programas del Estado. Éste ha destinado recursos importantes a inversiones consideradas más apremiantes, aunque sobre todo los más necesitados consideren que la vivienda debería tener la máxima urgencia. La gravedad del déficit y su impacto visible sobre múltiples variables sociales y económicas indirectas les dan la razón.

9.  El sector de la vivienda se descapitalizó de recursos humanos pues la construcción clasifica entre las ramas peor estimuladas en el país; también porque los especialistas y profesionales -a quienes progresivamente se les redujo la autoridad técnica- se sienten mejor al trabajar en sectores donde se les escucha, respetan sus decisiones profesionales o se les retribuye más.

10. La Microbrigada para la construcción de viviendas por autoesfuerzo perdió su diseño, misión y objetivo inicial, por lo que no clasifica ya entre los recursos humanos dedicados por entero al tema.

11. La variable sociocultural en la producción local de recursos sostenibles se ha desestimado. Importar e imponer tecnologías y materiales ha sido mejor atendido que promover o modernizar las tradiciones nacionales en diseños, recursos y técnicas para la vivienda. Ésta parece ser la brecha que separa al bambú exótico del guano de siempre y es una de las causas por las que la población no siempre se ha apropiado de su techo aunque la hayan hecho propietaria de él. Que le asignen como suya una casa no garantiza que la asuman con sentido de pertenencia, lo que comienza a deteriorarla desde la entrega misma.

12. El actual modelo de producción de recursos para la vivienda está desactualizado y se ubica muy distante del contexto donde se originó y sustentó originalmente. Es, por tanto, inarmónico y extemporáneo respecto a la demanda o los actuales potenciales del país. En opinión del autor, el modelo actual persiste en enfocar la vivienda como producto final y no al hábitat como un proceso continuo conducente a la mejoría de la calidad de vida, con lo que cada casa sigue entendida como gasto más que como inversión social.

Foto: Raquel Pérez Díaz.

(*) Arquitecto, diseñador urbano. Consultor para el Hábitat y la Gestión de Proyectos. Profesor fundador de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Las Villas. Miembro del Comité de Expertos de la Construcción y Miembro de la Comisión Cultura, Ciudad y Patrimonio de la UNEAC. Ha trabajado el tema Hábitat por más de 40 años, desde diversas aproximaciones y escalas.

 
 

11 thoughts on “¿Hay salida al déficit de la vivienda en Cuba? (I)

  1. Empeze a leer y me dije.Para que leer ,si los que deberian leerlo,analizarlo y dicutirlo no les intereza que voy a resolver yo que no sea amargarme la vida.

  2. Otro teórico mas con otro artículo mas sobre el mismo tema. No hay política sobre la vivienda ni marco legal, solo prohibiciones y medidas desesperadas de ocasión.

  3. Dijo un filósofo de cuyo nombre acordarme no puedo que:

    “Hay dos maneras seguras de llegar al desastre: una es pedir lo imposible; la otra es retardar lo inevitable”

    Con relación a la vivienda y otras muchas cosas en Cuba, los “iluminados” que desgobierno hace casi 60 años, en interés personal, han cumplido con creces lo propuesto por el filósofos.

    Pero el autor del artículo aún nos quiere vender humo con “lineamientos” comisiones y acuerdos de Congresos que el propio general ha reconocido que no se cumplen.

  4. Yo no se por que tanta queja a diario y en este caso en la viviendo. Nunca hubo en Cuba un movimiento tan pujante y acertado de edificación desde el inicio de la revolución porque “Revolución es construir”

  5. ¡Sí hay salida a este grave problema! Sólo que implicaría un cambio radical de visión y voluntad política que difícilmente se producirá para enmendar las deficiencias y obstáculos que enumera el post. Cuando hubo cierta bonanza económica, en los 80s y desde antes quizá, no se priorizó algo serio y abarcador al respecto. Ahora se hace mucho más difícil aunque se tome conciencia del problema -porque no creo que la haya.
    Ya vemos cómo se desenvuelven las directivas y proyecciones emanadas del VII congreso que tocan asuntos de mucha más sencilla ejecución y pasa el tiempo y las autocríticas y críticas sin resultados tangibles. Esos truenos indican que lo de la vivienda seguirá agravándose progresivamente quién sabe hasta qué punto. Aunque es seguro que hasta los más afectados seguirán saliendo eventualmente de sus perentorios alojamientos a votar por SU poder popular. ¿O no?

  6. No es otro artículo más, como comenta alguien, es un buen análisis de parte de lo que ha sucedido con el tema de la vivienda. Tener un diagnóstico preciso ayuda a dar soluciones, cierto que hay un problema crucial y va más allá de los recursos, es la “acción controladora” del Estado; la vivienda forma parte del Programa de Gobierno de “dar una vivienda digna a cada ciudadano” y como tal se consideró un aspecto a resolver sólo por el Estado, lo cual resulta imposible, supongo que salvo Suecia, qué país garantiza que la mayoría de los ciudadanos sean propietarios de sus casas o posean una casa de protección oficial?, lo cual no justifica no haber sido más “creativos y permisivos” con este tema. Causas, razones, consecuencias e historias hay muchas y de todo tipo!, y no creo que se trate sólo de cambiar Sistema y se resolvió todo.

  7. Esperanza, es otro artículo mas sobre el mismo tema. Hace ya muchos años el Arq. Mario Coyula, una autoridad internacional en la materia hacia análisis mucho mas profundos, donde no solo consideraba la construcción de viviendas, sino su diseño, localización, temas de urbanismo, servicios, etc. Recuerdo una frase que dijo por TV “a nadie se le ocurre llevar un grupo de turistas a Alamar”. Y estabamos a fines de los 80 creo. Y no fué el único. Por eso sostengo que es otro que quiere darse propaganda con el tema. Lo que hace falta es alguien que se ocupe de verdad.

  8. El tema de la vivienda, al igual que muchos otros, alimentación, transporte,calidad de la educación …etc, son problemas que padecen los cubanos de a pie, es decir, los que no llevan apellidos históricos o los que no han sido “afortunados”en obtener cargos que le permitan gestionar solución para uno o varios de estos problemas. Causa y condiciones para resolverlos o no existen muchas, pero la principal es la falta de una política acertada y de una voluntad comprometida en la solución de estos… Pero no nos preocupemos, para el 2030 estaremos en condiciones de comenzar a resolver estos problemas…sino pregúntenle a Murillo y su tropa…por cierto, tendrán ellos estos problemas???
    Saludos

  9. Cual es el objeto de ‘formular’ planes a largo plazo, cuando desde las filas del partido y desde la estructura educacional superior, lo unico existente es: “Si, es correcto lo que planteas y/o propones; pero… Y fin de la conversacion. He ‘agitado’ entre profesionales y altos academicos teoricos-practicos de Universidades Britanicas, el visitar Cuba. Se organizaron reuniones y conversatorios con autoridades de gobierno. Los britanicos, se esforzaron en aprender espanol a nivel casi avanzado; suficiente para conversaciones comunes y tecnicas. Todo ello para encontrarse con respuestas a cada comentario y proposiciones concreta y factibles de realizar en ‘la mayor de las Antillas’:los “Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución” no permiten alteraciones al arduo trabajo de Planificacion que se ha realizado…
    Continua…

  10. Continuacion a {10}:
    Interviniendo para explicar: “La primera versión de 1984 hasta su reformulación del año 2004, las leyes generales de la vivienda han incrementado su enfoque restrictivo del proceso de gestión. Los más de 180 reglamentos y regulaciones vigentes hoy, los funcionarios administrativos del gobierno, se explayaron en explicaciones imposibles de entender y menos traducir de la necesidad de cada uno de esos reglamentos … y bla bla bla. Las proposiciones de inversiones, financiamiento considerando el limitado y a largo plazo el retorno de la inversión, que era ‘filantrópica’ en su esencia, que fue obligada a reconfigurar para ajustarse a las Planificaciones Superiores. Ante horas y horas, los Profesionales Académicos representantes de dos Universidades mayores del Reino Unido, respondieron: “Hay vuelos desde La Habana a Haití?
    [Soy amigo de Cuba y asociada a ella desde 1970. Visitante regular –cada año- desde 2009.
    Saludos fraternos.

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